domingo, 24 de junio de 2012

El Ritual de los Condenados IV


Capítulo IV

Cada Bala tiene un nombre


El Haudi Negro se detuvo en la pasarela oriental del río Margun. Desde la ventanilla rota del auto Crisald podía ver los viejos mataderos que se levantaban de ese lado del mismo y la baja Blondres, aquella mitad de ciudad destinada a los pobres, los trabajadores, los delincuentes y los inmigrantes. Era usual en los pertenecientes a las clases altas considerar el Margun y sus puentes una especie de frontera entre dos sociedades bien distintas. 

En el sur comían choripan en puestitos de la calle, vivían en edificios grafiteados y con forma de cajas de zapatos, se drogaban en la vereda y formaban bandas criminales. En el norte vivía la "gente bien" que visitaba los bancos para depositar o retirar dinero y no para asaltarlos. Que comía en los restaurantes caros del nuevo puerto transformado en una especie de Shopping con vista al río (no lejos de donde Crisald se encontraba)  y que asistía a la avenida de los teatros como también a los grandes boliches . 

Música
La nieve aun emergía de las nubes aunque con una intensidad mucho más pasiva y parecía que el temporal amainaría para el día siguiente. Crisald bebía un café comprado en un autoservicio mientras se dedicaba a relajarse mirando la bruma que nacía desde las aguas del río y observaba la quietud de las bonitas calles de la Dudley Clark Avenue. Apagó la luz de la cabina del auto y se encendió un cigarro luego de abrir apenas la ventana (olvidando que la otra estaba rota), se retiró los lentes negros y se hundió en su asiento lleno de cansancio. 

Sí, no se había cargado al tipo más pesado de Himburgo pero era un comienzo. Según lo que pudo averiguar gracias a su amigo en la inteligencia, Rick no era otra cosa que un orate, un idiota que siempre rondaba donde comían los peses gordos que solían reunirse en hoteles mucho más caros que el suyo. Rick era un sujeto que toda la vida había deseado ser como ellos y por eso les chupaba las medias. Aquello, como vemos, acabo matandalo por ser el último eslabón de lo que, Crisald pensaba, sería una larga cadena de rufianes.

La victima fue por un tiempo el jardinero de los Larentguer. Llegó para reemplazar al histórico Claudio quien era humano y por ello "enfermo de viejo" (como entienden los Vlaind la vejez, pues ellos son inmortales) y murió. Crisald recuerda que Rick tenía toda la actitud de un pillo de poca monta que intenta rebuscarse uno o dos pesos para sobrevivir. A menudo su padre era caritativo con la gente del bajo Blondres y les daba trabajos en sus muchas fabricas al norte del país o tareas simples dentro de la casona. Algo que le valió el titulo de "Marxista" entre los suyos, un titulo que siempre se le recordaba en las grandes cenas entre sonrisas de tiburón, cócteles y cuellos llenos de perlas.

Claro que hay Vlainds de ideales algo más liberales y por lo general están divididos entre quienes respetan y sienten un sincero cariño por los hombres y aquellos que simplemente desearían volarlos de la faz de la tierra. La última posición proviene de un resentimiento muy antiguo del que quizás hablemos más adelante. Comúnmente se lo llama entre ellos "La masacre de Iridu" y es el capitulo más negro de toda la historia Vlaind. 

A Crisald le hubiese gustado ir directamente con el flaco que le pagó para que esa noche dejara la puerta del garaje abierta, como indicaba la investigación que había sucedido. Si bien no se pudo dar con el responsable según "X", su única fuente de información hasta ahora ,estaba muy claro que Rick había recibido dinero por ello, pues al ser interrogado poco después confesó que un hombre de "muy buen aspecto" le había entregado dos mil balbans para que le hiciera aquel favor esa noche. Según el propio Rick, este hombre visitaba a menudo la casa de los Larentguer y le dijo que quería darle una sorpresa al señor de la casa por ser el día del casamiento de su hija. 

Si había sido engañado o no a Crisald no le importaba, la deslealtad se pagaba con la muerte entre los Vlaind de Rolando. Cualquier buen siervo debería haberle comentado al menos a los jefes de seguridad de la mansión antes de hacer una cosa así. Murió por 2000 Balbans, una verdadera pena.

"Boys dont Cry" apareció de pronto en el ambiente. No provenía de la radio del auto sino de su celular, que tenía aquella canción como ringtone. Cada vez que escuchaba las primeras guitarras recordaba a su padre tratandole de explicar  a su muy educada forma que "esa banda de flacos que se visten de negro no es para chicos como vos" Su padre, Robert Larentguer quería decirle que le avergonzaba tener un hijo adolescente que se vistiera de negro, se pintara las uñas y otras cosas "de señorita". Claro que al cabo de unos años Crisald pasó la adolescencia y se volvió el Vlaind que todos esperaban que fuera. Aunque aun tenía sus discos bien escondidos debajo de su cama como también un delineador y un buen gel.

- ¿Estas frente a los mataderos?- Pregunto la voz sinuosa pero con autoridad desde el teléfono.
- Sí.- Contestó Crisald echando un vistazo al reloj del auto.
- Cruza el puente, te estoy esperando allí. Me reconocerás fácilmente...-

Crisald cerro la tapita del celular de Centnel Corp. La telefónica más importante de todo el país y parte de un monopolio descontrolado generado en los años de plomo. Pensó en poner la alarma al auto, pero cuando recordó que tenía una puerta tiroteada y una ventana desaparecida simplemente esperó que se lo robaran. Tenía otros cuatro autos sin contar los dos de Liena...no le hacia falta siquiera llamar al seguro.

Con la nieve revoloteando sobre el río y la pasarela peatonal del puente Crisald avanzó solo esos ciento cincuenta metros que eran el viejo cruce del Margun. A la derecha, mucho mas "modernoso" y  de estilo pretendidamente futurista se erguía el nuevo puente. Blanco y lleno de lucesitas de colores bastante espantosas que a gente como Crisald, le resultaban estúpidas. El puente antiguo estaba compuesto por solidas piedras grises y altos arcos por donde los buques del puerto aun podían pasar sin problemas. En sus bordes se levantaban bellas y aterradoras figuras de mujeres, como también algunas gárgolas en los extremos de las cabeceras. Sus fauces abiertas y las alas desplegadas le venían quitando el sueño a muchos niños del vecindario en los últimos 500 años.

Llegó a los ruinosos Mataderos del siglo pasado. Edificios rectangulares y alargados de ladrillo a la vista con sus ventanas rotas y portones de madera cerrados improvisadamente por cadenas gruesas. En sus muros los grafitis de todo tipo se extendían hasta lo indecible. Sin embargo, a pesar de lo que la mayoría pensaba, gran parte de esos edificios no estaban intrusados. Las historias de asesinos psicópatas y fantasmas mantenían alejados a los Blondinenses de los Mataderos del sur.

X estaba sentado en un antiguo banco que miraba al Río. Llevaba su piloto negro y sombrero gris. La forma que tenia Crisald de reconocerlo era esta, pues X era un Vlaind más viejo que el puente que acababa de cruzar. Era parte del "Lookup" la inteligencia Vlaind, una organización que maneja tan buena información como una potencia y recaba datos de todos los baronazgos.

El Vlaind que tenía la apariencia de un hombre entre los  40 y 60 años (otra rareza entre sus pares ademas de su estilo tan 50s de vestir) no era un agente común y corriente. Nadie sabía, gracias a su importancia, cual era su rango exacto. Pero estaba claro que era parte de los jefes de Inteligencia que asesoran a la Cúpula Vlaind en momentos de crisis.

El viento cambió y comenzó a rugir en dirección al sur. Los copos de nieve se abrieron como papel picado hacia ese punto cardinal y las nubes arriba parecían más gordas, más negras y frías. Crisald se sentó a su lado y no le hizo falta mirarlo a la cara para reconocerlo.

- ¿Has encontrado a tu pequeño amigo?- Pregunto X bajando el diario del día de hoy que titulaba "Dugget va por la aprobación del Aborto"
- Sí. Aunque tuve un encuentro inesperado con un Jethi. Sin embargo he salido ileso. No tengo mucho tiempo X, dame otro nombre. Dijo Crisald sacando la libretita de la simpática gata oriental que pertenecía originalmente a Liena.

El agente de inteligencia encendió un cigarrillo y le entregó otro al Vlaind. - Ten,  no te va a gustar lo que tengo para decirte. - X lo dijo con la forma tan despreocupada y paternalista que tenía con todos sus amigos y contactos. Encendió el Lucky con el zippo dorado y apoyo sus espaldas contra la baranda fría de la pasarela de la rivera.

- Se que vienes a que te de más nombres y lo cierto es que no puedo hacerlo. La ultima vez que charlamos te aclare que me estas poniendo en una situación complicada. Por tu apuro no tuve la oportunidad de ser más claro.

Crisald se mantuvo en silencio por un instante y sus ojos volvieron a tomar aquella mirada tan fría que le subía por sus pupilas cada vez que su asesino interior encontraba una razón para enfurecer.
- Ajam- Fue lo único que dijo. No esperó a que su compañero continuara: - Me lo imagine. De hecho me pareció extraño que me dieras el nombre de Rick de buenas a primeas.- Se levantó del asiento y apunto con su dedo a X. -Somos amigos hace mucho X, conozco en las cosas que estas metido y en las que no. Sos de Rolando como yo y no darías el nombre de uno de nosotros aunque el propio Namidian te lo pidiera. - Ambos se rieron.
- Pero...no soy tan estúpido como para pretender que me des el expediente completo de la investigación. Puedo conseguirlo por mi cuenta si lo llego a necesitar. Aunque eso sería muy arriesgado y obvio, seguramente quien estuvo detrás del asunto sabe donde se encuentran esos archivos al igual que yo, y tan pronto como note que hay alguien metiendo la mano por ahí me va a caer con todo su poder de fuego.

X volvió a reírse. - Ya no sos el pibe que llego de Hellens evidentemente. Sí, la política es una cosa complicada en estos días y mucho más en nuestra orden donde  la mitad esta pensando solamente en como matar a la otra mitad. ¿Entonces que queres?
- Los nombres y localizaciones de los Vlaind implicados lo averiguare por mi cuenta. Solo voy a pedirte el nombre del Dracida al que hirieron durante el tiroteo esa noche. Se que encontraron sangre con Rettem en la casa.
El Vlaind suspiró y lanzó humo por su boca grande y sonriente. - Crisald, si comienzas un raid de asesinatos por el bajo, el MI5 va empezar a preguntarnos a cual de nuestros muchachos se le zafo un tornillo. Ferdinand esta en buenos términos con ellos y no quiere que un montón de Dracidas que trabajan para el Estado se metan en nuestras cosas...
- Y en caso de que no me lo des voy a tener que matar al doble de personas para averiguarlo, créeme que no es mi intención. Me haré responsable de todo este asunto ante el Barón una vez termine. Si me preguntan como lo averigüe me inventare algo creible.

X se dio la vuelta y miró al río, con sus aguas profundas y negras.
- Tengo más que cientos de años en este mundo Crisald. - Dijo con la voz pesada y cargada. - He visto a muchos chicos como vos perder la cabeza por cosas así. Las cuestiones en la Orden pasan por una razón y se ocultan por otras. A veces es mejor simplemente dejar que sigan su curso...
- No me vengas con discursos de viejo y vamos al grano. Lo vas a hacer o...- X lo interrumpió.
- Trimberg. Jhon Trimberg es quien cobraba el dinero del hotel "Chikis" y quien acogió a Rick en su hotel luego de que fuera liberado del interrogatorio. Si alguien sabe porque los Jethis se metieron en esto es él. Trimberg es un tipo pesado de los Dragones Negros...solo ellos hacen tratos con nosotros.
- ¡Gracias!- Dijo Crisald palmeando las espaldas de X y volviendo a su carismático actuar. - Los Dragones negros son la paria del mundo de los Dracidas, dudo que el MI5 extrañe a cualquiera de ellos.
X lo observó con cierta tristeza y afirmó con la cabeza. - Es verdad Crisald. Pero recuerda que del iceberg solo se ve la punta...

El heredero de los Larentguer estaba ya de espaldas a su contacto, dirigiéndose a su auto con la satisfacción de haber encontrado lo que buscaba, al menos por el momento. Cuando se encontraba a unos diez pasos de allí X le dijo en voz alta:
- ¿Sabes que tenes muchas chancees de terminar volandole la cabeza a alguien que amas verdad?

Crisald se detuvo en seco y apretó el puño. Dirigió sus ojos azules a X. Estaba parado con expresión de suficiencia, con la seguridad que da la experiencia y sus manos en los bolsillos, la colilla del cigarro aun quemándose en sus labios.
- Se como terminan estas cosas Crisald. Las he visto cientos de veces. Cada bala tiene un nombre, un rostro  y una cara, tenlo presente.  "Si puedes hacer a un lado tu orgullo vivirás por muchos años".
- ¿Es una frase de Rolando? Pregunto Crisald
-¡Ja! ...Bilingord, el Jethi...tienes algo que aprender de ellos, yo tuve que hacerlo en su momento. Hasta luego Crisald y buena suerte.  

Volvió al auto y el motor rugió entre la soledad y silencio de la ciudad. Los semáforos rojos, verdes y amarillos pasaron como estrellas de la modernidad por el rabillo de sus ojos. Encendió la radio, molesto por haber oído, a ultimo momento, aquello que no quería escuchar. Era infinitamente cierto...tenía muchas chances de acabar descubriendo algo que era peor para un vlaind que matarlo, es decir Romperle el corazón.

No iba a arrepentirse ni echarse atrás con la primera victima siendo transportada en una bolsa de plástico hacia la morgue. Y saber que a fin de cuentas a él o a otro le esperaba el vació al final de esta cuestión le provocaba resquemores. ¿Y si en el momento revelador en que descubriera la cara del ultimo culpable temblara antes de apretar el gatillo? ¿Iba a ser tan fácil como había pensado? En sus fantasías los enemigos que lo rodeaban eran seres sin nombre, sin rostro y sin historias. Aquello perturbaba mucho...X tenía razón...nadie sabe donde pueden acabar estas cosas. Pero debía hacerlo, era su nombre el que estaba en juego.

Mientras el auto se detenia a pocos metros de su casa, ante los absortos vecinos que miraban el carro en ese estado tan particular Crisald estaba decidiendo cual era el punto sin retorno. Si estaba a tiempo de zafarse antes de quemarse o si era capaz de llevar esto en serio.

La nieve no dejaba de caer, el viento no amainaba un poco y la sangre de su corte en el rostro no cicatrizaba bien. Desde el parabrisas pudo ver a Liena bajar las escaleras del edificio de categoría acercándose hacia l contenta de volver a verlo para ir al cine esa noche. "Se que Liena es inocente, con eso me basta". Cada bala que no llevara su nombre estaria justificada...



***

¿PUNK NOT DEAD?


En esta temporada de Invierno- Decía la voz de un locutor mientras grandes letras de acero remachado pasaban por la pantalla, de fondo un templo Azteca recibía unos relámpagos por parte de un cielo hecho con los mejores efectos especiales 3D.
SON ZOMBIES
SON NINJAS
SON
¡LOS ZOMBIES NINJAS!-(Un fiambre tirando patadas a unos androides en medio de la calle)
FUERON ESCOGIDOS POR EL DIOS  QUETZALCOATL PARA TOMAR VENGANZA DE LA CONQUISTA(Un conquistador-Androide luchando palmo a palmo con un zombie ninja) 
Y DEBERÁN ENFRENTARSE A SU PEOR ENEMIGO (La pantalla se vuelve oscura y aparece una ciudad ridículamente futurista)
- EL VIRREY DE BESPAÑA DEL FUTURO. - Un sujeto con un casco con visor rojo en la cabeza rodeado de algo parecido a los Nazis dice "- ¡Debemos poner a esos Zombies Ninjas en cintura! Traed a Cortez modelo 2000"
Luego grandes letras como las iniciales: "ESTRENO EL 24 DE DICIEMBRE EN LOS MEJORES CINES"

Rise ya estaba soñando con una jungla llena de Androides-Conquistadores y Zombies con plumas peleándose por ahí cuando alguien le removió de sus sueños sacudiéndolo con amabilidad. El Dracida se había quedado dormido en la silla del capitán y su pequeño televisor portátil estaba pasando la promoción de la película. La muchacha que salvó estaba a su lado con la cara algo enjuagada producto de su llanto pero aparentemente entera. Sus ojos verde claro y su cabello oscuro  teñido de rojo a tramos le indicaba que, a pesar de parecer mayor, no debía tener más de 20 años. Su ropa decía igual.
- Creo que se lo debo. Le dijo la muchacha alcanzándole un mate recién hecho en un vasito de plástico. En su otra mano aguardaba un termo de telgopor de esos descartables.

El Dracida no tomaba mate desde su última charla con Mitril en el bosque. Nunca se le había pegado demasiado esa bebida. Pero teniendo en cuenta que no todas las noches un Jethi recibe las gracias por sus servicios lo tomó con una media sonrisa. - No hay problema...¿Como esta?

Cualquiera de nosotros esperaría que el hall del edificio estuviera lleno de policías y gente curiosa, después de todo apenas una hora había pasado desde el enfrentamiento. Sin embargo ambos estaban solos en la entrada que daba a la calle. Sus únicos compañeros eran el sillón roto de tres plazas al costado de la pared y el televisor que ahora regresaba con su transmisión en vivo de un grupo Bruso que se presentaba esa noche en el Kings Theater. Siempre llamaría la atención a Rise como los Comunistas no dejaban salir a nadie de su país, pero por alguna razón enviaban a estos grupos musicales a occidente en lo que el creía era algún malvado complot de los Brusos para arruinar la buena música Himburguesa. Sin contar con que el cantante principal era extremadamente parecido a cierto líder Revolucionario.

Música

Volviendo a Troncor Street es bueno decir que  la policía apenas si se metía allí, después de todo según decían en la comisaria del barrio "esa gente no tiene arreglo". Aunque en verdad, en esta zona la mayoría de los asesinatos cometidos a sangre fría eran ordenados directamente  por la propia policía o los Dragones Negros. Una organización mafiosa compuesta enteramente por Dracidas que utilizaban sus poderes para casi cualquier cosa menos el bien. Rise no desconocía que muchos de estos sinvergüenzas anidaban en "Chikis" donde estaba su base territorial en el barrio.

A pesar de ya habían pasado cuatro años desde el retorno de la democracia, la estructura de seguridad de Himburgo no había abandonado sus tan delicadas costumbres. Durante estos días ocurrieron un sin fin de planteos y presiones militares o de la Inteligencia hacia el gobierno que no aparecieron en los Diarios hasta mucho después.  Aunque las personas más humildes de Himburgo ya respiraban aliviadas luego del terror, en las esferas del poder el primer ministro estaba siempre pendiendo de un hilo intentando desplazar a los perros y los halcones del pasado.

Las Organizaciones criminales como los Dragones Negros no eran prioridad para el estado. Himburgo y otras naciones tienen departamentos especiales de Seguridad y espionaje donde se reclutan Dracidas o Vlainds que no tengan una familia que los respalde. El 90 por ciento de sus misiones suelen estar más relacionadas a la política interior y exterior del país que a cuestiones propias de su raza. Aunque, vale decir, que cuando los Jethis o los Vlaind empiezan a generar mucho escalabro en las calles (como ha sucedido más de una vez)  el MI5 envía a su departamento a investigar.

En lo que respecta a Rise, el odiaba profundamente al estado Himburgues, para él la democracia era una mentira y podía hacer cualquier cosa para sobrevivir en la sociedad actual menos vender su fuerza de trabajo, sus poderes y habilidades a un gobierno. Si fuese menos inflexible en esta cuestión estaría viviendo en un hermoso departamento en el centro o en una casa en las afueras. Los Dracidas de la MI5 son motivados a trabajar para el estado con jugosos contratos (algo tramposos también) donde el sueldo es más que abultado a relación con los agentes humanos. Pero Rise era un tipo de principios y realmente prefería vivir en la calle antes que trabajar para la gente que reprimió y encerró a su padre durante una revuelta.


La muchacha cebó y le alcanzó el mate a Rise. El preguntó luego de beberlo:
- ¿Ese hombre era tu marido?-
- No...lo conocí anoche, y si estuviera vivo no iba a pasar a más de hoy nuestra relación. Yo Trabajo en el bar de su hotel para pagar el alquiler...aunque no lo conocía mucho no pude evitar gritar. Llevo 3 años en este barrio y nunca me había pasado algo así.
- Siempre hay una primera vez en el Bajo. Le Dijo Rise. - ¿Sufrió alguna herida?
- Nada...- Dijo la mujer sentándose sobre el escritorio de recepción que tenía El Capitan, quien había subido al pasillo del apartamento de Rick para limpiar la sangre de la victima. Se pudo escucharlo gritar "Al menos podrían tener la decencia de dejarle los cesos en su lugar..." mientras pasaba un trapo. 

El Hombre y la mujer cayeron en un silencio mortuorio. Ella volvió a cebar un mate. Rise la miraba con sus sentidos de Dracida. Algo en ella le decía a Rise que no era la primera vez que veía a un hombre caer bajo las bondades del plomo, aunque tal vez si ante un Vlaind. Si era humana o no no podía adivinarlo, era muy joven como para que aquello se hiciera notorio. Aunque el sin fin de tatuajes en todo su cuerpo si le resultaba llamativo. "Loca esta, al menos" pensaba Rise, quien en ciertas cuestiones como esas resultaba estupidamente conservador.

(Be My Lover) de "La Bouche" comenzó a sonar en el radio de unos muchachos que andaban de fiesta ese fin de semana en el edificio cercano..
Música

- ¡Pero que música de mierda que escucha esta gente!- Dijo Rise tomándose la cabeza al ser sus oídos atacados por "los temas de moda" de la noche Blondinense. La mujer soltó una risa contagiosa y sincera. El comentario acabó con el silencio. 
- ¿No le gusta el nuevo "pop-rock-classic-gag-fantasy"? Preguntó la mujer de una forma tan juvenil que Rise no pudo hacer otra cosa que enternecerse. Volvió a sonreír de forma agradable, como hizo al ver por primera vez de nuevo al Capitán en la entrada.
- ¿El que?- Dijo riéndose todavía.  
- ¡Ay! el "pop-rock-classic-gag-fantasy", esta en todos los boliches. Mezcla lo mejor de cada ritmo y se puede bailar muy bien. 
- Perdón me quede en la época en que la música servia para algo. Estos raperos de cuarta se creen que por poner juntas las palabras "sexo, noche y placer" tienen poesía. Que asco...

La muchacha intentaba, al igual que Rise con ella, descifrarlo. Por más que tuviera aspecto de ser un sujeto de 30 años y algunas cicatrices en sus brazos no aprecia un policía como ella creía que era.
- ¿Es usted policía?
Rise casi se levanta de la silla producto de lo que el pensaba era un insulto.
- Ni a patadas.  ¿Por?
- Por que esta hablando como mi papá, que sí es policía.
- Bueno, al menos a tu viejo le gusta la buena música....

El silencio regresó entre ellos y Rise se preparó para irse a su cuarto ya estando algo incomodo ante la mujer. - Espera. Dijo ella al ver que el Dracida vestía nuevamente su piloto viejo y guardaba la escopeta. 
- ¿mmm? Pregunto el luego de encender un cigarro.
- ¿No le gustaría al menos ir a escuchar un poco de "pop-rock-classic-gag-fantasy" en el club de un amigo?

Rise casi se dobla de la risa ante la evidente broma de la muchacha. Si alguien del bosque se enterara de que él había ido a bailar "pop-rock-no se que" con una desconocida lo hubieran colgado de uno de los arboles de cabeza por al menos un día. "Los Dracidas no andan con humanos y mucho menos con extraños" decía siempre su maestro. 
- ¿Que hay de malo? - Dijo la chica claramente enojada. 
- ¿Vos te crees que tengo tiempo para hacer semejante forrada?- Siguió riéndose mientras el humo del Lucky Blend llegaba a los tubos de luz en el techo. 
- Dudo que tenga algo mejor que hacer. Ademas, me guste o no salvo mi vida. Y hasta donde entiendo con dos mates fríos no alcanza para devolverle el favor. Si no quiere, todo bien...pero no tengo más que ofrecerle.

El Jethi no iba siquiera a analizar esa posibilidad. "Tengo muchas cosas que hacer" pensó pero la frase no congeniaba con la realidad. Lo único que tenía para entretenerse en su apartamento era el televisor y la repetición de "Amores en Peligro" que también podría sintonizar a la mañana. 

Rise intentó recordar cuando fue la ultima vez que se dedico a divertirse en la ciudad. Acarició la incipiente barba en su quijada y  dijo- ¿Pasan algo decente ademas de eso?- Preguntó Rise.
- Si, a partir de las 3 de la madrugada pasan "viejitos".
- Viejitos...- Murmuro Rise entre dientes sintiéndose un jubilado. - Bueno, dejó esto arriba y vamos....ha por cierto me llamo Rise.
- Daniela.Dijo la muchacha inclinando la cabeza un poco.

Rise volvió a ver sus tatuajes, su aspecto tan desordenadamente llamativo. Le recordó a si mismo quince años atrás...bueno, revivir los viejos tiempos no podía ser tan malo después de todo...


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