viernes, 3 de agosto de 2012

El Ritual de los Condenados X


Capitulo II


Daniela, San Jorge y el Dragón

Siete Años atras, Riggensport al sur de Blondres
La lanza de San Jorge estaba atravesando la boca de un enorme Dragón en las puertas de la Iglesia del pueblo. Una antigua capilla de esas que parecían haber sobrevivido a todos los tiempos violentos y pacíficos que vivió el país. Aquella era una Iglesia de piedra y vitros inveterados con un hermoso relieve de Cristo cargando la cruz sobre sus puertas y un alto campanario de techo triangular.

Eran las once de la noche y el cielo no dejaba de descargar su aguacero (uno muy recordado aun hoy) que venía anegando las ciudades aledañas y los campos. La cruz sobre el campanario se mostraba desafiante ante los centelleantes relámpagos que el cielo eructaba. El cementerio, al costado del viejo templo era un compendio de sombras con forma de signos religiosos y lapidas arruinadas por el tiempo.

Una niña de once años era llevada por la fuerza bajo la tormenta por su madre y padre hasta la entrada de la misma.  Su piloto plástico color anaranjado y las botas del mismo color hacían "clap" "clap" sobre los charcos de las calles de Riggensport, un poblado fundado por inmigrantes Hellenianos a principio de siglo.

El viento, que traía sonidos de truenos hacia parecer a la lluvia pequeños puñales de cristal congelado, el frío estaba en uno de sus puntos más altos del invierno y los arboles de la plaza principal no dejaban de perder marrones hojas producto de la fuerza del céfiro, que no cejaba en arremeter contra los postigos de las casas de Riggensport. Los techos a dos aguas de tejas negras, sobrepasados en su capacidad, eran ahora enormes fuentes de agua que desembocaban en las alcantarillas.

Daniela era llevada por su padre del brazo derecho. El señor Vounshein la apretaba con fuerza de su delgada extremidad y caminaba como un verdugo o un guardia que lleva al preso a su destino. En su rostro de gestos duros y ojos verdes estaba latente la frustración. La madre de Daniela, Veronica, iba detrás con sus tacos altos y piloto de buena marca, apresurada, dando pasitos rápidos motivados por el temor y por la tormenta.

En medio del desolado paisaje donde todos los hombres de Riggensport dormían, los Vounshein iban a la iglesia porque algo terrible había sucedido. Según la madre de Daniela, finalmente y tras muchos intentos, Satanás había entrado en el cuerpo de su hija, de su pequeño retoño. Para el señor Vounsheim solo se trataba de una treta del demonio, una prueba que el señor les imponía para salvar la vida de su hija. Muchas veces, pensaba el padre, muchas veces habían visto a Daniela con sus ojos amatista. Pensaron que era una enfermedad común o algo maravilloso, una bendición de cristo. Después de todo el doctor Furglan había dicho que los análisis de la chica estaban perfectos.Cuando Daniela comenzó a tener ataques de angustia  en mitad de la noche ya comenzaron a preocuparse un poco más. Su hija tenía la costumbre de entrar corriendo a su cuarto diciendo que veía fantasmas.

En este preciso momento, con su rostro lleno de agua debido a las gotas de la lluvia ella se preguntaba si Satanás era quien, noche por medio en su cuarto, se aparecía en forma de alta sombra. A veces en sueños, de mujer alta y desnuda acariciando sus cabellos mientras susurraba palabras tan inentendibles como adormecedoras. Otras veces simplemente observándola a los pies de la cama con sus ojos fulgurando intensamente en la oscuridad. Nunca, en 18 años Daniela pudo adivinar si efectivamente estaba despierta o dormida cuando veía esas cosas tan extrañas y aterradoramente naturales para ella. ¿Era el cornudo del submundo quien a menudo le daba una intuición algo mayor que la de una niña? Y si era él...entonces Lucifer vivía en una estrella color amatista que solo ella podía ver.

En sus clases de Catecismo en la escuela del pueblo la anciana señora Uttuer le había contado que el príncipe de las tinieblas se llamaba Lucifer por ser el primero lucero del alba. Cuando la muchacha miraba, más de una vez al horizonte desde la ventana en el segundo piso de su casa podía verlo allí suspendido sobre el oscuro azul del cielo, ese color que no llega a ser parte del día pero tampoco de la noche. En ese instante de transición en que, según le contó su hermano aficionado al ocultismo "Las cosas se mezclan"

No había encontrado a una sola persona que pudiera asegurar que ademas de la usual estrella mañanera hubiera otra. No había un niño, adulto o anciano capaz de verla excepto ella. Su padre, un policía con poco tiempo para su hija y mucho para el país le dijo en un primer momento que aquello no era otra cosa que su imaginación.  Su madre le explico una vez en la cocina (mientras sostenía una botella de Whisky) que lo más probable era que se tratara de su ángel de la guarda.

Pasaron los años, Daniela se transformó en una chica de 11 años tan normal como cualquier otra. Le gustaban los cosméticos, la música de Rock And Roll (que luego llamaría "viejitos") y dos o tres chicos de su clase. Era muy buena en matemáticas y excelente en lenguas extranjeras, siempre sacando un promedio entre 8 y 10. Su único problema, su única astilla era aquella virtud que no podía llegar a poner en palabras. Aquel cambio en los ambientes pesados o en el aire que solo ella podía percibir y guardaba en secreto.

Lo cierto es que a sus padres les importaba poco y nada las fantasías de su hija, pero cuando llegaron los ataques de Histeria a fines del año pasado...las cosas cambiaron. Todos recuerdan el mes de diciembre del 5991, el año más peligroso que halla vivido Balbania desde los tiempos de los Nazis.

Poco antes de que los Brusos invadieran la república de Eliran cuando este estaba negociando para unirse al bloque de la Union Balbanesa (y consecuentemente a la U.D.N.S el tratado militar de las naciones capitalistas de Balbania de defensa mutua en caso de un ataque soviético) La muchachita de 10 años comenzó a tener sueños que usualmente comentaba en la mesa mientras todos tomaban su desayuno. La mayor parte de estas visiones nocturnas eran cosas inocentes que no podían asustar a nadie. "El Chalsea  va a salir campeón este año" "El nuevo disco de Sing va a salir en enero próximo" y cosas por el estilo. A sus padres no les agradaba demasiado, pero tampoco les molestaba porque ni siquiera se detenían a ver si lo que su hija decía se cumplía efectivamente o no.

Pero en Diciembre de aquel año ocurrió un evento que era bastante difícil de pasar por alto. Una mañana, fría y con nieve, Daniela dijo haber soñado con algo que no había podido entender. Sollozando aun debido al temor que le produjo la pesadilla, Daniela dijo a su madre mientras intentaba calmarla "Soñe con unos cohetes que salían volando, como esos que van a la luna. Pero tenían una estrella roja en el centro y caían sobre ciudades grandes. Después todos eramos como ese esqueleto de la tele que cuenta cuentos de terror" (Se refería al presentador de Cuentos de la Cripta) Un hombre, rodeado por unos soldados o algo así  todos con cosas rojas, miraban una pantalla de colores  y todos quedábamos así después de tener mucho calor"

Ese mismo día, Pallance dio a conocer el conflicto que existía con los Brusos por medio de un discurso en cadena nacional, advirtiendo a la población de la real posibilidad de que una guerra nuclear comenzara si las negociaciones fallaban. Durante un mes y medio todo Himburgo no se despegaba de la televisión o la radio, escuchando como ambas potencias hacían despliegues de tropas en la frontera, sobre como en países distantes que no conocían las cosas estaban siempre por salirse de control. Aviones espía derribados y silos de misiles humeantes con sus cargas nucleares listas para enviar a todo el mundo a la puta mierda. A partir de estos eventos los padres de Daniela se percataron de que la chica tenía el cristiano o satánico talento de ver el futuro, o al menos los futuros posibles. Pero mientras las cosas no se salieran de control, mientras ella aparentara ser normal y no le dijera de esto a nadie, para los Vounsheim todo iba bien...todo iba normal...todo andaba como Dios y sus ángeles querían. Alabado, Alabado 

Llegaron a los pies de la capilla de San Jorge, la iglesia de los peregrinos Hellenianos exiliados poco antes de la primera guerra mundial. Cuando el señor Vounshein golpeó los goznes de la puerta estos retumbaron como las pisadas de un gigante. 

Daniela, mojada, asustada, no podía parar de gritar
- Perdon Mamá, no fue mi intención....no quise hacerle nada al señor Doubts.
- Estuviste leyendo esos libros de mierda de tu hermano ¿No?- Pregunto su padre, un inflexible  Católico.
 - Voy a darle una buena cuando vuelva de su viaje de egresados. Como puede ser que mi hijo haya traído esa porquería a mi casa. 
- No te preocupes cielo- Decía su madre con calma de locura. - El padre Merry va a poder ayudarla, la chica esta enferma...pero Dios va a mostrarnos la salida, como siempre.

PAFF PAFF- Abra la puerta Señor Merry, Ábrala por el bien de una cristiana. - Daniela vio el rostro de las gárgolas sobre la puerta de la iglesia iluminarse, sus caras deformes y lenguas fuera de sus afiladas dentaduras. Los ojos vacuos y sin pupilas. Todas ellas, con sus alas desplegadas observaban en dirección al pórtico.
PAFF PAFF nuevamente bramaron los goznes. Una luz cálida se encendió dentro de la iglesia. 
- Ay, alabado sea Dios, esta despierto. 
PAFF PAFF-
- No te preocupes mi Daniela. Le dijo la madre abrazándola, mirándola con sus ojos azules siempre tan tristes como dulces - Hablaremos con él y veras que seras una chica como todas las demás.

Aquel hombre que rondaba los 30, de cabellos canos y lentes redondeados abrió las puertas. Llevaba sus atuendos de padre y un rosario de una cruz maciza en plata sobre su cuello. - ¿Que sucede?- Preguntó genuinamente preocupado. Observó a la pobre muchacha apenada y empapada y a sus padres como fieras llenas de ansiedad por resolver la cuestión. Cruzó un brazo por las espaldas del padre de Daniela y los invitó a entrar . - Vamos, vengan o van a enfermarse. ¿Que paso?- La voz suave de Merry, decían en Riggensport, podría calmar a cualquiera.

El papá de Daniela le hizo una señal a su hija y esposa para que se quedaran sentados en los bancos mientras el informaba al cura lo sucedido:
- ¿Recuerda padre que en mis confesiones le he hablado sobre las cosas que ve mi hija?-

 Le dijo, preocupado y algo temeroso ante la vista de un cristo crucificado en el altar. El sonido de la lluvia golpeaba los tejados produciendo un eco bastante particular dentro del viejo edificio.

- Claro que sí mi amigo Robert. Ya te dije que algunas personas...
- Lo se, lo se, yo también pensaba lo mismo padre. Daniela no es una mala chica y satanás...
El Padre Merry lo tomó por el brazo, calmándolo. - Pocas veces Satanás tiene algo que ver con estos asuntos, ya le explique que he visto casos como estos y...
-¡Escúcheme!- Se impuso el señor Vounsheim.- Bajó el tono de voz y se acercaron a un Rincón para que los santos no lo escucharan o algo así.
- Mi hija...ella...ella...- Un absceso de angustia le nació del vientre y se le salió por la cara en forma de moco, hinchazón y lagrimas- Ella mato al cartero.- sentenció finalmente.

Un trueno resonó tanto en lo lejano que los vitros de la iglesia vibraron.
- ¿Como dice?- Dijo Merry sacándose sus lentes para limpiarlos con un pañuelo color amatista-
- Se que es espantoso...yo soy policía y se lo que tengo que hacer pero...pero...No fue obra de ella, lo se, lo se, conozco a mi hija, es una buena muchacha como todas las de aquí. Pero lo vi, lo vi con mis propios ojos...- Otra invasión de Vergüenza mezclada con angustia le tomó el cuerpo. Merry lo hizo sentarse en el banco principal de la iglesia y se sentó a su lado para hablar en susurros. Daniela vio como ambos hombres charlaban mientras su madre seguía repitiendo un padre nuestro ante una imagen de San Jorge junto a ella. El rostro del caballero de armadura reluciente en mármol se iluminó por obra de un relámpago. Las fauces del Dragón que él mataba parecieron abrirse un poco más.

- Nosotros tenemos un perro...un Ovejero como los que usamos en la fuerza ¿sí? se lo regalamos a Daniela para su cumple...- Merry le alcanzó nuevamente el pañuelo. -su cumpleaños. Terry siempre fue muy bueno con nosotros, especialmente con Daniela. Cuando el perro creció comenzó a tomarle cierto temor o bronca al cartero, nunca supe porque pero así era. Una vez casi lo muerde en la mano y desde entonces, como somos personas responsables lo encadenamos en el patio para que no pueda hacer nada de eso.
- Continué...-
- Bueno...la cosa es que...hoy llegamos a casa y vimos que la cadena se había soltado, estaba rota como si alguien la hubiera quebrado con alguna herramienta. Temiendo que algún ladrón hubiese entrado, mi esposa y yo comenzamos a buscar a Daniela en la casa. Cuando llegamos al patio trasero...al...ahi...
- ¿Si?
- Bueno..encontramos al cartero, a mi hija y al perro....

Debido al estado de locura por el que estaba pasando el padre de Daniela no se percató de que en ese preciso momento, los ojos grises del padre Merry se volvieron ligeramente Amatista, sintió solo un escalofrió en la parte trasera de su cabeza y una profunda sensación de culpa.
- ¿Que le hizo a la chica?- Dijo el cura sin su tono conciliador.
- ¿Como?
- Perdón...continué..- Prosiguió Merry en su forma habitual.
- El...el...cuerpo del cartero estaba...estaba (volvió a estallar en llanto) estaba totalmente destrozado, tenía las caderas dadas vuelta, con el...con el trasero hacia arriba y  la cabeza totalmente girada en 360 grados.y su pecho...estaba...no se parecía que alguien lo hubiera abierto a la mitad con una espada. - El padre de Daniela vomito, ahí no mas. - la sangre estaba por todos lados, los huesos tritu...triturados de su cuerpo se habían salido de la carne..era como un...como un ser humano transformado en un tirabuzón ¿comprende?
- Prosiga...
- Pensamos que había sido el perro, pero soy policía y se bien como luce un hombre atacado por un animal salvaje o por una criatura salida de control. Mi hija tenía los ojos dados vuelta, en blanco y no dejaba de temblar...hablaba en lenguas de lucifer...- el padre de Daniela abrazó a Merry con fuerza.
 -Tiene que ayudarla....tiene que sacarle al demonio de adentro...¡por favor! pagaremos por su pecado. Dire que fui yo quien lo mato...pero tiene que hacerlo por favor...usted prometió que la cuidaría. Que la ayudaría...
- No se preocupe buen Robert. Si quiere que lo ayude debo hablar con la muchacha en privado ¿Si? le prometo que este asunto sera sanjado y lo mantendré en secreto. Mas ustedes tienen que jurarme que no hablara de esto con nadie excepto con cristo. ¿Estamos de acuerdo?
- No quiero ocultar un crimen...no es de buen cristiano.
- Hablare con ella y todo se aclarara. Conozco bien al difunto, Doubts era un buen hombre, aunque la bebida lo transformaba en un monstruo. Quizas, ido, quiso atacar a la chica o al perro. Veremos.
- ¿Pero que hay de...las palabras y la forma tan extraña de morir?
- Ya le he dicho antes señor Robert. La Biblia y la Iglesia no siempre saben todo sobre el señor o su rebaño.  Déjeme a solas con la muchacha, usted tenga...- le alcanzó algo de dinero- Vaya al café de enfrente y beba algo con su esposa. Le prometo por mi sotana que nada de lo que sucedió ha sido por obra de lucifer.


***
Música
- ¿Es el demonio lo que tengo adentro como dice mi mamá?- Dijo Daniela a sus once años mientras el padre Merry,  la llevaba de la mano por la capilla de San Jorge. A ambos lados de los bancos donde los peregrinos del señor susurraban en silencio debajo de un cristo sangrante, se veían imágenes religiosas. En su mayoría de ángeles como Gabriel o San Miguel. Unos frescos de una belleza muy impactante que harían sentir temor y deseos de redención a cualquiera.

El padre Merry la miro a través de sus lentes transparentes que le daban un toque de estilo intelectual aunque también joven. Su piel era tan tersa y su mano tan cálida que Daniela sentía que mientras no lo soltara todo iría bien.
- Daniela. Le dijo arrodillándose ante ella para limpiarle las lagrimas de su pequeño rostro. - Vos venís todos los domingos a misa con tu Mamá ¿no?- Ella asintió. - ¿Y te gusta venir a la iglesia verdad?- Ella volvió a asentir con la cabeza. - Porque bajo la insignia de San Jorge te sentís protegida, sentís que sos parte de algo que solo él- Merry señalo la ilustración del caballero luchando con un dragón - y vos saben que es, pero que aun no podes poner en palabras.
- Ajam...
- Voy a contarte un secreto Daniela, pero tenes que prometer por la santa iglesia de San Jorge que no vas a comentar esto con tus padres ni con cualquier otra persona, aun cuando parezca adecuado hacerlo o sientas que es la única forma de que te crean ¿sí?-

- El señor puso en vos una virtud maravillosa que solo a las almas más puras le entrega. A veces ese don que se nos da puede parecer dificil de conciliar con la vida. En la antigüedad las personas como vos eran escogidas para llevar a cabo su misión divina, porque de entre los hombres bárbaros del sur solo unos poquitos fueron capaces de comprender el mensaje del altísimo y estos podían ver y oír muchas cosas que a otros estaban vedados. Estos cuidaban de la gente como tus papás o como los feligreses para que no pudieran ser atacados por las huestes de las tinieblas, como los Dragones por ejemplo.
- ¿Existieron de verdad?-
- Sí, aun existen de echo...aunque bajo otra forma Daniela...Tal vez no sea este el momento para que hable contigo en profundidad sobre lo que sucedió en el patio de tu casa. Pero voy a decirte algo que tenes que prometerme que no olvidaras jamas ¿Si?
- Aja.
- A veces, las personas como vos atraen a los Dragones del mundo moderno, algunos no saben siquiera que son tristes esclavos de Satanás. Viven engañados por las palabras mentirosas del señor del Infierno o bien solo llevan en sí la marca de la bestia y el príncipe espera pacientemente a que, de alguna manera, tarde o temprano le sirvan a sus propósitos ¿entendes?
- Sí
- Conocí personalmente a Doubts y no era un mal hombre. Solo estaba perdido, confundido. Porque ese...ese Dragón que vivía dentro de él lo acosaba constantemente y lo hacia sentir muy angustiado. Como cuando tenes una gripe...no la ves, pero podes sentirla dentro tuyo ¿no?
- Sí..
- Bueno, la gente como Doubts merece ser liberada de ese sufrimiento y para ellos morir es como volver a vivir una vez se encuentran con gente como vos. Aunque desconozco las razones por las cuales las cosas terminaron de esa manera (aunque creo que podría imaginarlas) no debes sentir culpa. Ayudaste a un hombre perdido a encontrar el cielo. Ahora su espíritu esta libre y ya no se siente mal. 

Los ojos de Merry se dirigieron hacia el cuadro de San Miguel Arcángel parado sobre un demonio derrotado con su espada en alto. - Con el tiempo veras que el Demonio intentara convencerte de que tu gracia Divina es una tortura, que te apartara de las personas y de aquellos a quienes amas. Pero al fin, cuando seas más grande comprenderas que todo lo que el señor ha puesto en ti y en otros como vos lo ha dejado alli por una razon maravillosa. Y ese día...- El padre Merry parecía emocionarse.- ese día saldrá un sol radiante y de luz tan clara que ya no habrá lugar para las sombras ni para los Dragones.

Daniela despertó en el cuarto de Rise esa mañana. El Dracida había encontrado en el ático (mientras ella dormía) un viejo disco de pasta que le gustaba escuchar cuando era chico y que sus padres disfrutaban mucho en verdad. El recuerdo de aquella charla con el padre Merry sobre una supuesta "era del Sol" y "un mundo sin Dragones" le hizo pensar tal y como Rise sospechaba, que algunas cosas no eran simplemente obra de la casualidad. Mientras Rise cantaba "This is the Downing of the Age of Aquarius" limpiando la vasija en la cocina, moviendo el trasero de forma muy ridícula, Daniela notó primero que cualquier Vlaind o Jethi que el sol brillaba de una forma más intensa...y peligrosa. 

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