lunes, 1 de octubre de 2012

El Ritual de los Condenados XIV

Capítulo VIII
Alas, Santos y Templos 


Cubierta detrás de una estantería llena de viejos libros, Daniela vio a Rise sacar por debajo del piloto su hitaca y deslizare sobre el suelo encerado de la misma como si fuera un bailarín.  Su cuerpo alto e imagen desaliñada fue iluminado por la araña de cristal que colgaba sobre ellos, el negro acero de "Sisy" (nombre que dio Daniela a la escopeta de Rise) se erecto de una manera sexual y poderosa emergiendo detrás del piloto verde militar. Tras el inconfundible sonido de carga la boca de Sisy vomitó plomo con el trueno acostumbrado retumbando entre los muros del edificio, las chispas cayeron al suelo como estrellitas de navidad y dos cartuchos repiquetearon en el suelo. 

Tomas Upss, el idiota que se reía por haber matado al guardia de seguridad en el vestíbulo voló un metro hacia atrás y cayo del otro lado del mostrador donde se cubría la vieja amiga de Rise. La sangre le manchó los lentes y el suéter verde.

Karl reaccionó rápido y abrió fuego variadas veces sobre el Dracida, pero solo atino a darle a unos libros nuevos que habían llegado, algo sobre vampiros llamado "Atardecer" La Colt 45 dejo sus vainas humeantes en el suelo. - ¡Vayan a buscarlo mierda!- Ordenó Karl mientras cambiaba de posición para cubrirse. Daniela, cansada de huir o de que Rise tuviera que salvarla por décima vez, busco a tientas en la mochila algo de la dinamita que había armado en la casa del Dracida tiempo atrás.

Rise no estaba dispuesto a enfrentarse a Karl en inferioridad numérica  mucho menos si debía cuidar de Daniela mientras tanto; por lo que necesitaba una forma de dejarlos fuera de combate y huir hacia cualquier lugar relativamente seguro por un tiempo. La ventaja de Rise era que estaba en su pueblo natal y conocía muchas locaciones que visitó en su infancia. 

Tras hacer algunos pasos hacia la derecha caminó en dirección al cuarto de servicio de la biblioteca. Pero no podía llegar allí sin pasar previamente por el mostrador desde donde Karl dirigía a sus hombres a los gritos. Por un momento se preguntó porque el Dracida de Frigord no iba en persona a romperle la cabeza ¿Que retenía a un tipo tan grande como Karl?; sea lo que fuera no importaba, tenía que salir de allí primero y luego podría preguntarse todas las cosas que quisiera.

Daniela casi leyó los pensamientos de Rise y mientras este intentaba encontrar un camino al cuarto de maquinas (donde estaban los fusibles eléctricos que deseaba desconectar) tomó el zippo plateado del jethi de Bilingord y encendió la mecha de la dinamita. - ¡Rise!- Le gritó. Cuando este se volteó le lanzó el explosivo con su mecha ya chispeante. 

Rise la atajó en el aire y la miró sorprendido:
- ¿Que mierda hago con esto Dani?
- ¡Tirala! ¿Para algo la armamos no?

El Dracida casi se asusto debido a la actitud belicosa de Daniela, pero no era una mala idea. Vio que a unos buenos metros de la posición actual podría lanzar la bomba directamente en el cuarto sin necesidad de acercarse, al menos si sus habilidades de Bilingord estaban a la altura del reto. Pero con todos los coscorrones que venía sufriendo últimamente pensó que estaba apto para hacerlo.

Irónicamente lo mejor que le puede pasar a un Dracida como Rise, que ha pasado mucho tiempo sin luchar, es que lo caguen a palos un buen rato. El Rettem tiende a arder cada vez más fuerte luego de una buena pelea, se va perfeccionando y fortaleciendo como un musculo que necesita ser tonificado o una espada que es vuelta a forjar. Mientras Daniela se preocupaba por lo muy rápido que se consumía la mecha de la dinamita en la mano de Rise el Jethi intentaba hacer uso de su Rettem para que este lanzamiento estuviera a la altura de las circunstancias. Si tenemos en cuenta que las balas silbaban y mordían todos los estantes y libros alrededor, un lanzamiento preciso era algo que solo un Jethi o un campeón olímpico podría lograr.

Rise logró acallar su mente y en un instante pudo ver, sentir, palpar en su cabeza todos los obstáculos que se encontraban entre su posición y la pequeña puerta de servicio a donde iría dirigida la dinamita. Tanto Karl como Daniela percibieron una suerte de energía que se extendía de manera circular a modo de sonar. En menos de un segundo la información del Rettem llegó a Rise como el ultrasonido de un murciélago. - Dani, tan pronto como tire esto, pasate de mi lado del pasillo, sino los escombros te van a arrancar la cabeza. Haceme caso...
Daniela no tuvo tiempo de entenderlo, el destello de sus ojos verdes le dio a entender que fuera de lo que fuera que estaba hablando, era cierto. Asintió y se preparó para saltar a su lado. - Uno, dos, ¡tres! ¡Salta!-Gritó Rise.


La lanzó y Karl, junto a sus hombres la vieron volar hacia ellos. 

- ¡Tienen dinamita jefe!-
- Abajo pelotudos. Grito Karl cubriéndose en el mostrador junto a otros.
Daniela Saltó donde Rise, este la tomó en brazos y la puso a cubierto en la estantería donde él se cubría. 

El cilindro metálico ingresó dentro del cuarto de maquinas siseando como una avispa producto de la mecha encendida. - Le erraste idiota.- Dijo uno de los monos de Karl saliendo de su cobertura creyendo que la misma iba dirigida a ellos. 

Segundos después desde la pequeña puerta de servicio emergió un tremendo estallido que hizo conmoverse a toda la biblioteca  Libros, papeles, metales, fichas de la biblioteca y pisapapeles salieron volando en dirección a los Dragones Negros. La explosión arranco la cabeza de quien se había burlado de Rise, las luces se fueron y el lugar donde Daniela estaba parada anteriormente fue ametrallado por esquirlas de la explosión. Fue a partir de ahí que Daniela empezó a entender que significaba ser un Jethi, la asusto pero también la alivio. 

Rápido como el rayo Rise tomó a la muchacha  por un brazo y comenzó a correr con ella en dirección a la puerta de salida mientras Karl se sacaba de encima el cuerpo de otro de sus compañeros y el polvo del techo, parte del mismo se había desplomado cerca y estaba levantando una polvareda blanca como la nieve. 

En la oscuridad pudo sentir y oír a ambos fugitivos correr, se levantó de entre los escombros y comenzó a disparar alocadamente hacia los estantes, sabiendo que sus balas atravesarían tanto madera como papel sin mayor problema. -Entrega a la piba y te perdono la vida Rise- Grito Karl mientras vaciaba su cartucho en dirección a las sombras en la oscuridad.

Daniela recordó aquello de correr como Chitara y pensó que esta vez debía hacer igual o mejor. Pero mientras su compañero aguardaba a que se le acabaran las balas a Karl (para llegar a la puerta de salida mientras este recargaba) algo nuevo nació en la pequeña Daniela, si Rise la hubiera visto hubiese notado que sus ojos comenzaban a tomar un color amatista poderoso. Sin decir palabra, independizándose de Rise, sacó de su cinturón la beretta que el Jethi le había dado y cuando este se encontraba entre dos filas de estanterías tomando impulso para llegar a la puerta Daniela le soltó la mano. 

Por un segundo Rise tuvo la horrible idea de que una bala la había alcanzado, pero cuando volteó vio algo aun más impensado. La muchacha de 18 años estaba apuntando a Karl (quien terminaba de recargar). ¿Acaso eran alas lo que tenía en las espaldas? Parpadeó y la imagen volvió a la realidad, la segura y confortante realidad. Pero por un instante tan pequeño como un abrir y cerras de ojos vio alas, largas alas blancas y pesadas que proyectaban sombra ante la luz de luna. Karl también las vio...pero en su caso  no era la primera vez. 
 - No voy a volver a huir de vos, Drelgnik- Dijo antes de que Rise pudiera quitar el arma de sus manos.
El Jethi de Bilingord conocía esa palabra, significaba "Dragón Pagano" en lenguas antiguas de Hellens. Pero dudaba mucho que Daniela la conociera, a menos claro que ella lo hubiese engañado. 

Karl tuvo una sensación fiera, similar a la que le llegó la primera vez que esta muchacha lo dejo en el piso en Troncor Street. No tuvo demasiado tiempo pare cerciorarse de que efectivamente la chica tenía alas blancas como el papel, porque siete balas de la Beretta le hicieron añicos el pecho. Una a una fueron entrando. Surcaron el aire con sus cabezas color bronce y atravesaron el abrigo de cuero, la camisa y la carne. los ardientes proyectiles salieron por el otro lado chocando contra la pared, dejando tras de si cuantiosa sangre espesa que se desparramo en el suelo. 

Daniela caminó hacia Karl con una presencia y modos que hasta entonces no se le había visto. Y por lo que Rise notaba no lucia tan inconsciente como la última vez que lucharon con Karl en Troncor. Esta vez sus pasos tenían una seguridad muy arrolladora como para encontrarse en algún tipo de trance. Su mano se aferraba a la Beretta con sus venas hinchadas ansiosas por matar, los ojos detrás de sus lentes ardían como teas encendidas en la noche y si bien ya no podían verse alas en su cuerpo, la sombra de la muchacha proyectaba largas extremidades plumiferas a sus costados.

El Jethi de Frigord intentó volver a levantarse pero inmediatamente se desplomó sobre su propio peso, de rodillas ante Daniela. Los ojos marrones llenos de terror, o mejor dicho de Pavor, se movían en todas direcciones como si estuviera observando muchas cosas girando a su alrededor. Aun sosteniendo la 45 se tapaba los oídos  Rise pudo percibir gracias a su empatia que Karl estaba en shok y probablemente muchos kilometros o milenios fuera de este mundo.

Pero aun sostenía el arma, vacilaba sí, pero la sostenía  Dentro de su loca y trastornada cabeza se resistía a creer que Daniela Vounsheim, quien él y los suyos creían que era la llegada del Otro lado del Circulo tuviera semejante fuerza como para arrollarle el espíritu de un plumazo con solo echarle una mirada amatista. Esas cosas que volaban todo en torno a su figura, agitando el aire con sus alas blancas y balanceándose entre las tinieblas de la penumbra más allá de los muros de la noche estaban con la muchacha. Querían llevarlo algún lugar donde la felicidad y la dicha eran eternas. Sin embargo dicho espacio era una frontera de la cual no habría retorno...nunca.

- Que te diviertas en el infierno, hijo de puta. - Le dijo Daniela con una frialdad nunca antes vista por Rise.   Daba miedo y al mismo tiempo una suerte de calma. Algo en ella le recordó a Van Hellsing clavando su estaca en el corazón de Drácula. 

- ¡No lo lograran!- Dijo Karl escupiendo sangre mientras  levantaba lentamente la 45.
- Asur mirad, Drelgnik- Contesto Daniela, sin saber que aun había una bala en el arma de Karl. Pero Rise si lo sabía, porque él contaba, como buen Bilingord, cuantas rondas disparaba su enemigo. 

Lo que paso después fue muy rápido  aunque si lo miráramos desde el punto de vista de Rise tal vez duraría una eternidad. 

La 45 se levantó, débil y jadeante, pero lo hizo apuntando al pecho de Daniela. La mano derecha de Daniela tomó fuerza para apretar el gatillo, la luz de la luna ilumino ambas armas y sujetos. Se cruzaron sus miradas,la de ella era desafiante y segura, como la de un asesino profesional, con la calma de un cazador. Los ojos de Karl algo preocupados y asustados, como perdiendo toda esperanza de victoria, pero decididos a continuar hasta el final. 

Rise sabía que a pesar de los extraños arranques de Daniela ella no tenía la experiencia necesaria como para salir viva de ese desafió tasito. Cuando estaba por lanzarse al aire para sacar a Daniela del alcance de Karl, ambos dispararon casi al mismo tiempo. La cabeza de Karl quedo adornada por el rojo rubí de la sangre y un limpio hueco sobre su ceja derecha, su rostro pálido se volvió hacia atrás violentamente. Pero la 45 "Sagrada" como la llamaba el Jethi de Frigord alcanzó a Daniela en su blanco y bello vientre. El disparo salió por la espalda y dio en una ventana. Luego vino el negro silencio de la muerte, que rápidamente fue interrumpido por el de cuerpos cayendo al suelo. ¿A quien de los dos se había llevado la muerte? Rise no lo sabia...y eso lo desesperó. 

***

El Colorido mundo de Liena Larenthguer

Algunos Kilometros al sur, en la buena y vieja Blondres Liena estaba apresurándose a salir. Llevaba su abrigo de piel de oso sobre un traje de oficinista muy coqueto y sandalias de taco alto. Estaba bellisima, o al menos lo más bella que se puede estar a las 12 de la noche luego de escuchar cosas muy extrañas en la televisión y en el teléfono. 

Algunos minutos antes de la reposición de "Amores en Peligro", en el noticiero de las 12, habían dado la descripción de un hombre muy parecido a su Cris. Pero no podía ser cierto porque "Cris" estaba jugando al truco con sus amigos en su casa de campo, o trabajando con ese importante empresario petrolero de Landesia. Media hora más tarde, cuando apareció una foto tomada desde el celular de un Chono en las calles del bajo, de una camioneta encendida en llamas y el testimonio de un hombre diciendo que el culpable conducía un Zitroen c4 negro con patente HLE452, Liena pensó que debía ser otro error; Seguramente ese vándalo habría robado el auto de su esposo como casi sucede unas noches antes.

Por último, cuando llamo aquella mujer que veía en su infancia y le dijo que su esposo estaba haciendo cosas muy extrañas y peligrosas en el bajo Blondres, Liena pensó que debía ser una broma. 

"Cris esta en casa con sus amigos, tal vez hablando de deportes. ¿No hay un partido ahora? (Eran la 1 de la madrugada) Debe ser por eso que no contesta el teléfono  Y el celular seguramente esta sin batería ¡Hay mi Cris! Cuantas veces te dije que cargaras tu celular antes de salir..."

De todas formas, por muchas cosas que tratara de meterse en la cabeza y la cantidad importante de Prosac que había tomado en la última hora y media ella estaba allí  parada frente al espejo maquillándose para salir. "Seguramente es un chiste de Cris que quiere darme una sorpresa..no es de dar sorpresas" 

Eso era lo mejor de "Cris", no daba sorpresas como los otros Vlaind de Rolando, el era mentalmente estable, aun a pesar de lo que sucedió con su familia era normal...re normal...RECONTRA NORMAL ¿NO?. Más vale que así fuera, ella no había trabajado durante largos años adormeciendo sus ansias guerreras y homicidas. No lo había sacado de la botella y la cocaína en Hellens para que ahora echara todo por la borda. No había logrado que volviera a la sociedad Vlaind como el chico correcto que todos esperaban.

Cris es un chico Normal
Cris no da sorpresas
Cris no esta loco, solo un poco confundido a veces.

Esa noche Liena había recibido una llamada de alguien conocido. Ese alguien le dijo que su esposo estaba en problemas y que necesitaba a su buena esposa para reflexionar. Mientras se peinaba delante del espejo de su cuarto aun recordaba las palabras frías de esa mujer: "Crisald esta enloqueciendo Liena, ve fantasmas donde no los hay. Tu sabes muy bien que sucedió aquella noche, sabes que fue todo por su bien, por nuestro bien...no dejes que lo consuma la ira y hazlo volver a tus brazos como antes, cuando eran jóvenes  Ahora se dirige a un lugar llamado Red Dite´s Corner, pasa las noches allí con otra mujer Liena. Debes perdonarlo porque es tu esposo, pero no es bueno que se sepa...bueno ya sabes. "

Se puso los aros de perlas. 

"¿Cris con otra chica? No no creo Maestra, Cris es el hombre más bueno que conozco"
"Pero la naturaleza errante de su orden lo esta consumiendo...ha hecho muchas cosas malas"
"jajajaja por favor Maestra! Mi esposo es incapaz de matar un perro. Amaaa los perritos...una vez...
"Liena, no te engañes. Ve al lugar que te digo y encontraras a tu marido con otra mujer"
"¡Ay maestra! usted siempre tuvo ese sentido del humo..." Del otro lado cortaron la comunicación, 

El veneno de la bruja había sido suficiente como para sacar a Liena de la cama, vestirla, y llevarla al frió aparcamiento del subsuelo de su caro edificio. Porque Liena era una mujer realmente bondadosa, o al menos hacia las cosas según lo que ella entendía por bondad.  A pesar de tener muchos pretendientes dentro de la orden y no estar falta de admiradores en su Salón de Estética en la Rudenstorf Avenue, Liena entendía que lo mejor para la Orden era que ella fuera una buena esposa y que acompañara a Crisald en su duro trance tras el asesinato de sus padres. El pobre "Cris" era una victima de algo que ni siquiera ella tenía bien claro que era... según lo poco que sabia: una cuestión relacionada con Dioses, Brujas y Rituales del submundo. Todas esas cosas desagradables que hacen los Vlaind cuando están aburridos. ¿Que no podían ser felices y ya?

Tal y como le dijeron, ella tenía un papel muy importante en esa cuestión;  ayudar al Vlaind de destino Malhadado y alejarlo de todas esas cosas malas. Sobre todo de andar preguntando mucho por ahí acerca de la muerte de su familia... Según su maestra, Crisald era una especie de Sacrificio necesario o algo así  Para Liena Cris era un chico muy bueno y era mejor que las cosas siguieran su curso, de lo contrario él sufriría mucho.

Bueno, algo había salido mal evidentemente, pero no era cosa de alarmarse, no señor. Con unos buenos besos y abrazos Cris volvería a la normalidad. Con respecto a si estaba o no con otra mujer, insistía en que aquello era verdaderamente imposible. Sí, tal vez hubiera vuelto a beber y a hacer locuras en la noche Blondinense, pero nunca estaría con otra chica, porque el se lo había prometido y Cris siempre cumplía con sus promesas, como un buen presidente. Ella siempre le decía que debería ser Presidente...

***
Música
Rise salió al mejor estilo Kevin Costner en "El Guarda espaldas", sosteniendo a Daniela entre sus brazos y bajando apresuradamente los escalones de la biblioteca para ir a....¿Donde mierda iba a ir a esta hora? Sabía que las guardias de los Hospitales hacían muchas preguntas cuando uno llegaba herido de bala. Sin contar con la posibilidad de que otros Dragones Negros anduvieran por el pueblo. Tan pronto como estuviera en una camilla recibiría una cuantiosa dosis de plomo.

La lluvia estaba cayendo de los cielos sobre las dos únicas almas que estaban en las calles del pueblo. Rise la dejo en el suelo un instante y verifico la herida, era grave, lo suficiente como para matarla. Gente como Karl, acostumbrado a luchar con otros Jethis a menudo tenían balas con ciertos químicos y drogas que podían envenenar a uno.

Mientras trataba de mantenerse en calma y no rendirse a esa mezcla horrible de tristeza y pánico  un relámpago cayo cerca de ellos, alumbrando por un instante la penumbra de Oldbridge Town. Fue en ese súbito resplandor que diviso, a pocos metros de la biblioteca municipal la vieja capilla del pueblo. Una ruina que había sido perforada por un obus Helleniano en la segunda guerra mundial, llena de musgo, hongos y enredaderas cubriendo sus paredes. El vitro de las dos ventanas de la capilla mostraba imágenes de santos.

Rise solía jugar allí de chico con sus amigos. Pensó que al menos podría ir hasta la iglesia para poder trabajar sobre una mesa (encendiendo alguna luz de los candelabros) y examinar mejor la herida de Daniela. Si era realmente un disparo mortal tendría que correr el riesgo de operarla él mismo, esperaba no tener que llegar a ese punto. Confiaba, de todas maneras, en que su cuerpo Jethi o lo que fuera resistiera lo suficiente.

Mientras corría colina arriba sosteniendo a Daniela, totalmente empapado en sangre y en agua de lluvia recordó que no era la primera vez que tomaba esa ruta lleno de dolor y de tristeza. En ese instante casi desiste de ir dentro de la capilla. Pero no tenía otro lugar, tampoco una mejor idea, su cabeza ardía en llamas abrazadoras. Una parte de él estaba muy ocupada pensando en lo mucho que iban a pagar los Dragones Negros si Daniela se moría  la otra observaba su rostro pálido y bello caer cada vez más rápidamente en un sopor mortífero.
- Aguanta Daniela...
- ¿Viste? soy toda una...Dracida.

-No es hora de hablar como en un capitulo de Amores en Peligro. Dijo Rise

- Shhh no hables como si te fueras a Morir. Dijo Rise mientras subía las escalinatas de piedra que llevaban a la capilla, el monolito de piedra gris, sobre una pequeña colina, dejaba que el agua de la lluvia bañara los cabellos de Daniela. - Vas a estar bien..
- ¿Por que estamos en la iglesia otra vez mamá?- Preguntó de pronto su compañera.
Rise casi se quiebra en llanto, pero antes que eso prefirió darle una patada de frustración a la puerta para abrirla. Sentía que la tormenta era un reflejo de su propia alma, aparentemente destinada a la soledad y a la desgracia.
- Las iglesias siempre me hicieron sentir...segura. Dijo Daniela sin saber exactamente con quien hablaba. De pronto creía que era Rise, otras veces su madre o quizás el Padre Merry.
- Aca adentro...
"Aca adentro no ingresa ningún mal, de los hombres o de satanás" Pensó Rise en decir debido aun lejano y olvidado recuerdo mientras ponía a la muchacha sobre el altar y buscaba apresurado unas velas o la linterna que guardaban en la mochila azul.

Dentro la capilla aun contenía ciertos elementos por ser considerada "Patrimonio Histórico de Oldbridge Town" Se suponía que allí dentro había ocurrido un milagro durante la guerra. La ultima vez que el Jethi estuvo en ella, en la noche de los perros, siquiera el más tonto de los santos había asomado la cabeza. Sino más bien un hombre joven de cabellos blancos y atavíos de cura, persignándose ante cada féretro negro que dejo la "noche de los perros". Negro y solitario como el funeral que le esperaba si todos los santos en los vitros no salvaban a Daniela de las garras de la muerte.





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