domingo, 31 de marzo de 2013

El Ritual de los Condenados XXIV

Capítulo XIX
Godzilla Escapa del Tendido Eléctrico

Dos pasos hacia atrás.  Crisald no encontró el abismo que buscaba para lanzarse, pero sí la mesa ratona del living compuesta de vidrio y madera. Su cuerpo cayó sobre ella y los cristales se deshicieron debido a su peso, los lentes oscuros volaron fuera de su rostro y cayeron cerca de él. Sus ojos quedaron observando una de las lamparas que había traído de su casa cuando se mudo junto a Liena al Penthouse. Estando así en el suelo, aun con algunos vidrios pequeños cortandole la piel Crisald pensó que el piso era un lindo lugar donde quedarse, tal vez para siempre. 

Parte del equipo de Katiana ingresó a la habitación para observar a su Jefa matar al ya famoso Crisald Larenthguer. Se había corrido el rumor de que media dos metros de alto y que era capaz de cambiar de forma. Quienes participaron del tiroteo en Dites Corner dijeron que Crisald echaba el fuego verde de Rolando por los ojos. Otros aseguraban que podía matar a los hombres solamente haciendo uso del característico terror que le acompañaba. 

Crisald no se sentía tan famoso ni hubiese recibido esos halagos de buena gana si es que alguna vez los escuchara. Mientras una de las manos de Katiana  iba hacia su espada larga, la otra se transformaba en una  gorda garra de combate. El Vlaind de Rolando recordaba ese momento en que Godzilla queda atrapada en los cables de tensión bajo el acoso de Mothra y Battra. Cuando vio esa película en el micro cine de la mansión de sus padres a Crisald le parecía ridículo que una criatura como Godzilla fuese vencida por dos contrincantes tan básicos:  Battra estaba bien, después de todo,asustaba...pero ¿Mothra? "¡Por favor, es una mariposa superdesarrollada! (y muy marica por añadidura)" decía. 

Ahora mismo Crisald también había sido engañado, lo habían llevado hasta los cables de alta tensión y aunque movía sus garras como Godzilla en la película intentando escapar, nada de aquello parecía surtir efecto, por el contrario lo enredaba más y más hasta que, sencillamente quedara frito.

- Viertan la gasolina, yo me encargo del muchacho. ¡Rápido monigotes!- Los hombres vestidos de negro y llenos de keblar comenzaron a  vaciar los bidones de nafta por la casa, sobre las fotos de Crisald y Liena, sobre la madera de la alacena y la alfombra del living.
- Bueno pequeño Larenthguer, hasta aquí llega tu aventurita. Una lastima lo de mi sobrina, pero veras.- Dijo Katiana caminando hacia él con la espada en alto, reflejando ya el rostro de Crisald en el filo. - Para hacer una tortilla hay que romper un par de huevos. Cuando toda esta mierda acabe seremos nosotros los que tengamos el control de la Nación.  Hace tiempo que Illagros y otros como yo queremos borrar de la faz de la tierra a ese grupo de maricones que dirigen nuestros destinos. Los leones del Ramkkara llevan mucho tiempo dormidos...Este asunto de los Avistos los despertara...Solo a través del miedo los Vlaind se arman y salen a la conquista, eso prueba nuestra historia. 

Crisald estaba desarmado, excepto por la Desert Eagle, el resto de sus pertenencias habían quedado en la casa de Layla, entre ellas su espada. Alguna parte de su cerebro le indicaba, sin mayor entusiasmo, que debía luchar, matar a esta zorra y a sus zorritos. ¿Pero luego que?. No tenía respuesta a esa pregunta. La muerte de Liena no estaba en sus planes, ni siquiera en sus más crudos análisis de posibilidades. 

- Hasta nun..- La ejecución de Katiana fue interrumpida por uno de sus monos.
- Jefa.
- ¿No ves que estoy matando a alguien idiota?- Contesto ella enfadada. 
Los ojos de Crisald fueron hasta el muchacho, un hombre de voz y aspecto joven a pesar de que el pasamontañas le tapara la cara, el Vlaind podía ver sus ojos y los mismos estaban llenos de duda y de temor. Entre sus manos enguantadas sostenía una MP5
- ¿Prendemos el fuego ahora o cuando usted acabe?-

"¿Que hacer?" se preguntaba Crisald mientras Katiana discutía con aquel pobre novato. "¿Que hacer ahora...? ¿Dejamos que los chicos malos se vayan con sus planes consumados y se cierre el telón  ¿El héroe se pone de pie y salva el día? Pero no hay nada que salvar excepto yo...

Mientras otros de los hombres de Katiana operaban en la casa posicionando las bombas incendiarias, uno de ellos tiro la mesa del teléfono  a pocos pasos de Crisald. El mueble caro de madera cayo cerca de este y un portaretrato del día de su boda dio a parar justo delante de sus ojos. Los dos sonreían para el fotógrafo del casamiento, un Landesiano que no había dejado de verle el busto a su esposa desde que llego al lugar. 
- ¡Bueno! entonces pongan los detonadores para dentro de quince minutos, esto no va a durar mucho más. Grito Katiana-

La sonrisa de Liena en la fotografía era la misma que recibió en el callejón del Dites. Igual de pura y sincera. Su esposa había muerto, es cierto. Él se sentía responsable, él era responsable. Sí. Pero ella había recibido dos disparos en su hermosa y blanca espalda para que pudiera vivir. Aunque no tuvo tiempo para redactar un testamento o una carta de despedida, seguramente sus ultimas lineas hubieran estado escritas en color rosado diciendo "Cuídate mucho Cris, ¡te amo!" con una carita sonriente garabateada al costado. 

El Novato preparaba los detonadores cuando sintió un ligero dolor de cabeza, como una puntada justo por arriba de la nuca. Atribuyo esto a la tensión y continuó programando los detonadores de ultima generación  Alguien le dijo detrás suyo: 
- Jhon, apúrate que no tenemos mucho tiempo. La policía ya viene para acá.

Música
Jhon se dio la media vuelta para conversar con su compañero, pero no encontró ningún comando allí  sino más bien una criatura repugnante llena de postulas supurantes y larguísimas orejas membranosas, despedía un hedor a podrido similar al de la basura cuando esta se acumula por mucho tiempo y sus ojos eran ahora  dos prominentes cuencas amarillentas inyectadas en sangre.

La boca del monstruo mostraba unos dientes afiladisimos listos para arrancarle la cara de un mordisco. Aunque extrañamente, la expresión del monstruo era algo cómica en verdad... cómica y aterradora.

- Adelante, hazlo. Dijo Crisald pero con una sonrisa que Katiana no supo interpretar.  Parecía alegre. A su lado Jhon estaba abriendo la boca como un buzón mientras su compañero lo miraba extrañado.
- ¿Que te pasa Jhon?- Pero el novato no escucho nada de eso. Aquella cosa, parecida a un Gremling le hablaba con su boca babeante. "Vamos a cenar tus testículos esta noche Jhonny"

Katiana miró hacia el pobre muchacho, percibió un olor muy ácido y penetrante. Alguien se había meado encima. Cuando bajo la vista pudo ver un charquito en la alfombra que crecía y crecía. 
- ¿Y ahora que mierda te pasa Jhon? ¡Es un truco mental Idiota!- Dijo Katiana, que al descuidarse no pudo ver como Crisald llevaba su mano hacia su Desert Eagle, lenta y amablemente.

Cuando el comando miró hacia donde hablaba Katiana pudo ver una criatura igual de espantosa, solo que esta vez, en su mirada tenía un parecido a Godzilla, como si fuese un modelo a escala. - RAAR RAARR RAAR- le decía mientras sus garras poderosas se acercaban hacia el lenta pero inexorablemente. El truco a Crisald le salio bien, su zona oscura había penetrado la mente de Jhon, aunque lo de Godzilla fue un error que se calo de sus propios pensamientos, eso a veces ocurría generando que la victima tuviera visiones bastante distintas al mismo tiempo.

Aqui están Jhonny, vienen por ti...se van devorar tus testículos y usaran tus tripas de guarnición .
Jhon dio un salto hacia atrás cuando su compañero quiso ponerle la mano en el hombro. El solo vio un garraso dirigido a su yugular. Sudaba frió  su piel se había puesto tan pálida y su corazón le latía tan fuerte que le golpeaba el pecho debajo del Keblar. 
- ¿Quien mierda trajo a este enfermo a este grupo? Sáquenlo de acá y terminemos con esto de una puta  vez.
Ahora te tomaran entre sus garras para arrancarte las viseras mientras te mantienen con vida, porque la carne muerta no tiene tanto gusto ni es tan tierna , he Jhonny?

- ¡ Aléjense de mi!- Grito Jhon cuando los brazos de Godzilla se elevaron sobre él para sacarlo de la habitación. Crisald actuó rápido y como el rayo giró sobre si mismo y abrió fuego sobre Katiana. Dos orificios rojos emergieron de sus hombros. La sangre cayo en la alfombra al igual que la espada que sostenía. 
Con su psiquis destruida por el Vlaind de Rolando, Jhon comenzó a disparar a todos los Gremlins que había en la habitación,un total de cuatro sin contar, Godzilla que continuaba hablándole muy enfadada con él por intentar matarlos a todos "¡Raar Rarr RAAR!"

Crisald saltó hacia la cocina, rodó en una vuelta carnero y logró que uno de los soldados de Katiana perdiera el equilibrio. Este estaba armado con una escopeta automática.  Ambos lucharon por el arma  mientras Jhon se cubría detrás del sofá favorito de Liena. Los disparos de sus ex compañeros despanzurraron todo el mueble caro mientras el devolvía fuego. Ahora los Gremlins, aparentemente estaban armados con pistolas y rifles. 

Crisald comenzó a forcejear con el comando que estaba en la cocina. Le dio un puñetazo, pero este no soltaba la escopeta. Ambos cayeron cerca de la pileta del lava platos. Crisald vio brillar el triturador de basura cerca de él. Haciendo uso de todas sus fuerzas se desenredo del amarre de su enemigo y le metió la cara en el triturador y lo encendió  La nariz del pobre sujeto quedo echa pedazos en un solo segundo, la sangre broto por toda la pileta y la cara de Crisald. Una vez el comando aflojo el arma para tomarse su desaparecida cara el Vlaind de Rolando tomó la escopeta y lo envió al otro mundo.

Dos compañeros del caído dejaron de prestar atención a Jhon para ir a por Crisald. El Vlaind de Rolando se cubrió en la estantería que dividía los ambientes y disparo la escopeta. El Keblar de uno se deshizo como si estuviera compuesto de porcelana. Su cuerpo se elevó del suelo para caer dentro del cuarto de baño. El segundo deshizo con su MP5  la alacena donde se guardaban los condimentos. Crisald devolvió el fuego y el pasamontañas de su enemigo desapareció tras el estallido de sus cesos. 


En el living Jhon buscaba una granada para deshacerse de Godzilla. El idiota la lanzó sin sacar su espoleta debido al terror y los nervios. La misma rebotó en la cara de Katiana y dio a parar en el reproductor de música de Liena. Como si su fantasma rondara la casa, el mismo se encendió cuando la granada golpeó el botón de "PLAY" la música brotó de los alto parlantes como vomitada desde sus negras y redondas  fauces.
Crisald no iba a luchar con Katiana honorablemente, porque nadie allí tenía un ápice de aquella cosa llamada Honor. Apuntó directo a su espalda pero uno de los comandos se interpusó en su camino, disparando como loco con una Uzi, Crisald se agachó y el soldado solo atino a darle a la colección de platos chonos de porcelana de su esposa.

- Eso costo mucho dinero amigo..- Le dijo Crisald tras volarle una rodilla con la itaca. El sujeto cayo al suelo como un costal de papas tomándose la herida. Desde el piso el príncipe de los Larenthguer le quito el cuchillo que llevaba en la cintura y se lo enterró en la garganta. 

Jhon continuaba tirando con todo lo que tenía, las balas que no daban en su blanco ametrallaban la cocina haciendo volar los azulejos, los vasos y adornos. El estante de cubiertos cayo a pocos centímetros de Crisald. Haciendo cuerpo a tierra como en la colimba (de la cual escapo por estar en el extranjero) el Vlaind se acercó hasta los talones de Katiana, que descargaba todo su poder de fuego sobre el enloquecido Jhon. Sacó el cuchillo de entre sus dientes y se lo envió de lleno en la pantorrilla. Katiana perdió el equilibrio y cayó al lado del Vlaind tras un grito de sorpresa y espanto. 

Otros dos comandos entraron en el apartamento, ya sin balas Jhon opto por la mejor opción  Al grito desesperado de "¡ Están en todos lados!" se lanzó por la ventana panorámica del piso en el que estaba. Cayo en la vereda ante la atenta mirada de muchos transeúntes que escuchaban el quilombo proveniente de la torre. 

- ¡Matenlo infelices!- Grito Katiana mientras forcejeaba por el cuchillo con Crisald. Pero ambos rodaban de un lado al otro como un trompo y sus hombres no podían encontrar la forma de hacer un disparo seguro. La Vlaind de Gerardie abrió sus fauces a pocos centímetros de la cara de Crisald y su dentadura "Colgate" se convirtió en dos mandíbulas de las cuales brotaron colmillos filosos y malolientes, llenos de veneno. Un solo rasguño que perforara la carne y adiós Crisald. Con  los ojos de Katiana volviéndose las cuencas de un espantoso reptil, el Vlaind de rolando intentaba por todos los medios escapar de su mortal mordida y ensartarle de buena vez el cuchillo.


Vio su oportunidad cuando quedo sobre su enemiga con la cabeza apuntando a sus secuaces. Se arriesgo y soltó una de las manos que sostenía el cuello de su contrincante y prendió fuego verde a la entrada del apartamento antes de que ellos pudieran disparar. Debido a la gasolina y los explosivos (aun no colocados del todo) los tres salieron volando derecho por el pasillo del edificio  y aterrizaron en la puerta del vecino. Las llamas se prendieron rápidamente a las cortinas de la casa como también a la alfombra. 

- Voy a matarte Crisald, así me tenga que quemar el culo juro que voy a matarte.- Le dijo Katiana sacándose al Vlaind de encima. Crisald se dio la espalda con la mesada de mármol de la cocina. La mujer, cuya ira estaba patente en sus ojos tenía el cuchillo que Crisald le clavo en la pierna, su bello rostro era una deformidad que comenzaba en su prominente dentadura. El Vlaind de Rolando saco una cuchilla Shintzu de la mesada.

- ¡Porque no te morís de una vez y nos dejas en paz! ¡No vamos a volver a la Humillacion de la Derrota! ¡Nunca!- De aquella boca nacida de algún vídeo juego al estilo Resident Evil tres serpientes negras emergieron lo suficientemente rápido como para que Crisald no pudiera cortarlas antes. Una lo tomo por los tobillos y la otra por el brazo en la que sostenía el cuchillo.

Las criaturas se enredaron tan fuerte en sus miembros que por un segundo el Vlaind de Rolando creyó que le arrancarían las extremidades. Claramente no estaba peleando con Sarcant esta vez. Otra pareja de negros y finos reptiles emergieron de Katiana tomando sus miembros restantes. Levantó a su enemigo por los aires y comenzó a golpearlo contra el mármol de la mesada. Llena de odio y de vergüenza  Katiana estaba realmente dispuesta a morir allí si aquello ayudaba a los propósitos de su hermano. Volver a las viejas épocas y no dar tregua a los enemigos de la nación.

El cuerpo de Crisald chocó contra el suelo, la alacena y el microondas varias veces. El Vlaind solo esperaba que sus manos alcanzaran, en algún momento, cualquier tipo de objeto filoso. - Te iras al infierno junto a toda tu familia y ya no vas a romper más los huevos por acá Crisald. - Decía Katiana, la ultima víbora  (aquella que emergía del centro de las otras cuatro) fue vomitada por la Vlaind de Gerardie, larga y silenciosa tomaba posición en el suelo para entrar directamente por su boca y arrancarle los órganos desde dentro. Mientras tanto, Crisald seguía siendo un muñeco de trapo maltratado por alguna malvada niña.

Aquel ultimo reptil se acercó siseando hasta las piernas abiertas de Crisald y formando una s con su cuerpo se preparó para saltar directo hacia él. No le tomaría mucho tiempo entrar por su nariz o la boca, si es que Crisald gritaba de dolor. Sintió sus asquerosas escamas recorrer sus piernas, su lengua bifida probando la carne que devoraría.

El truco para este tipo de situaciones (que ya se han repetido en muchos años de guerra civil) se llamaba simplemente "Fe". Se usaba cuando todo estaba demasiado perdido en el campo de batalla o cuando era necesario un milagro para dar vuelta los acontecimientos. Llevaba la fuerza de un vlaind de Rolando a limites insospechados. Aunque claro que tenía su costo, pasado el ataque, el esfuerzo era tal que apenas si uno encontraba las fuerzas para moverse. Teniendo en cuenta que había un incipiente incendio en la casa de Crisald probablemente no era la mejor opción, pero sin duda era la única.

De los lentes de Crisald Katiana vio como se proyectaba una luz dorada que los atravesaba  como reflectores que se encienden y se apagan rápidamente  Todas las puertas de la alacena se abrieron a modo de Polstergueit y la heladera tembló y se cayo al suelo. Las Viboras comenzaron a ponerse incomodas, algo estaba quemandolas, algo muy fuerte y ardiente como para que sus delgados cuerpos pudieran resistirlo.

Las llamas de la entrada enfurecieron, se levantaron como siendo alimentadas por algún combustible, el vecino juraría que vio a las llamas convertirse en Leones de fuego por un segundo, rugiendo, alzando su grito de guerra. Las ventanas de los tres pisos superiores estallaron, incluyendo los del apartamento de Crisald. El Vlaind de Rolando movió sus brazos hacia su pecho y las víboras fueron arrancadas de la boca de Katiana. Una sangre negra y pastosa cayo de la boca de la Vlaind. Las otras que sostenían sus piernas sufrieron igual destino. Aquellas cinco hermosas criaturas se revolvieron de dolor en el suelo chillando y gimiendo.

Crisald fue hacia el cuchillo Shintzu y se preparó para la ultima ronda del combate. Katiana, dispuesta a luchar cuerpo a cuerpo (pues creía que en esto tenía la ventaja) transformó ambas manos en garras y permaneció con sus colmillos al descubierto. Detrás de ella las llamas ardían cada vez más, devorando los últimos siete años de vida del Vlaind.

Katiana  amagó un movimiento hacia su vientre. Crisald se corrió pero recibió en el lado derecho un garraso. El príncipe pudo sentir el frio y duro material de aquellas harpas entre las costillas, la visión se le fue de foco por unos segundos, las garras habían entrado muy profundo en su cuerpo. Aun así fue capaz de encajarle la cuchilla en la garganta antes de que ella pudiera alejarse de él.

- Que te mueras bien muerta, ¡puta!- Le grito Crisald hundiendo el filo hasta el mango.
Ella no pudo emitir sonido alguno, pero su rostro se mostraba profundamente enfadado debido a la situación  - Morite, morite, morite. Dijo el Vlaind retirando la cuchilla y enterrándola varias veces en el pecho de su victima. Cuando ella dejó de moverse Crisald tenía el aspecto de un enfermero de la primera guerra mundial.

El hedor a sangre y lo pegajoso de la misma le dieron nauseas. Hizo un movimiento tambaleante para caminar hasta la salida, porque el fuego ya estaba devorándose toda la entrada de su hogar. Pero vaciló y cayo sobre la mesa de la cocina, junto a un cenicero y una botella de whisky. 

Tendido cabeza abajo vio como las llamas crecían rápidamente. No podría arrastrarse por el suelo antes de prenderse fuego como un papel de diario que se echa a la parrilla. Tampoco salir caminando con esa ventilación para sus pulmones que le dejo Katiana antes de morir. A medida que el incendio se propagaba hacia el comedor y le comenzaba a sudar la cara debido a la temperatura Crisald busco a tientas sus Lucky Blend. Vio la Desert Eagle dorada sobre la mesa reflejar la imagen de su propio hogar yéndose al demonio. A esta altura la mayoría de los comandos debían estar huyendo como ratas de allí  apretando el paso y encendiendo el motor de sus camionetas. El Vlaind de Rolando intentó encender el cigarro sintiéndose alguien que esta a punto de ser fusilado. Logró prender el pucho y soltó, cansado, muy cansado el zippo dorado. 

Escucho ruido en la entrada, unos gritos de una mujer. Tal vez fuera Liena, quizás estaba viva todavía  tal vez ella había simulado todo con su gran inteligen...no, lamentablemente no. - ¡QUE MIERDA HICISTE CRISALD!- Grito una silueta del otro lado de las llamas. Claramente no era Liena.. Un aire fresco provino desde la entrada, una fragancia similar a la de jazmines le llegó a la nariz por un instante. Escuchó pasos de tacos altos moviéndose rápidamente hacia él. 

- Tengo que sacarte de acá ..- Unas muy bellas tetas le rosaron la cara. "Que bonito parece morir" Se dijo a si mismo.
- ¿Me escuchas Crisald?. Los dos faros azules de Alaysa estaban sobre él. Su rostro (que Crisald veía de cabeza) se agachó para besarle la cien. - ¿Crisald estas vivo?- Las pestañas bonitas y los ojos bien pintados. 
- Hola...- Dijo con sus ojos hinchados por el humo...
- Quería cocinarte algo Layla, pero tuve que luchar un poco con la carne...estaba dura.
Ella frunció el entrecejo y se rió sin querer hacerlo. 
- Estas loco.
- ¡Bingo!- contesto Crisald.  Ella lo beso en los labios. 

El reproductor de Liena lanzó su ultima pista antes de derretirse mientras ella lo cargaba para sacarlo de ahí.





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