domingo, 3 de marzo de 2013

El Ritual de los Condenados XXVI

Capítulo XVI
Las Cosas que uno Hace por Amor
Parte II

El Vlaind vio desde la ventana  al Padre Merry atravesar el muro del patio como si fuera un fantasma. Apareció del otro lado del mismo como si de pronto ya no fuera un ser sobrenatural. Sino más bien uno de esos androides creados por algún científico loco. En la noche sus ojos amatistas brillaban como dos poderosas estrellas o teas encendidas en medio de la profunda oscuridad. Iba a paso de procesión, sosteniendo su maleta con la cruz de plata y el estuche de guitarra donde guardaba las armas.

Lauro apoyó el silenciador en la cabeza de la mujer y esta despertó producto del frío acero. El Vlaind no hizo nada, solo siguió apuntando. Los ojos de Verónica se cruzaron con los de su asesino, celestes y tristes.
- Te he visto en mis sueños ángel negro. Dijo ella con su voz aun tomada por el sueño. -Tus alas negras te delatan.

El Vlaind no iba a hablar, pero noto que la mujer, de alguna forma, estaba resignada a lo que creía era su destino Bíblico, o algo así. Eso hizo que sintiera menos culpa que lo habitual al matar a sangre fría.
 – Tu muerte salvara a muchos. Dijo al fin. – Que Namidian se apiade de tu alma, Verónica.
- Espere..antes quiero saber ángel negro...
- ¿Si?
- Mi hija...¿Es ella producto de Satanás? ¿Ella traerá el Apocalipsis?
Lauro se sonrió de una forma que a Verónica le pareció muy angelical.
- No, ella...-  En este momento Lauro sintió un agradable sensación de calor a su alrededor, Verónica pudo ver un resplandor dorado en torno a su figura. Débil y calmo, pero imposible de confundir. Algo que en la alocada mente de Verónica se parecía a...Dios.

Ya acercándose a las puertas del Golden, Merry también lo sintió, pero como baldazo de agua fría o un rayo que acababa de cruzar su cabeza. El impulso y el temor lo hicieron trastabillar en la nieve acumulada en la entrada y cayo al suelo. Su maleta de cura se perdió dentro del edificio y rodó unos cuantos metros lejos de él. “¿Otra vez esa extraña sensación?” Pensó mientras se levantaba. Era la misma que había tenido en la Hostería El Olimpo. “¿Quién o que esta interfiriendo?” La sensación crecía alrededor del Golden como un espíritu poderoso y bondadoso que albergaba en el una paz imperecedera y una luz que ahuyentaba las tinieblas.

- Ella esta destinada a vencerlo.- Dijo Lauro pensando que alguien estaba poniendo esas palabras en su mente- Por eso la buscan los agentes de Lucifer. Ahora viene hacia aquí uno de ellos y pretende usarte para encontrarla. ¿Comprendes ahora Verónica que tu sufrimiento no ha sido en vano y que Daniela era en verdad una bendición?- La sensación de calor hizo que dos lagrimas salieran de los ojos de Lauro, que estaba mirando hacia otro lado para evitarse el espectáculo cuando la bala saliese de la walter. Hubiera deseado tener que matar a cualquiera de los humanos en ese Hospital antes que a ella. O nunca haber leído su diario en lo absoluto.

La luz de la calle daba en la cara de la mujer, quien con su mano débil tomó a Lauro por el antebrazo.
 – Dígale que la amo, ella nunca lo sabrá. Me gustaría verla por última vez antes de marcharme.

El Vlaind sacó del bolsillo la foto que había guardado de su diario.
- Es una buena chica...Cuide de ella señor. Dijo Verónica.
- Lo haremos. Respondió Lauro sin saber porque hablaba en plural.

Desde el pasillo llegó un grito de espanto, era la voz de Elogios. Sin embargo no era una llamada de alarma ni de alto, tanto el Vlaind como Veronica percibieron que era un alarido de espanto, largo y sostenido recorrió todos los recovecos de aquel hospital Psiquiátrico  La madre de Daniela se sonrió de una forma muy afable, como regocijada.
- Ya esta. Ahora ya no estamos solos.

Lauro Disparó. Se escucho el sonido de la bala impactando contra la almohada al salir de la cabeza de Veronica. 

¿Que le impidió a Merry llegar a tiempo a la habitación de Veronica? Eso solo él lo sabe de momento. Pero cuando lo hizo en su rostro Lauro adivinó Pavor. Liso y llano pavor. El Vlaind estaba al costado de la cama con la Walter en su mano. Elogios abrió la puerta de un zopeton, pero a Lauro le pareció que estaba profundamente excitado y asustado. 

- Llegas tarde mi amigo. Dijo Lauro sin saber que cosa había visto Merry como para tener semejante expresión en su rostro.
- ¿Quién eres Lauro? ¿Qué cosa oculta tu maldita prole? ¡Dímelo!- Gritó Elogios asustado.
- No se de que hablas Merry. No hay más en mi de lo que salta a la vista, aunque no es ese tu caso verdad ¿Elogios? 
El padre Merry comenzó calmarse nuevamente, pero la visión...la visión, tenía que ser...No, no podía...

- Tarde, se acabo mi amigo. Dijo Lauro tirando la walter a un costado y buscando debajo de su sobretodo su espada. – Ahora no podrás encontrar a Daniela. 
- ¿Realmente crees que esto me limitara Lauro? – Respondió Merry arrogante.
- No. Dijo en seco el Vlaind. – Pero ahora no podrás utilizar más tu coartada. La muchacha solo podrá acercarse a ti a través del miedo o el sometimiento. No seras capaz utilizar ninguna de tus mentiras esta vez mi viejo amigo. Si la buscas vas a tener que rebelarte ante ella como lo que eres. Y supongo que el temor o el terror no son sentimientos que le sienten muy bien...¿Verdad?

Merry acomodo sus lentes y los limpio con su ropa. – No se de que hablas...
- No te hagas el zota Elogios, vas a tener que entrar en su cabeza y en el preciso instante que hagas eso, en el segundo en que ella sienta tu energía buscándola te temerá. Por que a diferencia de nosotros tanto Verónica como Daniela pueden reconocer tu verdadero Ser. Te temerá y se alejara de ti.

- Has pasado todos estos años ocultando tu naturaleza de los demás para que se acerquen a ti a través de vínculos como el amor o la amistad. Por eso buscabas a Daniela como si fueras un hombre común..- Lauro comenzó a gesticular de manera irónica y arrogante, satisfecho de escucharse humillando al padre Merry.

- ¿Qué tenías pensado decir Elogios? “Oh señora Vounsheim, su hija esta perdida ¿No quiere que recemos juntos para que pueda encontrarla? ¿Me dirá por fin a donde la envió?  Seguramente este en la ciudad, donde hay tanto peligro. ¿Recuerda en que casa ella se hospedaba? ¿Tiene un teléfono para dejarme? ¿No teme por ella Verónica? ¿No va a dejar a la pobre Daniela librada a su suerte con tantos criminales allí afuera verdad?

Merry oía, pero ya no se reía. Había subestimado a la raza de los Vlaind. 

- Tienes miles de años para esperar hasta encontrarla como si fueras un hombre común. Así ella hubiera estado bailando en las playas de Brozol con indios del Amazonas la hubieras encontrado por los métodos tradicionales, que son tus favoritos porque no levantan sospechas. Entonces llegarías a su lado diciendo “¿Me recuerdas Daniela? ¡Soy yo! El buen Padre Merry!” Y ella te seguiría porque eres la única persona que en su infancia fue como su padre, con todas esas cosas raras que hace no tendría  a quien recurrir una vez sus poderes despertaran. ¡Me das asco Merry, me revuelves el estomago!.

Pero ahora, mi querido y milenario amigo, solo puedes acceder a Daniela a través de su “alma Avista”, que en términos informáticos es un método tan agresivo como querer acceder a tu computadora a través de un Troyano. O operar a alguien del cerebro para saber si realmente tiene un resfriado.

A partir de entonces el Padre Merry no seria ni tan bueno, ni tan angelical ni tan educado. Vas a tener que someter su mente al miedo para que vuelva a tu lado. Y eso la alejara de ti y desconfiara...¡entonces a la mierda con tus planes milenarios!

Merry hizo silencio, luego comenzó a aplaudir  en una forma tan maligna que recordaría al emperador Palpatine de Star Wars.

- Veo que los hijos de los Dioses-Debiles-del-Cielo al menos tienen una interesante capacidad de análisis, como la de un chico de sexto o séptimo Grado. Ahora dime una cosa Laurito, solo por curiosidad ¿Cómo sabes tanto de mi? ¿Te quedaste pensando en Merry desde que te cague a palos en la ultima guerra contra los Avistos?

Lauro se mando una carcajada:
- Ay, Merry, Merry, Merry. Me haces acordar a esos hinchas de Futbol cuyos equipos son tan malos que tienen que mencionar campeonatos ganados en los 40.  Pero si te interesa saberlo, estuve leyendo los últimos quinientos años de mi existencia. Hice los deberes, cosa que al parecer vos no. Apenas tengo que decir uno o dos nombres para que te tiemble el culo a vos y  todos los emplumados que están arriba tuyo. Porque uno o dos Humanos tuvieron la delicadeza de dejarnos todo lo referido a tu especie y tu señora por escrito. 
- A ver...- Dijo Merry Confiado.
Lauro se sonrió:
- Arcon el Hechicero.

Merry cerró un puño instintivamente al escuchar ese nombre de nuevo y recordar con él ciertas vivencias poco felices de su "juventud".  Espectros pensó de pronto y el horrendo recuerdo le vino a la cabeza.

Lauro estaba calmado y contento, su técnica parecía estar funcionando. Continuó mostrando toda su pedantería y arrogancia Vlaind imitando a veces a Illagros, quien era bastante bueno en “discursiva agresiva” y mientras más hablaba a  Merry le parecía que Lauro crecía en tamaño y el tono de su voz era cada vez más fuerte


- ¿Sabias que ese muchacho dejo un muy interesante libro llamado “El Otro lado del Círculo” Sí, nos costo muchos años a Liavenna y a mí buscar todos las piezas, pero lo encontramos. Sabemos quienes son y de donde vienen...Ignomunom. Ella no es estúpida. Claro que los Avistos son un problema a considerar, pero ellos son solo la avanzada de algo mucho peor. Algo verdaderamente malvado y sobre todo Hambriento. Al parecer miles y miles de años en el Inframundo no han hecho reflexionar a...

Música
- ¡Cierra la Boca Imbécil - Gritó de pronto Merry con su puño rodeado por un fuego del color de sus ojos. Su voz hizo estallar la ventana del cuarto y casi arranca la puerta de la habitación de cuajo.

- ¡No importa lo que digas!- Una estrella de cinco puntos nació en su frente, como marcada a fuego con su color Amatista característico, la espalda y los brazos del padre se hicieron más gruesos también . - ¡No importa lo que hagas! Ustedes son la única basura que ha quedado de esos  ladrones y mal nacidos a los que llaman Dioses!, Los Avistos se encargaran de exterminarlos para librar la tierra de su estupidez. Entonces será el comienzo de una nueva Era donde las cosas volverán a tomar el curso que nunca debieron abandonar.Y si no es así; ¡Yo me voy a ocupar personalmente de mandarlos a todos al infierno así me tome los próximos cinco millones de años! 

Una vez dijo esto el Padre Merry tomó la espada que guardaba en el estuche, el cual se deshizo debido a su esfuerzo antes de abrirse y se le lanzó a Lauro enardecido, las alas brotaron de su espalda como cuchillos que cortaron la tela de sus vestimentas y el aire se tornó rápidamente pesado y abrasador.  Los muros que rodeaban la figura de Elogios se encendieron en llamas que brotaron por debajo de su figura, como si el cura acabara de invocar un aura oscura y secreta para que le sirviese en el combate.

El Vlaind tuvo una pequeña fracción de segundo para reaccionar, había logrado su objetivo, por el momento tenía a Elogios fuera de sus casillas y cuando este se le abalanzó todo estaba planeado. La hoja de Lauro se encendió también en llamas, verdes en este caso, pues era un arma especial y bendecida por grandes maestros de la antigüedad. Espada que había sido fabricada con el propósito de luchar contra seres de este tamaño. Se llamaba Ipsalav y había dañado a Merry ya una vez en combate.

Las dos hojas chocaron con gran estruendo al primer encuentro y Lauro logró desviar el golpe de Merry hacia la derecha. Con su mano libre el Vlaind aprovechó el impulso de su enemigo para empujarlo por la ventana. Sin poder detener su propio movimiento Merry atravesó los cristales rotos y cayo de espaldas. Sin ganas de darle tiempo, Lauro se encaramó sobre la ventana y se lanzó con el filo de la misma sobre el pecho de Merry con todo su peso detrás

El filo de Ipsalav se clavó en Elogios y lo atravesó casi en su totalidad, quedando el mango de la espada por fuera de su pecho. El dolor produjo que Elogios gritara, pues tenía la sensación de que algo le estaba congelando las entrañas y aun no era capaz de controlarse. Al observar sus ojos Lauro pudo ver el poder de su furia, las pupilas amatistas le ardían con la llama secreta de Misinas, quizás detrás de los mismos girando en algún punto del espacio y revolviéndose sobre su misma energía, vomitando fuego y vapores. Merry también pudo ver algo en los ojos de Lauro tan grande como abrazador.

Ya esta. Ahora ya no estamos solos.

Lauro dejo sus piernas sosteniendo al Padre Merry quien intentaba sacarse la espada. El Vlaind levantó la mano derecha y dijo: - Aquí te quedas Elogios- La Sagrada Lanza dorada de Lauro apareció sobre sus manos, con el resplandor acostumbrado. Antes de que pudiera bajarla sobre sí, Merry apoyó su mano en el el pecho del Vlaind  y Lauro sintió un calor penetrante y corrosivo debajo del vientre. Fue cegado por un resplandor y se encontró volando varios metros en dirección opuesta a su enemigo. Toda su espalda dio contra el muro del patio, lo atravesó, y vio el asfalto de la calle pasar por debajo de él. Aterrizó con la cabeza en una lapida de cementerio. 

Se levantó sosteniéndose en una Vieja Cruz del añejo cementerio de Triton,  el terreno trasero de la Iglesia del pueblo. La nieve caía sobre él y las tumbas desde empenumbrados cielos, los rostros de muchos Ángeles, vírgenes y Santos tallados en piedra lo rodeaban en la oscuridad. Estaba aturdido y adolorido.
Del otro lado de la calle, como un torre en las sombras venía Merry, con su espada en mano que no era el Arma de San Jorge. Pues esa no estaba reservada para él. Sin embargo era un mandoble poderoso forjado en tiempos tan antiguos como la tierra. Llevaba en la cruz un zafiro color rojo como la sangre, pequeño y vistoso. 

La confianza había vuelto a Elogios, con sus alas  blancas desplegadas en toda su gloria rodeado su alta figura, los lentes aun intactos y la mano humeante. – Eso fue un pedacito de la estrella de Misinas, la que es sabia y nos guía, Lauro. – Dijo Merry  mientras cruzaba la calle. Ahora su voz era arrogante e imperativa.
- ¿Qué no lo leíste en tus libros También?- Dijo Elogios y volvió a disparar con su mano derecha aquel resplandor. 

Esta vez, al estar en guardia Lauro pudo verlo un segundo, tal vez menos que eso, antes de que lo alcanzara. Rodó hacia un costado pues aun estaba agachado y aquel disparo descabezó a todas las cruces perforando incluso el muro del cementerio en el otro extremo del terreno. Un Árbol se incendio y cayo.

- ¿Qué tienen los Dioses débiles del Cielo contra la fuerza de lo que los Trasciende?- Grito Elogios mientras saltaba sobre él haciendo uso de sus alas, con el filo de su espada apuntando a su bajo vientre. Lauro, todavía turuleco por esa especie de Kame Hame Ha amatista pudo bloquear el golpe con su espada, pero sintió que le iba a costar el brazo si Merry continuaba aumentando la fuerza de sus golpes.

Ambos aceros se cruzaron rápidamente y ninguno le sacó ventaja al otro por unos segundos. El filo de Ipsalav chocaba con el de Merry lanzando chispas azules en cada encontronazo debido a los pesados hechizos que habitaban en ambas armas. Ese esquivo resplandor iluminaba los terrenos del campo santo con cada golpe. El sonido de sus espadas retumbaba entre las paredes de muchas bovedas. Lauro golpeaba, pero todavía estaba tratando de ver que tan fuerte se había vuelto Elogios en los últimos años. Percibió que estaba cansado debido al ataque de Liavenna. En un descuido de Merry Ipsalav le abrió un largo tajo en el vientre, de ser cualquier otro su contrincante estaría  recogiendo las tripas del suelo.

Merry se echó atrás y quedo apoyado contra una estatua de la virgen María. Antes de que el Vlaind pudiese volver al ataque arrancó con sus manos un brazo de la estatua y se lo lanzó a la cabeza. Tomado por sorpresa Lauro recibió todo el peso del santo antebrazo de Maria en su pecho, lo que le hizo tambalear atontado.

Elogios volvió a la carga con su arma surcando la noche, dejando estela de plata en cada movimiento. La Dorada Ipsalav de Urssgard se enfrentaba con valentía al acero de Vrestak. Ambas danzaron de arriba hacia abajo, buscando con afán la carne desnuda del enemigo. El polvo acumulado en muchas de las tumbas abandonadas se levanto entre ellos y la nieve se revolvía alrededor de los combatientes.

Lauro estuvo cerca de volver a herir a Merry en el vientre, pero el Párroco evadió el filo a tiempo y en un movimiento rápido  felino casi, le asestó un golpe en las costillas con toda la fuerza de sus brazos. Lauro escuchó cuatro de sus costillas romperse. Mas, conteniendo el dolor alejó a Merry de una patada en el pecho y este, tomado por sorpresa, cayo al suelo.

- Es hora de que vuelvas al hueco de donde saliste, Bicho inmundo. - Dijo Lauro tomándose el costado. El vapor salia de su boca por sus jadeos. Volvió a levantar la mano hacia arriba para invocar su lanza. Merry hizo un movimiento con sus manos hacia arriba y Lauro se encontró de pronto en una especie de remolino muy candente, en los breves segundos que estuvo así el sobretodo se le deshizo en mil pedazos que quedaron flotando en el aire confundiéndose con la nevada. Sus mejillas sintieron el frío gélido del suelo del invierno cuando cayo de cabeza a los pies de su enemigo, ya parado y renovado en fuerzas.

- ¿Tan obstinada es tu gente Lauro? ¿Que acaso no entienden que todo lo que nace, crece y muere al fin?

Lauro se arrastró para ir en busca de su espada, con sus manos arañando la tierra. Merry la pateó lejos de él e Ipsalav rebotó entre las lapidas lejos de su alcance. - Deja que te de una muerte Honrosa Lauro, por los viejos tiempos.

El rostro de Elogios estaba marcado por la maldad y el odio en este momento, disfrutando de su propia capacidad de hacer daño a terceros. Levantó a Lauro tomándolo por el brazo. Aun muy adolorido y atontado el Vlaind hizo un triste intento por escapar. Pero los brazos de su contrincante lo sostenían con firmeza. A partir de este momento Lauro se dio cuenta que sus única posibilidad de vencer era buscando que Merry se confiara demasiado o algo parecido, pero no veía forma de tomar la iniciativa.

- ¿Por qué no tratas de revivir un Niño como hace tu Orden Lauro?- Se burló Merry tras darle un puñetazo en el lado izquierdo que lo dejo sobre un sarcófago de piedra.

- ¡O De revivir a Jesucristo para que te salve de esta!- Continuó Elogios bajando su espada sobre la espalda del Vlaind, quien se salvó por un centímetro. La tumba de piedra se abrió como si fuera un pan de manteca ante un cuchillo caliente.

- A diferencia tuya, gusano, nosotros podemos ordenar al jinete sin cabeza que nos traiga la Pizza cuando estamos flojos – Volvió a Disparar, alcanzó a Lauro en el hombro. El Vlaind se conmovió y dio un giro de 180 grados cayendo al suelo abatido. Elogios avanzaba como un Tanque Tiger ante un hombre armado con un mosquete.

- Podemos tomar la forma del putisimo Drácula- Y tomo la forma del actor que usualmente lo interpretaba en el cine durante los 40 por unos segundos. – Lauro intentó pararse, adolorido como nunca en su vida, el hombro estaba dislocado sin duda  y le ardía a montones.

- ¡Y llamar a Adolfo Hitler para que complete nuestra fiesta sorpresa! – De su mano se abrieron cuatro disparos Amatistas que golpearon en distintos lugares de la espalda del Vlaind. Lauro quedo hecho una silueta humeante en el suelo.
El Vlaind supo que de alguna forma debía alejarse de Merry para reanudar el combate. Por el momento se sentía un muñeco de trapo en manos de un niño, esta de más decir que si fuera un humano habría muerto hace rato.  – Vamos, di algo chistoso Lauro. – Lo agarró de un brazo y lo mando a volar contra otra fila de lapidas, esta vez el Vlaind cayo en las puertas de una bóveda mortuoria  donde todo estaba oscuro, las puertas de bronce se abrieron y Lauro aterrizó dentro rodando por el suelo chocando con los cajones de varios finados,se dio un baño abundante de polvo. 

- Y Ahora, Hasta nunca Hijo De los Dioses Debiles del Cielo. Rió Merry alzando su mano derecha hacia arriba y haciendo brotar de su mano otra vez aquel fulgor tan peligroso.

Al ver la oscuridad de la bóveda  Lauro vio su oportunidad, antes de que el disparo de Merry hiciera volar por los aires toda la estructura de granito recordó su plan original y se fundió en las sombras con las ultimas fuerzas que pudo juntar, su cuerpo desapareció para convertirse en una silueta oscura y pequeña. La casita mortuoria se deshizo en un bálsamo de fuego que envió escombros hacia los cuatro puntos cardinales.

Cuando la conmoción hubo pasado y el polvo se disipó Merry se limpió las manos. 
- Idiota. Dijo, regocijado en sus propias fuerzas y comenzó a caminar a la puerta del cementerio. 

Mientras tanto, arrastrándose de sombra en sombra, Lauro iba de hueco oscuro en hueco oscuro agradeciendo a todos los Dioses (sean amigos de los Vlaind o de los Jethis) que era de noche. Sin ser visto recogió nuevamente su espada y fue en dirección hacia Elogios. De esta manera, nunca dejándose ver, pensaba que cosa en su menú de poderes sobrenaturales podría hacerle siquiera cosquillas a este tipo. Al cual la flecha de Liavenna no parecía haberle dado más que un dolor de cabeza. Aunque estaba equivocado, era gracias a ella que aun estaba con vida y sosteniéndole un combate o al menos aguantando con vida hasta el ultimo round.

Lauro decidió que lo primero que tenía que hacer para tener alguna chance de éxito era basarse en todo aquello que Elogios parecía desconocer de los Vlaind. Al menos Merry no sabía que la gente de Hatanst tiene como posibilidad el esconderse en las sombras. Lauro podría hablarle a Merry para que no se alejara de él y ponerle nervioso.

“Dudo que ponerlo nervioso me sirva de mucho...” Pensó luego, como una silueta encaramada detrás de una lapida tradicional mirando a Merry caminar tranquilo por el serpenteante sendero de la necrópolis. “Una vez lo tenga desorientado jugare un poco con el hasta que pueda encontrar una buena posición” Escuchó las campanas de la iglesia sonar. Aunque como ya imaginan no había nadie en ella, otro detalle que a Merry se le escapó.

 “Como esa iglesia. Desde arriba podría lanzarle mi lanza dorada. Es el único poder que tengo capaz de inmovilizarlo y dañarle en verdad”  La otra parte de su mente pregunto “¿Y cuando logre sacarse la lanza? Porque claro que sabemos que lo lograra y en menos de 1 un minuto estará como nuevo”  Y la otra parte respondió “Antes de eso me juego mi ultima carta”

***


Cuando Elogios se encontraba a pocos pasos de las rejas largas y curvadas del camposanto La voz de Lauro habló. A Merry le pareció que venía en todas las direcciones. 
- ¿Te vas tan rápido Elogios?- El sujeto se detuvo con el entrecejo fruncido.
- ¿Qué no ibas a mandarme al infierno como decías?- Continuó Lauro deslizándose lentamente en forma de sombra hacia la iglesia, como una serpiente oscura y plana.
- Mira. Resultaste un poco más interesante de lo que pensaba Vlaind de Hatanst. Casi olvido que ustedes se pueden escabullir en la oscuridad. Justo como las cucarachas.

Pero Merry solo actuaba, en verdad no era capaz de percibir la presencia del Vlaind mientras este se mantuviera en esa forma y hasta entonces lo había dado por muerto. Simplemente su "Radar" (que comparado con el de todas las criaturas Sobrenaturales de Balbania era algo así como un Sonar de ultima generación) ya no lo detectaba.

Música
El padre de la Iglesia de San Jorge vio como delante suyo la puerta del cementerio, larga y vieja reja tenebrosa, se cerraba con su cerrojo por obra de los poderes del Vlaind. Los pinos que crecían en torno al camino del campo santo comenzaron a moverse lentamente, siendo acunados por un viento malsano que llegaba desde el oriente. Escuchó palabras extrañas de una lengua arcana que giraban a su alrededor.

- Hay muchos amigos aquí que quieren darte la bienvenida Merry.- Dijo Lauro burlándose.

Algo incomodo ante aquello que no era capaz de comprender, Elogios se dio la vuelta instintivamente y percibió como de las tumbas delante de él se expedía una especie de vapor negro, visible ante la luz de la luna que pasaba ahora desde un claro en la tormenta. Un Claro que a Merry no le resulto nada casual. El blanco resplandor del satélite había tomado una tonalidad mucho más pálida y amenazante de repente. 

Los ojos de Elogios buscaban en todas las direcciones a algún otro Vlaind escondido temiendo haber caído en una emboscada. Pero solo estaba el silencio reinante en la noche y el susurro de su enemigo. – De que Hablas Lauro...- Dijo Elogios con cierta incomodidad que le era desconocida.

Merry sintió que algo debajo suyo se movía, el sonido característico de la tierra removiéndose vino primero desde su derecha y luego a su izquierda. Con sus ojos Amatistas Elogios pudo percibir que una energía dorada, imperceptible para cualquiera que no fuese como él, empezaba a cubrir la tierra del camposanto.
 – Sí, muchos amigos...-

Elogios y su gente no le tienen miedo a casi nada, pues han visto muchas cosas en sus largos años en esta tierra. Pero si son muy respetuosos de los cementerios y las fuerzas que tienen que ver con los espíritus, principalmente por haber pasado varios  milenios ardiendo en los fuegos del Inframundo. Lugar al que decisivamente no querían volver, por eso Merry y otros como él suelen refugiarse de este tipo de cosas en Iglesias o territorios considerados sagrados.

Lauro no tenía la menor idea de esto y la verdad es que le salio de puro ojete, porque había otra cosa cuidándolo, aquella que hizo que Merry no midiera su ataque y terminara sin darse cuenta en un terreno que no le era favorable: Un Cementerio, obviamente lleno de muertos.

Una cosa huesuda y viscosa lo tomo de pronto del tobillo. Elogios bajo la mirada y vio un cráneo putrefacto, con su hueso desnudo ante la luz blanca de la calle y las cuencas tan oscuras como el vació donde el mismo estuvo prisionero. Una voz ridícula y chillona emergió de las fauces de la calavera: 
- ¡Que! ¿no te quedas para el postre querido?-

Rápido, motivado más por un trauma que de ser humano Elogios podríamos llamar “Psicológico” Merry  partió a la mitad ese cráneo con su espada. La sonriente cabezota se hizo polvo en un instante. Pero otras dos manos lo tomaron por la cadera. - ¿No quieres bailar la danza de los esqueletos con Brunilda la tía bonita?- Seguía Jugando Lauro ya arrastrando su sombra sobre las paredes de material de la vieja iglesia.

- Quítense de mi espectros asquerosos. Grito Merry y apartó a la tía Brunilda de un codazo. Pero a pesar que ningún muerto allí podría detener su fuerza, si era capaz de perturbar su inveterada cabeza. – ¡Ven a pelear como un hombre Vlaind!- Dijo Elogios dubitativo.

-  ¿No lo sabias Merry? Los Vlaind de Hatanst fuimos, somos y seremos los Nigromantes de nuestra raza. Tu mismo me diste la idea “Revive un niño” Sí es verdad, en un principio los espíritus jóvenes son  nuestra especialidad, porque no desean separarse de la vida después de tan poco tiempo en ella y es más fácil atraer sus fantasmas. ¡Pero en las ultimas centurias  he aprendido algunos trucos nuevos!.-

Ahora Elogios podía ver entre seis o nueve cadáveres saliendo de sus tumbas, todos tan añejos que apenas eran una montaña de calcio envejecido. Se acercaban a él en medio de la nevada como en sus pesadillas...como en su cautiverio. Esa vez eran más de lo que su inmensa mente podía contar. Ese espantoso lugar donde los había encerrado Arcon el Hechicero. 

No iba a volver ahí, no iba a volver ahí así tuviera que destruir todo Triton Parade.

Elogios lanzó un grito de frustración y comenzó a repartir espadazos en dirección a la iglesia, el único lugar donde su inocente alma se sentía segura. Vrestak, la espada forjada del Otro lado del Círculo cantó en la noche haciendo a un lado tantos esqueletos que a los pocos segundos había perdido la cuenta. Viendo que Merry se dirigía a las puertas del templo Lauro cambio de dirección.

- Salgan de mi camino, bichos asquerosos, déjenme en paz – Dedos mal olientes, Calaveras con hálito de muerte, fémures y antebrazos volaban a su alrededor. Pero no dejaban de cerrarle el camino. Tal y como en su confinamiento...
Música
- ¿Que no te estas divirtiendo Merry? ¿Que te parece una breve Extremaunción para todos ellos? ¡Claro que hay cosas que trascienden a los Dioses Merry!...seria estúpido al pensar lo contrario.

Elogios seguía intentando abrirse camino entre todos los invitados a la fiesta, pero por cada uno que dejaba en el suelo otros tres brotaban del mismo. Cansado, aterrorizado por primera vez en mucho tiempo Elogios comenzó a disparar su ataque amatista pulverizándolos a medida que le saltaban encima. - ¿Y sabes que Trasciende a los Dioses también Elogios?-

El tio bob le estaba mordiendo el cuello con sus dientes chuecos y gruesos, mama cora la pierna. Muchos finados de Triton Parade le trepaban hambrientos de su propia materia...la vida o la materia principal de la misma. Cuando vio hacia atrás pudo ver un cúmulo de esqueletos saliendo de sus tumbas, otros ya yendo hacia él como si fueran un grupo de fans en busca de un autógrafo  Elogios estaba por ceder al terror, al terror del mismo vació al que pregonaba enviar a sus enemigos. En este detalle Lauro si tuvo algo que ver, pues recordó la pintura en la casa de Liavenna y algo de lo leído en “Las Artes Secretas Auresianas” de Crodlock

¿Sabes que Trasciende a los Dioses también Elogios? La Muerte.

Merry intentó usar sus alas para volar fuera del alcance de los hambrientos muertos vivos, pero sus nudosos dedos lo tomaban de las alas, le mordían los pies y las pantorrillas. Y el guardia del Cementerio pudo ver desde su puesto una especie de montaña de huesos que se movía y se elevaba a unos tres o cuatro metros del suelo, debajo de todo eso estaba Merry.

- Y resulta que me llevo bastante bien con ella..

Faltaba poco para la iglesia, ya estaba en los primeros escalones. Uno de sus perseguidores le mordió la mejilla, salió sangre caliente y espesa de la misma. Otro le arrancó cuatro dedos de la mano de un mordisco. Su forma humana no le importaba en lo absoluto...podía recomponerse en un santiamén...pero como dolía..como dolía y sobre todas las cosas ¡Que miedo le daba!

Antes de cruzar las puertas de la iglesia la figura de Merry estalló en una especie de geiser color Amatista y de él brotaron abrasadoras llamas  que hicieron añicos a todos los huesudos compañeros de Lauro, las lapidas del cementerio detrás de él se arrancaron de la tierra y dieron a parar a la calle o al loquero. Parte del muro y la reja de contención salieron disparados como si un tornado acabara de formarse y chocaron contra los locales cercanos.

Desde muchos puntos en Triton se pudo ver un  rayo de aquel color misterioso en el cielo hasta perderse por detrás de las nubes. La tierra tembló de tal manera que el asfalto cercano se partió en muchas grietas y la caseta del guardián del cementerio se hundió junto con él. El sonido ensordecedor del grito de Merry destruyo los vitros de la iglesia, todos ellos se fracturaron al unísono. Liberado ya de los esqueletos, con el polvo de los mismos cubriéndolo de los pies a la cabeza, mordido y magullado abrió los portones de la capilla.

Dentro todo era oscuridad y silencio en un principio. Merry solo era capaz de escuchar su propio jadeo producto del temor. – Donde sea que estés...- Dijo Elogios respirando agitado. – Juro que voy a ...

- Acá estoy Elogios. Dijo Lauro emergiendo de la oscuridad con su armadura dorada ya sobre su cuerpo y dos alas negras tan altas e imponentes como las de Merry. El filo de Ipsalav se le enterró por entero en el estomago y salió limpiamente. Ahora era Elogios quien se sentía incapaz de reaccionar.

Lauro lo golpeó con su arma aquí y allá, a pesar de que su contrincante bloqueo algunos golpes, el acero de Urssgard no le dio tregua. Se le hinco en la pierna, también en uno de sus hombros, donde se enterró casi hasta el abdomen, la sangre anego el mármol pulido del templo. Se elevó hasta la madera fina del marco del portón y se esparció por las paredes. Lauro se anoto siete o quizás ocho tantos en este partido desigual de esgrima.  Merry, abatido dio unos pasos hacia atrás y fulminado rodó por las escaleras con peso muerto.

Ahora Lauro lo tenía donde quería,  acabado. En su mano derecha nació el destello de su lanza dorada, el único de sus poderes que podría evitar que Elogios volviera a levantarse. 
Merry se sonrió...
- Con eso no vas...

El disparo de la lanza fue más rápido que la lengua de Elogios, su fulgor dorado cruzó la negrura de la noche. La lanza invocada por Lauro se le clavó de lleno en el pecho y lo levanto por los aires, saliendo su plateada punta por la espalda. Incapaz de esquivar o resistir el golpe el cuerpo de Merry cruzó desde la Iglesia hasta los muros del Golden River, a unos cien metros de distancia. Todo el cuerpo de Merry se estrelló contra el mismo y  quedo colgado producto de la espina de Lauro. 

Era verdad, no iba a matarlo, pero desde que salió de su cautiverio nunca antes Elogios había sentido tanto temor al luchar con un contrincante. Tomó la lanza con sus manos para quitársela, sintiendo todas las fracturas pequeñas y grandes de su forma humana crujir y la sangre caliente manar de sus muchas heridas.. .Su palma se quemó, la piel le quedo pegada debido a la temperatura y al poder que despide la esencia del Ramkkara. La que el llamaba “De Dioses Debiles del cielo”.
Cuando vio a Lauro bajar las escaleras de la iglesia mientras todo su cuerpo se iba transformando en una alta sombra de negras alas pensó que conocería de verdad esta vez el vació para siempre. Aquella forma que tomaban los Vlaind de Hatanst, de una alta sombra Humanoide y halada era el más mortal de sus poderes, pues unían sus cuerpos con la materia de la Gran Sombra, plano que Merry conocía demasiado bien. Un plano echo de una materia realmente capaz de derrotarlo, pues era la misma que la suya.

La mirada azul de su enemigo centelleaba. Las alas altas y en punta recordaban en verdad a la imagen de algún ángel negro de ciertas películas o pinturas. La espada, Ipsalav tenía ahora el acero tan negro como el carbón y el mango resplandecía en plata.  Comenzó a caminar bajando las escaleras con aires homicidas.

Merry continuaba intentando sacarse la lanza, pero mientras más lo intentaba más dentro se hincaba de su cuerpo, produciéndole un dolor que lo paralizaba casi por completo. Ahora el partido había dado un vuelco inesperado. Elogios estaba aterrorizado, magullado y golpeado. Del otro lado de la calle la sombra de Lauro avanzando mientras la nieve que rozaba su figura se encendía en unas extrañas llamas para desaparecer en el acto. Detrás del Vlaind a Merry le pareció que todo era una oscuridad infranqueable, un abismo infinito al que estaba a punto de entrar si no se sacaba de una buena vez la  puta lanza.

- No importa cuanto lo intentes Elogios. Esa lanza es Sagrada, si fueras un Jethi o incluso un ser humano podrías quitártela  aunque con mucho esfuerzo. Por desgracia vos sos miembro de otro club ¿No es así?  Ese ataque fue creado por mi orden mucho tiempo atrás para detener a los Guardianes de la Sombra de ser necesario. ¿Qué no estas tu echo de la misma materia? Esa que es anterior a los Dioses...

Lauro levantó su espada junto a sus alas y se preparó para volar con la espada negra directo hacia él.
 – Ahora si te tocó el Ocho Padre Merry....- Lauro se precipitó para dar la estocada final. Merry se fracturo uno brazo por intentar mover su brazo derecho y lo logró. 

El aire se partió en algún punto, la sombra se abrió camino entre la nieve y la visión de Elogios se lleno de terror. 


El filo de Ipsalav se le clavó esta vez por entero en el corazón  Elogios sintió aquel metal negro y gélido atravesarlo helando todos sus órganos internos. Aun así  dispuesto a no marcharse, Merry atino a tomar por el brazo a Lauro y le disparo su mortal y amatista ataque a quemarropa. El Vlaind cayo al suelo atravesado por el mismo. Su cuerpo, ahora envuelto en la armadura dorada característica de cualquier caballero Vlaind estaba bajo los pies de Elogios.

Sí, Lauro sabía que la Lanza no iba a inmovilizarlo lo suficiente como para dejarlo a su completo merced. ¿Pero quien en este puto universo podría lograr semejante cosa con un contrincante como este? Fue una movida planeada. El Vlaind de Hatanst conocía de ante mano el resultado de este combate, pero quería asegurarse de algo. Algo que para la gente de Liavenna ya de por si era una gran victoria. Que a Merry se le fueran las ganas de luchar con un Vlaind al menos por mucho tiempo. Y cuando digo mucho tiempo me refiero a meses u Años. Hasta se podría pensar que el daño recibido no se curaría del todo nunca.

Para Merry fue una Victoria Pirrica. Se mantenía en pie solamente por obra de una ligera superioridad ante el Vlaind. Pero Merry sabía, que en la ultima mitad del combate lo habían  sin duda alguna, cagado a palos como nunca en su vida. Ahora sería tiempo de re pensar muchas cosas antes de volver a actuar...y antes que nada elevar un informe a sus superiores sobre lo que había encontrado en Balbania 2000 años después de su última expedición por allí. Al parecer los últimos hijos de los Dioses no estaban tan desdibujados como creían los suyos.

Cansado, golpeado y muy adolorido Elogios tomo nuevamente su espada. El Terrible acero del otro lado del Circulo:
- Buen intento Lauro. Poso su pie sobre su pecho sangrante, con el dorado mezclándose con el carmesí de la sangre. El Vlaind sintió como si el peso de un 18 ruedas industrial estuviera pisandole los pulmones.
- Pero nada en tu raza.... puede equipararse conmigo. Porque estoy echo con la fuerza de los cimientos de este mundo....y...esas cosas. Ahora, te dejare ir libre al Essea para que tu alma descanse en paz. Te lo has ganado después de todo. 

Elogios levantó su espada sobre el cuerpo quebrado de Lauro. Su plateado filo se iluminó de blanco inmaculado por un instante. En la noche se escuchó el sonido del acero atravesando el metal, rápido y ruidoso. El rostro de Lauro se contrajo por un inicial dolor pero luego tomo un aspecto calmo y benevolente, como quien ha encontrado una muerte honrosa. Lauro miró a las estrellas, al parecer un claro en el cielo se había generado a pesar de la tremenda nevada. Recordó la historia de Dargil y Dargia, famoso relato de amor entre los Vlainds y los Dracidas.

- No...no me preocupa Elogios...Dijo Lauro escupiendo Sangre por su boca, manchando su blanquecina piel. – Porque...hay muchos como yo. Tantos como...- Volvió a toser. – Como estrellas en el cielo...

El padre Merry se esfumó tan pronto como pudo.  Proveniente del oeste soplo una suave ventisca y con ella venía una mujer alta toda ataviada en negro. Sus ojos verdes y ausentes resplandecieron cuando los toco el primer rayo de sol.


Liavenna estaba sola y caminaba como una matrona o una reina que ha visto muchas veces a sus hijos morir. Lauro no supo en ese instante si estaba soñando o si era Aspota, la Diosa de la Muerte, que venía a levantar su mandoble sobre el como se canta en las viejas canciones que ocurre cuando mueren los hombres. 

La Dama de Allion lo tomó por su mano derecha, la misma que Lauro levantaba tratado de hablar. Ella se quito la capucha y sus cabellos dorados le rozaron su mano moribunda. Luego acariciaron su rostro cuando esta lo beso en la frente.

- Hablaría ahora, Lauro. Dijo Liavenna con su voz totalmente quebrada, tratando de contener las lagrimas en sus orbes claros. – Pero no hay lengua en la que pueda encontrar palabras para decirte.
- No hay nada que decir.- Lauro alcanzó con sus dedos sus labios. – Más que Adiós.
Liavenna emitió un grito desgarrador, sacándose la angustia de su pecho. El grito de una madre, de una amante y de una amiga. Agudo hacia grave, levantándose en el amanecer junto al rojo sol. Sus labios se enredaban intentando encontrar palabras. Le dolían los ojos, una mezcla entre indignación y tristeza tomo todo el cuerpo de Liavenna, sus músculos se tensaron, Lauro lo sintió  pero el lloraba en soledad y con rostro recio.
- Es lo que nos toca mi Señora. Separarnos...siempre separarnos.- Su mano le acomodo los rubios cabellos.
- ¿Que hicimos Lauro?...¿¡Que hicimos para merecer tanto dolor!?
- Aguantar...eso hicimos mi Señora...- La abrazó de prepo con sus ultimas fuerzas, con su voz ya siendo tomada por la tristeza. Le habló al oído pero fuerte, escupiendo las palabras. - Ese fue nuestro pecado, el único,  aguantar todas las desgracias, todas las derrotas y todas las partidas. Y usted mi señora me enseño como nadie a lograrlo. Pero ahora, como Dargil, te dejo enfrentando la oscuridad en soledad, adiós mi señora, mi reina...- Le espeto un beso en la boca- Mi Diosa de ojos tristes...


La Dama de Allion sintió como el peso del alma de Lauro se desvanecía. Volvió a besarle en la frente y se tendió allí con él por un largo tiempo, mientras la temperatura de aquella mañana comenzaba a descongelar la nieve acumulada en los árboles y los primeros pájaros emitían su canto vespertino.





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