domingo, 19 de mayo de 2013

El Ritual de los Condenados XXIX

Capítulo XXII

La Venganza del Loco 


Música

Los Jethis de Sigmund duermen mucho. ¿Por que? Porque es durante el sueño que su Rettem se "re agrupa" y crece en ellos. A pesar de tener, probablemente, los poderes más envidiables de su especie (el manejo de los elementos) el uso de los mismos requiere una cantidad de Rettem bastante alta. Y cuando deciden descansar lo hacen a lo grande. 

El mate no había bastado para mantener los ojos verdes de Miranda abiertos. Todo estaba preparado, no hacia falta más que colocar los explosivos en los puntos indicados por Rise en la mañana. Sintiéndose algo inútil la Dracida decidió echarse una siesta. Una siesta en los hombros de Rise, que estaba sentado a su lado, apoyando las espaldas contra la fría chapa del galpón.

Viendo como el abdomen de su compañera subía y bajaba, Rise se percató de que el calor que ella le producía era sin duda mucho mejor que el de su sucio, viejo y manchado piloto verde oscuro. Quizas, cuando la cosa terminara (si es que terminaba) sería un buen momento para considerar colgar al viejo compañero de aventuras en el placard.

Pero dentro suyo era conciente que estaba otra vez soñando. Sí, Miranda podía ser muy hermosa tanto en el exterior como en el interior. Sin embargo era poco probable, por no decir imposible que fueran pareja. Allí tendida sobre él es probable que Miranda tuviera pensamientos similares a los de Rise. "Vamos Miranda, Rise es atractivo, es cariñoso y fiel. Quizás nada que encuentres con esa forma tan de mierda que tenes de aproximarte a las personas. Ahuyentando a todo el mundo con tus dichos de sabelotodo. Y es por eso mismo que no podría salir con Rise. Por que lo haríamos sufrir hasta que nos de una buena excusa para alejarlo por completo de nuestra vida"

Que la vida es una broma un poco sádica todos lo sabemos y creo que en parte de eso trata principalmente este libro. A simple vista nada impediría que Rise y Miranda se enamoraran el uno del otro siendo una pareja de esas que discuten toda la vida, pero que se aman. Pero muy a menudo la gente no toma las decisiones correctas y a la mayoría de nosotros nos queda solamente mirar atrás cuando los años y las oportunidades ya están lejos de nuestro alcance. Otra cosa sobre la que trata este libro, las malas elecciones.

La boda en el bosque, la casita en el país encantado de Mitril y el final de la película con el nacimiento de un niño no es nada que pueda ocurrir entre dos personas como ellos, por el simple temor a perderlo todo en un instante cegador como le ocurrió a Crisald. O nunca llegar a concretarlo; la vida de los Dracidas nacidos en la ciudad es una vida de sueños truncados. Arriesgarse a soñar se convierte en, seguramente, la prueba más difícil para ellos.

Daniela se encontraba fuera esperando tener alguna señal del hombre que buscaba. Las luciérnagas ya vagaban de un lado al otro encendiendo sus lamparitas, cortando la oscuridad donde no llegaba la luz de la carretera o el anuncio de la "Wako Oil". Mirandola desde la puerta, Rise podía ver a la Avista parada observando el horizonte, los bosques y las montañas que se extendían por el sur. Con su Beretta mal disimulada en la parte trasera de sus jeans. Algo en su interior le dijo que Daniela lo haría bien, quizás parte de eso era su culpa, en un buen sentido por primera vez.

Miranda era una roca dura como las montañas allá atrás. Ni siquiera Mitril podría haber cambiado su forma tan errática de ser. Pero tal vez sí había cumplido la deuda pendiente con su madre. Tal vez sí había conseguido salvar a Daniela, en todo sentido de la palabra. No solo estaba viva, sino que ademas comenzaba a aprender como defenderse en lo que le quedara de años por esta tierra. Y otra cosa que esperaba haberle enseñado a su compañera era a no rendirse. La forma en que sus ojos escudriñaban el horizonte ya casi nocturno indicaban que eso, al menos, había quedado claro para ella. 

Rise acostó con cuidado a Miranda sobre la mochila que habían traído y la cubrió con su piloto verde. Fue hasta la Avista y le alcanzó uno de los últimos Lucky Blend que le quedaban. - ¿Como va la guardia? Preguntó con el humo del cigarrillo envuelto entre su rostro. 
- Bien Rise. Muy bien. Contesto ella. - Ya lo tengo, lo puedo manejar.- Dijo Daniela sonriendo contenta. 
El Dracida se sentó en la hierba. - ¿Y como se siente ser una Avista? ¿Que es lo que tenes para enseñarnos?
Daniela se sentó a su lado y tomo una cerveza que estaba bebiendo desde hace un rato.
- Bueno...ahora puedo ver de una forma distinta si me lo propongo. Estoy haciendo algo parecido a lo que me contaste que ustedes logran con su Rettem. Pero en este caso es algo distinto. La visión de las cosas materiales o las imágenes que normalmente captan los ojos se ponen borrosas, se desvanecen si me concentro mucho en Karl. 


- ¿Y que se ve?
- Una especie de oscuridad al principio, pero una oscuridad con una sensación de gran profundidad  Como si entraras a un cuarto que nunca has visto con las luces apagadas. Lo que queda es tantear en esa umbra. Buscar la impresión de la persona...como una huella digital que te halla dejado en tu interior. Y entonces una vez la encontras es como tener un rastreador.

Rise miraba a Daniela atónito  La forma en que hablaba y su gesto tan paciente sin duda le daban aires de "E.T" al parecer, ahora que había conseguido controlar la cosa homicida que vivía en ella o doblegarla a su voluntad su semilla había comenzado a crecer finalmente. 
- Todo eso sin entrenamiento y en menos de 3 horas...- Dijo Rise levantándose y tomando un trago de la cerveza. - No lo puedo creer. Ahora entiendo porque Karl te tiene tanto miedo. Si van a venir muchos como vos no me sorprendería que nos caguen a palos como si fuéramos novatos.
- No diria que no he sido entrenada.- Dijo Daniela mientras sus cabellos se agitaban por las rafagas de viento que andaban por alli. - Me parece que mi...lo que sea, aprende por medio de la observación  Como cuando un bebe dice sus primeras palabras por haber escuchado al padre o a la madre repetirlas. No se si lo notaste, pero disparo con la mano izquierda igual que vos.
- ¿Como?- Pregunto Rise.
- Claro..Estuve pensando mucho en esto Rise. ¿Viste que los chicos tienen una edad en la que aprenden muy rápido? ¿Como una esponja que chupa todo lo que ve?
- Sí...si-
- Algo así. En teoría, si uno nace siendo humano para luego convertirse en cualquier otra cosa supongo que en cierta forma es como volver a aprender a caminar o a hablar cuando se es niña.
- Sí, entiendo tu punto Dani. Pero no puedo negarte que me da bastante miedo cuando lo pienso. Una raza con la capacidad de aprender tan rápido...nos extinguiría si quisiera.
- Hay algo peor. Dijo Daniela con un dejo triste. - Creo que si quisiera podría dejar que esa cosa amatista tomara el control. No se si soy más peligrosa ahora que antes. No soy de las personas que se enojan, pero si algún día...me pasara algo como no se, algo que me haga enojar mucho...estoy segura que tendría la tentación de abrir la cajita de pandora. 
- Bueno, nunca escuche de nada llamado "Avisto" Supongo que en el bosque encontraremos respuestas mejores que los desvarios que oí de Karl la ultima vez. Me alegra tenerte de mi lado, aunque me costo siete balazos...
Daniela se hecho a reír.
- Mira, también aprendí a hacer esto. Daniela tomo el ultimo trago de la Lata de cerveza Milton y la deposito en el suelo.
- Sí, conmigo siempre se aprende como tomar, de eso no hay duda. Dijo Rise.
- Shhh, estoy tratando de concentrarme.

Al cabo de unos segundos Rise pudo observar que la lata, bajo la mirada de Daniela, comenzaba a temblar lentamente. El pedazo de aluminio perdió el equilibrio y rodó por el suelo. Se detuvo abruptamente a los pies de Daniela y luego, se estrujo sobre si misma sin que ella la tocara. En menos de un segundo el cilindro se había convertido en un tirabuzón, igual que el brazo de Karl en Troncor Street.
- Me cuesta un poco la ultima parte, eso de estrujar.
Rise, entre aterrado y orgulloso de la chica dijo:
- Ya lo dominaras...- (Como en cinco minutos seguramente o algo así pensó)

- Ya casi se va la luz, anda poniendo los explosivos, a Karl no le falta mucho más...
- Bien...voy a despertar a Miranda.
- Pero...- dijo Daniela.
- ¿Pero?- Pregunto Rise.
- Hablando de desvarios...Bueno no creo que me des bola así que mejor anda con Miranda.
- Decime...- Insistio Rise.

Daniela hizo un silenció, miró a la Wako Oil de enfrente y luego volvió sus ojos a la entrada del Galpon.
- Hay algo en este lugar Rise. Algo que me es extrañamente familiar y nunca vine antes a este pueblo ni siquiera pase viajando a otros lados. Pero ese galpón...
- Lo se, es un poco tétrico, también lo sentí. Pero no hay otro lugar mejor.
- No me refiero a eso sino más bien a que en estos cien metros a la redonda me siento muy...no se no tiene sentido. Pero...es como si sintiera que en este lugar paso algo muy triste. Algo que me llena de tristeza como cuando vez una foto vieja de algún amigo muerto.
- A veces, Dani, los lugares donde pasaron cosas feas guardan una cierta energía o una carga negativa. Este bendito País tuvo campos de detención clandestina en la epoca de la dictadura y fosas comunes por todos lados. No me sorprendería que hubiera una por acá. Lo mismo pasa pero al reves. Cuando lleguemos al bosque de los Dracidas vas a notar algo parecido, solo que en vez de algo opresivo va a ser una sensación muy reconfortante.
- De todas formas deben ser boludeces. - Dijo Daniela, sin creer una sola palabra de lo que acababa de decir.

***


Avanzando como avanzan los titanes, el Goodyes y sus muchos kilos de peso rugían por la Ruta 4, los faros delanteros iluminaban el camino como los ojos de algún monstruo hambriento en busca de alguna presa. En una escena que bien podría encajar en "Viernes 13" el loco del hacha (como se empezaba a llamar en los Diarios locales esa mañana) iba en busca de almas que cegar. Como la muerte que alza la guadaña bien alta antes de cegar la vida de los condenados. Como el ángel  de espada y alas negras que cierne su sombra sobre los campos.

Cualquiera esperaría , dada la situación,  que el conductor estuviera drogado, borracho, o fuera uno de esos metaleros descontrolados llenos de anabolicos y deseos de violencia. Muy por el contrario Karl apenas si había probado los brebajes de Satanás o las mil variedades de drogas que podían encontrarse en el deposito del Chikis. No había a que echarle la culpa, ni siquiera videojuegos o películas violentas.  Así que la música que sonaba dentro de la cabina del Goodyes, distaba mucho de Marilyn Manson
Música
A todos nuestros hermanos y Hermanas, FM The Miracle les extiende sus bendiciones siendo las  23 horas en la República Himbuguesa. Que Dios bendiga su rebaño Balbanes. 

FM The Miracle, La Radio que escuchan los ángeles continua con "La Vida en pecado"
Hoy es una hermosa noche hermanos, las estrellas brillan sobre el campo que nuestros padres, nuestros abuelos labraron con sus manos. Los árboles que trepamos de niños siguen hoy en pie, fuertes, resistentes como el Junco. Y quiero bendecir a todos nuestros oyentes, que el amor de nuestro señor Jesucristo les llegue desde nuestra estación en Witters Alley de FM Miracle. 

La mano derecha de Karl se separo del volante para tomar el estereo del camión  Sin siquiera mirarlo, lo arrancó del tablero con su fuerza descomunal y lo lanzo por la ventana. - Hijos de puta. Dijo para si mismo, mientras Elmer aparentaba dormir sobre el asiento a su lado. Aunque obviamente, estaba bien despierto. 

La luz colorada de la cabina del camión de la Goodyes bien podría representar los humores de Karl a esta altura de su vida. Las llantas del acoplado avanzaban a una velocidad más que suicida, Fanática. El alumbrado eléctrico de la carretera pasaba por los lados como cercanas estrellas por las que cruza un cometa amarillo, la pintura del camión de la Goodyes. Karl apretó el acelerador lo más a fondo que pudo cuando vio el letrero "Witters Alley 2KM" corrió la palanca para aplicar los cambios adecuados y dobló a la izquierda, con el acoplado a punto de salirse de la carretera, resbalando en la escarcha. Pero pudo controlarlo y seguir camino. 

Karl acababa de perder la Fe, efectivamente, la mujer y Elmer habían conseguido que su plan diera frutos. Aplastar la única cosa que el Dracida de Frigord daba por sentada en su vida. Como diría Illagros, el ultimo caramelo en su frasco. Ser un buen hijo de Dios no había servido de una mierda, ser todo lo contrario al parecer tampoco. 

Era tarde para empezar de nuevo, muy, muy tarde para regresar a su casa en Lindisia y ponerse un comercio, para estudiar medicina o volver con Layla. La vida le había demostrado a Karl que cuando se empecina con uno no hay Dios, ni Cristo ni Rettem que valga. Aunque hace tan solo  9 horas pensaba exactamente lo contrario. 

El sueño con la virgen María y el padre amistoso en el confesionario ahora habían sido reemplazados por cosas mucho más reales y por consiguiente mucho más dolorosas. Como pequeños duendecillos dentro de su cráneo  todas las personas que alguna vez sintieron amor o cariño por el debatían que había salido mal en la vida del muchacho.

"Quise hacer las cosas bien, realmente lo intentamos Karl. Me he fumado toda la mierda de este mundo espantoso por intentar lograr algo bueno de esto. Pero no hijo, no. El mundo tuvo un plan bien distinto para el gordito al fondo de la clase. Mi vieja dejó que esa basura de Padrastro entrara en mi casa. MI CASA 6 meses después de que papá falleciera. Otro Alcoholico desgraciado que por suerte hace rato cruzo el Río Estigia"

El Camión paso por arriba una vaya de contención que la policía había depositado hace algunas horas atrás  obviamente, gracias a la señora de la risa (de ojos amatista) los oficiales estaban muy lejos de allí cuando esto sucedió. La madera de las vayas voló por los aires como la puerta de un castillo ante un ariete. La parte derecha del acoplado golpeo el capo de una patrulla, sacándola de la carretera para estrellarla contra uno de los arboles del bosque. 

"El chupa culos de Jhon Trimerg y el estirado de su viejo, aprovechándose de mi inocencia y de mis deseos por convertir la basura en flores. La Harpía de Alaysa jugando con mis sentimientos, engañándome a cada paso que daba, embriagándome con su veneno de serpiente. La iglesia, los Jethis, la universidad de Medicina. 
¿Lo querían no es así? ¿Lo querían verdad?"

El Camión tomo la salida hacia Witters Alley, con el metal chirriando y gruñendo como un dragón que acaba de despertar de malas. Tal y como Karl, que abría sus ojos por primera vez en su vida para encontrar que todos sus pasos solo lo habían llevado más cerca del vació.  Una de las ruedas del Goodyes aplasto un cartel de "Cuidado Animales Sueltos", pasando por debajo de vehículo haciendo chispas todo alrededor. 

- ¡Lo querían! Acá lo tienen, un loco de mierda, un enfermo mental!- Karl comenzó a tocar el Claxxon del Goodyes acercándose a una parte del camino donde había cercas de alambre. Con ansias de destrucción las arrollo todas con el acoplado  con una mitad en la ruta y la otra fuera de ella. Dos o tres buzones fueron devorados por las ruedas asesinas. 

Mientras continuaba en su raid de destrucción tomó el teléfono celular de la guantera del camión,  aquel que pertenecía a su dueño original.  Sin mirar el camino marcó rápidamente un numero que conocía bastante bien, a menudo alguien se lo daba cuando trabajaba en el Chikis para Jhon Trimberg. Lo llamaban "La linea del Buchon" y se utilizaba normalmente para informar al estado sobre la actividad de otras mafias rivales. Todo eso se anotaba y se analizaba en la MI5 y el HIS, obviamente se actuaba de ser necesario.

- Ahora van a saber lo que puede hacer un enfermo mental.- Murmuró mientras aguardaba que alguien atendiera. En Blondres, el teléfono del agente Marco Warren sonaba en su oficina. Escuchó la voz de una mujer del otro lado del tubo.
- General Dynamics. Mariana al habla. (El nombre de cobertura de la Agencia era ese desde hace un tiempo)
- Hola señorita, habla Karl Godson. 
Tan pronto como la agente escucho su nombre llamó con señas a su compañero a la oficina. Marco y otros agentes escucharon lo que tenía para decir Karl por altavoz. En el piso de abajo de la MI5 las grabadoras comenzaron a rodar sus cintas.

- Si mire, soy el tipo que voló la Hostería el Eden. Trabajó para Liavenna Enarmarr desde hace siete años más o menos. Dentro de su Mansión hay un tal Illagros, es Bruso, ya lo deben conocer. No tengo mucho tiempo para hablar ahora. Lo importante es que Illagros de Sipea es el hombre que buscan. Es un doble agente de la KGB que hace servicios financieros en Himburgo. Luego lava el dinero para dárselo a los comunistas.

Ademas de eso, en su casa van a encontrar muchas pruebas del espionaje industrial que él y otros debajo de su mando llevan a cabo desde hace 15 años. El usa como base de operaciones legal los negocios de la Señora Liavenna Enarrmar. Busquen la Financiera "George & Asociados", Illagros es el dueño de la sociedad mayoritaria de la compañía  Si mandan a su gente ahí van a encontrar mucho más que libros sobre economía o marketing.  Entre ellas un librito llamado "Operacion Sofia" ¿Saben que es eso?- Karl activo el manos libres y volvió a tomar el control del camión.
- ¿No, que es Karl?- Contesto Mariana haciendo una mueca como de chiflada a su compañero-

- Bueno, básicamente es un plan de los sectores Vlaind más radicalizados para exterminar a la jefatura actual. Eso significa que, si no se apuran, van a tener una guerra civil entre Vlainds como no se vio en los últimos  1000 años. Illagros, con estos últimos actos que ya son conocidos por los medios, quiere ganar poder dentro de ese mundo para hacer una especie de Golpe de Estado en la Nación Vlaind. Supongo que, en un año de elecciones como este nadie quiere mucha violencia en las calles. Imagine por un segundo lo que puede llegar a pasar si esa operación se lleva a cabo.  Lo que vivieron en la ultima semana va a ser un duelo de pandillas callejaras. Usted es Vlaind, ya lo sabe.

Marco Warren tomó el teléfono:
- Hola Karl, Habla Marco Warren. ¿Como podes probar todo lo que decís? Sos sospechoso de...
- Hola señor Warren, mire no tengo nada que perder ya, esa es la verdad. Pero no me voy a ir al infierno yo solo. Lo único que tiene que hacer si no me cree es hacer una pesquisa en la financiera y en la Mansión Enarrmar. Van a encontrar suficientes Armas para empezar la tercera guerra mundial. 

Rise ya se encontraba en posición de ataque, a cien metros del cartel de Bienvenida de Witters. Miranda lo acompañaba y Daniela aguardaba impaciente en la Wako Oil, armada. Todos podían ver el camión subiendo la colina derecho a los explosivos. Rise echo mano al detonador e hizo señales a todos para que estuvieran listos.

Karl continuaba:
- Estoy por llegar a destino señor Warren. Si me pregunta si voy a testificar le diría que si, pero lo más probable es que me muera justo antes de eso. No tiene una idea lo que han crecido los Vlaind desde la caída de la dictadura. ¿Cuanto le tomaría a algún enfermo mental como Illagros elaborar un plan para sacar del medio al gobierno de sus negocios? 
- Seguramente no mucho Karl. Dijo Warren satisfecho. - ¿Por que no vienes a Blondres y lo hablamos en profundidad?
- Lo siento Señor Warren. Ya jugué mis cartas, ahora usted haga su trabajo. Yo soy de la Orden de Frigord ¿Sabe? Tendría que estar ahí con usted haciendo la diferencia entre los chicos buenos y los chicos malos. Me salio para el culo, mala leche. Pero al menos, aporto mi pequeño grano de arena para construir un mundo mejor.

Rise estaba como petrificado midiendo la distancia con sus ojos verdes clavados en la cartelera. Hizo otras señales para que Miranda y Daniela sacaran sus armas. Contó hasta 10.

- Mire, la señora Enarmarr, a pesar de todo no es mala. Ella piensa a otro nivel, no le importan los chanchullos ridículos de sus súbditos, esta en otro vuelo. El problema no es la reina, sino el afil. - La comunicación se corto. Tan rápido como esto sucedió  Marco llamó al departamento Legal de la MI5 para ver si podían conseguir unas cuantas ordenes de Allanamiento. Medio MI5 bajo su bando fue corriendo a corroborar lo dicho por Karl, el loco de mierda. El nombre de Illagros empezó a ser buscado en cada reporte de los últimos 20 años.

Mientras la maquina represiva del estado se caía de culo ante la posibilidad de tener un desastre en las calles de las ciudades más pobladas del país  y mucha gente con bigote corría a atender teléfonos y a gritar ordenes en las  8 provincias de Himburgo, Rise poso su dedo sobre el botón del detonador . Para cuando Elmer se percató de la presencia de los Jethis, Karl ya estaba sobre la dinamita. Pero el Fuego que el acababa de encender con su llamado sería mucho más difícil de apagar.

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