martes, 10 de septiembre de 2013

El Ritual de los Condenados XXXIX

Capítulo Final 
El tren Fantasma 
Parte III

La Danza de los Esqueletos 


La Frase indicada con un asterisco (*1) en este capitulo pertenece a Alija Izetbegović, presidente de Bosnia y Herzegovina desde 1992 a 1996 sobre el disparador de la guerra de los balcanes.



Los murmullos entre Rise y Miranda eran bastante audibles, sobre todo cuando pasaron a la fase de gritos por un corto lapso para reanudar el susurro nervioso. En lo que respecta a Crisald y a Daniela estos se estaban entendiendo bastante mejor con sus espaldas apoyadas en los restos de Witters Alley y habían acabado ya la mitad de su Milton, que aunque caliente y con un dejo de sabor a cenizas, era lo mejor que uno podía servirse allí dadas las circunstancias actuales. 

Sin demasiados tapujos Daniela le contaba a Crisald sus aventuras con Rise desde que salieron de Blondres e intentaba, como podía, explicarle los acontecimientos referidos a la Mujer Desnuda. Por segunda vez el Vlaind se disculpó por, básicamente, haber estado a punto de matarla. Pero a Daniela estas cosas ya no le llamaban tanto la atención como en aquel entonces y dijo poder "Comprender" la situación según la planteo el muchacho de Rolando. Ademas la Avista era consciente de que Crisald estaba bastante interesado por comprender aquella otra parte de la historia que se encontraba detrás del telón mientras él iba barrio por barrio dejando casquillos humeantes. Era como tener la mitad de una historia o de una foto y tener que juntarla con otro para lograr una total comprensión de lo ocurrido. Crisald pensaba internamente que, si oía a Daniela y le creía, si iba al bosque y escuchaba, quizás encontrara una pista sobre la decisión que debía tomar llagado el momento. Aunque Crisald ni siquiera lo sabía plenamente entonces, lo que hacía charlando con Daniela era buscar una cuña que justificara los dichos X . La mejor razón para no hacer aquello que sentía que debía, ir hasta el final: Matar a Liavenna. 

Para estas alturas las migas que llevaban echas Daniela y Crisald llegaron al punto de las armas. Intrigado Crisald le preguntó:
- ¿Y no tenes una espada de Avisnosecuanto?-
- ¡Avisto!- Recriminó ella.
- Bueno, bueno, parece que todos ustedes están muy susceptibles con eso de los nombres....Hay gente que busca "Vlaind" Con B larga en las bibliotecas y nadie se escandaliza por eso.  ¿Tienes un arma de A-Visto o no?
- No. Solo tengo esta Beretta de Rise. 
- Que irresponsable, tendría que armarte mejor si estas tan en peligro como parece. Le hubieras hecho más daño a Karl escupiéndole en la cara que con esa cosa. Tenes que buscar un calibre pesado, de esos que fabrican al pedo porque ni los hombres pueden usarlas bien, por eso los príncipes Vlaind usan las Desert Eagle. En manos de un hombre común es una cosa aparatesca e imprecisa. Pero nosotros podemos controlarla como si fuera la honda de Daniel el terrible. O en su defecto usar una espada, santificada por algún maestro o bendita por un sacerdote es mejor. 
- Rise dijo que puede que en el bosque me den una. Siempre y cuando no traten de matarme cuando lleguemos.- 
- Lo único que se de ese lugar al que llaman "Santuario" es que es una especie de bosque gigante donde viven un montón de Jethis que no han visto la vida moderna. Mi viejo me contó que supuestamente las mujeres andan desnudas y los tipos comen con las manos...esas cosas. Y que la gente como tu amigo se va ahí cuando quieren estar de vacaciones. 
- ¿Tu papá sabía de estas cosas?
- No, pero siempre le gustaba simular que sabía de muchas cosas. Era medio actor. De hecho quiso ser actor de Teatro pero mi abuelo no lo dejo, le dijo que esas eran cosas de maricón de Sixfrid. 
- ¿Sixfrid?-
- Sí, es la Orden Vlaind que tiene más inclinación por las cosas artísticas. En la antigüedad Sixfrid era el bardo favorito de Balabord y el poeta más aclamado en el reino de Allion. Su orden, más que nada, es una especie de club de artistas ahora, pero en la antigüedad solían llevar el cantó de guerra en el combate como también las arengas. Se los conoce por ser los más abiertos a tratar con los Dracidas, eso, en cierta forma le costo la vida a su fundador también.
- ¿Que le paso?
En el rostro de Crisald se dibujo una sonrisa culposa.
- Rolando lo mató, eran muy amigos, muy cercanos. Pero muchos entendieron su acercamiento a los Jethis por "Traicion" y bueno...la gente de mi Orden no es muy tolerante con esas cosas. 
- ¿Y la gente de tu Orden siempre anda matando así como así?
- Sí  fuera de otra forma, no estaría por acá. 

Crisald se levantó y estiró la espalda. Había sido una bonita charla de unos 40 minutos. Por un momento Daniela le recordó un poco a su hermana pequeña o incluso a la misma Liena en sus buenos momentos, preguntando las cosas con una inocencia tardía. - Bueno, no se que estarán deliberando allá en frente, pero me aburrí de esperar sentado. Si no te molesta voy a salir a caminar un poco, con algo de suerte encuentro otra cerveza. Debe haber un almacén que halla sobrevivido a este quilombo. Cuando aparezcan tus amigos, llámame, no me voy a ir muy lejos. 
- Bueno...

Daniela observó la calle que bajaba al centro del pueblo en dirección al norte y por un momento, entre el humo y los despojos le pareció ver a alguien allí. Iba a advertirlo, pero de súbito algo en su corazón le dijo que el Vlaind ya lo sabía, de una manera o otra. Dirigió sus ojos hacia Crisald y terminó de hablar:
- Si me necesitas, también llámame. 

El Vlaind no entendió a que se refería. A pesar de que la muchacha le cayera bien no veía en que forma podría necesitarla si las cosas se complicaban. Ademas a juzgar por lo visto en los alrededores no había una sola alma con vida en ese pueblucho. Asintió con la cabeza y comenzó a caminar por esa senda, con los ojos clavados en las lineas que dividían los carriles de la calle en doble sentido, al cabo de unos minutos se perdió de la vista de Daniela bajo las inclementes volutas de humo negro del incendio.

***
En algo tenía que darle la razón a la piba, Ella era la prueba de aquello que le resultaba tan extraño y onírico. Crisald meditaba con estas cosas en la cabeza mientras sus piernas iban calle abajo en dirección al centro de Witters, donde el fuego y la furia de la Mujer Desnuda se había desatado con mayor intensidad. Como en una ultima acción desesperada, La madre espiritual de Daniela, (su supuesta guardiana) había llevado mayor parte de su ataque hacia el norte pensando que tal vez alcanzaría a la muchacha con sus llamas. Pero gracias a Miranda, estaban muy lejos ya de allí cuando esto sucedió. Por desgracia los habitantes de Witters Alley no tuvieron tanta suerte y en su mayoría fueron carbonizados junto a sus casas despidiendo un hedor a mortandad difícil de olvidar para todos los que presenciaron el desastre provocado.

Miranda estaba en lo correcto, este tipo de situaciones en Himburgo disparan alarmas que nadie se toma a la ligera. Lo usual hubiera sido que a esta altura el Ejercito estuviera movilizándose a la zona al mejor estilo película de zombies. Pero a los cuarteles más cercanos en Triton Parade no había llegado una sola orden y cuando el Oficial al mando de la división aerotransportada 604 se comunicó con sus superiores le informaron que esperara ordenes y se mantuviera en alerta roja.

Aun algunos años después de este acontecimiento la demora de las fuerzas de seguridad del primer mundo fue motivo de interrogantes y combustible para teorías de conspiración. Himburgo ya había sufrido a fines de los años 70 un ataque nuclear por parte de un grupo terrorista en el oeste de la ciudad de Blondres, con un radio de Daño similar al acontecido en Witters. Claro que esa vez si había sido un artefacto atómico (viejo y casi inservible por suerte para los Blondinenes) y no un ser sobrenatural venido de otra dimensión.

Otro antecedente similar ocurrió en Lapan Grows, al norte del País, matando a más de 400 personas y reduciendo el este del pueblo a cenizas y escombros. Aquel acontecimiento aun esta considerado "Clasificado" en los Archivos de la Inteligencia Militar como el casi inmediato incendio en Witters allá por el 83. En estos dos hechos nunca se terminó de aclarar que fue lo que ocurrió y el Gobierno jamas abrió la boca sobre este asunto por razones que ahora habían sido pulverizadas junto con La Mujer Desnuda y Witters Alley.

Pero como ya habrán adivinado cierta influencia muy poderosa del otro lado del Círculo no estaba interesada en que se sumaran payasos a esta fiesta privada. Quería el terreno limpio para evitar confusiones y, en lo posible, salvar la chapuza en la que se había transformado su maquiavelico plan. Aun tenía una posibilidad, una mínima posibilidad de éxito, todo dependía de Crisald Larenthguer y de cuanta fuerza más podía ejercer ella sobre él.

Jhon Woodward, aun con la sangre de su esposa en sus manos, estaba en Witters  subido a la Chevy en la entrada norte del pueblo aguardando, con sus dedos casi arañando el volante. De hecho estaban clavadas en el mismo y le sangraban las falanges mientras sus ojos miraban el fuego de la ciudad, se reflejaba en sus orbes como danzantes demonios.

Obviamente ya no era el cuerpo de Jhon Woodward, sino lo mejor que pudo hacer la Estrella de Misínas tras la derrota de la mujer desnuda. Un manotazo de ahogado, nada genial ni arrollador a comparación de la escala dimensional que toman sus planes. Pero ahora, en este preciso instante, todo dependía de si Crisald iba a matar a Liavenna, si iba  tirar del gatillo o no, si iba a caer de nuevo bajo sus falsas promesas de sosiego o si iba a despertar. En resumen, de si el muchacho guardaba alguna esperanza para él o no.


***

Las botas del Vlaind daban sus pasos calmados por las lineas blancas que dividían los carriles de la ruta. No tenía mucha idea de a donde ir, el paisaje de ruina era bastante repetitivo y escaso en novedades. Cuerpos calcinados, autos hechos una montaña de fierros ardientes, principios de incendio sobre tejados o plazoletas pequeñas en medio del camino. Ahora la nieve en el norte de Witters había sido cambiada por ceniza blanca o negruzca que llovía del cielo con la intensidad de una tormenta. Aquel polvo de muerte se posaba como diminutos cuervos sobre sus anchos hombros y ensuciaba sus lentes oscuros. Una calesita de un jardín de niños giraba aun sobre su eje cubierta de fuego, como impregnada de  Napalm. Las hamacas y los toboganes se consumían lentamente delante de la escuela, una mole ahora colorada y hedienta.

Recordó las imágenes que había visto más de pequeño en la television sobre conflictos en países con nombres extraños como Alhastan, Eliran, Bretoslavia o Salef del Norte. Lugares exóticos para su mente donde (según su padre) había gente dispuesta a hacer estallar un cinturón de explosivos en un autobús escolar o llenar hornos con personas porque no les gustaba su religión. Cosa que para él era tan sensato como matar a alguien porque no le gustaba el color de su camiseta, o al menos pensaba así en ese tiempo.

De pequeño Crisald sentía una cierta inquietud, curiosidad o más bien fascinación por saber porque las personas se mataban las unas a las otras con tanto afán. En su  infantil etapa de preguntar "¿Por Que?" charlaba con Robert sobre esos asuntos. Por lo general su padre esbozaba muchas y lógicas respuestas hasta que ya le era incapaz de hacerlo. Explicarle a un niño de 6 años porque las personas tiran Napalm sobre otras es una cosa complicada. Para la mente de un pequeño con mucho Western en la cabeza no hay política, ofensa o religión que valga. El mal es mal y el bien es el bien. Bombardear con Napalm esta mal. Muy Mal.

Y hablando de cosas que están mal ¿Que puedes decirnos Crisald Larenthguer?  No has sido precisamente un pacifista en los últimos días. Y ahora como dijo X, tienes la oportunidad o mejor dicho la Segunda oportunidad para hacer las cosas bien o mal. Claro que eso dependerá de lo que la gente considera "Bien o Mal" Sí alguien tiene un manual sobre como ser una persona decente, por favor, envíenmelo por correo. 

Matar a Liavenna o no hacerlo.
No Matar a Liavenna y volver a mí ...¿Casa? Una esta bombardeada y abandonada. La otra se prendió fuego.  Todavía puedo usar la Viza dorada en algún hotel creo...
Escapar a algún país de Sudamerika y cambiar tu nombre por "Cristobal Lorenzo". Jugarla de turista tonto en el clima de Buenos Aires, conocer a otra turista con más royos de película que cerebro  frente a ese coso...como lo llaman...¿Obelisco? 
O Pegarte un tiro y ya. 
Mmmm sí, esa tal vez sea la más inmediata y sensata de tus ideas.

Matar a Liavenna o no hacerlo.....

Era  eso lo que daba vueltas por la cabeza de Crisald desde que conversó con camino aquí. Y salvar al muchacho Jethi de los escombros fue la primera cosa que motivaron las sabias palabras de ese viejo Leon Vlaind. Sin duda había visto la vida de muchos chicos como Crisald irse por el retrete en todos esos años, desde la antigüedad hasta hoy, en apariencia, los vicios de la Orden de Rolando no habían cambiado en lo absoluto. 

Larenthguer caminaba algo molesto entre los despojos que lo rodeaban.  A veces, quizás producto del cansancio, cerraba los ojos y creía estar de nuevo abajo de la nieve, en algún callejón oscuro sangrando mientras perseguía a los hombres que había jurado matar. O bien, en cuclillas sobre el mausoleo de su familia.  Dios hijo, tu cuerpo ya no puede soportar este ritmo. Se dijo a si mismo limpiando los cristales de sus lentes. La luz producida por las llamas reflejó su rostro en las gafas...A veces apenas te conoces Crisald. Y otras estas tan seguro de esto como el día en que comenzó. ¿Como fue que comenzó...?

Todos los que conocemos a Crisald sabemos bien que no podía importarle menos que le dijeran que Liavenna era importante en los próximos años. Su vista era demasiado corta y su odio demasiado urgente como para pensar en si Liavenna era la versión Vlaind de Jesús o Gandalf el blanco. Sin embargo desde que Liena murió en sus brazos en ese callejón gélido de Blondres, empezaba a poner las cosas en perspectiva y a tratar de analizar que beneficios, reales, físicos, contrastables, le había otorgado esta locura. Era extraño pero con la cabeza tan aturdida por los tiros a veces apenas recordaba como había llegado a, por ejemplo, matar un tipo como Rick. Hubiera sido más sencillo interrogarlo a fondo antes de llenarlo de plomo. Sin duda se habría ahorrado muchos problemas. Entre ellos, la muerte de su esposa. Pero en ese momento Crisald no tenía ganas de escuchar excusas, teorías de conspiración, tenía ganas de matar y ya. Incluso la cuestión del Ritual podría ser  era una mera y complicada excusa para llevar a cabo su deseo homicida. 

Sin duda su nombre, su apellido estaba salvado, nadie iba a meterse con otro Larenthguer en muchos años sin antes pensarlo dos veces. Si es que hay otro Larenthguer después de mi.  Pero al mismo tiempo la idea de dejar a esa, a esa...asesina con vida hacía que sus venas ardieran de odio de nuevo. Impulsándolo a hacer tal y como X le dijo. Tomar un auto, hacer 10 Kilometros y llenarla de balas. Lo que viniera después lo pensaría entonces. Aunque Alyasa tenía razón: Esa táctica lo había dejado al borde de la muerte más veces de lo que pudiera contar. El Después siempre era mucho peor de lo que su cegada cabeza podía imaginar.

En verdad (y le asombraba no haber reparado en esto antes) el Ritual de los Condenados bien podría haber acabado ayer. Había enviado al inframundo a Rick, Katiana, Illagros y Jhon Trimberg. Eso le daba un total de 4. Si se sumaba a Karl, Liavenna y Arcard serían siete. Pero los primeros bien podrían reemplazar a sus dos padres, a su hermana Menor Dana y a Liena. Eso bastaba para él.

Bueno...alcanzaba en términos meramente matemáticos. ¿Que hay de todos los demás monos de los cuales siquiera se su nombre? No alcanzaba, le sobraba. Tenía tantos en su saco como para hacer una oferta de 2 x 1 al señor del inframundo. Allá abajo las almas debían estar en proceso de devaluación con los ¿50? ¿100? ¿150? ¿Cuantos? Hace rato había perdido la cuenta. Y sin embargo, su corazón, sentía que necesitaba más. Pero claro, así Crisald asesinara a todos ser vivo en este universo, siempre sentiría que faltaba. Porque la muerte nunca trae la vida, era así de simple.

En estas cosas no había títulos finales después de la derrota del villano. Las cosas seguían y seguían, a una velocidad cada vez más violenta y mortal. ¿En donde se detendrían? Él no lo sabía y probablemente nadie podría adivinarlo. Claro que Alaysa le había dado la respuesta a esa pregunta, pero no quería darle lugar. Lo que seguía tras la muerte de Liavenna era la victoria de un poder inmenso sobre todos ellos. El golpe de gracia, la playa de desembarco para sus planes. 

Y ya no podía, aunque quisiera, no creer en nada de eso. Daniela estaba ahí. Esa muchacha no era producto de ungüentos mágicos de Sixfrid para tener buenos viajes místicos,ni la verborragia sin sentido de tipos como Karl. Daniela era, en definitiva, aquello por lo que su padre se había metido en esa banda de alucinados con mucho dinero y tiempo libre. 

Papá, en que estabas pensando. Aunque sin duda he heredado eso de ti. No pensar demasiado las cosas. No calentarse por lo que venga después  Lo importante es vivir el momento. 
-Engañar a tu madre fue algo genial,  engañarla con una especie de Bruja loca, bueno creo que no lo pensé demasiado en su momento. ¡Pero que divertido fue!
- ¿Por que papá? 

-Bueno Cris- Le dijo Robert alguna vez sentándolo en su regazo jugando al padre de television que le gustaba interpretar, con su pipa y camisa de leñador. - Cuando seas más grande lo entenderás. Y mientras miraba lo que quedaba del colegio primario de Witters se dijo:
- No papá, tengo 25 y no lo entendí  Como dice esa Canción de Creedence (Someday never comes). ¿Que cosa te hizo ser un marido tan infiel? ¿Que hace que un tipo como vos se meta en esas cosas tan extrañas? ¿Que clase de cosa es tan malvada o estúpida como para desperdigar semejante cantidad de muerte por una chica de  18 años? Creo que es la misma pregunta sobre la guerra que nunca me pudiste responder, solo que con actores bastante diferentes ¿Verdad? ¿Por que somos tan ciegos?

Es irónico viejo, pero si yo hubiera matado a Daniela esa noche en su departamento nada de esto habría sucedido.  Mmm sí ahora lo recuerdo, fue así que empezó. 
Música

Ese pensamiento llegó cuando sus ojos se concentraban en el fuego que se elevaba por sobre los marcos de las ventanas de la escuela primaria y el calor comenzaba a hacerlo sudar. Sus oídos percibían el sonido de la pequeña calesita chirriando lastimeros gemidos agonizantes y el repiqueteo de las llamas en todo el norte.

A decir verdad Crisald no estaba seguro que todo el componente de lo que sus ojos percibían fuera real. No recordaba haber visto tantas llamas desde su posición anteriormente, algo en su cabeza le dijo que acababa de entrar en una especie de mundo onírico entre lo real y lo ficticio. Entre lo que él fehacientemente sabia que "era" y lo que sentía que es. Sin importarle la gran cosa, demente o no, se encendió un cigarrillo que encontró  en el bolsillo de su gabardina negra. Pero en vez de usar el Zippo dorado, tomó del suelo una madera ardiente y succiono para obtener el gusto del tabaco entre sus labios. Percibió la diferencia entre el olor a cigarrillo con respecto al del poblado en llamas.

Siguió caminando en dirección a ese horizonte anaranjado y en ebullición constante, crepitante y soñoliento, con los extremos de la calle a sus costados, con los bonitos jardines de las casas paquetas deshaciéndose ante la inclemencia de las llamas. En el aire flotaban partículas de lo que alguna vez fue vida, ahora desvanecida y desperdigada al viento como diminutos átomos. El pensamiento regresó
 Si yo la hubiera matado esa noche en su departamento nada de esto habría sucedido.  

Esto es real amigo. Lo que ves no es una alucinación  Te gustaría que lo fuera, uno de esos viajes con LSD que te dabas de pibe en Hellens con Rodrigo en la Universidad después de ir a las protestas contra la guerra o contra la dictadura en Himburgo.  ¿Eras un pacifista lo recuerdas? Mucho antes de conocer a Liena incluso, ibas a marchas por la paz en ese bonito país de cuentos que es Hellens. Tal vez cuando esto acabe vuelva a Merlin, tal vez con Alaysa...con el fuego quemándote los talones como siempre, llevándose todo lo que amas como un huracán que se levanta a tus espaldas. 

El Vlaind volvió a ver calle atrás y ahora el humo cerraba la carretera, impidiéndole ver por donde había venido, tal y como en un sueño donde uno siente que el escenario cambia dinamicamente según los pensamientos y deseos de uno, pero uno es el mismo. Uno es inequívocamente el mismo aunque todo lo demás halla sido tragado por las inclementes tinieblas de la mente.

Pero esto es real muchacho, lo más real que has visto en tu vida. Pensó.  Lo sientes en tu piel, en tu cabeza rallada por la merca y por el Whisky, aun estas despierto, lamentablemente despierto. Ya no queres dormir. 

Sus ojos se posaron en el cuerpo calcinado de un hombre delante de él. Era un esqueleto grande y robusto, sus costillas parecían recién sacadas de la parilla y su cráneo oscuro, de tono carbón, estaba vuelto hacía arriba, con sus cuencas vacías. Con un dejo de indiferencia el Vlaind lo tomó entre manos y sintió el hueso aun caliente.

Tuvo un curioso pensamiento, como si hubiera visitado este lugar muchas veces antes. Quizás en sueños o en pesadillas. Los esqueletos que estaban dispuestos de curiosas maneras entre las llamas y los escombros le produjeron una sensación de deja bu. 
- He visto esto antes. - Se dijo a sí mismo. - Aunque no exactamente así. Pero conozco esta....- Sus lengua no quiso admitirlo. Le costo pronunciar la palabra pero la soltó:
- Pero conozco esta pintura....

Lo que tenía a solo unos pasos de distancia eran los cuerpos de unos pobres muchachos que venían de joda cuando la mujer Desnuda voló todo en cien mil pedazos. Eran unos siete chicos de no más de  24 años, por como estaban dispuestos los cadáveres al parecer habían intentado alcanzar un auto (que ahora era una pelota de metal derretido y humeante).

Recordó una frase oída al pasar en las noticias.
"Sentí que las puertas del infierno estaban abriéndose y nosotros empezamos a quemarnos por el calor de sus llamas" *1

***
Daniela vio a Rise venir desde el sur junto a la Motocicleta de Miranda. Parecía que al igual que ella disfrutaba este extraño e inusual momento de paz. Más allá de que la decoración fuera algo cutre, Daniela podía percibir que los tres (o los cuatro contando a Crisald) se encontraban en una especie de burbuja que separaba Witters Alley del resto del mundo. El Jethi venía canturreando mientras sostenía por el manubrio a la moto, "La Niña".  En sus hombros llevaba orgulloso su escopeta también recuperada sin daño alguno.

Cantaba en Bespañol sin ninguna dificultad y una tranquilidad envidiable.
Estas en el kiosko
tomando una cerveza
con el tiempo
seguís con la cerveza. 
A lo lejos se ve una patrulla
alguien grita:Alla viene la yuta! 
Descarten los tubos, empiecen a correr. 
La yuta esta muy cerca
no da para correr
El oficial:grita contra la pared
documentos acompañenme! 
Demasiado tarde para correr

Cuando alcanzó a la Avista, tirada sobre los escombros como si estuviera tomando sol la saludo.
- Hola Dani, ¿Y nuestro amiguito?
La Avista iba a responder, pero de pronto el sol, los pajaritos y el calor primaveral pareció desaparecer para ser reemplazado por un horrendo presentimiento. Quizás la burbuja acababa de romperse.
Demasiado tarde para correr Pensó, como si el Dracida, inconscientemente hubiera tenido una premonición musical.

Tal vez fuera el hecho de que Daniela aun guardaba  algo de su "Cordón Umbilical" con el poder que había concebido su diseño o simplemente sus poderes Avistos seguían mejorando con el tiempo. El Dracida  adivinó en los ojos de la chica que algo andaba mal o bien iba a camino a estarlo.
- Me dijo que iba a caminar, pero que volvía al rato.
- Bueno, Hay que ir a buscarlo, tenemos que salir volando de acá. Miranda se fue a ver que onda los alrededores y estuvo viendo algunos Helicópteros. Así que tenemos que levantar campamento.

El sonido de las botas de Miranda golpeando es asfalto llegó hasta ellos. Venía trotando, ni muy apurada ni muy preocupada. - ¿Que dicen los Animales del Bosque Oh Legolas?- Bromeó Rise.
- Que te calles. - Soltó Miranda. - Y que hay movimiento en Triton. Los Helicópteros se fueron, pero están cargando Soldados en camiones.
- ¿Puede hablar con los animales de verdad?- Pregunto Daniela .
- Sí, con los gatos y los pájaros principalmente. ¿Por que?- Dijo Miranda.
- ¡No es justo! Yo también quiero hablar con los animales.
- Elegiste el club equivocado E.T, lo siento.
- Cuanto a que si lo intento...
- Bueno, bueno. Cambien figuritas de Jethis y Avistos más tarde , hay que buscar a ese Vlaind y salir de acá.
Miranda se sonrió en secreto imaginando algo tan ridículo como un album de figuritas de Jethis y Vlainds.  ¿Acaso no había una Squall Compañy que había lucrado mucho con eso ya?

Mientras Rise y Miranda cargaban con lo que podían para buscar a Crisald en el norte, Daniela ponía sus ojos y su concentración en el horizonte por donde Crisald se había ido. A pesar de que ya nadie dudara de su destreza en lo que abarcaba adivinar cosas, Daniela todavía se sentía relativamente insegura ante la mirada de Miranda. Tuvo la loca idea por un momento de que las barreras de fuego en el centro del poblado eran algo más que un incendio común. Tal vez fueran las murallas de otra ciudad, infinitamente más grande. peligrosa y subterránea.
O puertas...

- ¿Vamos Dani?- Le Dijo Rise sacándola de sus pensamientos.
Daniela no le contesto. Tenía la cabeza en otro lado.
- ¿Que le pasa a E.T? Siempre que se pone así hay bardo Rise.
- ¿Daniela?
- Crisald no esta solo.
- ¡Te dijo que era mala idea!- Bramó Miranda enrojeciéndose de furia.
- No, no es que este con otro Vlaind o eso. Esta con...la sombra que lo sigue. La sombra que vi  cuando entró en el departamento Rise.
O la que yo sentí en su casa. Pensó Miranda.
- No quiere dejarlo. - Apuntó Daniela.
- Bueno, vamos. Si se vuelvo loco vamos a tener que matarlo entre los tres como al loquito del hacha.- Dijo Miranda.

***

Un, Dos, Tres Tierra a Crisald Responda Crisald

Al ver las cadavéricas facciones de los restos humanos allí, en torno a la carrocería derretida del automóvil
el recuerdo llegó a Crisald con el sonido de la memoria y la calidad visual de un televisor HD
Música


Había visto lo mismo cuando entró a su casa y encontró la caja musical con aquella carta que comenzó todo el alocado viaje de Crisald a través de la noche y de su propia noche cerebral. Aunque claro que en una escala mucho más pequeña y cínica, pero sin duda igual de extrañamente oportuna. Sus oídos dejaron de lado el sonido de las llamas crepitando y pasaron al de una música divertida emitida desde un anciano televisor Tashita en los restos de su casa en Kings Road.

Un televisor ajeno a la casa según lo recordaba y que se había encendido sin motivo aparente cuando él se encontraba en la habitación de sus padres buscando nuevas y alocadas pistas para llevarlos al paraíso de su especie. Emitiendo una caricatura de esqueletos danzantes  de mediados de los años 30  a un horario improbable en un canal de aire. Un objeto que, por aparente accidente lo llevó a la caja musical que abrió las puertas del único apocalipsis en el que Crisald estaba dispuesto a creer, el personal. Eso abrió las puertas del infierno para él....

Un televisor donde, detrás de los fondos cuidadosamente dibujados una sombra observaba cautelosa. Aquella a la que Daniela se refería y la única capaz de verla como si estuviera en el mundo de lo visible, por que ambas estaban hechas de la misma materia. Porque las dos se conococian desde el momento en que nació.

Las palabras que dijo tras repasar las simpáticas imágenes de los esqueletos bailarines no se sintieron parte de una reflexión propia, sino como de conjunto. Como sí todos los que estaban envueltos en este viaje la concibieran al unisono:
- Ellos estaban destinados a Bailar.- Dijo viendo los cuerpos carbonizados - Se suponía que los esqueletos tenían que bailar...como en la caricatura. Como en la imagen de Ungil en la caja musical o como...

O como el dibujo en el libro de las Artes Secretas Auresianas.- Pensó

El Vlaind sintió como los ojos se le cristalizaban. De pronto todo su cuerpo, sus nervios, sus venas, todo el conjunto tuvo un ligero disparo de adrenalina. Como un hombre que abre la puerta de su casa tras regresar de la oficina y encuentra un desconocido allí. Se asusta, se le hiela el corazón, el cerebro clava los frenos de emergencia,  hasta que enciende la luz y encuentra que lo único que esta allí es su propio reflejo.
Un, Dos, Tres Tierra a Crisald Responda Crisald


Dentro de los ojos vacíos del cráneo que sostenía de modo Shakespereano Crisald recordó las "Pintorescas" ilustraciones que acompañaban el texto de "El Ritual de los Condenados", capítulo particular que servía de guía para novatos en esta cosa de Venganzas con condimentos sobrenaturales de su especie. La vio tan claramente como cuando puso el libro debajo de su lampara de escritorio en su departamento de la Pallance Avenue.

Era el mismo cuadro que colgaba en la sala especial de Liavenna, o la misma pintura que ella viera hace cientos de años en casa de su amiga Alaysa. Esqueletos que giraban, (Bailaban) cayendo en forma de espiral hacía lo que parecía un pozo oscuro y sin fondo. El grabado no escatimaba en lobreguez y casi que fue esa imagen la que convenció a Crisald de hacer lo que hizo. Lo que tenía alrededor, ese salón del infierno en miniatura en el que se había convertido Witters Alley, era la representación a escala de la señora que dominaba ese Vació.

Aquella noche mientras sus ojos se clavaban en las lineas gruesas de tinta que describían aquella distopia alucinada de algún loco Auresiano de la antigüedad Liena no estaba en la casa. Y fue solo por eso que se animo a echar un vistazo antes de que ella regresara. Pero cuando Liena volvió él estaba en tal estado de trance que no la escuchó llegar. Soló reaccionó cuando ella cerró la tapa del viejo vademécum y le dijo, dulce y hermosamente tonta como siempre:
- ¡Ay Crisald, que cosas más horribles que lees últimamente! 
El se había sonreído en ese entonces. La vio con su tapado de oso y su cara picaresca, le dio un beso en su mano y le hizo el amor sabiendo que era muy probable que fuera la ultima vez que compartirían el lecho.
Un, Dos, Tres Tierra a Crisald Responda Crisald
Aqui Crisald...adelante tierra.

Música

Absorto Crisald soltó el cráneo y este cayo rodando como una pelota de fútbol hasta detenerse en una piedra. Si la hubiera matado en su departamento, nada de esto hubiera ocurrido. Si no la hubiera matado en su departamento todo esto habría sucedido. Dios muchacho donde mierda estamos...hizo unos pasos atrás como deseando huir del espanto, pero las llamas lo cercaban.

Ahora era el momento en que Crisald comenzaba sentir mucho miedo de verdad. Tal vez fue esta la primera vez en su vida en que el muchacho de Kings Road tuvo terror de en serio. La imagen del grabado, la de Witters y la de la estúpida caricatura se confundían como celuloide superpuesto, distintas escenas finales para la misma película de horror.

Se suponía que tenían que bailar y eras vos quien tenía que poner la música. 

Luego de pasar insomne algunas horas Crisald salió de su apartamento en busca de Rick, el primero en la lista que estaba seguro había sido parte del plan. Cuando cayo la noche en el bajo avanzó y lo mató al dicho de "Idu Era Sivallion" Como si de pronto no hubiera sido suficiente con el idiota de Rick apunto a la cabeza a una muchacha de  18 años tan asustada como una liebre ante un perro de caza.
Tenían que Bailar mucho tiempo antes que esto...

Pero algo dentro suyo evito que la matara, fue la única vez en este raid enfermizo que Crisald había pensado dos veces antes de asesinar a alguien. Hasta tenía un buen motivo que calculo antes de salir. No debía haber testigos, en ese momento todavía era cauteloso. El era un Vlaind de Rolando, sus muertos siempre estaban justificados, bien administrados como los fondos de una compañía privada. Pero no la mato. No la mato ni a ella ni al Dracida. Solo tuvo la necesidad, el impulso irrefrenable de salir corriendo de allí. Nada que se parezca a la rutina de alguien que esta, concientemente, jugando el todo por el todo y dándose por muerto tan pronto como inicia su aventura. Algo parecido a alguien que huye horrorizado de lo que acaba de hacer...

Más tarde que temprano y para detrimento de la Estrella de Mísinas, Crisald lo comprendió. Había sido la propia brutalidad y desmesura de la estrella la que acababa de dejarle las pistas a su alcance. Pensando en las cosas que había escuchado de parte de Alaysa y lo que le comento Daniela sobre sus aventuras tras ese pequeño encuentro el Vlaind de Rolando dio con la clave del plan:

Ay Muchacho, se suponía que vos tenías que despertarla. Vos eras el hombre perfecto para ese trabajo, un loco, un enfermo que sale armado en la noche en busca de venganza. El Cowboy desbocado, el tipo que detona un cinturón de explosivos en un bus escolar. Claro que no tenías que matarla, solo debías entrar  de súbito a mitad de la noche, de sorpresa como una pesadilla en la vigilia y asaltar la casa de una piba que jamás había visto siquiera un arma de juguete en su vida. 

Apuntarle con la pistola a la cabeza, que sienta la muerte cerca, que vea la muerte delante de ella, la sombra inexorable que viene en su búsqueda dentro del negro nido de una Desert Eagle para que todo su sistema de defensa se activara  ahí mismo. Disparar y que ella...hiciera lo que se suponía que debía hacer. 

Y entonces todo estaba hecho y dicho...Pero no sucedió  No le diste lo que quería, no te dejaste llevar por que siempre odiaste matar gente inocente. Por que sos producto de una tragedia de ese tipo y esta cosa, sea lo que sea, puede tener poder sobre muchas cosas pero no, todavía no ha alcanzado esa parte de tu mente amigo. Esa vocesita en tu cabeza que te dice que hagas las cosas bien una vez
Una vez.

Una vez hace las cosas bien Crisald. 

La habitación secreta en tu mente donde guardas las cosas más preciadas, como el poco amor que te queda por este mundo de mierda. Como los recuerdos de lo que pudo haber sido tu vida si hubieras pensado las cosas un poco mejor, si te hubieras esforzado en ver...en VER. En ver un poco más arriba de la mirilla de tu Desert Eagle y observar...
Las estrellas.....


Las estrellas. 

Muy lejos de Allí, como una estación de escucha de la Guerra Fría, la Estrella de Misínas recibía esta información y empezaba a temblar. El Vlaind estaba por...
O La Estrella 

Oh muchacho...eres el comodín de esta porquería incluso antes de que la piba lo fuera. Si es verdad lo que cuenta Daniela, cuando le fallaste, ella opto por alguien parecido, no igual, pero parecido: Karl. Otro demente como vos con muchos deseos de hacer un mundo mejor a los tiros. Y por sobre todas las cosas lleno de ira porque esta lleno de miedo. Finalmente el payaso ese se le dio vuelta también  Y como dice la canción: Si Juan y Pinchame se fueron al Río, Juan se ahogo, ¿Quien quedo?

- Crisald Larenthguer. - Dijo en voz alta, rodeado de fuego y de silencio.
El Vlaind acababa de abrir los ojos, era hora de usar su recurso favorito. El dolor iba a vencer sobre él, nada de que preocuparse. No iba a dejarlo ir.

- Por tratar de sacar a otros del Vacío, arrimaste a todo el puto universo al mismo. Solo tenes que empujarlo un poquito y ya esta. Sos el único que esta dispuesto a matar a Liavenna y con toda seguridad las cosas se torcerán a tal punto que tendrás la dorada y única oportunidad de lograrlo.

Daniela llegó corriendo primero a la cuesta de la calle y al observar hacia abajo divisó al Vlaind. Quienes la seguían también alcanzaron a ver su figura negra, pero delante solo veían una carretera en llamas y una Chevy justo a unos 300 Metros de él aparentemente detenida. La Avista por en cambio, veía detrás de la Chevy una sombra alta, como la  silueta de una mujer a la distancia. Una persona sin rostro ni ropas, solamente las lineas oscuras que formaban una sombra difusa y calma que observaba o aguardaba.

Música

No...Dijo Crisald sintiendo que las llamas de Witters se arremolinaban en torno de él.
No. Dijo el Vlaind poniendo flores en las escalinatas de Kings Road comenzando el crudo Otoño.
No. Repitió en posición fetal en la cama matrimonial

No  Crisald, lloramos frente al mausoleo de la Familia, lloramos borrachos y drogados hasta que el guardia del Cementerio tuvo que sacarnos a la rastra pelea y puteadas de por medio. Gritamos de miedo y de bronca. Caminamos por las calles en la nevada buscándolos a todos, a todos. ¿Quien me va a devolver eso? ¿Quien me va devolver la bronca y la impotencia que sentí? 

No Crisald, sentiste las balas en el pecho pero también las balas en la espalda de tu esposa. Los huecos que dejaron en tu alma como papel picado.

No los dejes ir amigo, no los dejes en el olvido, no los pongas en la vitrina de buenos recuerdos ni en el álbum de momentos dorados de la familia Larenthguer. Por que eso es igual a matarlos, eso es lo mismo que asesinarlos de nuevo pibe, no podes darte ese lujo. No podes dejar que las tumbas se herrumbren por el olvido, que se llenen de polvo por que ya no tenes ganas de ir a verlas. El dolor te hace sentir vivo, te hizo sentir vivo todo este tiempo y si lo dejas, si aflojas la mano que sostiene la pistola te morís vos. 

¿Que quien es tan estúpido como para destruir una ciudad entera por una piba de  18 años? Vos Crisald, sos igual a ella, sos su verdadero hijo y llegó el momento de que mamá  se enorgullezca de su pequeño; Haciendo siempre lo que se debe hacer como un buen Vlaind de Rolando. Pasaste toda tu vida haciendo lo que la gente esperaba de vos, cerrar el círculo sera fácil muchacho, bang bang. Y después  Ah, ya lo sabemos...Claro que lo sabemos. La única luz al final del túnel para vos, Crisald, es la de la bala que te vas a meter en la cabeza cuando Liavenna este muerta. Por que no habrá más razón para vivir. Van a encontrar tu cuerpo colgado en algún hotel barato del bajo con dos botellas de Whisky en la mesita de luz y una nota suicida que nadie va a quedar vivo para leer. 

¿Eso es lo que queres que sea de tu vida? ¿Un idiota con mas balas que neuronas en el cuerpo? No muchacho...Hace las cosas bien una vez en tu vida. Una sola cosa bien como cuando no le disparaste a la piba, como cuando te casaste con Liena porque la amabas de verdad y a pesar de todo sabias que ella también  Usa la cabeza, enterra a los muertos. Sí por al menos un corto tiempo no necesitaste del dolor para sentirte vivo, podes volver a intentarlo ¿No es así? 

- Claro que Si Cris, siempre se puede volver a empezar - Dijo Liena en las playas de Hellens durante un bonito y cinematográfico atardecer. 

Pero corrimos en la nieve. Corrimos bajo las luces de  la calle armados y peligrosos como Charles Bronson. Nos levantamos todas las mañanas pensando en como matar a Liavenna junto a nuestro desayuno amerikano. Le dimos el beso del adiós a Liena pensando en matarla. Dios, hasta volvimos a tomar pensando en asesinarla de la forma más creativa y oscura que nuestra cabeza podía desarrollar. 

Pasamos todas esas noches bajo la lluvia sin dormir, sin comer, alimentándonos de Whisky, cigarros y comida rápida  Vomitamos en todos los retretes sucios que encontramos, ¿Pusimos las manos en la mugre por todos ellos para rendirnos ahora? ¿Ahora? ¿Ahora que lo tengo a un disparo de distancia? No puedo hacer eso, que el mundo me perdone pero no puedo dejarlos, no puedo permitir que la nieve cubra los cuerpos de mis seres amados. Que la nieve se los lleve como una tormenta de cruda amnesia auto inducida. 

Misínas sonreía ahora, se frotaba las manos lista para abrir la bocota. El dolor había triunfado. Así es muchacho el dolor siempre gana el final de la partida, porque nada puede reemplazarlo, nada puede terminar por aplacarlo y muchos menos estos seres tan inferiores y cortos de mente. Tenía el tenedor y el cuchillo con la mesa ya servida. Olía la fragancia de su bocado.

No puedo abandonarlos ahora.

Eso es Crisald, sabía que no ibas a decepcionar. Tienes mucha razón, nada va a devolverte ese dolor excepto más sangre y más muertos. Hagan lugar ahí abajo por que este boliche va a estallar en menos de lo que canta un gallo. Este boliche va...

Del otro lado de la calle del universo, justo en frente a  Misínas, lejos, pero lo suficientemente cerca para ser visto algo dorado, gordo y bastante fiaca abría un ojito. Luego abrió otro y se sonrió, con una risita divertida de recién nacido.

- Nadie hablo de rendirse Amor. - Dijo Liena, apoyando sus manos blancas en la Desert Eagle dorada imaginaria que apuntaba a la cabeza de Liavenna, derrotada y sangrante delante de su vengativa figura. Como un recuerdo del  futuro que vendría. 

Tal y como profetizó la madre biológica de Daniela, ese gordo amarillo, el que Merry vio por primera vez en el loquero  y el que puso a Karl en el momento y lugar indicado, jugo también su última carta y se reveló ante su histórica enemiga saludándola con la picardía típica de alguien como  la Mujer Desnuda, del otro lado del campo, del otro lado del Círculo también.  Le enviaba una palmada en el hombro a ese robre pibe  Himburgues llamado Crisald Larenthguer.

- Nadie habló de rendirse, Sino de apuntar más alto Tontito.- Dijo Liena, y elevó su brazo hacia arriba.

Crisald levantó los ojos y la vio al fin. Gorda, flameante e histérica  desgarrando la negrura del espacio y girando,  siempre girando y revolviéndose sobre sí misma . Ahí estaban sus padres, su hermana, sus Sirenas de la casa de Kings Road. No habitaban en el cementerio, no habitaban en la tierra. Eran prisioneros de aquella cosa espantosa y titanica. Eran la carnada que él tanto se había esforzado en morder. El Tenía que liberarlos  no de la muerte, no de Liavenna, no del Inframundo. Tenía que liberarlos de Ella, sea quien sea, cueste lo que cueste.

- Apunta más alto Cris. - Dijo cerrando los ojos. - Mira la foto completa por una puta vez.
Música

El Vlaind se prendió otro cigarro, esta vez con el Zippo y se paro con la espalda recta, sintiendo los calores del fuego rodeándolo, haciendo que su sudor fuera una pantalla candente alrededor de su frente y su cuello. Observó como caían las cenizas sobre los esqueletos inertes, que dentro de algún agujero oscuro bailaban el vals del vacío.  Las cenizas venían directo del hueco de la Estrella, inclemente ocupando todo el cielo, volviéndolo amatista y tormentoso sobre Witters Alley, acercándose inexorablemente hacía la tierra listo para tragárselo a él también.

Tenía lagrimas en los ojos, cristalinas gotas de tristeza que se hicieron polvo al tocar el asfalto ardiente. Se quitó los lentes y los tiro al suelo con cierto desdén, como el soldado ciego que se quita la banda de los ojos  rogando con cada tramo de sus tripas poder ver la luz. Una luz que no llamaba demasiado su atención, una luz que daba por sentada hasta que se la quitaron de improvisto. La del Sol.

- No voy a completar este circulo de atrocidades. - Dijo llevando su mano a la Desert Eagle. Desde el fuego escuchó el rumor de un motor venir desde el norte, chocaba cosas, golpeaba obstáculos en su camino. Si bien no era visible debido a las lenguas de las llamas, altas y terribles como muros del averno, Crisald adivinaba que era una camioneta que venía a toda velocidad por la carretera. También creyó escuchar que alguien gritaba su nombre. Eran pasos rápidos que intentaban alcanzarlo antes que la trompa de la Chevy de Jhon Woodward.
No, no viene por mi. Me necesita...-Pensó.

- Liavenna no mato a mi familia pedazo de basura.- Dijo Crisald con la voz mortecina a esa mole de energía que se hacia presente en su cabeza.  Desenfundo su pistola. - Tampoco fue Karl.

- ¡Crisald!¡ Salí del medio del camino!- Escuchó decir a alguien detrás suyo. Parecía la voz de Daniela. La Avista solo veía a Crisald parado e inmóvil, rodeado por las llamas y la punta brillante de la Chevy avanzar como el golpe frustrado de un gigante que acaba de perder la mano de poker con alguien que, a ultimo minuto encontró un As. La sombra seguía mirando, ansiosa. El Gordo amarillo seguía riendo. Misínas no.

- ¡¡Crisald!!- Seguía gritando Daniela.
El volteó pero por un segundo no la vio a ella sino a Liena. Corriendo con su bolso caro al aire y agitando sus manos con su sonrisa alegre. El Vlaind apunto al aire con la Pistola y dijo:
- Fuiste vos, seas quien seas. - Disparó imaginando que la bala llegaría hasta donde sea que viviera esa cosa. Nunca se sintió tan pequeño e inútil como ahora. Arrojó la pistola lejos de él y abrió la gabardina, alzó los brazos como cristo listo para levantarse entre los muertos:
- Que te cojan puta. Yo No voy a hacer tu laburo.

Woodward terminó por golpear un poste telefónico caído y emergió de entre las llamas delante del muchacho, llena de ira y de fuego en su candente motor. Los ojos del conductor estaban tan amatistas como los rayos de la estrella de Mísinas, apretó el acelerador hasta casi romper el dispositivo y aplicó todas las palancas necesarias para arrollar....a Daniela.

Crisald ya sabía que no iba a matarlo, no hasta que hiciera lo que se suponía. Era a la piba a la que tenía que sacar del camino, iba a seguir al Vlaind hasta ahí y eso sería su fin. Lo iba a seguir porque podía ver su sombra, lo iba a seguir para advertirle. Claro que una embestida de una camioneta no mataría normalmente a una Avista, pero tal vez sería suficiente para dejarla indefensa y volver a tomar control sobre la muchacha, recuperar la espada y acabar de una buena vez con el asunto, el Vlaind sobreviviría, milagrosamente y haría lo que debía.

O al menos así se suponía que debía suceder. Si quieres hacer bien las cosas, tienes que hacerlas tu mismo...Cualquiera de las dos opciones eran validas ante la inminente derrota de todo su petulante y antiguo poder. Iba a deshacerse de Daniela porque estaba revelando todos sus sucios secretos. Por que irónicamente, ella acababa de despertar a Crisald y no al revés, igual que la Basura de San Jorge.

El vlaind la vio, vio que la Chevy iba a pasar a dos centímetros de él para engañarlo y embestir a Daniela. Cerró los ojos por lo que pensaba era una ultima vez, y con los brazos en forma de cruz grito:

- Aca tenes a tu comodín, ¡hija de puta!- Saltó a su derecha, hacia el carril por donde llegaba Jhon Misínas Woodward y aterrizó en la parte delantera de la Chevy. Haciendo uso de su destreza Vlaind, inflamada ahora por nuevos bríos traídos por la claridad saltó a la parte de carga con la habilidad de un doble cinematográfico.

El fuego de la carretera cercaba el vehículo de ambos lados, la camioneta avanzaba en linea recta entre las llamas como un avión en medio de una tormenta de fuego. Crisald rompió el vidrio trasero de la cabina del conductor y enganchó su mano en el borde para sostenerse. La sangre comenzó a correr rápidamente de su mano producto de los vidrios rotos. Jhon giró la cabeza casi 360 grados en un santiamén para ver al Vlaind. Su rostro había sido remplazado por un hueco semi circular donde se podían ver cientos de miles de estrellas y planetas. Era como una ventana a otro universo en cuyo centro pendía un punto amatista cada vez más brillante. Crisald pudo percibir en su mente y en su cuerpo lo inmenso, lo infinito, lo desesperado, lo frío y lo trémulo de ese lugar que se mostraba en la cara de Jhon Woodward.

Daniela lo vio también y lo entendió por fin. No era una sombra lo que estaba detrás de Crisald, había sido un problema de perspectiva. Era un hueco, un agujero, una puerta, una abertura hacia el corazón de las tinieblas más siniestras.

- Hasta que nos conocimos amiguita.-  Dijo el muchacho para nada impresionado. Ya había visto eso, ya lo había sentido en vida desde hace siete años. Ese truco no iba a funcionar con él, gracias nada más y nada menos que a la Estrella que se lo presentó de primera mano. Un grave error.

La camioneta apuntaba a Daniela como un misil tele dirigido. Crisald, aun aferrándose de la ventana trasera de la cabina sacó por debajo de sus ropas a Epsurren y con toda la fuerza de su brazo derecho seccionó el techo de la Chevy, la chapa salio volando hacia un costado y se perdió en el fuego. El pelo del Vlaind se desato, la colita de pelo ardió y los soltó al viento candente que lo rodeaba.  El cuerpo de Woodward estaba a su merced.

Te lo Di todo Idiota, te lo dí todo, todo lo que deseabas, ingrato Vlaind. Dijo la voz de la estrella trasmutada en las cuerdas vocales de Woodward No puedes abandonarme, No puedes dejarme ahora que estamos tan cerca de GANAR.

El Vlaind se adentró todavía más en la cabina del conductor. Daniela miraba toda absorta, congelada por el poder que le había dado la vida, esperando ese golpe mortal y definitivo. Crisald le respondió:
- La única que me dio todo de verdad, fue mi ex esposa, pedazo de mierda.
TE DI LO QUE PEDISTE, LO QUE QUERÍAMOS  LO QUE QUERÍAMOS CRISALD. RECUERDA, Recuerda el DOLOR. Nunca los volverás a ver, nunca los liberare, siempre estarán aquí  Aquí en mi vientre girando y girando, bailando y bailando hasta que el Mundo deje de existir. Te seguiré en tus sueños, en tus pesadillas. Nunca lo superaras, no los podrás olvidar porque son quienes te han dado la vida. Su muerte te hizo lo que eres ahora Vlaind y me lo debes todo a Mí. Yo te hice quien deseabas ser, quien verdaderamente deseabas ser: El Matador. El Verdugo. El Justiciero. 

- No me engañas, soy demasiado bueno mintiendo ¿Lo recuerdas? Y como dice la canción. - Crisald levantó Epsurren con ambas manos logrando por un segundo el equilibrio de un artista sobre la Chevy, el acero brillo, rutilante y límpido, como la luz de un faro en una opresiva tormenta nocturna, cortando las llamas como un iceberg de hielo blanco.  - Lo siento nena, pero tengo que dejarte. - Y descargó sobre la cabeza (hueco) todo el odio, toda la bronca, todos los cuerpos en la morgue, todas las lapidas, todas las balas, todas las decepciones y sobre todas las cosas todo el dolor sobre Woodward.

El aceró ingresó sin dificultad, hizo uno sonido similar al de un trueno, como si estuviera quemando cosas malditas, como si estuviera atravesando a Drácula con un crucifijo. La hoja pasó de la cabeza, cruzó los dientes y terminó en la traquea del cuerpo sometido de Woodward. Poco antes de que la trompa de la Chevy diera en el vientre de Daniela, Crisald  se tiró sobre el volante y logró en el momento exacto sacar el automóvil de la carretera con un movimiento preciso hacia la izquierda.

Con la camioneta convertida en un descapotable, esta se estrelló contra un volquete repleto de escombros de una demolición en la zona. El golpe fue duro, durisimo, como una nave que se choca de lleno contra alguno de las rocas que rodean saturno. Literalmente el frente del vehículo se pulverizo en menos de un segundo, Crisald intentó saltar y lo hizo a medias. Al menos lo suficiente como para que su cabeza no quedara estampada contra el volquete, pero producto de la inercia, el Vlaind salió disparado hacia el asfalto y cayo rebotando como una pelota de goma tamaño humano. Giró de lado demasiadas veces como para que pudiera contarlas y acabo a unos 20 metros detrás de Daniela. Cuando se detuvo el silencio se expandió entre los alrededores como con practicada lentitud.


Estaba vivo (creía al menos) y finalmente había silencio. Hermoso, inmutable y espacial silencio en su cabeza, tan torturada en los últimos ¿Días? ¿Meses? ¿Años?
¿Que importancia tiene amigo? Hiciste una cosa bien, nada que haya pasado en los últimos siete años ¿verdad? Ahora, concéntrate en el hermoso silencio. Si hubieras apartado todo el ruido de tu cabeza, todos los sonidos de disparos desde que bajaron a tu familia en adelante tal vez podrías haber escuchado alguno de estos grandes éxitos de tu vida:

"Cuando seas grande lo entenderás"
"¿Quiere ser mi pareja esta noche Mease Crisald? "
"Liavenna sera muy importante en los próximos años." 
"Solo prométeme que vas a pensar dos veces antes de jalar el gatillo" 
"Usa la cabeza Crisald" 
"Que cosas tan horribles estas leyendo últimamente" 
"Yo conozco a mi Cris, no dañaría ni a una mosca" 
 "Cada bala tiene un nombre, hijo" 
"Idu Era Sivallion, eso significa: El Vació nos espera"
"Esto era lo que buscabas, si no te gusta, no es mi problema"

La cara de Daniela apareció un poco antes de que la negrura tomara todo su rango visual. Hablaba algo que él no llegaba a escuchar. Y parecía llamar a otros que estabas detrás muy alarmada. Su aspecto debió ser horrendo, pensó.

"Presta atención a lo que diga el señor Cura"- Le susurró Liena ante el altar. "No lo arruines"
"¿Crisald Larenthguer?"
"¿Si?"
"Esta dispuesto a tomar a Liena Amanda Friedke  aquí presente, Como esposa para cuidarla, amarla y protegerla en la dicha o en la desgracia, en la salud o enfermedad hasta que la muerte los separe?
"Sí, Acepto"

Y por último la más importante y sincera de todas Muchacho:
"Te amo Cris"- Le susurró ella al oído antes de besarle. 
Flash de Cámara familiar. Sus ojos fueron al fotógrafo Landesiano tan mirón-¿Como amor?
"¡Que te amo tontito!"
"Yo también nena"

- Y todavía lo hago. - Escuchó Daniela que decía el Vlaind antes de que se desvaneciera. Pero la sombra que pendía sobre él ya no estaba allí, Miranda se percató igual al llegar.
Dios,(Liena) estaba hermosa. Pero yo ya estaba Sordo desde entonces...





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