miércoles, 6 de noviembre de 2013

Las Notas de Loudwoods III

Blondres/ Himburgo lunes 4 de Noviembre 5013
Oficinas de la MI5-Tony Clayr Avenue. 6.30 Horas


Obediencia Debida

La Vida en la Sección Roja


Empezar la mañana mirando el noticiero de las seis no era la mejor manera de tener un buen día en Blondres. Matew sabía muy bien que lo peligroso de los medios de comunicación no es lo que dicen sino lo que callan, cualquier agente de la sección Roja de la MI5 sabía muy bien que la noticia del día no debería ser la tormenta en el norte, sino más bien las acusaciones contra el nuevo primer Ministro sobre crímenes de Guerra perpetuados durante la guerra de Alhastan en el pelotón que comandaba. Sin embargo ahí estaba James. C. Caan  parado al lado de bomberos y policías con su vestimenta estilo Sport diciendo ante los damnificados  "Me siento honrado de estar entre tanta gente valiente, trabajadora y humilde que sin importar las banderas políticas o las diferencias se ha sumado a las tareas de rescate. ¡Viva Himburgo, Viva Real Himburgo y su hermosa gente!"

Facho asqueroso...este país no aprende más. Dijo la voz de Mona, jefa de Matew y de todos los agentes de la Sección Roja.

Para variar el Jethi de Frigord había llegado primero que nadie al séptimo piso de Tony Clair Avenue 635. A diferencia de su jefa, Matew tenía el semblante despierto. Se encontraba parado con la cabeza ligeramente inclinada hacia arriba para ver el televisor que colgaba del techo de la cocina/Break Room. Sus cabellos oscuros y ligeramente ondulados y su barba de unos tres días le daba un aspecto mucho más entero que el de algunos de sus compañeros. Matew tenía espaldas anchas, de esas para las que parecen haber sido creadas las camperas de cuero, como la que llevaba puesta. Su estatura y rasgos duros le daban el respeto que sus jeans algo gastados le quitaban. Sus ojos oscuros eran afables y exhalaban una buena onda poderosa para ser las  6:30 de la mañana en un Lunes gris.

Miró a Mona, que para cambiar de habito llevaba un cigarrillo sin encender en su boca desde la última media hora y sostenía entre sus manos una taza blanca gruesa. De no ser porque pareciera que acababa de levantarse Mona era una muy esbelta mujer de cabellos oscuros largos (siempre atados rígidamente como ella) y ojos verdes grandes. Llevaba una musculosa negra que hacia honor a (las ya sometidas a escrutinio y discusión en secreto) mejores Tetas que el MI5 haya visto desde el 5045, cuando fue fundada.

- ¿No te gusta nuestro sistema electoral Mona? Pensé que habías venido a Himburgo para disfrutar de las bondades de la democracia liberal- Dijo Matew mientras le alcanzaba la jarra de café.
- Para nada. - Contesto tras dar un sorbo a su bebida. - Son todos lo mismo. En Brusia tenemos un dictador, por lo menos podemos decir que no tenemos la culpa.
Matew se sonrió. Mona se había transformado en una Dracida de Bilingord amable desde que la ascendieron a jefa de Sección. Cuando se encontraba como Coordinadora de los equipos de agentes era un autentico grano en el culo. Seguramente  una vez que cambió su cara de perro buldog descubrió que ser amable hace de tu trabajo algo menos trabajoso. Sin embargo nadie discutía su muy Bilingord habilidad para poner a la gente a laburar. Imaginen que si cuesta ya lograr que un hombre cumpla con sus tareas en la forma debida, 10 veces más difícil es tratar de lograrlo con seres que cuentan con todo tipo de habilidades y poderes sobrenaturales.

- Este café es espantoso...-Dijo Mona tras darle un segundo trago.
- Lo se, por eso me voy al Mcdowals a desayunar hasta las 7 ¿Te traigo algo?- Preguntó.
- Otro trabajo...- Contestó Mona irónica. - Hoy tengo que revisar a los pibes nuevos y soportar todo tipo de preguntas estúpidas. - Mona comenzó a imitar la voz de un idiota promedio: "¿Y si soy un agente de la MI5 me van a dar una lancha como la de Bond? "¿Y voy a tener licencia para Matar?" "¿Y me van a dar vacaciones a fin de año?" "¿Puedo usar mis poderes para lo que quiera mientras no estoy acá?" "¿Puedo tirar Yuikens como los Ninjas Zombies?" "¿Y no tienen Katanas?"
Matew agregó:
- Todavía me acuerdo del pibe ese que llegó diciendo que quería ser Agente de la MI5 porque había violado a una nena de 4 años y se había muerto en sus brazos. Le dijo a Whitman que deseaba redimirse siendo uno de los nuestros...no duro ni dos minutos.
- Eso pasa más de lo usual aunque te parezca mentira. Se creen que somos una sociedad de Beneficencia y no una Agencia de Inteligencia.

Matew se volvió a reír mientras iba en busca de su mochila. - Ese...- Dijo puntualizando con sus dedos para anotarse un tanto en las discusiones usuales que tenía con Mona sobre como se manejaba la Agencia.- Es el problema de este lugar. Deberían ser todos ex Canas o Ex  milicos y nada más. Mira...Vos sos una ex Asesina profesional, Marco es un Ex policía, Frisa era una Ex agente de la KGB. Todos los que están abajo en el cuadrito de Honor llegaron con entrenamiento por acá. Sin contar a Nehuen, Richter y Squall. Los demás son un montón de vagabundos que no tienen un carajo que hacer con sus vidas y vienen acá a estorbar. En Brusia y en Hellens a esos tipos los pone delante de un pelotón de fusilamiento a la primera queja. Acá chillan porque trabajan de Lunes a Sábado semana por medio.

Mona asintió sin deseos de entrar de nuevo en la vieja discusión sobre quien era apto para ser reclutado y quien no. Matew se subió al ascensor y marcó la planta baja.

La sección Roja de la MI5 era  la oficina del organismo que reclutaba Dracidas y Vlainds para que, entre otras tareas, contuviera, investigaran y apresaran a cualquier miembro  de las dos especies que estuviera haciendo algo ilegal o potencialmente peligroso. También eran los encargados de detener y cubrir cualquiera actividad paranormal dentro de las fronteras de la gran Nación Himburguesa. Casi todos los países del globo tenían un departamento como la Sección Roja. Los primeros en ver el potencial político y bélico de estas dos antiguas razas fueron los Bolcheviques en Brusia. Porque uno necesita de toda la ayuda posible para crear un estado Comunista en el continente que invento el capitalismo. Según los reportes de la MI5 los Soviéticos tenían un total de 5000 Dracidas y Vlainds entre la KGB y el Ejército Rojo. Hellens le seguía de cerca con  4200. Todos los regímenes totalitarios que aun persistían en Balbania veían con muy buenos ojos tener a estas criaturas tan silenciosas como mortales entre la maquinaria represiva del estado.

Himburgo cuya democracia había retornado unos 15 años atrás iba tercero con, más o menos 3900. En verdad estaría casi primero de no ser por todas las largas y cruentas guerras, incursiones militares, "Misiones de Paz", golpes de estado, arreglos de elecciones y asesinatos políticos perpetuados en los últimos 20 años del País. Una Gran Potencia militar Industrial no puede escatimar en esfuerzos para mantener su hegemonía y la sangre debajo de la Bandera  flameante del Dragón y el León era tan humana como Dracida y Vlaind.

El trato ofrecido era bastante sencillo: Durante 3 años el aspirante (que por lo general era secuestrado por la fuerza una vez se lo descubre como Dracida) es alejado de todo contacto con quienes lo conocieron. Todo rastro de su existencia es borrado del mapa. En una época se mataba a los familiares, en los últimos años descubrieron que era más sencillo y barato simplemente fingir e informar su muerte a los mismos.

Al agente se le otorgaba una vida inventada con lujos de detalle y por los próximos 3 años cumpliría servicio en la agencia de Inteligencia. A cambio de esto se le pagaría mensualmente un sueldo más que envidiable (20.000 Balbans al mes aproximadamente) se le otorgaba una bonita casa en las afueras o un lujoso apartamento, un auto nuevo a elección, otro auto BMW para cumplir su trabajo con las herramientas más sofisticadas  que se tuvieran y obviamente si todo sale bien la posibilidad de hacer carrera. Si se negaba....se lo mataba.

Claro que ni un auto nuevo, ni una casa a estrenar ni semejante sueldo valen dar la vida de manera obligada para el Estado y sus intereses. Pero lo cierto es que si uno era un Dracida era la mejor vida a la que se podía aspirar. El estado estaba al tanto de los muchos problemas que tiene esta especie para encajar en el mundo de los hombres y lo que prometía era usar sus poderes y habilidades para causas "Justas". Si tenemos en cuenta que la Sección Roja trata casi exclusivamente casos peligrosos relacionados con Jethis o Vlainds tipos como Matew sentían que estaban manteniendo a los hombres seguros de gente como él con ambiciones y sueños tan sangrientos como estúpidos. A Matew le alcanzaba con ello para sentir que los 5 años trabajados en la MI5 habían valido realmente la pena.

Para él eso ya había pasado. Logro sobrevivir 3 largos años en las calles de Blondres dándose coscorrones con Dracidas, Vlainds, espectros, Nigromantes y toda la runfla usual. Desde hace dos años que se lo había puesto a hacer tareas bastante menos peligrosas (y sin duda mucho menos emocionantes) como revisar casos viejos, supervisar el trabajo de otros agentes más nuevos, ir a reuniones para compartir información con las otras Agencias y demás. Un cargo más parecido al de un funcionario que el de un Agente. Lo bueno de ello era que ya no tenía que usar su cobertura y si lo deseaba estaba en derecho de retirarse para seguir con su vida.

La verdad era que no había mucho en su vida antes de la MI5 que no fueran trabajos mal pagados en el puerto de Bartiel, Herkania (una provincia a noroeste) donde su poderes y fuerza descomunal de la orden de Frigord servían para cargar bolsas en cargueros o bien para cagarse a trompadas en los bares de la neblinosa ciudad junto al río con marineros ebrios. Mas, quizás debido a la Orden a la que pertenecía, Matew era la clase de persona que encara y desarrolla tareas con un optimismo y energía envidiable.

La Orden a la que pertenecía no tenía muy buena fama entre los Jethis. En la antigüedad los Dracidas de Frigord eran quienes mantenían el orden dentro de la especie e impartían Justicia. Una mezcla entre un cura y un juez que muy a menudo acababa por transformarse en un Inquisidor sanguinario. La fuerza y resistencia superior que llevaban en ellos les facilitaba mucho este trabajo, sea peleando con Vlainds o con Jethis los de Frigord siempre cuentan con grandes chances de vencer. Todo lo que aprenden durante su entrenamiento esta  pensado para que, llegado el caso, puedan derrotar a cualquier enemigo que este violando "El Balance natural de las cosas", "Las Leyes de Heills" y en este, caso para la MI5 las reglas de convivencia básicas con los hombres.Para suerte de sus jefes, Matew todavía tenía en su lugar todos los Jugadores, por ende, era eficiente, valiente, duro, resistente y sobre todas las cosas Obediente. Por añadidura, muy apuesto.

Mientras estuvo bajo "Cobertura" (es decir los primeros 3 años) solo cometió el grave error de intentar tener una familia. Pensó que su sueldo y lujos otorgados por el estado alcanzarían para que las mentiras no saltaran a la vista ni dañaran a su esposa. Joana todavía creía que Matew era piloto de Himburgish Airlines y que era debido a esto que se ausentaba durante muchos días de la casa lo que duro su matrimonio. Luego de haber tenido que pasar su embarazo y maternidad en la cuasi total soledad debido al trabajo de su esposo se divorciaron por el bien del bebé. Fuera de esto, Matew no tenía nada de que arrepentirse en los últimos tiempos.

***

Cruzando la calle hacía el McDowals su celular empezó a sonar. Solo había dos personas que tenían autorización para llamarlo a esta hora: Mona o Dilan, su hijo pequeño a quien veía los fines de semana . Su ex esposa tenía la custodia desde hace unos 4 años y cumplía a rajatablas con el régimen de visitas. Para bien y para mal de Matew.
- ¡Hola pa!- Dijo la voz alegre de su hijo desde el Celular de la Centnel Corporation.
- Dilan...¿Ya estas desayunando?-
- Sí, mamá me dijo que te llamara para contarte que hoy aprendí a hacer el café.
- ¿De verdad?- Dijo Matew sonriendo.
- ¿Vos sólito y sin ayuda de Ma?- Silencio, intuyó que su hijo se reía, escuchó sonido de platos en el fondo.
- ¡Sí!. Te separe una taza para que tomes el sábado cuando vengas a casa.
- Gracias hijo, seguro esta rico.- Si bien Matew no confiaba demasiado en las posibilidades culinarias de un niño de 5 años, se tomaría la taza así estuviera hecha con granos de Crayones y marcadores escolares.
El tubo del teléfono paso de manos tras una sonora queja de Dilan:
- Matew...¿Como estas?
- Bien Joana...recién entrando al laburo.
- El sábado veni a la hora de siempre  pero..¿Podrías cuidarlo hasta las 12 de la noche digamos...?
Matew cruzó la calle y entro en el local de Mc Dowals, el aroma a café recién hecho le invadió la nariz.
- ¿Por?- Pregunto El Dracida. Su ex esposa nunca le pedía cosas como esta y quería escucharla rogar un poco.
- Bueno tengo planes.- Esa respuesta de Joana estaba lejos de la que él esperaba.
- ¿Algún trabajo extra en la oficina?
- Una cita Mat.
Silencio...escucho a su hijo pequeño gritar para que lo oyera : - ¡Con un Lisiado!.  Joana contesto a su hijo por lo bajo. - Shhh no es un lisiado Dilan, Sony tuvo un accidente.
- ¡Camina como un transformer!- Protesto Dilan
- Joana- Interfirió Matew. - No te preocupes. Iba a llevarlo al cine, después vamos a ir a comer algo y lo dejo en tu casa a las 12:30
- Gracias Mat..lo aprecio mucho. Perdona que no te haya dicho...
- No hay problema. Yo también estoy viendo gente.
- ¿De verdad?- Contesto Joana simulando entusiasmo.

- Seguro. Mintió - Una...- Sus ojos buscaron algo en el lugar que le diera una buena idea para una mejor mentira. Encontró a un cliente leyendo "Mans Stuff" con alguna modelo cuyo trasero debería tener su propia órbita debido a su tamaño.- Una bailarina.- Dijo finalmente.
- Me alegro por vos Mat- Contesto ella.- ¿Como se llama?
Mat volvió a ver la tapa de la revista "ROBERTO-EL TRAVESTI QUE ENLOQUECE A LOS HOMBRES
- Roberto...- contesto Matt sin pensarlo dos veces
- ¿Como?
- ¡Che,Barba Negra!- Grito alguien detrás de él. - ¿Podría desalojar la puerta? ¿Algunos tenemos que trabajar sabe?- Era un hombre calvo con aspecto de banquero entrado en años. Matew  dijo: -Dame un segundo Joana. - Tapo el altavoz del celular: - ¡Callese!- el destello de sus ojos oscuros y el tono militar en que pronuncio estas palabras hicieron que el banquero desistiera de su actitud y le pasara por el costado para ingresar a la fila de quienes pedían café.
- ¿Estas experimentando....cosas Mat?- Pregunto Joana riéndose.
- No, se llama Rob...Romina. Sí, Romina. Me tengo que ir a trabajar Joana, nos vemos a la noche. Besos a Dilan, decile que ande pensando que quiere ver en el cine.

***

El sol vino y se fue tan pronto como Matew compro el café en el Mcdowals frente a la MI5 y tras tomar el diario gratis que ofrecían (El Imparcial Himburgues)  se sentó en su mesa favorita, la que daba directamente a la calle y tenía esos largos bancos para que se sentaran un trillon de adolescentes que se habían rateado del colegio. Ver y analizar la concurrencia mañanera de un McDowals era un vicio secreto de Matew. De hecho, llevaba haciéndolo desde que el mismo se rateara del colegio en Herkrania. Sacó de su mochila el caso que estaba supervisando, pero prefería esta vez dejar a un lado el trabajo hasta regresar a la oficina y se dedicó simplemente a ver por la ventana o al interior del lugar.

Ahora las luces del local de Comida Rápida se habían encendido nuevamente luego de que el Sol fuera tragado por la inevitable lluvia. Todo tomó unos colores verdes oliva o grises, como el del diario que leía por encima. El golpeteo de la lluvia sobre la ventana lo energizaba, para Matew había cosas poco más lindas que una mañana lluviosa en la ciudad. Por alguna estúpida razón le daba la sensación de que cuando llovía las cosas cobraban más vida, más movimiento, menos robotico y citadino. La radio del local tocaba canciones de los 80s y los habitúes del McDowals leían con silencio religioso las noticias sobre las primeras medidas del nuevo gobierno, electo solo un mes atrás. Las letras negras y sobrias del Imparcial Himburgues anunciaban:
"El Nuevo Gobierno envía al Parlamento un Polémico proyecto de Matrimonio Gay" Debajo en un recuadro: "El Cardenal Solsfon preocupado por la integridad de la familia. Carta urgente al Papá Francisco"

El estomago se le revolvía por estar de acuerdo con una medida de ese dinosaurio de la Guerra Fría que era James.C.Caan, el flamante primer ministro. Un tipo cuyo lema de campaña había sido  "Los Comunistas trabajan mientras usted Duerme" en las elecciones del 5007 no podría haber cambiado tanto en solo 6 años. Sin embargo había bajado bastante el tono...bizarro (por no decir delirante) desde entonces y al parecer logro engañar a la sociedad apareciendo como "Un Liberal Popular".

Leyó los titulares de deportes y anticipo que Pol Whitman, jefe del departamento de Reportes, iba a estar de mal humor. El Chalsea seguía en uno de sus peores campeonatos de la historia, cada vez más cerca de perder la categoría. Para alegría de Matew el Herkania Boys seguía haciendo un trabajo aceptable venciendo al Platino Club por 3-1 de visitante.


Fue cuando iba a levantarse para ir a la oficina cuando sus ojos fueron más allá de la mesa delantera hasta la que se encontraba en la esquina opuesta a la suya. La sensación fue como la de una vara de hielo cruzando su espina dorsal. Ya sabía lo que esto significaba...pero no había problema, estaba en un lugar publico y la verdad es que más allá del impulso de su Rettem para ponerlo alerta, dudaba mucho que acabara en un tiroteo.

A menos de 20 metros había una hermosa muchacha de ojos verdes y cabellos dorados que caían sobre su cuello con la gracia de una hermosa y floreada enredadera. Sus lentes de marco fino mostraban detrás unos ojos verdes profundos y de mirada tan bella como paralizante. Sus rasgos tan delicados como los de una pintura y su piel tan nívea como la de Helena de Troya. Era una Vlaind. Una hermosa y bien vestida Vlaind tomando un café en un Mcdowals. Nada que se viera más de una vez en la vida.

Ella se dio cuenta que un Dracida andaba cerca tan pronto como Matew poso sus ojos sobre ella. En su carrera como Agente de la MI5, contra todo pronostico, había visto muy pocas mujeres Vlaind. Si bien su jefe Marco pertenecía a esa especie, las mujeres de la sección Roja eran todas Dracidas como él de momento. Por unos segundos tuvo el estúpido impulso de acercarse a ella. Más cuando su mente volvió a su cuerpo se percató de que lucia como un idiota mirándola. Ella solo lo observaba como esperando que le preguntara algo.
- ¿Sí?- Dijo la Vlaind con su voz suave, aunque algo apagada.
Sus cejas arqueadas formaron una expresión tan extrañada como dulce a ojos del Matew. El conjunto de sus ojos verdes, sus cejas y los labios carmesí era algo que tenía al dracida gratamente sorprendido embelesado.
- ¿Se siente bien señor?
- Sí....- Ella volvió su mirada a su cuaderno.

Matew tomó todas sus cosas con un poco de apuro y se marchó a la oficina. Sin duda iba a ser un buen día, todas las cosas se habían dispuesto así para él. Solo unas horas en el escritorio y luego a  volver a casa, ver el partido, dormir  y con un poco de suerte soñar con la señorita Vlaind que acababa de ver en alguna aventura al estilo Bond. Sí, la MI5 valia la pena sin duda...


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