jueves, 7 de noviembre de 2013

Las Notas de Loudwoods IV

Blondres/ Himburgo lunes 4 de Noviembre 5013
Oficinas de la MI5-Tony Clayr Avenue. 6.30 Horas


Obediencia Debida

Nueva Pareja
Nueva Misión
Mismo Crimen



Ya eran las 8:30 de la mañana. Matew había dejado de momento el espantoso Reporte de uno de los novatos sobre una supuesta red terrorista conocida como "Sol Naciente" en Salef del norte. Después de 5 años trabajando allí a Matew no le asustaban en lo absoluto estos clubs de alunados fanáticos religiosos con un par de Ak-47´s  y un compendio de fracasadas operaciones. Lo que tenía al Agente con los pelos de punta era la forma en que el Informe se había redactado. Era una cosa tan ambigua y falta de datos que Matew llegó a sospechar que el Agente a cargo de dicha operación ni siquiera había viajado al  terreno para investigar. Le enfadaba que le hicieran perder tiempo y dinero a La MI5 con reportes tan mal logrados. La idea sobre lo mal que se escogía a algunos miembros del personal volvió a su cabeza. Entre ellas la de un joven Vlaind que entró con una bomba al Edificio de la MI5 luego de que un tipo que desconocía en lo absoluto le dijera "Ten esto y llévalo a la sede central. Es muy secreto y solo puede abrirse allí". Ese día si no fuera por Marco Warren todos habrían muerto en la explosión.

Mientras iba hacía el departamento de "Informes y Reportes" Mona lo encontró en el estrecho pasillo alumbrado con luces de tubo frías y pintado de amarillo claro.
- Mat...-Dijo con sus ojos cubiertos detrás de unos bonitos lentes. Ahora ya estaba despierta, radiante y bella como siempre.
El Dracida se detuvo al escucharla.
- ¿Se?
- Marco quiere verte en su oficina. Parece que te van a asignar una misión de calle.
Matew iba a protestar pero Mona se le anticipo a la defensiva.
- No, no se de que trata. Solo se que me pediste que le dijera a Marco que te diera, de vez en cuando, trabajos más interesantes que estar sentado en tu escritorio y....
WooW pera un segundo. Dijo Mat Riendose. - Solo quería decirte que hasta el sábado no voy a poder. Tengo que cuidar de Dilan. Después no tengo problema, estoy hasta los huevos de leer estas porquerías.
- No se cuando ni donde te van a enviar. Pero No es nada urgente así que capaz puedas ver a Dilan esta semana. ¿Joana sigue teniendo problemas con que lo veas? Porque tenemos buenos abogados por acá...
Matew la interrumpió tras recordar cierto horrendo episodio que por poco no lo dejo lejos de su crío.
- No.- Dijo seco. - Ya lo superamos. - Tene..-Le dio el reporte a Mona. - Decile a Franchesca que esto es una porquería y que sera mejor que revise todos los informes y cables en busca de algo llamado "Sol Naciente" El agente que lo investigó desaprovecho todo lo recopilado en su departamento, hay que volver a hacerlo.
Monta asintió. - Bueno, no le va a gustar pero el agente se las tendrá que arreglar con ella.

Matew cambio de dirección hacía la oficina de Marco Warren, su jefe directo y coordinador de los equipos de investigación. Como "Jefe de Piso" Marco era el encargado de despachar las misiones a todos los agentes, supervisar su trabajo y administrar los recursos de la Sección para que todo anduviera sobre ruedas.  A pesar de ser  un Vlaind, todos le tenían afecto. A diferencia de otros que ocuparon antes su puesto era un sujeto amable que sabía hacerse respetar sin sacar chapa de su poder dentro de la Agencia o hacer trabajar a los agentes hasta romperles el espino. Su pasado como Policía en los suburbios de Blondres le daba la capacidad para trabajar en equipo y ser un líder natural. El cargo que tenía se lo había ganado con mucho esfuerzo y una intachable hoja de servicio para la MI5. Mona lo escogió porque era el único de los nuevos que podía dar el ejemplo que deseaban en la Agencia para la nueva democracia.

Tamara "Fumona" Holowitz (como la conocían en la sección) vio a Matew acercarse a la oficina de Marco. Presionó el comunicador para avisar de su llegada. Desde la puerta vidriada Matew divisó a Marco venir hacia él con una sonrisa. Sus cabellos cortos oscuros y ojos marrones no eran la típica apariencia para un Vlaind. Sin embargo todo lo demás denotaba que lo era. Tenía un porte noble y distinguido difícil de hallar en era la Sección Roja, donde la mayoría rozaban la vida criminal antes de ser reclutados.

- Buenos días Matew, pasa...- Dijo Marco con su acento sureño. Le alcanzó una silla y el agente se sentó. Se conocían hace bastante y las formalidades habían quedado atrás hace mucho tiempo. Rapidamente el agente vio que sobre el escritorio de Marco había un archivo del departamento de Informes con la palabra "Clasificado" en grandes letras rojas. Warren se apoyó contra la ventana de su oficina que dejaba ver el clima gris y lluvioso de Blondres, como todas sus calles apiñadas de autos por la hora pico.

- Me dijo Mona que tenías algo para mí. Dijo Mat.
Marco asintió.
- Bueno, no me olvide de que me pediste algunos trabajos un poco más...difíciles que evaluar reportes. Lo cierto es que en la última semana revise varios casos que pudieran interesarte, pero la verdad es que son todas misiones muy peligrosas para alguien que tiene un hijo. La mayoría en el extranjero  siguiendo terroristas en Salef del norte, haciendo contra inteligencia en el bloque Oriental o entrenando guerrilleros en Bretoslavia y Amerika del Sur.
- Ajam. Dijo Matew con cierto Alivio. A esas misiones se las llaman "Tipo D" (De "Dead tipe" en Himburgues) donde las posibilidades de volver con vida son de un 50%. Por lo general se las entregan a los agentes más nuevos para probar sus talentos de manera...mortalmente eficaz. También se las conocía como tipo "G" (Goverment) y eran trabajos sucios, muy, muy sucios y espantosos en los que los hombres comunes ya habían fallado.

- Esta mañana llego esto...- Le extendió el reporte. En su caratula interna se leía "Loudwoods Valley, asesinatos y desapariciones"
Marco comenzó a explicar:
- Lo mando uno de nuestros informantes en el sur de nombre código "Lobo de Mar" me pareció que se ajusta a lo que buscabas.
Matt comenzó a pasar las hojas, había algunas fotos de lo que parecía un pueblo común y corriente del sur de Himburgo. Otra de una bailarina de cabaret en un brindis y finalmente la de una hermosa muchacha de aspecto joven en una fotografía de grupo junto a otras personas en algo similar a un bar.
- Que belleza...- Dijo Matewn observando a la muchacha con su sonriente rostro encerrado en un circulo rojo con fibron.
- Dame un segundo. - Dijo Marco y llamó por el comunicador a Tamara. - Que pase la piba nueva Tamara.
Matew paro las orejas como un pasto alemán
¿Piba Nueva? Oh no...Penso Matew Otro idiota con muchos video juegos en la cabeza y nada de entrenamiento. 

Cuando las puertas de vidrio detrás de él se abrieron Matew quedo estupefacto, era nada más y nada menos que la Vlaind que había visto en el McDowolas unas horas atrás, su traje rojo resaltaba con todo lo blanco y cristalino de la oficina de Warren. Cuando entró al despacho un perfume caro y sensual invadió la habitación y sus largas piernas le quitaron el aliento al Dracida de Frigord por unos segundos. Si bien sus senos no iban a ser la portada de "Man´s Stuff" el próximo mes, todo lo demás bien valía una mirada. Se dirigió hacia la silla contigua a Matt con gracia y naturalidad, su cabello rubio parecía  brillar al tomar contacto con la luz del día. Era fina como una princesa, misteriosa como la luna y hermosa  como el amanecer, era....
- Te presentó a Sofia Weedweber Mat, Vlaind de la Orden de Balabord y a partir de unas horas agente de la MI5.
Oh Sí...oh Sí...Re formuló el agente en su cabeza.
Matew saludo o al menos eso intento todavía muy impresionado por esta mujer. Sintió un dejo de vergüenza al recordar la forma en que la miró cuando se encontraron en el McDowals. Ella no pareció impresionarse ni sorprenderse.
- Buenos días, un gusto Matew, Marco me hablo muy bien de usted. Dijo estrechando su mano.
- Gracias, igualmente. ¿Se conocen?-
Marco interrumpió a Sofia que por unos segundos pareció vacilar.
- Nuestras familias son conocidas. Sofia es oriunda de Real Himburgo y decidió hace poco sumarse a la MI5, viene bajo mi recomendación especial. Para suerte tuya no vas a tener que explicarle demasiadas cosas o entrenarla. Como todos los Vlaind Sofia ha sido entrenada desde chica en algunas de las cosas que hacemos por acá, lease manejo de armas de fuego, esgrima, pelea cuerpo a cuerpo, el uso de nuestros poderes y, lo que es más importante: Como convivir con humanos y no morir en el intento. Ha trabajado ademas en el Servicio de Inteligencia Vlaind, por lo que ya tiene experiencia en estas cosas.

El Dracida de Frigord estaba algo atónito. En sus 5 años de trabajo nunca le habían asignado una pareja Vlaind. Y lo que lo tenía algo enojado era que por más que Marco quisiera dorar la píldora esta chica no dejaba de ser una Vlaind. Algo hermoso para mirar y disfrutar sino se trabaja con ellos.Gente altiva, fría y por lo que recordaba con una ligera tendencia a enloquecer.

Ahora me toca una Niña Rica muy creída...

A pesar de su cejo fruncido Marco continuo hablando dando por hecho que Sofia sería su compañera.
- Bien...el reporte que tienes entre las manos da cuenta de una desaparicion en una localidad  sureña, Loudwoods Valley. Al parecer una familia Vlaind de la localidad conocida como los Daggrit se pusieron en contacto con "Lobo de Mar" porque su hija de  19 años desapareció después de haberse ido a trabajar a esa ciudad. Según la madre de la chica ella es una adolescente problemática que no quiere saber nada con el mundo de su especie y tiene la costumbre de vivir cerca de mortales llevando a cabo su modo de vida. Cansados de tratar de obligarla a hacer lo que sus padres querían le regalaron una casa en las playas de Loudwoods para que acabaran los berrinches. Sin embargo hace unos días que no saben nada de ella...

Sofia, que sabía mejor que nadie allí lo que significaba intentar rebelarse contra las costumbres de su especie dijo:
- Aunque no es común entre nosotros, los Vlaind, no es la primera vez que eso sucede. Dijo con calma.
- Es verdad Marco, creí que me ibas a dar algo como la gente y no una adolescente que seguro se escapo con el novio de turno para rebelarse de papí y mamí.
La Vlaind miro a Mat con un dejo de bronca. Sea porque se identificara con la chica o porque el Dracida hablaba de los Vlaind como unos niños ricos y malcriados.
- La mayoría de los que se separan de su familia, en nuestra especie, lo hacen por motivos políticos o diferencias ideológicas. No hay tal cosa como la edad del pavo en un Vlaind, si a eso se refiere...- Añadio Sofia mostrando un poco de su orgullo.
- Mire señora...-Comenzó a decir el Dracida. Marco los interrumpió.
- No es por eso que los llame. Como bien dice Sofia esto nos importaría un carajo si Lobo Marino no hubiera descubierto la desaparición de Otra Vlaind hace 3 meses en el mismo pueblo. Una Bailarina que ganaba dinero en un club nocturno de la zona de apellido Argoret.

Matew asintió:
- Ahora me gusta más...- Dijo.
 Sofia lo miró como quien observa a un bárbaro de la edad media. ¿Que tenía eso de genial o de atractivo para este Dracida? Su padre los odiaba, le parecían una raza de matones sin norte ni propósito más que matar. Tal vez no estaba tan equivocado en ello.
- En mi opinión esto puede ser nada en lo absoluto. Pero el hecho de que haya dos mujeres Vlainds desaparecidas bien puede significar que un Jethi local este haciendo algo indebido. No lejos de Loudwoods hay una base militar de la marina y todos sabemos que los Jethis suelen trabajar en las fuerzas armadas. Quizás sea uno de esos pirados que todavía creen que nuestras razas siguen en la guerra santa.
- Como también puede ser un violador humano...-Dijo Mat augurando para él una investigación que solo iba a conducir a lo más obvio, cosa que ocurría seguido.
- Ningún Vlaind podría ser reducido por un hombre mortal, al menos en condiciones normales. Incluso una muchacha de 18 años ya sabe como defenderse gracias a nuestra educación tradicional. Nos cuidamos mucho de los hombres desde hace miles de años.
Marco asintió:
- Es verdad lo que dice Sofia. Repito...puede ser solo un caso local como algo importante. Ademas los padres de Idele Daggrit, la que desapareció hace poco, financian muchas de nuestras operaciones en la costa de Hellens. Digamos que minimanente tenemos que hacer como que nos importa.

- ¿Entonces cuando partimos Capitán?- Dijo Matew emocionado por abandonar su escritorio, aunque fuera a una Misión pedestre y previsible como parecía ser esta.
- Bueno todavía tengo que discutir eso con Mona. Lo más probable es que partan el Lunes que viene. Sofia tiene que hacer todo el proceso de reclutamiento, firmar papeles y demás. Hasta entonces te recomiendo que busques lo que puedas sobre este tal Loudwoods.Y en tu tiempo libre, bueno, explicale los detalles que se nos escapen a Sofia sobre como se trabaja acá.

Ambos salieron de la oficina. Matew le preguntó con amabilidad deseando hacerla sentir cómoda. Su percepción Dracida le indicaba que la Vlaind se sentía en otro planeta que fingía entender. - Bueno, ¿Hiciste algo parecido a esto antes? Me refiero a investigar, pelear, matar etc.
Sofia sonrió. Tenía que admitir que más allá de parecer un bárbaro el Dracida era simpático (y apuesto, cosa rara en esa especie)
- Trabaje un tiempo para la Inteligencia Vlaind. - Soltó con Naturalidad mientras caminaban en dirección a los panels de Matew.
- Bueno, de todas maneras te imaginas que todo lo que ves y escuchas acá no puede comentarse a tus antiguos compañeros de trabajo.
- Sí. Soy una Vlaind Matew, se como es nuestro mundo y conozco el contexto. Ya lo discutí con Marco anoche.
- Bueno de todas maneras te lo van a repetir hasta que te mueras. Especialmente cuando hagas el tramite para enrolarte. Es la primera vez que veo que un Vlaind se sume a nosotros de manera voluntaria. ¿Que te atrajo de este lugar?- Dijo el Dracida mientras caminaban juntos hacía su cubículo nuevamente.

Sofia no estaba preparada para la pregunta, la única respuesta era la que ella misma se había jurado no revelar a nadie. Quería  escaparse de su padre, de su familia, de sus tratos y negocios. En otras palabras deseaba lo que a los Agentes de la MI5 tanto les pesa: Otra vida a escondidas de todo lo que ella había conocido y convertirse en invisible para no ser rastreada por aquellos que la querían devuelta, por aquellos que podrían salir dañados debido a su único y maravilloso don.

- Digamos que, como las chicas desaparecidas, me canse de mi familia. Siempre me gusto vivir la vida a mi manera y sin tener que deberle todo a la fortuna de los Weedweber o sus influencias en el sector privado.- Dijo Finalmente la Vlaind con su voz tan neutra como misteriosa. No era la verdad, pero era parte de ella.

A pesar de su desconfianza natural hacia los Vlaind Matew tuvo que aceptar que esa respuesta le gusto bastante. -Bueno, sin duda elegiste el lugar apropiado para trabajar duro. Ten en cuenta esto Sofia, en la Sección Roja el que no trabaja duro, no dura. Y me refiero a dos balas en tu cabeza en menos de lo que canta un gallo. Viendo el lugar podrás pensar que esto es parecido a alguna de esas dependencias estatales llenas de burocracia. Lo es, en el piso de abajo donde trabajan los humanos. Acá arriba todos los días pueden ser el último, especialmente durante los primeros 3 años. Como las películas de Bond pero sin la suerte, ni las minas, ni la plata ni las felicitaciones de la reina al final de cada aventura.

Sofia no se dejo amedrentar:
- No te preocupes, se bien donde estoy metida.
- Eso espero.- Contesto Matew.

La Vlaind fue llamada por Pol Whitman para comenzar a firmar todos los papeles que acabarían con su vida pasada y le darían un marco legal a la nueva. No se creyó el cuento de su nueva compañera. Llevaba muchos años trabajando en la MI5 como para saber muy bien cuando alguien le mentía, por lo que una vez Sofia estuvo lejos comenzó a preguntarse en que lugar podría obtener algo de información sobre ella para corroborar sus dichos. Después de todo, no dejaba de ser un Agente de la MI5.

***
Martes 5 de Noviembre Loudwoods Valley 21:30 Horas


Sean Daggrit iba por la acera de la avenida 3 de Loudwoods Valley. En sus manos llevaba los volantes con la cara de su hermana menor que venía pegando en los postes telefónicos desde hace unas horas. La neblina se abría paso entre los callejones y los edificios de la avenida 3, el alumbrado eléctrico de la ciudad le daba a la misma tonalidades frías y de ensueño. El asfalto brillaba producto del mal tiempo recientemente  pasado y los autos estacionados en las veredas tenían sus vidrios empañados. El sonido de sus caros zapatos golpeando las baldosas grises se perdía delante y detrás de él, provocando un eco que lo obligaba a girar su cabeza de tanto en tanto.   

Los ojos verdes de Sean se alegraron al ver el cartel de neón Rosado de "La Ballena Macanuda", la cervecería donde Idele le había dicho que trabajaba la última vez que lo llamó por teléfono a su casa en las afueras de Loudwoods. Con su campera de cuero marrón con cuello de corderoy fue en dirección del cartel con forma de Ballenato sonriente. El sonido producido por el cartel era un zumbido cansado pero constante. Cuando abrió las puertas las campanillas del otro lado anunciaron su llegada. 

Tan pronto como estuvo dentro sintió el amable calor de la calefacción y la voz chillona de un anciano:
- Ya cerramos ¿Que no vio el cartel?- Dijo Donald Steves, dueño de "La Ballena Macanuda". A juzgar por su rostro arrugado y el desprecio en sus palabras a Sean no le pareció tan macanuda la ballena. 
- Perdón, llame esta mañana y me dijeron que viniera después de las 21. Busco a...- Hurgó en sus bolsillos y saco un papelito: -Susy.
Donald Steves era la clase de comerciante que era lo minimamente educado como para no espantar futuros clientes. Le volvió a echar una mirada desconfiada y dijo:
- Sí...Susy. Siéntese que ya la llamo.

Sean Daggrit se sentó en un taburete frente a la barra y mientras el anciano de camisa blanca y lentes gruesos iba hacía la cocina, llevó sus ojos a todas las botellas de whisky, cerveza, vodka, ron y demás apiladas delante. Como Vlaind Sean nunca había tenido el placer de visitar un bar humano. O al menos no una cervecería como esta. Sus padres le habían dicho que estos tugurios siempre estaban llenos de mugre y criminales, de gente ruda y peligrosa. Sin embargo, ante lo que estaba delante de sus ojos podía comprender porque a Idele le gustaban tanto los humanos. El ambiente de "La Ballena Macanuda" con su madera pulida, sus taburetes de sillones acolchonados y las campanas de vidrio que cubrían las minutas era amistoso, afable. Nada que ver con los Súper Restoranes o bares "Modernos" de la rivera del Dako donde él y sus amigos solían ir por unas copas.

En la espera pudo ver que no estaba solo en el bar. Un hombre alto y de cabellos canos estaba en la barra también, aunque de espaldas a él. Vestía un sobretodo largo de color caqui y al parecer bebía una cerveza Milton mientras veía los últimos minutos del partido de esa noche. Sean sintió al ver sus cabellos algo ralos que algo en su interior le decía que ese no era un hombre común. Una sensación de pesadez, de agobio le invadió por unos instantes. Pero esta se desvaneció cuando una mujer de unos 60 años de cabellos castaños con algunas canas salió de la cocina. Tenía puesto un delantal donde se leía su nombre bordado junto a una ballenita negra: Susy Towers. Al ver a Sean, como toda mujer anciana que es abuela lo trató y le habló con toda la calidez que su esposo Donald le había privado.
- ¿Eres el hermano de Idele verdad?- Dijo acercándose para saludarlo cruzando la barra tras abrir una pequeña puertecita. 
- Sí, un gusto. El Vlaind se sintió algo incomodo cuando ella le beso el cachete.
- Eres tan apuesto como tu hermana...¿Que edad tienes hijo?
- 24. Puntualizo, ruborizado el Vlaind. Las ancianas humanas eran mucho más agradables que las matronas Vlaind. Idele le había contado eso por correo electrónico. 
- Señora - Comenzó a decir Sean, acomodando sus cabellos peinados prolijamente al costado. - Como sabe mi hermana, bueno, esta perdida y la policía todavía esta esperando a que se cumplan 48 horas. Quería, si no es mucho pedir, que me dijera si ella le comentó algo que la preocupara en los últimos días...algo que pudiera ser importante. Muchos, incluso en mi familia, piensan que seguro Idele se fue a algún otro pueblo. Pero yo la conozco y siempre estamos en contacto, nunca deja su celular sin atender y si es así siempre llama al rato para avisar que todo va bien. 

Lo cierto era que Sean se sentía como un estúpido haciendo lo que hacía. Pero a pesar de que no se habían cumplido ni dos días desde que Idele no contestara el teléfono el sabía que algo extraño estaba pasando. Lo sentía de la forma que solo un Vlaind puede predecir una desgracia. Y había soñado...había soñado
- Entiendo joven, yo también me preocuparía por como esta la calle ahora...más siendo ella tan bonita.
Había Soñado con Palas
Susy siguió hablando. El hombre en la barra dejó su dinero allí y se marchó. 
- Bueno...Idele es una muchacha que no habla mucho como ya debes saber. Pero trabajaba como ninguna otra persona ha trabajado aquí excepto yo en mis buenos años, pero los inviernos me pasaban factura y la contrate hace un mes para que sirviera las mesas.  Solo tuvimos problemas con ella la última semana, va "Problemas", tuvo algunas ausencias. Dijo que tenía muchos vómitos y mareos. Hace más o menos cinco o seis días el medico le dijo que debía hacerse una prueba de embarazo.

Sean primero se alegró por la noticia. Luego recordó que su hermana estaba desaparecida y quizás embarazada, eso cambio su brillante semblante a uno distinto. 
- ¿Y estaba embarazada señora Susy?- Pregunto el Vlaind.
- En efecto. No se si la prueba le dio negativo o positivo porque si se la hizo no me lo dijo. Pero con 5 Hijos y 3 nietos esta señora sabe muy bien como luce una mujer encinta. No te preocupes Sean, lo más probable es que este algo asustada de decirle a tus padres. Después de todo no estaba casada. 
- ¿Quien sería el padre? ¿Tiene alguna idea? No me dijo que estaba saliendo con alguien.
Susy se llevó su mano a la frente tratando de recordar...
- No sabemos su nombre. Idele parecía algo reservada en ese sentido pero lo llamaba "Mi Chico del Faro" Quizás no fuera más que un amante transitorio...nada que de mi época pero eso no es mi problema. Solo me hablo de él una vez y me dijo que trabajaba como cuidador del Faro de Loudwoods, en la Uno y 150. Ella siempre mencionaba una historia...no la recuerdo ahora...
- La Isla gris. - Dijo Sean. - Era sobre una princesa que se escapa del reino y se casa con un vigía de faro. Una historia tonta del sur que nos contaban de chicos. 
- ¡Esa misma!, quizás Dondald sepa como se llama el muchacho. Susy giró y grito a la cocina: - ¿Como se llama el nuevo cuidador del Faro Donald? Ese que anda en moto
- Vincent. Dijo Donald saliendo de la cocina para unirse a la conversación. - Si tu hermana andaba con ese idiota entonces el tuvo algo que ver. Se fue al faro porque acá en Loudwoods nadie lo quiere. Dicen que vendía droga en el parque del anfiteatro. Un tipo alto y de pelo oscuro, muy desalineado y con modales de criminal. 
- ¡Gracias! Dijo Sean parándose. - ¿El Faro es aquí cerca?
- Esta en el extremo este del pueblo. Andate hasta la Uno y dale derecho hacia tu derecha hasta ver el faro. Hay una casa grande y vieja al lado...-
- Lo se, mi hermana vivía ahí, esa casa la compramos para ella. ¡Gracias de nuevo señores!
- De nada hijo, que tengas suerte.Dijo Susy. Donald solamente hizo un movimiento con su cabeza a modo de saludo.
Música
Al abrir las puertas escucho el sonido de alguna radio. Seguramente de un auto en la cercanía. Trato de adivinar cual era mientras se dirigía  a su carro.

Estaba  emocionado y aliviado. Si su hermana había quedado embarazada de algún humano de la zona entonces era normal que desapareciera. Tener relaciones con hombres mortales estaba muy mal visto por los Vlaind más "Tradicionales" por no decir " atrasados" del sur. Si bien por lo general el producto de esas relaciones era un Vlaind hecho y derecho (debido al poder del Numen de Namidian) esos chicos estaban destinados a ser vistos de reojo por sus familiares como "pequeñas vergüenzas"  Sean, que aun confiaba estoicamente en la bondad de todos los seres imaginaba que sus padres, tarde o temprano, se pondrían contentos con la noticia. Y al mismo tiempo estaba seguro de que su hermana, tras todas esas discusiones, debía andar aterrada imaginando que lo tomarían como una desgracia.

La calle continuaba muy oscura y las luces de la Avenida, blancas y distantes parecieron titilar por unos breves segundos. Sean colocó sus manos en los bolsillos al sentir el frío golpearle la cara de manera súbita y se dirigió en dirección a su propio auto con toda la rapidez que sus piernas podían otorgarle. Sus ojos volvieron al bonito centro de Loudwoods con sus locales cerrados y carteles de Neon de diversos negocios, en su mayoría destinados al turismo. La larga paz de la noche se extendía por toda la avenida 3. Poco antes de llegar al cruce donde había estacionado un auto negro emergió de la neblina. Era un modelo viejo, por lo poco que pudo distinguir antes de que la oscuridad de la calle se lo tragara parecía un Sedan modelo 1953, de sus ventanas emergía el sonido del rock and roll. Poco después de que este rebasara su posición comenzó a detenerse lentamente. Sean reconoció la tonada, "Hey Joe" de Jimmy Hendrix. Recordandó que sus preocupaciones eran mucho más importantes que el modelo de un auto y reanudo su marcha. Unos pasos después escucho detrás de él un llamado:
- Oye muchacho. 
Sean se dio media vuelta. El Sedan estaba detenido debajo de una farol de calle defectuoso. La luz se entrecorto mostrando por menos de un segundo la clara silueta de un hombre, pero se esfumó como devorada por la noche antes de que fuera capaz de ver su rostro. Nuevamente la sensación de agobio. El Vlaind dio un paso atrás y comenzó a llevar una mano a su propia arma. Aun alguien como Sean, bueno por naturaleza, no era tan estúpido como para salir al mundo humano desarmado.
- Tu hermana esta en el otro mundo y si tu familia la manda a buscar, van acabar igual. ¡Fuera de este pueblo! 
La luz volvió por un instante, pero esta vez vino con el sonido ensordecedor de una escopeta de doble caño que lo aturdio y lo golpeo. Como el Sedan negro luego se perdió en la noche de Loudwoods Valley, huyendo detrás de la niebla mientras Sean caía abatido por el disparo. Vivo o muerto, no lo sabía aun, a la sangre en su vientre no le parecía importar,no dejaba de correr manchando el asfalto de la avenida.



No hay comentarios: