viernes, 12 de septiembre de 2014

Memorias de la Nevada II


Give him a pair of eyes with a congeal of gleam

Mr Sandman
The Chordettes 



El Libro  De Mis Sueños  


Afueras de Witters Alley
Casa de los Woodward
Semana y medía más tarde.
Año 5982

¿Y que titulo has elegido para tu Libro Jhoony querido?
***
Los ojos de Jhoony se abrieron como angustiados. 
Voz en off del televisor:
Brusia, lugar donde se regodea la serpiente bífida del Marxismo Asesino esta a solo Un Kilómetro tras la Tierra de Nadie. Allí los Comunistas gobiernan a su antojo a los pueblos oprimidos de Balbania Oriental obligandolos a llevar una vida de obediencia a su perverso sistema de gobierno. Donde todos son pobres para que el Gobierno sea rico y pueda gastar su dinero en armas nucleares y biológicas para chantajear a otras naciones. 


Imágenes de Soldados Soviéticos ocupando con Tanques T-72 un Jardín de Infantes.

Luego Agentes de la KGB Imponiendo libros de Texto en escuelas primarias y Universidades a temerosos Profesores demasiado sobre actuados.

Pero del otro lado: La paz y las libertades del Capitalismo Responsable son entregadas al Pueblo. Gracias a la fuerza de Himburgo y sus aliados todos tienen voz y voto en las grandes ciudades de Balbania Occidental. 
Un hombre con aspecto de trabajador fabril entra en escena. Deja sus elementos de trabajo y habla a la cámara con pretendida naturalidad:
- Yo me quejo muchas veces de las condiciones de vida aquí en Himburgo. Pero se que la libertad también cuesta algunos sacrificios. Así ha sido siempre y ¡esta bien por mí!

Luego el slogan del gobierno en grandes letras negras sobre fondo Blanco:
HIMBURGO VA HACIA ADELANTE
Y NO DEJA NADIE ATRÁS

El audio del televisor llegaba desde el living. La esposa de Jhonny Woodward tenía la mala costumbre de dejarlo encendido todo el día aun cuando se encontraba lejos del receptor y no le prestaba la mayor atención. Temprano en la mañana el matutino de alcance nacional, Arriba Himburgueses tenía al poco carismático y gangoso presentador Marcelo Nellybo balbuceando novedades luego del obligatorio mensaje oficial. 

En la cocina de su modesta aunque bonita casa, Jhoony Woodward comenzaba una mañana lluviosa con resaca. Gracias a Dios, su esposa Pamela se había ido temprano al trabajo esta vez y no tuvo que enfrentar el soso reproche que esta le hacía cada vez que Jhonny se quedaba dormido hasta tarde debido a su afición por la cerveza Milton. Con ojos cansados, un incipiente dolor de cabeza y los músculos rogando por que se acostara Jhonny escuchó:

Y La noticia del Día es sin duda la gran actuación de la selección Himburguesa en este Mundial, Bespaña 82. El equipo de Weegan, ex director técnico del Platino F.C ha sido la revelación y por primera vez pasa a Semi finales tras vencer a Columbia por 3 a cero con goles de Delinger, Lowen y Felton, quien hizo su debut en este encuentro...Esta noche a las 22hrs Himburgo se enfrentara a Landesia para alcanzar la Final del Campeonato.

Jhonny tenía pensado ver ese partido, como casi todo el País allá por el 82. Era la primera vez en la historia de la Selección nacional que se llegaba a una instancia semejante. Por lo general, a pesar de su buena fama y llegar siempre como candidato, Himburgo tendía a irse eliminado en cuartos u octavos de final. Sin embargo mentiría si dijera que en este momento Jhoony andaba muy preocupado por el Mundial de Bespaña 82. Sus pensamientos y elucubraciones matutinas iban a un lugar mucho más lejano que la buena tierra Ibérica y ese lugar era su subconsciente.

Con cuarenta y pico de años el granjero que vivía a las afueras de Witters Alley había tenido un sueño mientras dormía por completo borracho en el pórtico de la casa la noche anterior. Y por lo general poco le importaban las oníricas visiones que aparecen terminada la vigilia. Pero esta en particular no solo le había parecido encantadora sino también  profundamente melancólica:

Había soñado que tenía diez años menos y que conversaba por teléfono con un supuesto editor que publicaría su nunca terminado libro. Al final este siempre le preguntaba "¿Que título has elegido Jhoony Querido?" con un tono más digno de un Yupie de Wall-Street que de un editor. 

Jhonny había tenido un acercamiento interesante a la escritura en su juventud pero nunca había terminado aquella novela, pues se había alejado de sus locas ideas sobre ser un escritor de Ciencia Ficción al mismo tiempo que comenzó a beber, es decir un par de décadas ya. Pero si recordaba muy bien como se sintió pasar cada noche libre (que eran pocas, sin duda) frente a la vieja maquina de escribir de su abuelo, probablemente el único Woodward que había pasado más tiempo leyendo que sentado en  un tractor.

Thomas Woodward fue un para nada prolífico escritor que había publicado en su tiempo algunos cuentos que aun pueden encontrarse en ciertas antologías, mayormente dedicados a la fantasía. Murió mucho antes de que Jhonny naciera, pero su espíritu siempre sobrevolaba la vieja casa de su familia en Lapan Grows, un lindo y pequeño poblado al Noreste del país. Según le dijo su padre a Jhonny en las pocas cosas que habían hablado sobre su abuelo, este había fallecido justamente intentando escribir la que sería su primera novela. 

Cuando de niño visitaba a su abuela en el lejano y soleado Lapan Grows para celebrar la navidad esta le daba al curioso Jhonny la llave del estudio de su abuelo para que jugase allí. De esa forma evitaba que el hiperquinetico pendejo estuviera saltando entre las bandejas de fiambre y las delicadas copas de cristal que eran la reliquia de la familia. Tal y como a Pamela, a la abuela de Jhonny la aflicción por la literatura de su esposo le importaba tres cuartos de una mierda. Pero, por el amor que la unía al poco talentoso escritor había dejado el estudio de la segunda planta de la casona igual a como su esposo la noche en que falleció de un ataque cardíaco.

El Sueño de Jhonny acababa justamente ahí. Abría la puerta del estudio buscando el título que ya había escogido para su novela  y entonces despertaba. En este momento, con tremebunda resaca, se sorprendía que no pudiera recordar como le había puesto. Aunque entendía que el nombre de su obra tenía alguna relación especial con su abuelo y el estudio que visitaba de tanto en tanto.

Como todo aquel que empieza la ardua y solitaria tarea de escribir un libro en la adolescencia o primera adultes, Jhonny relacionaba las mágicas imágenes que aparecían en su mente cada vez que golpeaba la maquina de escribir con el cuarto donde esa magia parecía ser liberada a medida que disparaba letras sobre el fondo blanco de una amarillenta hoja de papel. Afuera, a su derecha, la nieve de las navidades caía o la lluvia de las muchas primaveras que vio en casa de su abuela y él, lejos de estar paveando con su familia en el salón para invitados, golpeaba letras con un sonido tan hermoso y vivido que ahuyentaba  todos los fantasmas de la adolescencia. 

Extrañamente cada vez que intentaba, por esos años, seguir con el libro en cualquier otra parte; la casa de sus padres primero y luego la propia, no conseguía obtener en su prosa la misma ligereza ni el inspirado vocabulario que invadía  su producción en la de sus abuelos. Aunque para ser sinceros, no lo había intentado demasiado. Con toda seguridad Jhonny a sus cuarenta años solo se había quedado con el recuerdo de sus primeros ensayos en la escritura que tienden a ser tan inocentes como inolvidables. Como el recuerdo del primer gol en algún partido de fútbol o la primera novia. Debido a que luego se apartó de este afán, nunca paso por los blancos, la falta de concentración o la falta de tiempo...

Esa mañana Jhonny pensó que bien podría dejar de lado algunas tareas de la casa para buscar en el altillo el borrador de su libro nunca terminado. Mientras revisaba muchos trastos que juntaban polvo allá arriba pensaba que debió haber escrito no más de  cincuenta paginas. Cosa que a los catorce años lo hacia sentir  un maestro de las letras; pero en su recuerdo sentía que habían sido mil. Seguramente porque a esa edad cada pagina se siente como diez y se revisa constantemente cuanto se ha producido con la loca idea de que, mientras más largo sea, mejor sera...

No lo encontró, y dio vuelta media casa buscándolo toda la mañana y parte de la tarde solamente detenido por el hambre. No lo encontró y tampoco logró recordar el título del libro. Cuando el reloj del gato Felix marco las seis de la tarde Jhonny supo que su pequeña búsqueda del tesoro llegaría a su final. Pamela llegaría en cualquier momento y no lo dejaría mover todo de aquí para allá. O en verdad dejaría que lo hiciera mientras su gordo cuerpo le gritaba todo tipo de insultos y lo perseguía por cada ambiente terminando cada frase con "Maricón Descarado". Su insulto favorito y el apelativo por el cual Jhonny había cambiado su apellido. 

Dejo todo en su lugar lo mejor que pudo sintiéndose como un niño que ha cometido una travesura mientras sus padres están fuera y luego se dispuso a ver la television esperando el momento del gran partido a las 22 Horas. Extrañamente, esa noche su esposa no hizo ningún reproche. Solamente le preguntó que quería para cenar con su habitual cara de perro y fue al cuarto de arriba a ver la television tirada en la cama tomando vino. Su mejor forma de pasar el tiempo los fines de semana. 

Jhonny sintonizó El Padrino  a media mitad y gozó como siempre con la escena en la que a Mikel le toma tres disparos mandar toda su vida decente al infierno en el pequeño restoran con el revolver que toma por detrás de la caja del Sanitario. Luego anduvo entre el sueño y la vigilia hasta el comienzo del partido Himburgo- Landesia.

Todo iba muy bien esa noche, incluso el Partido. Himburgo hizo un decente primer tiempo con un gol bien merecido de Felton. Ya en la segunda mitad Ladensia se había recuperado y el partido estaba 2 a 1, estaban en tiempo suplementario y lo mejor que podía pasarle a Himburgo esa noche era ir a los penales.

Todo iba bien cuando Pamela, irritada por los gritos y puteadas de Jhonny en la semi final bajó a la planta baja con su baton rosado gastado por el uso y los clásicos ruleros que la hacían la versión gorda de Doña Florinda.
Música
- ¿Que mierda hiciste Maricón Descarado? - Dijo ella parada en el descanso de la escalera.

Felton avanza, la recibe de Tiger. Sisse no puede con él.... Relataba magistralmente Tony Gubba

- ¿Que?- Preguntó Jhonny deseando ser un camaleón para tener un ojo en el partido y otra en su esposa.
- ¿¡Que mierda hiciste mientras no estuve!? 
- No se de que me hablas, dejame ver el partido mujer. Dijo Jhonny volviendo sus ojos al campo de juego. 

La pierde el jugador Himburgues, Landesia retoma la pelota. Corta Fells, arranca de nuevo la Selección...
- No me tomes de boluda, Maricón Descarado, ¿Estuviste revisando mis cosas?
- Yo...- Empezó a tratar de explicar Jhonny.
- ¡MIS COSAS!- Aulló su esposa y bajo como un rinoceronte las escaleras en dirección a Jhonny. Su gorda figura amenazaba con cubrir el televisor.

Rana recibe de Tiger, se prende el delantero más joven de la selección muy cerca del área rival...
-Yo no se de que me hablas, estaba buscando algo...¿Podemos hablarlo después?

Rana tira el centro para Lowen....

VOLEA..

GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOl!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! GOOOOOOOOOOOOOOOOL DE HIMBURGO. 
¡LO EMPATA EN EL ÚLTIMO MINUTO!

- GOOOOOOOOOOOOOOl!!!!!!!!!!!!!!!!!!!- Grito Jhonny incapaz de contenerse. Himburgo pasaba a penales, no quedaba más tiempo para que Landesia desempatara. 

- No me estas escuchando, Maricón Descarado, estas mirando el partido y encima tomando cerveza y fumando, siempre lo mismo. 
- Ahora no....dejame....
- No, me vas a escuchar....

Landesia se apura a sacar la pelota desde mitad de cancha,  Resiste Himburgo, Webster persigue a Sisse por la banda...Sisse pierde la pelota...pase para Delinger, ¡a ver si le hacemos otro! Con este resultado Himburgo esta llegando a los penales...

- Quiero que subas ya mismo a mi habitación y acomodes todas las figuras de los Santos que tengo en la mesa de luz como estaban. Todas. Con tus dedos grasientos las moviste no se para que,  ¿Por que no te metes las manos en el orto?

Landesía acaba de salvarse del cuarto. Arman jugada entre los defensores, Sisse la recibe en el medio campo y...atención que ahí viene el contra golpe, corre toda la defensa de Himburgo. Estamos en tiempo cumplido, todo el país mantiene la respiración. Retrand...Sisse, pasan el medio campo...

- ¡Deja de ver el partido de mierda y escuchame!
- ¡Dejame en paz gorda decerabrada!- Grito Jhonny...

SALE EL ARQUERO, ES LA ÚLTIMA DEL PARTIDO. SISSE....SISSE ¡El ARQUERO DA REBOTE! RECUPERA RETRAND....
Gol...
Gol de Landesia....Himburgo se queda afuera de la copa...Himburgo ha sido eliminado...
Luego la Frase que recuerdan aun todos los Himburgueses
Soy Tony Gubba...Son las 23 Horas con 25 Minutos  y este país es una Mierda. -

- ¿Queres ver el partido? ¡ANDA A LLORAR CON ESTOS MUERTOS!¡TOMA, CABECEA!- Grito Pamela y con sus  brazos gordos pero fuertes le lanzó por la cabeza a Jhonny el televisor, un muy decepcionado y joven J.C Smith (jugador estrella que tendría su revancha como técnico muchos años después)  por poco se estrella en la cara de Jhonny Woodward esa noche. 

***

Aquella fatídica noche en que Himburgo se quedó fuera del Mundial por un gol tan súbito como estúpido Jhonny debió dormir en la vieja camioneta Cheby oyendo música y bebiendo las latas de cerveza que tenía en la misma. Mientras escuchaba la radio local y pensaba en de que forma iba a comprar otro televisor se quedó profundamente dormido alrededor de la medianoche. Entre los últimos pensamientos que rondaron su cabeza dentro de la cabina de la Cheby estuvo el libro nunca terminado cuyo título no podía recordar.

Tal vez, de haberlo terminado su vida hubiese sido distinta. Tal vez hubiese sido un gran éxito de ventas y eso le hubiera conseguido una hermosa esposa con hijos que lo vengan a visitar y, por supuesto, ver el Mundial sin problemas. Ir al bar a llorar con los amigos porque se quedaron afuera en el último segundo y esas cosas que hacen los esposos que no son dominados por sus esposas como él. 

La oscuridad del sueño lo invadió lentamente, invitándolo a hundirse en el mundo de lo onírico para soñar, tal vez, que metía un gol de cabeza a Landesia o que estaba casado con la actriz que hacia de la esposa de Mickel en El Padrino. Sin embargo nada de eso ocurrió...sino más bien algo totalmente distinto... y mucho más sombrío.

Eran las tres de la madrugada según su reloj de Gongo Bonzo. La oscuridad de la noche ocupaba toda la campiña y su casa a la izquierda no era otra cosa que una silueta oscura y difusa. La bruma cubría la carretera 4 y el silencio inmutable de la madrugada permanecía expectante. Jhonny se incorporó en el asiento tras quitarse la baba de su hombro sorprendido por haberse quedado dormido tan abruptamente y de manera tan profunda.

Comenzaba a desperezarse cuando por el rabillo del ojo vio una silueta sentada justo al lado de él en el asiento de acompañante. Por completo asustado y aturdido ante la no invitada compañera Jhoony llevó una mano a la traba de la puerta pero esta se encontraba asegurada. - ¡No tengo plata!- Gritó Jhoony asustado creyendo que sería victima de un robo. Ni siquiera se animó a ver al costado, su corazón comenzó a latir apresuradamente. La mano de una mujer, de una piel tan suave como la misma seda le tomó la suya. Era tibia y dulce...
- Pero tienes un libro. Un libro que no has terminado.
- ¿¡Que!?- Repuso Jhonny casi sin aliento.
- Y tiene el nombre más bello que alguien me ha dado alguna vez...
- No...se de que me habla...por favor deje que me vaya, quédese con la camioneta.
- No.- Dijo la silueta de la mujer. Su voz era calma como la de los ángeles, aunque sonaba imperativa como la de Lucifer. - Debes conducir Jhonny. Debes conducir a casa de tu abuelo.

Si bien el granjero no miró hacia su acompañante pudo ver como en el tablero se reflejaban sus ojos amatistas. Eran dos hermosos faros misteriosos que parecían salidos de...parecían salidos de....
- Tu Libro esta en casa de tus abuelos. Tu esposa lo encontró antes de mudarse y lo dejo a tu madre. Pero tu madre se lo regalo a tu abuela creyendo que era de Thomas, pues tu tomaste el título que él me dio antes de morir. Y yo necesito recordar...necesito recordar ese título ahora y tu también. Pues es el nombre más hermoso que alguna vez me han dado y necesito recordarlo. 
- Yo.....
- ¡Conduce Jhonny!- Dijo la Mujer y llevó la mano de Jhon al volante con fiera resolución. 
***

El granjero despertó a la misma hora, tres de la madrugada y se dio la cabeza con el techo de la Cheby del salto que pego. Miró por todo lados para asegurarse que había estado soñando. Respiró profundo y se tranquilizo escuchando el silencio de la campiña solo ser interrumpido por el largo canto del viento soplando entre los arboles de la ruta 4 y el jardín delantero de su casa.  

Una vez estuvo lo suficientemente despabilado pensó "Dios...tengo que dejar de chupar...". Al ver el tablero para volver a chequear la hora recordó los ojos amatistas que allí se habían reflejado en su pesadilla. Él los había creado para un personaje basándose en el título que su abuelo había puesto en la primera pagina de su nunca terminado libro. Fue la primer imagen que le vino a la mente tras leer esas palabras que su memoria había decidido olvidar...

Entonces recordó: La primera vez que entró al estudio en la casa de su abuelo Thomas encontró la maquina de escribir con una hoja en blanco dentro de la misma. Allí había visto las últimas letras que su abuelo había escrito antes de morir de un ataque al corazón. Seguía sin recordar el putisimo título, pero recordó que, (como quien hace una travesura) ajusto la hoja, se sentó y empezó a escribir lo primero que le venía a la mente usando esa frase como disparador. 

Había olvidado también que su esposa Pamela había dado a su madre de recuerdo muchas cosas pertenecientes a Jhoony antes de casarse el día que se mudaron de Lapan Grows a Witters Alley. Su camiseta del Platino F.C, sus discos de Blues y algunos osos de peluche. Cosas que llevaban muchos años amontonandose en su cuarto. Sin dudas el libro tenía que estar entre esas cosas. Seguramente escondido en algún cajón de un mueble viejo.

Sentado en mitad de la nada misma y con muy pocos deseos de volver a la casa donde su felicidad llevaba tantos años muerta como sus deseos sexuales hacia Pamela, Jhoony pensó que a él también le gustaría recordar el título de aquel libro, incluso aventurarse a continuarlo. Después de todo la rencorosa Pamela iba a hacerle la vida imposible lo que quedaba de la semana, apurandolo para que compre otro televisor y cosas por el estilo. 

Nunca antes Jhonny Wooward había desafiado a Pamela ni la había dejado sola, aun luego de eventos similares al de esta noche. Bajaba la cabeza y se resignaba pensando que era ese el papel que le había tocado en la vida. Había llegado a aceptar como algo común sus estúpidas rabietas sin sentido y aquello de "Maricón Descarado" siempre después de su nombre. 

Recordó a Mickel en aquella escena de El Padrino donde sella su destino en tres disparos. Tal vez aun no fuera tarde para que, por una vez en su vida, Jhonny se la jugara igual que Al Pacino y fuera en busca de su libro incompleto. Después de todo cualquier ridiculez era mejor que volver a su casa y soportar a la gorda Pamela y sus reproches.

Aplicó los cambios de la Chevy y la camioneta se deslizó en dirección al norte.  Los faros antiniebla se encendieron e iluminaron los troncos de los arboles al costado de la ruta, silenciosos guardianes de la gélida noche. Y hacia Lapan Grows partió Jhoony Woodward en busca del libro que soñó escribir cuando los ojos amatistas de una hermosa mujer de sus fantasías significaban todo para él. Invisible a su mirada, la misma sonrío y lanzo un beso por el retrovisor de la Cheby, muy dispuesta a hacer sus sueños realidad treinta años después.

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