viernes, 12 de diciembre de 2014

Memorias de la Nevada XIII



¿Sufren los Robots?


Madrugada del domingo.
Horas antes del suicidio de Peter Leggins
Tronador Hills Hospital - Fixa Town.


¿Saben? Voy a hacerles una confesión. Decía el ya algo veterano periodista mientras paseaba con aires pensativos por su estudio de la cadena IMPERIA NEWS.  Cuando el partido de los trabajadores, el de Jack Pallance, ganó las elecciones tuve miedo. Pensé que íbamos a volver al Himburgo del pasado, de la confrontación, del populismo, de la burocracia estatal...Ah, pero a los jóvenes y a los pseudo progres Pallance los tenía encantados y fueron en masa a votarlo.

Ahora, que finalmente este  partido parece haber adoptado la vía del progreso me encuentro tenso, confundido. ¿Ellos se volvieron liberales o yo me convertí en Socialista? Himburgo es un país de lo más extraño. Ahora esos mismos jóvenes que debatían conmigo son de la contra.

Por último, hablando de los Jóvenes Dijo el famoso Periodista que a menudo hablaba a una tal "Doña Rosa". Quiero hacerle una pregunta a todas las madres de este país. El ya algo anciano comunicador miró directo a la cámara, hizo una pausa como intentando amenizar las duras palabras que tenía para decir a su temerosa audiencia. ¿Usted sabe donde están sus Hijos? Cuidado...pueden estar poniendo bombas. 
Hasta Mañana.

Auspiciaron este programa las Siguientes Empresas a las que les Importa el País
Ciberdrone Sistems, Producimos el Futuro, Producimos el cambio
Centnel Comunications, Hablar nos hace Mejores, nos hace humanos
Olgaciber Robotics Una Vida sencilla es una Vida Robotizada.
Wako Oil Una Animalada de Rendimiento y Velocidad.

Y Ahora un Nuevo capitulo de "Amores en Peligro"
Cuando tu esperanza esta en los grandes medios de comunicación, tu esperanza esta infectada y morirá al poco tiempo, el mismo breve lapso de tiempo que dura una noticia en cualquier lugar del mundo de cualquier medio de cualquier planeta. Lucy Drissen no tuvo que ir a la universidad para entenderlo. Habían pasado 48 Horas según pensaba desde que una banda de salvajes la violaran, la golpearan y la dejaran semi muerta en la desierta ruta bajo la congelada lluvia. Y habían pasado 24 desde que mirara a la puerta de la habitación aguardando por un medico. 

Si creen que Lucy le hizo caso al viejo Thomas se equivocan. A pesar de que el anciano seguía sentado al costado de su cama en un religioso silencio, Lucy dijo reiteradas veces a las enfermeras del Tronador Hills  de Fixa Town que quería hacer una denuncia policial. Ellas solo le contestaron que estaban "Trabajando en eso". De hecho Lucy Drissen contó brevemente a una de las enfermeras del turno de la mañana lo que le había ocurrido. Aunque suponía que la historia anterior sobre un viejo loco que se empecinaba en estar sentado a su lado hablando sandeces bien podría haber dado por muerta su esperanza de que alguien le creyera aquello que tenía para contar. 

Pero aun descartando la posibilidad de que algún elemento del estado recogiera su denuncia tenía verdadera fe en aquello que la había acompañado de pequeña: La television. Imaginó que a esta altura su madre ya debía haber hecho la denuncia y eso la tranquilizó un poco las primeras horas que estuvo internada, viejo loco o no, su madre haría lo posible por encontrarla. Y de no encontrar respuestas satisfactorias como adelantó Thomas, iría a algún medio de comunicación como es usual en los ciudadanos que se sienten abandonados por el estado que sus impuestos alimentan.

Más tenía el televisor encendido día y noche esperando encontrarse a si misma reflejada en el viejo Tashita Classic amurado a la pared. Pero en 48 horas ni la más escueta linea sobre su caso había alcanzado los titulares nacionales o provinciales. Las cadenas de Himburgo estaban ocupadas en cosas más importantes como la camada de tigres blancos nacidos en el zoológico, el accidente de un barco petrolero cerca de las costas de Baresto y el nuevo y ridículo discurso de Ronald Gomez, el dictador caribeño enemigo numero uno de Occidente por esos años. Ahora mismo podía en el telediario. Desde el balcón de su palacio agitaba el puño al aire a medida que gritaba "¡Viva la Revolución Latina! ¡Viva el pueblo latino!¡Abajo los fascistas Amerikanos! ¡Abajo la dictadura asesina del Himburgues-colonialista  Jack Pallance! - Luego disparó al aire con una pistola Tokarev. La gente enloquecía ante ese viril gesto de autoridad. 

Con frecuencia, durante esas largas horas de espera, miraba a Thomas sentado a su lado con la vista fija en la pared del fondo. Visión o no, tenía que reconocer que era bastante educado y silencioso. Tras su última conversación no había emitido palabra alguna. En ciertas ocasiones giraba su cabeza hacía la ventana fuera como un jubilado que ve las hojas de los arboles caer. Midiendo el tiempo que le toma al mundo dejar el color verde para pasar al marron. O, en cierta forma, midiendo el tiempo que le queda antes de ser olvidado por todo ser viviente en esta tierra. 

Lucy aun continuaba debatiendo sí el anciano era real o no. Y en verdad todavía imaginaba que Thomas no era otra cosa que un producto muy elaborado de su mente que funcionaba como consecuencia del gran Shock emocional al que había estado expuesta. Con el paso de las horas dejó de preocuparle si era real o no. Llamó mucho más su atención el hecho de que Thomas albergara algo que ella era capaz de reconocer como real y eso era el dolor. Un lugar donde ella podía verse reflejada, fuera el espejo ficticio o no. 

A muchos de ustedes podrá parecerles extraño (y ¿A quien no?) pero lo que llevó a Lucy a establecer una comunicación sincera con El Ensamblador tal y como él esperaba que ocurriera no fue la de hallar en este la salida a su problema o encontrar la justicia que aparentemente todos los que la rodeaban habían decidido vedarle. Sino que fue debido a algo mucho más humano y primordial: La certeza de que, de alguna forma, ese anciano sentado al costado de la cama o bien  el poder que habitaba detrás de sus pupilas comprendía con exactitud la desesperación del abandono. 

Como ya saben, Lucy Drissen no era un ser sobrenatural, ni una luminosa mente, ni siquiera una avispada adolescente. Pero por esas breves horas que paso con El Ensamblador hasta el final alcanzó a comprender sin que Thomas dijera nada por qué ella había sido escogida para el sombrío encuentro. Porque solo una victima de la total ignorancia, del rechazo más feroz y del alejamiento más cruel era capaz de comprender el verdadero sufrimiento del vacío. Y si era capaz de comprenderlo era igualmente capaz de forjar un nexo en común con ella, la gran estrella, la olvidada princesa de Ojos Amatistas en su castillo de cristal.

Lucy bien podría haberse resignado a morir y de hecho eso hubiera ocurrido indefectiblemente de no ser por la extraña compañía de Thomas Woodward, el Ensamblador. Pero lejos de permitirse morir en la fría cama de un hospital público decidió hacer migas con la única cosa que parecía tener cierta empatia con ella. ¿Quien uede culparla por ello? 


- Y bien...- Dijo Lucy mirando a Thomas desde la cama. 
El anciano, inexpresivo, volteó hacia ella.
- ¿Y bien que?
- Habló de cosas raras y se calló de pronto. ¿No era que necesitaba que tomara una decisión? 
- ¿No crees aun que soy producto de tu mente?
- Dadas las circunstancias, me importa una mierda. Pero no tengo nada mejor que hacer. 

Thomas hizo una breve pausa y volvió a mirar su reloj. 
- Eres algo más avispada que tus antecesoras. En hora buena, el tiempo no sera nuestro aliado en esta empresa. 

El ensamblador sacó un billete de 50 Reales y los depositó en la mesa de luz de Lucy. Luego sacó un pequeño portafolios de debajo de su asiento y lo acomodó sobre sus rodillas abriéndolo con rapidez. Del mismo retiró muchos papeles de lo que a Lucy le parecieron diarios de diferentes medios locales, Provinciales y Nacionales. 

- ¿Para que es el billete?- Preguntó Lucy.
- Ah, creo que con eso bastara para que, eventualmente puedas verificar por tu propia cuenta todo lo que voy a decir de ahora en adelante. 
- Solo quiero aclararle que todo lo que  me dijo todavía me parece una idiotez. Pero me gustaría escucharlo de todas formas. Digamos que, la situación actual no tiene mucho sentido de por si. 
- Y con el tiempo perderá todo el sentido que aun conserva. 
- Que quiere abuelo...

Thomas aclaró su voz.

- Necesito de tu cuerpo, de tus conocimientos como humana, de tus sentimientos, tus impresiones, deseos y angustias. Necesito todo lo que tu mente procesa y de la forma en que lo hace. Necesito tu forma de percibir la vida y la muerte, la tristeza, la risa o la ironía. En resumen, me es preciso un espécimen humano de tus características en este tumultuoso tiempo y de toda memoria genética posible que se halle en ti. Mi señora ha estado ausente de este mundo por muchos años y le es menester conocer en profundo la naturaleza del humano. Por desgracia dicha naturaleza es cada vez más errática, elaborada y cambiante, por lo que otros ya no nos son útiles. De la misma forma que un auto viejo ya no sirve en una carretera moderna. 

- ¿Quiere que se lo anote? Viejo loco...
- Tampoco es importante que tu, en tu estado actual llegues a comprender el porque de esta petición. Pero dadas las circunstancias en las que te hallas preferimos mantener cierta cordialidad y afabilidad en nuestro pequeño intercambio. 

El anciano hizo silencio y luego retomó puntualizando con modos aun más elocuentes, como un fiscal intentando convencer a un jurado:
- Mi objetivo, Lucy , es el de ensamblar todo lo que te he referido con parte del ser de mi señora para llevar a cabo el plan propuesto por la misma. Dicha pieza, que tengo aquí en mi maleta, se hará una con tu cuerpo restaurando tu aspecto original antes de este incidente pues tu belleza ha sido de su agrado. Según dice, y yo secundo, tu tienes los rasgos más acabados de lo que la especie humana considera una "Bella Mujer" y, por ende, de un objeto de deseo en este tiempo. La razón por la cual me he detenido a analizar lo que tu sociedad consume en la television y medios gráficos es básicamente confirmar dicho diagnostico.

- ¿Y que piensa hacer tu...señora con todo eso? ¿Una campaña de modas?

Lucy logró sacar una sonrisa del gélido Thomas Woodward. Como quien ve a un perro hacer una gracia más propia de un ser humano.
Touche. Bueno saber que nos estamos entendiendo. No exactamente, aunque podríamos decir que la parte más importante de nuestro plan es la de generar el mismo efecto que una campaña de modas o los anuncios publicitarios. 
- Bueno...¿Pero para que?

Thomas contesto radiante:
- Para que todo vuelva a la completud e uniformidad del inicio. 
Lucy movió su mano para indicar que el anciano estaba equivocado.
- No existen los mundos perfectos. Tu señora es una boluda como yo.
- Pero Existieron, mucho tiempo atrás, antes de que todo se fragmentara y al fragmentarse naciera la ausencia. Fue en un tiempo que solo mi señora y otro recuerdan, no lo comprenderías. Pero, en resumen tal es su objetivo y por consiguiente mi misión. Parte esencial es recibir tu aprobación para utilizar todo lo que te he mencionado.
- ¿Y si me niego?
- No veo que razones tendrías para negarte.

Lucy se indignó.
- Por empezar, sigo viva maestro...¿No cree que tengo mejores cosas que hacer que...entregarle mi cuerpo a un demente como usted?
- ¿Y cuales serían esas cosas?
- Yo...- Lucy hizo un alto al verse entubada y entablillada en la cama del hospital. - Yo...no lo se, puedo empezar de nuevo. Tengo traba...- Recordó a Peter Leggins marchándose a toda velocidad por la carretera. - Es decir...tengo aun trabajo en la cafetería de Joes!

- Un buen lugar para trabajar, si es que sobrevives a tus heridas, claro. La chusma ignorante de un pequeño pueblo rural aumentando la clientela de un restaurante medio pelo con tal de ver a la victima de un horrendo crimen. O ¿Acaso crees que entenderán tu derecho como victima a la intimidad? ¿A la distancia?
- No se de que planeta viene señor. Pero aquí hay muchas buenas personas, gente de trabajo y solidaria.
- Como Peter Leggins.
- ¡Como mis vecinos! Repuso Lucy con autentico enojo.

- ¿Te refieres a las personas que viven en los alrededores de tu hogar? ¿Por que ellos harían más o menos que Peter?  ¿Por que viven en la puerta de junto? Las sonrisas de "Buenos días" y "Buenas noches" no serán de mucha ayuda cuando regreses. No van a pagar las cuentas de tu tratamiento una vez terminada la urgencia, ni las operaciones a las que deberás someterte hasta la mayoría de edad. Tu madre esta casi en edad de jubilarse, ahora deberá continuar trabajando en ese taller textil del cual quiere despedirse hace años para mantener los nuevos gastos que supondrán mantenerte viva y sobre tus pies. Silla de Ruedas, medicamentos, nuevas internaciones, post operatorios, dietas especiales, y desde ya la muy necesitada ayuda psiquiátrica que requerirás una vez camines fuera de este hospital.

¿Universidad? eso cuesta mucho más de lo que tu salario de Joes! puede pagar Lucy. Tendrás trabajo, eventualmente alguna mano caritativa te dará una oportunidad. No por que crean que la merezcas, sino más bien para lavar las culpas de alguna compañía que necesita estar exenta de impuestos como Mc Dowals o Burguer Kong. Esa no parece la clase de vida que merece la pena vivir. ¿No es así?

Trabajos mal pagos de turnos nocturnos, habitar una vivienda más accesible para una familia con tus dificultades. Seras un fantasma de Witters Alley caminando por el barrio pobre de la ciudad que es solo seguida de cerca por los comentarios sobre su trágica historia que es entretenida de contar debido al morbo que contiene. Más irrelevante en términos de pedidos de reparación. Dije que esta sociedad ha firmado tu sentencia de muerte y no he exagerado al respecto Lucy.

- Puedo mudarme a un lugar donde nadie me conozca. ¿Que dice de eso Gandalf?
- ¿Con tu anciana madre a cuestas? ¿La obligaras a dejar el único lugar que conoce para esconderte en el anonimato de la gran ciudad?
- ¡No lo se! Ni siquiera se...- El rostro de Lucy se contrajo en una mueca de llanto contenido. - Ni siquiera se si voy a estar viva mañana.

Rompió en llanto.
- Lo estarás.
- ¿Y como carajo lo sabe?

Thomas golpeó suavemente el portafolios que había abierto.
- Lo tengo todo aquí. Mi señora me ha otorgado para esta misión de todos los recortes de diarios que se emitirán desde mañana en adelante sobre este caso. ¿Como los consiguió? Bien...es un poco previsible saber que van a escribir sobre ti y este asunto. Esta tan segura de esto que me ha dado esos  50 Reales para que tu misma puedas verificarlos, comprando cada uno de ellos al final de nuestra charla. Si encuentras una coma de más siquiera puedes negarte y olvidar todo lo que te he dicho.

- Suena como que fue tu señora la que hizo todo esto.- Contesto Lucy con desprecio.

Thomas rió:
- Oh no Lucy. Tu caso lleva escrito "Made In Himburg" por todos lados desde el comienzo. Si realmente estuviéramos deseosos de forzar la situación ni siquiera estaríamos teniendo esta charla. Yo ya tendría lo que quisiera. Desgraciadamente no es así. Eso sería Digno de Los Dioses-Debiles-Del-Cielo a los que mi maestra aborrece por su...bueno, falta de tacto.
- ¿Dioses débiles del cielo? Usted sí que esta chalado.
- No tiene importancia, olvídalo.
- Y porque no fuerza la situación y me deja en paz.
- En ese caso el ensamble sería una tarea extremadamente dolorosa para ti y dadas las circunstancias, no estamos interesados en darte mayores tormentos.

Lucy afirmó con la cabeza y contesto con cierta perspicacia.
- Osea que siente Piedad.
Thomas, inexpresivo como estatua de prócer no supo de momento como recoger el guante. Luego respondió algo apresurado.
- No es cuestión de piedad, sino de eficacia. La piedad contiene un importante grado de menosprecio y otros sentimientos humanos que no son propios de nuestra señora.
- ¿Y usted?
- Yo soy solo una forma de ella. No albergo pensamientos o juicios propios. Pero esta imagen que ves es más accesible para alguien de tu especie.
- ¿Y seré como usted si me...ensambla?
- En un 99%. El 1 restante quizás albergue parte de tus costumbres o gestos tales como formas de caminar, saludar o sonreír.
- Pero si me muero acá o me muero al ser ensamblada es lo mismo.

- Nunca hable de matarte, sino de ensamblarte. Seras parte de Ella y ella sera parte de ti.
- ¿Y a usted como le fue con eso viejo?
- Experimento una algarabía incapaz de ser comprendida en otro estado mental.- Dijo Thomas sin que se le moviera un pelo.
- Más bien parece un robot repitiendo pavadas.
Thomas se sonrió. Luego contestó.
- Tal vez...pero ¿acaso sufren los robots?
- No...pero tampoco son felices...- Lucy intentó imaginar el estado emocional de su tostadora y por un momento se convenció de que la locura finalmente había llegado a su cerebro.

- Eso es lo que nos hace diferentes y el trato mucho más apreciable para ti Lucy. El mejor ejemplo para alguien de tu educación religiosa serían los Ángeles o bien los espíritus gentiles que están en la gloria del Señor según dicha creencia.

De pronto Thomas hizo un alto en su discurso y hecho una mirada a la habitación.
- Tal vez lo mejor sea salir de aquí. Este cuarto no es de gran ayuda a la hora de explicar ciertas cuestiones.
- Seguro...llame a una agencia de coches y vayamos a tomar algo a los Cinco Gatos...- Respondió Lucy irónica.

Thomas se llevó una mano a la barbilla:
- Estaba pensando en el Mar.

***

Lo primero que escuchó luego del apagón fue el canto de gaviotas y su nariz percibió de inmediato el familiar olor del Mar. Lentamente, como llegando en un trago largo pero espeso el sonido de las olas chocando contra los acantilados se hizo más y más fuerte. Cuando la oscuridad retiró el velo de sus ojos se halló en un largo precipicio junto al océano donde la hierva verde le besaba los pies descalzos. El cielo estaba algo nublado y el viento rugía y aullaba entre las rocas del acantilado. Pero estaba de pie y vestida.

A su lado, con sus ropas caras y dientes brillantes, estaba Thomas. Su pelo cortó blanco como nieve era ahora despeinado de su engominado natural. Lucy miró en rededor y creyó reconocer algo en ese lugar. A solo unos pasos un viejo camino de grava se abría paso en el accidentado terreno, rodeado de florecillas aunque desprovisto de arboles. El serpenteante sendero ascendía hasta una pequeña capilla cuyo campanario miraba a la mar con dejos de melancolía religiosa. Las campanas sonaban y el resonar de su bronce trajo sosiego a Lucy por primera vez en muchas horas. 

- No te preocupes por tu aspecto. Nadie nos vera aquí. - Dijo Thomas, quien ahora tenía aquel bastón caro que se exhibía en la pintura de Lapan Grows. - Luces como estabas antes del incidente en el Club. No quiero que te asustes al pasar por algún espejo. 

- ¿Que?...¿Como? ¿Es un sueño?- Preguntó la muchacha asombrada tras notar que tenía puesto su vestido negro de encaje y que su ojo derecho ahora podía ver a la perfección. Como dominada por la sorpresa o la histeria empezó a tocarse por todos lados en busca de heridas o suturas. 

Thomas, ante todo un caballero, abrió un paraguas y le palmeó la espalda calmandola:
- Lo que dije es tal como lo dije. Es la imagen mental que tienes de ti misma. No hemos ido a ningún lado en realidad. Estamos dentro de tu mente. 

A pesar de lo bizarro de la cuestión la energía renovada que Lucy sentía ahora la hizo bromear como si Thomas fuera un viejo amigo. Se rió juntando los ojos y el sonido de su carcajada reboto entre las piedras. Algo había cambiado en ella. - ¿De que capítulo de La dimensión desconocida salió?

Thomas se tomó a buen grado la broma. 
- Te sorprenderias...- Pero Lucy no supo que quiso decir con ello. El ensamblador la invitó a caminar por el camino de grava hacía la capilla. - Vamos, o nos perderemos la ceremonia. No te preocupes por ellos, no pueden verte ni tocarte. Este es un recuerdo que has tenido guardado por muchos años y tal vez, tarde o temprano lo hubieras recuperado. Adelante.

Lucy Drissen fue caminando del brazo de Thomas colina arriba. Las gotas de una lluvia pasajera caían sobre los dos, pero hacia calor y dado el estado y color del campo debía ser primavera o verano. Ya más cerca vio una fila de personas vestidas como en los años setenta haciendo fila para ingresar en la iglesia. Había muchos niños y niñas de blanco de la mano de sus padres. Entre la multitud le pareció reconocer a algunos.

- Espere...- Dijo deteniéndose. - ¿Esta es mí...?
- No te culpo por haberla olvidado. Estos rituales son por lo menos aburridos para cualquiera. Sí, esta es tu primera comunión. La tomaste cuando aun vivías en Riggensport, antes de que tu padre falleciera. Viniste aquí con tu madre y otros chicos de tu edad. 

Dado el Shok Lucy  trastabilló y Thomas evitó que cayera al suelo. Aun a sus 21 años el recuerdo de su padre enfermo de Cáncer cuando  niña era un ataúd que no se había decidido a abrir del todo.  Su madre sufrió mucho por la partida de Clark Drissen, obrero Ferroviario que trabajaba en los talleres de Riggensport, en la provincia de Saint Custer en la costa sur de Himburgo.

- No quiero....no quiero ver a...a....

Tan pronto como empezó a rememorar esos momentos de su infancia  el cielo pareció ennegrecerse a una velocidad inusitada y el mar embraveció de manera súbita. Un trueno resonó y un relámpago cruzó el hasta entonces paradisíaco firmamento. Thomas la tomó muy fuerte del brazo y la hizo volver en sí y entonces todo pareció regresar a la normalidad lentamente. 

- La Mente es un lugar muy inestable jovencita. Te ruego que te controles. No olvides que mi objetivo es mantenerte con vida. Si no fuera por mí ya estarías camino a la tumba. Por lo que te imploro que guardes la compostura hasta que regresemos. Si te alteras lo suficiente puede que no regreses nunca a la vigilia.  

Lucy suspiró.
- Bien. Confió en usted...pero no quiero ver a mi....padre. 
- No estaba aquí ese día. Ya estaba muy enfermo y no pudo asistir. Seamos rápidos y no nos arriesguemos a que tus propios demonios nos ataquen aquí. 

Al cabo de poco tiempo los invisibles transeúntes habían subido la loma, toda adornada por banderitas y listones dispuestos por la iglesia. Se abrieron paso entre las familias con sus cámaras de fotos e ingresaron a la capilla. Allí Lucy se pudo ver a ella y vecinos de entonces aguardando su turno para su primera confesión ante un sacerdote. Un hombre gordo y calvo con cara de mal carácter iba desparramando bendiciones y pedidos de rezos a cada niño que se acercaba a su confesionario. Lucy estaba tercera en la fila y parecía más distraída en las pinturas de la iglesia que en el evento mismo.

Thomas y Lucy se pararon al lado de la Lucy niña y aguardaron el turno de la confesión. 
- No se que quiere demostrar con todo esto anciano. 

El Ensamblador señalo al cura con su cara de aburrido y nariz de borracho..

- ¿No recuerdas la pequeña conversación que tuviste con ese hombre del señor? 
Lucy lo examinó detalladamente y luego explicó:
- Me acuerdo que el cura que iba a darnos la confesión era uno muy amable y anciano que cayo enfermo esa semana. En su reemplazo mandaron a este desde Triton Parade. Todos los padres se quejaron de que era muy brusco y desagradable. Mi madre prefería al padre Guerrard, la sostuvo desde que supimos lo de...Papá. Luego nos mudamos a Witters.

Avanzaron un turno en la Fila. Lucy aprovechó el momento para verse a sí misma allí parada con un vestido blanco tejido por su abuela y una vincha donde su madre había tejido tres ángeles muy amistosos. - Bueno...al final mamá tenía razón. Era una niña muy adorable a esa edad. 

- Ya casi es tu turno. Presta atención ahora y veras porque te he traído aquí. Le dijo Thomas estricto. 

Lucy se vio a si misma ponerse de rodillas ante el padre Gregor, quien con desgano hizo toda la parafernalia previa a la confesión y luego pregunto:

- Dime Niña, ¿Que pecados has cometido? - Preguntó desganado.
Lucy Niña respondió:
- Le mentí a mi madre. No le dije que me saque un aplazo en matemática. 
- ¿Alguna otra cosa?- Preguntó el Padre Gregor.
- Sí...me comí siete panchos el otro día, me dolió toda la semana la panza. Mi maestra de catequesis dijo que eso era gula. 
- Ajam...¿y?
- Eso es todo Padre.
- Tres ave Marias y un Padre nuestro. ¡Siguiente!

Lucy Adulta miró a Thomas con una expresión Irónica:
- ¿Esos siete Panchos son los responsables de lo que me paso? ¿Para que me trajo? Ya supere la Anorexia ¿sabe?
- ¡Silenció Jovencita!. Mira...- Thomas le volteó el rostro para que escuchara.
Lo que Lucy adulta vio entonces hizo que la tierra de los cimientos de aquella Iglesia mental temblaran y por un breve momento la luz de su recuerdo titubeó, amenazando convertirlo en trauma. Thomas la tomó del brazo, aferrándola para evitar que desabarrancara. Ahora empezaba a recordar:

Por un breve segundo la Iglesia desapareció,  como en una obra de teatro un haz de luz se reflejo sobre ella y el párroco. Todo lo demás quedo envuelto en las sombras de su propia mente, sombras que cubrían todas aquellas cosas olvidadas en el caminó largo de la vida. Podía ver el confesionario y a la niña en un océano de soledad. Fue exactamente así como se sintió a los siete años cuando preguntó lo siguiente al desganado Gregor.

Como haciendo un esfuerzo tal vez demasiado grande para una niña cuyo padre esta enfermo de Cáncer terminal, juntó sus manos y por primera vez en la charla bajó la mirada, con cierta vergüenza. Algo en la cara del cura le dijo que este esperaba algún pecado grave, tal vez la confesión de una chica abusada (le había pasado alguna vez) Aun el inamovible e inconmovible Gregor pareció sobrecogerse ante la actitud de la pequeña con la vincha de Angelitos. 

- Padre...
- ¿Sí Hija?
- Dígame...¿Como es el Cielo?

Vago pero no tonto Gregor fue hacia la evasiva:
- ¿Y porque quieres saberlo?
- No alcanzó a imaginarlo. Solo dígame como es.
- Bueno...- Comenzó a explicar Gregor en un tono algo más amable. - Nadie lo sabe con exactitud Niña. Pero puedes imaginarlo como quieras hasta estar allí.
- Usted lo sabe. Me dijeron que las personas de la iglesia saben muchas cosas sobre eso. 
- Bueno...este. Según nos dice la Santa Biblia en el cielo hay una enorme ciudad dorada, que es la nueva Jerusalem donde reina el Señor. Allí todos los espíritus habitan en compañía de la gracia del Señor cantando "Alabado" "Alabado" rodeados de ángeles y sus seres queridos que ya partieron por toda la eternidad. 

La luz volvió a la capilla y Lucy se alejó de allí para ir donde su madre para que su tía le sacara una foto junto a otros compañeros. Lucy Adulta se alejó de Thomas y se sentó en uno de los largos bancos de madera frente al altar con sus ojos haciendo lo imposible por no lagrimear. Thomas sacó de su bolsillo un pañuelo y se lo alcanzó. Ella se limpió el rostro.
- Muchas gracias por recordarme esta mierda, Señor. - Dijo Lucy enfadada.
- No creas que mi propósito es revolver estos años dolorosos para ti y tu madre. Vengo a ayudarte a que puedas entender a donde iras, que pasara cuando seas ensamblada. ¿Recuerdas porque preguntaste tal cosa a Gregor en tu confesión?

Lucy se vio a si misma sonriendo para la cámara de su tía aun con los aparatos puestos. 
- Claro que me acuerdo viejo de mierda. - continuaba muy enojada. - Mi...mi viejo estaba por morirse ¿Que más iba a querer saber yo? Me fui a mi casa...- Lucy empezó a reír resignada. - Me fui a mi casa pensando que el cielo era un lugar espantosamente aburrido. Su respuesta no me consoló en lo absoluto. Ni siquiera sabía que mierda significaba "Alabado" a esa edad. 

Thomas respondió:
- Supongo que no tengo que explicártelo ahora...-
- ¡Hey! Guárdese su sarcasmo. 

Thomas le cruzo un brazo por su espalda, de la cual mucho se dejaba ver en el vestido negro. 
- No se podía esperar más de un espécimen de la raza humana demasiado preocupado en ese momento por volver a sus clases de Teología que por escuchar las confesiones de una manada de niños demasiado chicos como para pecar. Pero, al menos lograste su atención. El Padre Gregor no tenía muchas ganas de responder preguntas ese día. Sin embargo, Lucy, creo que yo puedo hacer un trabajó mejor. 

Lucy levantó la vista y le pareció que la iglesia, el suelo y las paredes empezaban a desvanecerse al ser amalgamadas por una luz blanca radiante y amena. No flaca y débil como la del sol o la eléctrica. Una luz con consistencia tan liviana que inspiraba a flotar. De los cuadros en los cuales podían verse ángeles brotaron primero cientos de partículas luminosas, como un racimo de maravillosas luciérnagas que se desplazaban como  enjambre, como miles de copos de nieve sueltos al soplido amoroso de un alma gentil. 

Thomas estaba ahora parado a su lado y la cogió de la mano con delicadeza. Sobre ellos las estrellas parecían otras, no tenían la misma forma ni su brillar era igual al de la tierra. Eran mucho menos tristes y ocupaban toda la extensión de un cielo de ensueño. Al rededor de ella y de Thomas las figuras de los cuadros, como animadas por la luz ascendían con una gracia divina hacia el centro de aquel cielo estrellado donde una luz parecía conducirlos de manera tan magnética como espiritual.

- Esto es lo que quiso explicar Gregor esa tarde. Dijo Thomas. - Aunque no lo culpo. No contaba con mis mismos recursos. Y esto que ves Lucy es lo que trataba de explicarte en la habitación. La plenitud. Todos los que alcanzan aquella luz que ves allí se encuentran entonces en un eterno regocijo. La carne desaparece, el Yo se funde, se derrite por su propia putrefacción y alcanza la totalidad de donde vino en un primer lugar. Tu, yo antes de ser El Ensamblador, todos los seres de este mundo que albergan vida han venido de allí y su único destino es regresar. Lo que pasa en medio puede variar según cada individuo. Al final del camino, no reviste importancia alguna. 

Lo que sucederá una vez te haya ensamblado es eso mismo. Como ya te explique no soy una criatura de aquella cosa que ustedes llaman "Dios". Tu Padre ha de estar todavía cantando "Alabado" "Alabado" sin duda. Sin embargo no se ha separado de ti ni de tu madre por la simple razón de que es parte del todo que te sostiene en la tierra ahora mismo. Esta en el aire que respiras, en la hierba que pisas, en el sol de la mañana y en el resplandor de las estrellas. 

El Sufrimiento dejara de existir en este mundo una vez todos se hayan Ensamblado el uno con el otro, formando un lienzo uniforme donde la verdadera felicidad podrá ser por fin alcanzada por todos. hombres, animales o dioses.  Te desprenderás de tu cuerpo, de las ataduras de la carne y la angustia del estar separada sabiendo que deberías estar unida como quienes allá van. Tal y como ocurrió con tu progenitor tras lanzar su último suspiro sobre la tierra. 

Era imposible que lo comprendieras a esa edad y era imposible para tu madre o el cura explicarlo. En verdad es difícil aun explicarlo con mis recursos. Pero ve todo esto Lucy, ve esta maravilla, la matriz de la creación que se levanta por sobre las sombras de los inicios y dime, dime Lucy Drissen sino es mejor que la mejor vida que crees que puedas tener sobreviviendo a tus heridas y dolor.

A cambio de tu cuerpo, mi señora te ofrece el fin de todo dolor y la desaparición de toda angustia. Tu alma nunca más volverá a esta triste, gris y desabrida existencia en el mundo mortal. Una vez leas los reportes que te he traído sera el momento de que tomes tu decisión. Veras que nada de lo que crees que debería ocurrir, efectivamente, ocurrirá. Pues como dije, El poco sentido que tiene pronto lo perderá. Cuando eso suceda, ni siquiera yo podre salvarte del vacío en el que tu alma quedara presa.

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