viernes, 12 de diciembre de 2014

Memorias de la Nevada XIV

Un Agujero en el Cielo 



Para los habitantes de Witters Alley o aun para Lucy Drissen era imposible saber que era lo que estaba verdaderamente en juego en Julio del 83. El poder que de un modo u otro parecía ahora dominar las vidas de Jhoony Woodward y Lucy Drissen no estaba siquiera en la cuenta de grandes sabios del pasado y muchas de las canciones que hablaban  sobre ella en la antigüedad estaban perdidas en la muy corta memoria del hombre. Para entonces tan solo  en las paginas del manuscrito de Thomas y eventualmente en el de Jhoony. En el borrador estaba su nombre y ella necesitaba recordarlo para volver a ser aquello que fue. 


En el submundo, las razas de los Dracidas y los Vlaind que más adelante se verían directamente afectados por esto, dormían aun el largo sueño en el que la modernidad los había sumido. Ocupados como estaban en sus rencillas mezquinas y mínimas a comparación de lo que la vieja y gran estrella empezaba a motorizar lentamente.  El primer golpe aun tardaría en llegar otros 18 años, cuando ya nadie recordara a Lucy Drissen o preguntara por el enloquecido Jhoony Woodward. Por lo que el destino de miles quedó en manos de Lucy Drissen, Jhoony Woodward, Lidia Allens y Howar Fells. Antes del Hongo de fuego que arrasó con la vida de más del 80% de la población de Witters Alley en el 99 hubo un incendio  previo en el  83 que le secundó en victimas.
En el Cocoon Club.

***
Estación de Radares de Alerta Temprana "Kilo" 
A Pocos Kilometros de Witters Alley.

Sam Treckler ya tenía aspecto de cansado cuando llegó al comando de radares de alerta temprana del Sur de Himburgo conocido como "Kilo". A menos de dos Kilometros de la base aérea de Triton Parade, pueblo vecino de Witters. El Coronel recibió el saludo marcial de todos los operadores en la estación y se acercó a su adjunto para ponerse al tanto de las novedades. Treckler estaba recién llegado de una junta del ministerio de defensa en Blondres. 

El sonido de las computadoras y el murmullo de los operadores era contante en ese bunquer caluroso. Aunque tenía que reconocer que en los últimos años la Administración corriente había hecho del lugar un amplio salón luminoso y de aspecto moderno. Hasta hace no muchos años "KILO" era un agujero de computadoras y circuitos oscuro y deprimente.  Ahora por poco y daba algo de gusto estar frente a las grandes pantallas conectadas con las otras estaciones como esta a lo largo del país.

En las paredes  aledañas podían leerse lecturas y números de todo tipo y colores. Eran los resultados de monitoreo del espació aéreo y la información recibida desde la computadora central de defensa en el norte del país.

- ¿Como estuvo el viaje Coronel?- Preguntó Ruby acercándole un mate.
- Como todos...Si hubiera querido formar parte de esas cosas sería político, no militar. Estan obsesionados con el tema de la "guerrilla" y la "revolución latina". No se ni para que me invitaron. Que yo sepa los guerrilleros no caen del cielo ni los detectan los radares....El tarado de Siller preguntó como reaccionarían nuestros radares si los guerrilleros en el exterior se lanzaran en paracaídas sobre Himburgo. El jefe del HIS dice que hay un plan de Ronald Gomez que consta de lanzar varios paracaidistas sobre la capital y que estos cuenten con el apoyo de células terroristas latinas en nuestra zona de mando.  Por su parte el monje negro de Inteligencia Militar añadió a la muy lógica fantasía que ellos tienen informes de que Ronald Gomez pretende lanzar no soldados, sino Simios con bombas en sus pechos sobre Platino para que se detonen en las calles creando pánico. 

Ruby, de lentes gruesos y cabello corto contesto irónico,
- Veo que en Blondres todo sigue igual de bien...-
- No sigamos hablando de eso, me pone de mal humor. Dame un cigarrillo. - Ronald Gomez y sus aliados no tienen siquiera la capacidad operativa de controlar sus fronteras. ¿Como van a encarar cualquier cosa si nuestros aviones espía pasan por su espació aéreo como agua por un colador? Esos paranoides me irritan...

Teckler de unos 50 años era un militar de alto rango. Y por suerte para él su misión era cuidar de los cielos de Himburgo en toda la región suroeste del país. Muchos militares (de los aun buenos por así decirlo) preferían esta clase de trabajos de monitoreo y vigilancia antes que involucrarse con los horrores de la dictadura. Solían bromear diciendo que el comando de vigilancia aéreo espacial solo trabajaría duro un día o  "Ese día". Es decir, en el caso de una guerra nuclear. Por suerte no había nada que hiciera pensar que algo como eso podría llegar a ocurrir. 

Ruby informó de las novedades al Coronel y eran todas cuestiones de los más normales y rutinarias en KILO. Y en lo último de la lista Ruby añadió con cierto enfado:
- En resumen jefe, lo único que todavía no hemos podido solucionar es el punto ciego del que le hable antes de que se marchara. 

Teckler se acercó a una de las pantallas delante de un joven operador. En la misma podía verse al área de cobertura del radar y este funcionaba a la perfección en toda su extensión excepto por un pequeño, mínimo punto entre Fixa Town y Witters. Teckler preguntó al oficial al mando que vigilaba la pantalla.
- Esa cosa sigue ahí he...
- Así es señor. Y en efecto...- Collins, el operador, fue hacía otra pantalla más pequeña y tras apretar algunas teclas gruesas en un tablero aparecieron unos números que iban de mayor a menor en color verde.
- Hemos hecho algunas lecturas junto con la estación de Radar de Herkrania. Ellos coinciden en que hay un punto ciego entre ambos radares y que este no existía hasta hace unos tres días. 
- ¿Han preguntado a Experimentales de Triton  sí están probando algún prototipo allí?
- Sí señor. Y la respuesta es no. También consultamos acerca de dispositivos Brusos o Chonos capaces de evadir radares. Pero la respuesta fue negativa. Hay solo un antecedente a una anomalía como esta y esa fue hace más de cuarenta años. - El hombre de color miró la pantalla nuevamente y continuo: Fue en el área de Lapan Grows. Poco después de la guerra las estaciones del comando oriental sufrieron una situación similar por una semana. A los siete días desapareció.  Reportaron igual anomalía que nosotros hace 24 Horas. Están trabajando en solucionarlo.

Ruby, incomodo agregó:
- Sí, en el 46  desapareció luego de que un meteorito pequeño chocara contra las montañas. Hubo un fiero incendio...espero que esta vez sea solo un error de la maquinita
- Si quieren buscar meteoritos preguntan a la agencia espacial. - Dijo Teckler. - ¿Que contesto Meteorología?
- Dijeron que lo más probable es que el mal tiempo halla dañado el radar. 
- ¿El mal tiempo? ¿Un Radar militar de largo alcance que costo quince mil millones de Reales no puede con una tormenta?
- Dos Radares...- Agregó Ruby. - El de Lapan es el mismo tipo...un poco más viejo pero de igual funcionamiento. 

El operador Collins hablo:
- Señor, llevo siete años en esta estación trabajando con este radar. Le aseguro que nunca pasó algo parecido. Los técnicos ya lo revisaron mil veces tanto el radar como las computadoras. Sea lo que sea no es el aparato. Ademas...- Tomó unos papeles sobre la mesa. - Este punto ciego no solo no se va sino que ha crecido con el tiempo. Hasta ayer eran menos de 200 metros que quedaban fuera de cobertura. Ahora 500 metros. Justo al sureste de Witters Alley. 

- ¿Le dio Cáncer al Radar?- Preguntó una operadora al lado de Collins. 

Teckler ordenó:
- Vigilen esa cosa e informen periódicamente si sigue creciendo. Ruby, habla con la gente de Lapan Grows sobre ese antecedente. Yo haré mis llamadas. Puede que los idiotas de Inteligencia estén probando algún dispositivo demasiado super secreto para informarnos. Quizás si preguntó yo directamente accedan a informar. 
- ¡Debe ser para atrapar a esos malvados Simios explosivos!- Bromeó Ruby. 



***
Afueras de Lapan Grows
Bona Vita Motel 
Jhoony Woodward se miraba al espejo en el motel donde había pasado la noche, a tan solo tres Kilometros de Lapan Grows. Los rastros de su rasurada cabellera se amontonaban en el suelo. Donde antes había estado su peinado de raya al costado ahora una cresta mohicana se presentaba brillosa y con orgullo. La luz amarillenta del pequeño cuarto de azulejos blancos le daba un aspecto enfermizo. No recordaba ni siquiera haber dormido en la cama que rentó. De hecho casi que no recordaba haber rentado un cuarto. Toda su energía estaba puesta en llegar a casa de su abuela, tomar el manuscrito y leerlo en voz alta como quien conjura un poderoso hechizo de mirada a las estrellas. 

Iban a intentar detenerlo, lo sabía muy bien. No solamente la policía, algo más o alguien más deseaba separarlo de manera inmediata de la Mujer de Ojos Amatistas. Ir armado era una precaución que no le hizo asco tomar. La tarde del lunes fue a un enorme super mercado en medio de la ruta y compró treinta  balas calibre 45 para la Colt. Luego las ruedas del carrito lo llevaron a donde se presentaban en fila cientos de hachas para leñadores y moto cierras. La cierra le pareció un poco exagerado, pero el hacha estaba bien para él. 

Luego de los eventos ocurridos en Lapan Grows en la madrugada del miércoles Jhoony Woodward no pudo explicar que fue lo que le ocurrió a su mente. Dijo en varías oportunidades que en diferentes intervalos parecía estar viviendo un sueño sintiendo una gran distancia con la realidad. "Como si viera una película de la que soy parte, pero sobre la cual tengo un mínimo control" Declaró ante el juez dos años después.

Tal vez el beso de la Mujer de ojos Amatistas había llegado muy profundo en él. Y no fue un beso de amor sino de entrega absoluta a ella y sus ruegos. Como el personaje de una novela de romance medieval su vida, sus deseos, y anhelos ya no eran suyos, sino de la dama cuyo listón llevaba altivo. Ella podía tener todo el poder que quisiera sobre él, porque lo amaba y como lo amaba sabía que cosas deseaba transformar y la mejor forma de hacerlo.

Alrededor de las 19 Horas, con el sol ya ocultándose entre las colinas de Strickland y con las negras figuras de las montañas elevándose en sombras Jhoony Woodward salió armado del Motel "Bona Vita" de cartel de neón rosado que zumbaba en la inmensidad de la nada misma. Su luz se reflejaba sobre la Chevy cuando se subió a la misma. Ajustó la 45 a su cinturón oculta tras un piloto de lluvia y dejo el hacha en el asiento contiguo. La Chevy comenzó su lento andar hacia la carretera. Delante de él podían verse las luces de Lapan Grows. Ya no era el pueblito rural que recordaba. Desde su posición se abrían los puntitos de luces blancas, amarillas y rojas entre las desdibujadas figuras de edificios bajos. La  carretera se cubrió de bruma y Jhoony aceleró.

***

Al mismo tiempo Lidia Allens cerraba todas las puertas de su casa con cerrojos. Tras lo visto en el noticiero sabía muy bien que las cosas acabarían tal cual habían comenzado en el Estudio de Thomas, en locura, dolor y sufrimiento. Pensó en tomar la misma salida que casi escoge la noche en que asesinó a Caroline Sunders. Sin embargo, si no había entregado a su hijo mucho menos iba a dejar a la zorra que se quedara con su nieto. De una forma y otra la iba a detener. 

Lidia Allens no podía llamar a la policía diciendo que gracias a un crimen que ella había cometido ahora otro se iba a suceder. Estaba muy vieja como para querer pasar sus últimos años en prisión. Guardo los manuscritos en el escritorio de Thomas. Iba a intentar razonar con él...pero tenía una ligera idea de lo que podría llegar a ocurrir. Si las cosas llevaban a ese punto aun tenía tres balas en el revolver que uso aquella vez. No quiso recargarlo...tal vez aquellas viejas cabezas de plomo del  41 todavía guardar el poder de aquella noche. Si a su amiga le gustaba jugar con simbolismos y cabalas entonces ella haría lo propio. Escondió el revolver entre los pliegues de su manta y se sentó a esperar la llegada de su nieto. 


***

La radió sintonizaba la estación local. Jhoony no le prestaba la menor atención a la música. La carretera era una larga serpiente negra de manchas blancas marcando el doble carril. A sus lados los arboles se perdían en sombras difusas y la luna brillaba con toda una mitad arrancada por la oscuridad. Las luces de su camioneta se proyectaban hacía adelante como enormes faros adentrándose en la inmensidad del espació exterior. Como un buzo con una gran lampara, la Chevy hizo esos  tres Kilometros zambullida en las tinieblas.

Su mirada estaba perdida en la carretera, el reflejo en el cristal de varios anuncios publicitarios traía claridad a la cabina del conductor, a sus manos aferradas al volante, al hacha en el asiento contiguo sacando la cabeza por la ventanilla como un perro jugueton y asesino. La lluvia dio signos de su retorno en el parabrisas con diminutas marcas salpicando el capó y el cristal. A Jhoony le daba la sensación de que su vehículo estaba avanzando hacía un nuevo mundo que se levantaba en tinieblas delante de él, lleno de figuras difusas y sombras esquivas solo  ahuyentadas  por las luces de la Chevy, penetrando las densas tinieblas con estoica voluntad.

Desde el beso a la Mujer de ojos Amatistas Woodward no se sentía igual. Como un androide re programado la duda, la culpa y la angustia habían sido pulverizadas de su mente. Era un autómata que no experimentaba asombro o fiebre alguna. Y sin embargo estaba consciente, al menos minimamente consciente como para tomar decisiones más pequeñas como acelerar, doblar y mantener los ojos abiertos en la soñolienta noche que rodeaba Lapan Grows.

Música
La Radió cambio de estilo musical y la bruma pareció hacerse algo menos densa, dejando algo de lugar a las sombras de los arboles y carteles de transito en la carretera. Jhoony tomó el acceso este de Lapan Grows anunciado en un gran cartel verde de letras Blancas justo cuando Siouxie and the banshees brotó de los altos parlantes. La Chevy, como fantasma, pasó por debajo del cartel a una velocidad suicida.

Jhoony no lo sabía y seguramente tampoco le importaría estar al tanto, pero el beso sí había sido de amor. De amor entre ambas partes, y que nadie se confunda pensando que la Estrella Amatista quería algo malo para él. Pero la letra chica en los labios de Caroline Sunders era el primer Ensamble de la era. Más sencillo que el de Lucy y mucho más probable. Había sido un ensamble planeado hace muchos años por los dos amantes separados por el espació tiempo pero unidos por la desesperada necesidad  de compañía y comprensión. Jhoony y Caroline ya eran uno y no dejarían de serlo hasta que el universo se cayera a pedazos pieza por pieza.

Y cuando eso ocurriera iban a seguir juntos abrazados observando embelesados la belleza del fin. ¿Por que él? ¿Por que ahora? ¿Que tenía de especial para un ente milenario y maligno? No lo sabía, pero al igual que a Lucy, le importaba una mierda. Ella los entendía a los dos, ella comprendía su sufrimiento y sus pesares  tal y como la mujer del libro de Jhoony. ¿Desliz de bondad en la vieja estrella? ¿Anhelo de salvación tardía? ¿Cinismo? ¿Morbo por las pequeñas mentes de los humanos?

El amor se construye de varias formas y no todos sus cimientos son impolutos. No todas sus razones son las adecuadas. Sobre un pozo de horror puede descansar una sociedad como la de Himburgo. Sobre las vigas del dolor se pueden levantar edificios. A veces, llega un punto en el cual simplemente deja de importar al sujeto amante aun sabiendo que el derrumbe se llevara puesto todo lo que equivocadamente ha decidido construir.

Jhoony Woodward había decidido eso. Iba a estar con ella hasta la hora del fin. Observando con la calma que precede a la muerte el vació final y definitivo en el cual aun Ella misma estaba destinada. Como generales en un Bunquer viendo en sus pantallas los misiles siendo lanzados y contando los minutos para el armageddon con suspiros de resignación y cigarros humeantes.

Las piezas del castillo de cristal caerían sobre los dos, enredados en beso eterno y tomados de la mano darían final al sufrimiento. Pues nada quedaría en pie una vez ella terminara. Todos iban a regresar al mismo lugar de donde habían venido, fuera tortuoso el paso o no. La misión a Jhoony le parecía gloriosa por lo desesperado aunque inevitable de su final. ¿Que tanto más habría de esforzarse el hombre por mejorar un mundo cuyos únicos cambios son para peor? Había que renunciar a la lucha, a la ridícula y angustiante esperanza de alcanzar esa "Felicidad" de tarjeta de navidad.

Otros hombres en el pasado pudieron manejar mejor estas cuestiones, aquellos Héroes de la Mitología balbanesa tan populares en cuentos y películas de muchos millones. Pero en el siglo corriente aceptar que el anhelo tan buscado (y vendido) de la perfección no era otra cosa que una fantasía era igual a la muerte.

Aceptar que sus gustos, sus deseos, temores y angustias no eran otra cosa que un castillo de naipes muy endeble era igual al Apocalipsis, siempre cercano y personal. Los soñadores como Jhoony habían llegado muy tarde para cambiar las cosas. El mundo iba cada vez más hacia abajo donde las llamas crepitantes del infierno empezaban a picarles las puntas de los pies. Era mejor una guerra termo nuclear con los Soviéticos, un meteorito chocando y extinguiéndolos a todos, una catástrofe natural que se los llevara de un plumazo antes de que se dieran cuenta de esto:

El sufrimiento existe. Es real y es invencible. Abandona una forma para tomar otra. Pasa de ser el juguete deseado y nunca comprado por tus padres a la chica del colegio que no te da bola. Después se encumbra como gigante en sueños frustrados, cosas que no se hicieron, cosas que mejor no se hubieran hecho y finalmente llegando la muerte se transforma en los años que uno podría haber seguido viviendo.

La Estrella escogió este siglo para retornar poderosa porque su reinado estaba ya en la tierra mientras ella dormía, lo descubrió con Thomas. Los hombres ya lo habían preparado y acondicionado para su desembarco triunfal con una alfombra roja cubierta de billetes, productos, publicidades, programas de televisión, radio y modas cercadas por humeantes ametralladoras que repiquetean plomo a quien intente salir o alzar un grito al notar la sangre que tiñe la tela carmesí. Como Lucy Drissen o los cuerpos debajo  del Shapuka.


***

Unas luces azules y coloradas aparecieron delante irrumpiendo en la uniformidad de la oscuridad. Jhoony redujo la velocidad y miró con atención. A poco menos de un kilómetro de la entrada oficial de Lapan Grows había un control policial. Era evidente que estaban allí por él. Después de todo había disparado sobre oficiales de policía en un pueblo cercano.

Ahora la lluvia era más densa y los oficiales tenían largos impermeables con pequeñas marcas fluorescentes. Jhoony decidió que se entregaría nuevamente a la suerte o a la fuerza que le pudiera dar su invisible amiga. Ante la señal de alto por parte de un oficial Jhoony detuvo su andar junto a uno de los tres patrulleros. Uno de los policías saludo con su mano amistosamente al conductor y le pidió que bajara la ventanilla. Jhoony lo hizo.

- Oiga...Vaya que se parece a Robert de Niro con esa cresta....
Woodward fingió una risa.
- ¿Me hablas a mí?- Contestó Jhoony a modo de imitación y el oficial se rió. - Me tengo que ganar la vida amigo...- Dijo el escritor. - ¿En que puedo ayudarlo?
- Solo deme sus papeles y licencia. - Por sobre el hombro del Oficial pudo ver un cartel donde un auto de un popular vídeo Juego de carreras yacía volcado. Sobre este se leía la clásica frase

"Continue? Yes/No"

Debajo estaba escrito:
"En la vida no hay Continue."
Campaña de Educación y Prevención Vial
Administración Pallance. 

Jhoony había perdido sus papeles durante el tiroteo anterior. Pero por suerte siempre guardaba su carnet de conducir en los para soles de la Cheby. Siendo esto una campaña pelotuda de "Maneje Bien" pensó que no tendría mayores problemas. El Escritor le dio su identificación y el hombre por poco lo deja marcharse cuando de repente dijo:

- Ah...siento molestarlo, pero tuvimos una alerta hace unas horas. Necesito chekear algo de información con la central. No se preocupe, no están buscando a Robert de Niro....- Y empezó a ir en dirección a la patrulla.

Jhoony sabía muy bien que iba a pasar cuando su nombre fuera ingresado en la computadora. Era mejor actuar rápido y con sorpresa que tener que esperar a que los 5 oficiales le estén apuntando de lejos. Llevó una mano a la 45 escondida debajo del largo piloto gris y llamó:
- Espere oficial...venga...

El policía se arrimó a la puerta con su usual modo amable. Clarence era el clásico oficial que se usa en estos programas para dejar una buena impresión de la policía. Jhoony envió muchas cartas a su familia luego pidiendo perdón y hasta algunos billetes de su dinero cuando salió del psiquiátrico.

- ¿Dígame?-
Música
Dos disparos atravesaron la tela del piloto y dieron en el cuello de la victima. Jhoony quedo empapado de sangre producto de la primer herida, aun el parabrisas y el volante fueron alcanzados por la sangre. El hombre cayo desplomado junto a la puerta. Jhonny dio marcha atrás rápidamente mientras los compañeros de Clarence intentaba adivinar que mierda había pasado. El Escritor salió disparado hacia adelante a toda velocidad  chocando uno de los Patrulleros que dificultaba el acceso, los conos naranjas y luces de desvió salieron volando sobre el capo de la camioneta.

El aullido de las llantas hizo eco en los campos aledaños. Las sirenas rugieron como demonios enardecidos, espantados y enfadados. Las balas de dos oficiales a pie sacaron chispas a una de las llantas que pinchada provoco que la camioneta se ladeara a la derecha. Jhoony intentó mantener el control, pero el fuego era nutrido. El cristal trasero estalló en cien pedazos, lastimando su cuello. Otra pulverizo el retrovisor que quedo colgando en el interior. Una patrulla le dio alcance y golpeó el lado izquierdo de la camioneta. Jhoony no pudo evitar salir de la carretera e ir barranca abajo precipitadamente.

La camioneta dio un vuelco completo, Jhoony sintió todo allí temblar. El hacha por poco le arranca la nariz durante la feroz revolcada. Sin pensarlo dos veces, Woodward tomó la misma y salió a las apuradas del coche, sin mayores heridas. Cuando vio hacia arriba se dio cuenta que había caído en un pequeño terraplén que conducía a unos bosquecillos. Desde allí, las linternas de la policía lo buscaban afanosamente. Dos de ellos bajaban como podían para apresarlo, dando voces de alto y empuñando sus armas.

Jhoony corrió hacia los arboles con las balas silbandole en lo oídos. Los fogonazos alumbraban la noche como ruidosos relámpagos. Woodward disparó sin apuntar, esperando que eso retuviera algo su marcha. Hizo cinco disparos con la automática y los oficiales, yendo a cubrirse no pudieron alumbrarlo con sus linternas. Por lo que cuando retomaron la cacería solo encontraron un bosquecillo. Llamaron por radio pidiendo apoyo y fueron tras él.

Como Richard Kimble en El Fugitivo, Jhoony simplemente fue en la primer dirección que se le ocurrió, rogando con que los arboles y fresnos le fueran de cobijo para la graciosa huida. Cada tanto paraba para ver que tan cerca o que tan lejos estaban sus enemigos y luego seguía su errante andar, agitado y asustado pero convencido de que así tenía que ser. Si no se entregó en Camino Hills ¿Por que lo haría ahora?

Mientras andaba a casi ciegas Jhoony choco de pronto con algo alto y resistente. Cuando pudo enfocar la vista vio que era una muy alta cerca de acero sobre un muro de piedra liza. No podía ver que había más allá de ella producto de la lluvia y la noche. Pero, sin demasiadas opciones tomó el hacha y golpeó una y golpeó dos y luego una vez más hasta que parte de los viejos fierros cedieron. El ruido atrajo a uno de los oficiales. Jhoony paso ambas piernas y se internó, sin saberlo, en el cementerio de Lapan Grows.

CLICK AQUÍ PARA IR AL PRÓXIMO CAPÍTULO


  

No hay comentarios: