viernes, 12 de diciembre de 2014

Memorias de la Nevada XV


La Sombra de la Mujer Desnuda 

Jhoony comprendió que estaba en un cementerio cuando las luces de las linternas detrás de él reflejaron las sombras de altas cruces y rostros de piedra a su derecha. Tanteando con sus manos y moviéndose lo más sigiloso posible alcanzó a dilucidar que estaba en un pequeño camino de loza entre dos largas hileras de tumbas. Buscó entre estas la más alta donde fuera capaz de cubrirse de las luces que venían desde su derecha y se quedo muy en silenció escuchando atentamente lo que la policía decía. El murmullo de sus radios penetraba el largo silencio del campo santo. La lluvia era más pesada.

Lo que se insinuaba en la noche se había vuelto evidente para Jhoony Woodward. A medida que su búsqueda se hacía más frenética la Mujer de Ojos Amatistas parecía tener mayor poder. Había comenzado en sueños y recuerdos muy vividos allá en Witters. Ahora su sentido de la percepción la podía sentir cada vez más cerca, más grande y opresiva. Como una sustancia invisible que rodea el área dominando los acontecimientos con su misteriosa influencia.

Tomándose un tiempo que no tenía Jhoony intentó ubicarse para hallar la salida del cementerio. Levantó la cabeza por detrás del hombro de un Cristo cargando una cruz y le pareció ver entre la bruma los tenues resplandores de las calles de Lapan Grows. Lo poco que recordaba de sus visitas familiares a este lugar era que el Lapan Memorial se encontraba relativamente a las afueras de la ciudad. De hecho, la casa de su abuela estaba en el otro extremo sur. Eso significaba que solo tenía que evadir a la policía una noche más antes de llegar a destino. 

El sonido de las radios empezó a acercarse. Las voces que emitía, granuladas  fantasmales eran claramente audibles en el silencio de la necropolis. Jhoony tomó uno de los tres cartuchos restantes y accionó el cerrojo con él mayor sigiló posible. Lastimosamente Jhoony se vio obligado a gatear entre las viejas baldosas hechas pedazos hace añares. Las afiladas puntas y las piedras pequeñas le raspaban las rodillas, una de ellas empezó a sangrar. Mordiendo una bala para evitar gritar comenzó a andar cuerpo a tierra. 

Los haces de luz de las linternas pasaban  sobre él con asesina lentitud. Para suerte de Jhoony el ruido que la lluvia provocaba evitaba que los oficiales oyeran el sonido de su cuerpo al arrastrarse o el clank metálico del hacha al golpear alguna tumba. Antes de quedar al descubierto producto de una unión de calles en el cementerio, Jhoony recordó un film de Rambo y hundió su cara en el lodo. Metió su cara lo más profundo que pudo hasta que su piel blanca quedara completamente cubierta por la tierra mojada y la basura. Luego se echó de espaldas y guardo la 45 debajo del piloto para evitar que el resplandor de la misma ante la luz lo delatara. 

Este tipo de ideas y conocimientos sobre como pasar desapercibido no eran propias de un granjero o escritor. De hecho, matar a tres oficiales de policía tampoco. Pero como dijimos antes ahora la Mujer De Ojos Amatistas susurraba en su favor, le daba ideas, lo hacía más inteligente y mortal. Mientras se preparaba para moverse rápidamente de una calle a otra escucho:

- Debe haber salido por la puerta Norte. No hay otra salida.
- Petersbourg dice que encontró la Reja junto a la carretera abierta, dice que el tipo debió usar un hacha o algo, Menudo loco. Esta siguiendo su rastró desde allí. Así que cuando Robert De Niro salga huyendo de nuestro amigó nosotros lo atrapamos en la puerta y le damos su merecido. 
- Parece el de "Regresados de la Tumba..."El Zombie con brazo de hacha y pierna de Motosierra" que ataca en el cementerio prohibido. 
- No me recuerdes esa mierda ahora rodeados de tumbas idiota...
- Bien,  entonces que tal el capítulo donde ese tipo entierra a su hijo en el cementerio indio y luego ¡paff! intenta matarlo. Ame ese capítulo.
- ¡A tu trabajó Roberts!

Asustado Jhoony vio hacia el camino por donde había venido y se aterrorizó al ver que efectivamente el policía que lo había seguido desde que bajara por el terraplén ahora se encontraba de camino hacía él. Pero su linterna no había dado en el blanco aun. Descubrió entonces que quienes estaban custodiando la salida hacía el cementerio eran miembros de otra patrulla y por el hueco que el hizo en la reja venían otros.  Mientras formulaba algún plan, la luz lo cegó.

- ¡Hey No se mueva si quiere vivir pedazo de basura!- Gritó Petersbourg. Y Jhoony se echó a correr en la primera dirección que encontró.

El Cementerio se vio iluminado por los fogonazos de los disparos sobre Jhoony cuando este se hecho a correr. El mundo se cubría de blanco por menos de un segundo para volver al negro una y otra vez. Los gritos de las 22 y 45  por poco y dejaron sordo a Jhoony debido a su cercanía. Las balas mordían las lapidas, hacían saltar esquirlas que lastimaban su piel. El olor a pólvora lo seguía como el hálito de un mortal monstruo de plomo buscando su cabeza.  La cara de la Virgen delante de él estallo en pedazos y una de sus manos abiertas al cielo se desprendió en el acto tras ser alcanzada por una de las balas.

¡No te rindas! ¡No te rindas! ¡Dales lo que merecen por separarnos Jhoony!

Dijo la Mujer De Ojos Amatistas

Son como ocho y yo...yo soy un granjero. Estoy perdido. ¡Me has llevado a mi muerte!
Contestó Jhoony esquivando balas

El cielo se conmovió ante el severo tronido de la tormenta y un rayo verde cubrió todo el cementerio con su luz brillante, casi cegadora. Uno de los arboles cercanos a la capilla se encendió en llamas lanzando chispas todo alrededor. A la dama no le gustaba ser contrariada, ni siquiera por Jhoony, su primer caballero.

Mientras Jhoony corría saltando lapidas y cruces, sintiendo una de las balas rozar su pierna y otra su hombro derecho la voz de la Mujer de Ojos Amatistas llenó su mente como un parlante que hace acople, lanzando palabras directo desde el mismo infierno:
ERES MI CABALLERO, MI ELEGIDO, MI PRECIOSO. ACTÚA COMO TAL.

Jhoony sintió de pronto un viento gélido venir hacía él, una fuerza indómita que por un momento tomo por completo control de sus movimientos. Sus zapatos se deslizaron producto del suelo mojado y chocó contra la pared de una bóveda mortuoria. De inmediato, al detenerse todas las luces cegadoras de las linternas lo iluminaron como reflectores en busca de Godzilla. Jhoony se cubrió los ojos instintivamente debido a la potencia de las mismas. 

- ¡Quédese quieto payaso! Suelte el arma. -Grito Petersburg. Los demás se le unieron a la carrera y lo apuntaron rodeándolo.
- Suelte esa hacha o lo lamentara. - Gritó uno en el fondo. 

Cuando Jhoony sacó su mano de sus ojos los oficiales lo vieron y ahogaron un gritó de asombro. Uno de ellos dijo más tarde en su reporte que por un segundo creyó ver la sombra de una mujer detrás del hombre. Otro declaró que los ojos de Jhoony estaban ardiendo en color amatista. Sea lo que fuera todos los reportes indicaban que algo muy extraño pendía sobre ese sujeto y que todos pensaron en huir de inmediato.

- Esto ha ido muy lejos....- Dijo Jhoony a la Mujer de Ojos Amatistas. - Ya no puedo seguir...es una locura...es...me pides demasiado. Soy solo un hombre...

El amor, Jhoony querido, es sacrificio.

- Entonces muéstrame que estas dispuesta a hacer por mí. Ya no puedo solo. Hazlo por mí...o se acabó. Lo siento. 

Lo Haré por ti mi amor. Y veras a la princesa del castillo de Cristal vestirse de Reína. 

- ¿Con quien mierda habla este pirado?- Susurro uno de los oficiales. 

Cuando este oficial iba a tomar el hacha cerca de Jhoony notó que, como dominada por una fuerza magnética, el hacha se corrió de lugar, evitando ser tomada por sus manos. Algo en él le dijo que sería mejor salir corriendo de ahí antes que detener al sujeto de la cresta. Los demás policías se miraron consternados. 

La lluvia arreció y el viento dobló su velocidad e intensidad en menos de un segundo. Las gotas empezaron a golpear las caras de los policías como si miles de niños estuvieran disparandoles con pistolas de agua. El rugido del céfiro, como de lobo dormido, cubrió todo el cementerio llevando sus garras nudosas hasta Lapan Grows. Se escuchó el sonido de cristales romperse producto de la presión. El quejido del cableado eléctrico de la ruta siendo desprendido cable por cable. inundando de centelleantes chispas la carretera. Las rejas del cementerio comenzaron a crujir, como si una enorme presión intentara dominar sus negros fierros.

- ¿Que mierda esta pasando? - Dijo uno de los Oficiales. 
Otro advirtió:
- ¡No lo dejen ir, agarren al Payaso!
La Mujer de Ojos Amatistas, tal y como dijo, se vistió de reina aquella noche por primera vez en muchos siglos. Cuando Petersbourg se acercó a Jhoony con las esposas en una mano y la pistola en la otra, el hacha en el suelo se levantó como cobrando vida propia y en un santiamén le rebanó el brazo de cuajo. La sangre empapó a Jhoony de pies y cabeza. El resto se confundió con la violenta tormenta cubriendo las lapidas y sus placas de bronce. 

Uno de los Policías disparó a Jhoony y lo alcanzó en el hombro. El Escritor recibió otro balazo de uno de sus compañeros en el pecho, muy cerca del corazón. Jhoony tomó la 45 y como pudo hizo varios disparos, solo dio uno en el blanco matando a quien le había herido. Adolorido y sangrando, Woodward se acostó contra la puerta de la bóveda. Los cinco oficiales restantes alzaron sus armas para tirar a matar.  

- Es el final...- Dijo Jhoony esperando las detonaciones, mirando como resignado al cielo en tinieblas.

Sí hay algo que se, es sobre el fin, y créeme que no este el final. Sino el Comienzo. 

Primero se escuchó el sonido de una detonación en los cielos. Más precisamente sobre la carretera por donde Jhoony había llegado. Cuando los policías miraron en esa dirección les pareció ver un resplandor cegador que atravesaba la noche, la cortaba como un diamante ardiente. La luz se hizo cada vez más intensa y su lugar de origen más y más grande. El silbido de algo cayendo a gran velocidad rodeó todo el área. Fue de agudo a grave, cada vez más insoportable y dominante. Una estela de brillante color amatista surco los cielos en un instante cegador. 

De inmediato la tierra tembló como si hubiese sido impactada por algo de enormes proporciones. Las lapidas al costado de ellos cayeron como piezas de domino y todos vieron las leguas de fuego levantarse en el aire como monstruos gigantes y ardientes, calcinando los arboles del bosquecillo, arrancando sus plantas de raíz. La reja del cementerio salió volando haciéndose pedazos, fundiéndose su acero. La tierra se levantó producto de la onda expansiva y se elevó ante sus azorados ojos para luego caer sobre todo ser viviente. El estruendo los dejo ciegos y sordos de inmediato. Solo Jhoony pudo percibir las patrullas del bloqueo llegar volando por los aires en una errática caída en picada como autitos de juguete que un niño revolea enfadado. 

Los automóviles atravesaron la barrera del fuego y aun humeantes chocaron contra la tierra del cementerio, rebotando como pelotas de goma entre bóvedas y cruces. Una de ellas se hizo pedazos, partiéndose en dos con su sirena aun chillando como pidiendo pronto auxilio. El motor aplasto la cabeza de uno de los Policías. Otro fue atravesado por el caño de escape de lado a lado. Los demás, aterrados se echaron a correr con el agua de la lluvia vaporizándose detrás de sus pasos. 

Jhoony sintió entonces que alguien lo tomaba en brazos. Reconocía su perfume, la firmeza de sus músculos. ¡NO MIRES A LA LUZ! le dijo. Jhoony agachó la cabeza.  La Mujer de ojos Amatistas lo cubrió con su cuerpo, dándole la espalda a la explosión. Los Oficiales de Policía que intentaron huir fueron rápidamente alcanzados por el mortal anillo de fuego y su ropa, su carne, sus músculos se desintegraron como papel quemado al viento. Se encendieron en llamas para apagarse casi al instante y sus esqueletos carbonizados se desplomaron a la carrera sobre el verde campo del cementerio. La noche se hizo día por medio minuto y la figura clásica de un hongo de polvo y llamas se levantó con orgullo asesino sobre el Horizonte de Lapan Grows. Destrozando ventanas y tirando puertas. Dando vuelta coches estacionados y descarrillando uno de los Trenes de la Northline. 

Esa alta y poderosa columna de fuego y despojos que se elevaba enflaqueciendo su tallo pero engordando su cabeza era la corona de la princesa probando sus vestidos para convertirse en reina. Tal y como ocurrió hace  40 años cuando Caroline Sunders  aterrizó en Lapan Grows. 

***
Los Radares de Alerta Temprana en las montañas cercanas a Lapan Grows enloquecieron. Los operadores del Radar Militar de largo alcance leyeron con asombró, en grandes letras rojas la primer conclusión de la computadora de defensa mientras su alarma chillaba, girando una y otra vez su luz colorada en el bunquer.

IMPACTO DE DISPOSITIVO NUCLEAR TÁCTICO

ERROR
LANZAMIENTO NO DETECTADO
(REVISANDO BANCO DE DATOS DE OTRAS ESTACIONES)
PROBABLES RAZONES:
ATAQUE TERRORISTA CON UN ARTEFACTO PORTÁTIL

VICTIMAS ESTIMADAS DE MOMENTO
CONSECUENCIAS MINIMIZADAS POR ÁREA POCO POBLADA
LECTURAS DE RADIACIÓN:
NEGATIVAS HASTA EL MOMENTO
RAZÓN:
PROBABLE FALLA DEL DISPOSITIVO (¿PRECARIO?)

ESTIMADO DE VICTIMAS EN EL ÁREA DE LAPAN GROWS
MÍNIMO: 10
MÁXIMO: 320
***


ANTECEDENTE COMPATIBLE
AÑO 5946. MONTAÑAS DE LA BRUMA

CLASIFICADO

ARCHIVOS PROPIEDAD DE CIBERDRONE SISTEMS









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