domingo, 22 de marzo de 2015

Memorias de la Nevada XVII

Buen Viaje Lucy Drissen

Between the velvet lies
There's a truth that's hard as steel
The vision never dies
Life's a never ending wheel

Holy Diver
You're the star of the masquerade
No need to look so afraid

Jump on the tiger
You can feel his heart but you know he's mean
Some light can never be seen

Holy Diver
You've been down too long in the midnight sea
Oh what's becoming of me

Ride the tiger
You can see his stripes but you know he's clean
Oh don't you see what I mean

Gotta get away
Holy Diver


Dio - Holy Diver

Devuelta en el hospital. De regresó al enorme monstruo blanco y silencioso donde habían trascurrido los últimos días de su vida. Lucy iba caminando a paso cansado de la mano de Thomas Woodward mientras en sus pasillos tanto enfermeras como policías la buscaban afanosamente. El poder de el Ensamblador impedía que dieran con ella. Finalmente, para alivió de todos, Lucy Drissen se había convertido en lo que tanto esperaban. Una chica invisible. Alguien que puede pasar con sus miserias y desgracias por debajo de sus narices sin siquiera ser percibida, escuchada o advertida. La muchacha, tomada de la mano de su verdugo y amigo, sonreía pensando en lo irónico de la situación.

- No te preocupes por ellos Lucy.- Dijo Thomas una vez llegaron al cuarto. - Muy pronto te verán volver y, cuando lo hagan, habrán deseado jamás encontrarte. 

La muchacha se sentó en el borde de la cama mientras el anciano abría su maleta. En la televisión la HMB mostraba el primer reporte acerca de lo ocurrido en Lapan Grows. Un hongo de fuego y polvo grabado por un aficionado. 

- Bueno...si acaba de empezar la guerra, creo que escogí un buen momento. ¿No le parece?

Thomas, de espaldas negó con su cabeza.
- No...esa es la señal de mi Señora. Su ciclo ha comenzado. 
- ¿Por eso estaba tan apurado?- Preguntó la joven.
- En efecto. 

El escritor retiró de la cama todas las sabanas y cobertores. Acostó a Lucy sobre el colchón y acomodó sus brazos y piernas en forma recta. - No tienes nada que temer. Dijo Thomas gentil. 
- ¿Dolerá?- Preguntó Lucy.
- Como todo en la vida. Solo un poco al comienzo. Pero luego no habrá más dolor, te lo prometo.

Lucy intentó calmarse, pero no podía evitar sentirse algo triste por abandonar lo que ella conocía como vida. Aun a pesar de todo lo que le había ocurrido en tan poco tiempo sus sentimientos volvían hacia su madre y gato Elmer. A cosas muy tontas también, como sus posters de estrellas de cine y cintas de Rock and roll. ¿Habría algo como eso en ese otro mundo? ¿Acaso las recordaría siendo ensamblada a ese ser? ¿Conocería su señora a Brian Adams? La discusión sobre el asunto de "Alabado, Alabado" volvió a su cabeza y dibujo en sus labios una sonrisa resignada. Obviamente no. Pensó.

- Estas muy nerviosa Lucy. Dijo Thomas.
- No es que sea para tanto...- Contesto ella irónica. 
- Todos esos pensamientos que te confunden se irán en solo segundos. 
- ¿Me permite una última...cuestión?- Preguntó. -No quiero irme llena de nervios y miedo... 
- Lo tenía pensado. Se lo que quieres y sería ridículo que te lo negara. El viaje puede ser muy perturbador para un alma Humana. Pero tengo una forma de hacerlo placentero. 

La mano de Thomas se posó sobre su frente y le cerró los parpados. 
- Espere...No quiero que sea un sueño. Los sueños son falsos aun cuando no sabemos que estamos soñando...

Thomas sonrío satisfecho. - Veo que has aprendido mucho de nuestras charlas. No te preocupes, lo que sigue sera tu propia versión de "Alabado, Alabado", con el toque personal de un viejo escritor. Esto se repetirá una y otra vez  en tu mente. Nada más sabrás hasta el final de todas las cosas. Confía en mí.

La luz se apagó.

***

Thomas sabía que el peor día de tu vida puede pasar a ser el mejor y viceversa. El acto menos premeditado de las 24 horas de nuestro andar puede conducirnos tanto al abismo como a la alegría. Algo de él lo sabía, aun muy en lo hondo de sus entrañas lo sabía. Una mañana de campo junto a su esposa en el club de caballeros cambió para siempre su existencia. Para él lo más doloroso de las tragedias no eran los eventos en sí, sino lo que viene más tarde pasado el vendaval. Ver atrás y analizar como fue que llegamos a esa dolorosa situación y sobre todas las cosas preguntarnos si tal fue producto de nuestra responsabilidad o el simple y cruel azar. Como un rayo o la copa de un árbol maduro todos los posibles caminos germinan en nuestra mente y, naturalmente, nos preguntamos como de todas las infinitas posibilidades en la rueda de la fortuna nuestra bolilla fue a caer justo ahí. En casi todos los casos, tan honda se torna la cuestión que llegamos a pensar que, bueno hubiera sido, que dicha tragedia le hubiera ocurriera a alguien más y no a nosotros.

El fantasma de todo aquello que pudo ser o habría sido persigue al deudo y a la victima como un monstruo ominoso que, lejos de reducirse, con el tiempo solo se agranda más y más. Los años nos enseñan, con cada día, un ejemplo distinto de lo que pudimos haber sido. Y, asombrosamente, nunca nos paramos a pensar que de haber actuado distinto en dichos casos nunca habríamos sido nosotros mismos. Después de todo la vida se trata de algo tan sencillo y devaluado como ser "Uno mismo"

Vapuleado y acosado por las fauces impiadosas de nuestra sociedad, nuestro ser más primario lucha una guerra desigual cada minuto de nuestras vidas ante los ojos de los demás y el juicio que estos emiten implacables. Pero, las semillas de aquello que somos y, queremos ser, volverán a germinar una y otra vez. Depende de nosotros cuidarlas y alimentarlas o podarlas con denuedo hasta el día de nuestra muerte.

Thomas  podía crear simplemente un recuerdo falso en la mente de Lucy Drissen. Borrar a Howar de su memoria, inventar una historia de fantasía en la cual era salvada por su estrella de Rock favorita o, simplemente apagar la mente de Lucy para que se fundiera en el vació de Mísinas. Pero él no dejaba de ser un artista y como todo hombre dado a estas cuestiones sentía que la despedida de Lucy Drissen debía ser algo especial porque, como ella le había dicho, en efecto sentía piedad por la joven . Algo que no había olvidado a pesar de su señora. 

- Buen Viaje Lucy Drissen.
***

La noche  luego del encuentro con Howar Fells en la Wako-Oil, Lucy se despidió de Peter Leggins al acabar su turnó y se subió a su bicicleta tras posar sobre sus hombros su mochila rosada. Conectó los auriculares  y encendió el Walk-Man. Antes de empezar a pedalear saludo a lo lejos a quien llegaba para ocupar el resto de las horas el puesto de playera. Miriam Leed. No la conocía demasiado, pero estaba en ella ser bien educada. La chica rubia sonrió y agitó su mano tras posarse la gorra del uniforme de playera.


La bici se deslizó con gracia sobre la avenida principal de Witters Alley. Sobre la torre de agua del pueblo las estrellas del norte brillaban con su fulgor intenso y el sonido de su campanita hacía eco en el mortecino silenció del pueblo tras la derrota en el partido. Sintió el viento fresco de aquella noche agitar sus cabellos rizados y oscuros y disfrutó como siempre de la bajada pronunciada de la calle. No había autos por lo que se animó a lanzarse como una kamikaze en el cruce principal con el semáforo en rojo. Las mariposas que produjo esto en su estomago la hicieron reír. El dueño de Joes! la vio pasar como un relámpago de luz plateada bajó las luces del alumbrado público y le gritó:

- ¡No te mates que mañana tenes que venir a laburar Lucy! -

Ella no escuchó exactamente lo que decía, pero separó una mano del manubrio para saludarlo a la pasada  e hizo sonar la campanilla de la bici.

Al cabo de unos minutos ya estaba entrando por la puerta de su casa. Dejó la mochila en el perchero y encontró a su madre durmiendo delante del televisor. Elmer, su gato siamés estaba hecho un bollo al lado. Despertó y aun soñoliento se le acercó a los saltos a pedirle comida. Lucy lo tomó en brazos y le dio un beso sonoro en la cabeza gris. - Creo que lo único que queres de mí es la comida ¿No gordo?-

Una vez lo depositó en el suelo, Elmer corrió como desesperado a la cocina. Lucy le llenó el plato y fue hacía su habitación. 
- Tengo que llamar a las chicas...- Se dijo mientras se quitaba los Jeans. 
Pero tengo un sueño mortal...

Pensó tras acostarse en su cama echa por su madre. El sueño por poco la vence, había sido un día realmente arduo, sobre todo a la mañana en Joes!  Llamó por teléfono a sus amigas y les comentó sobre Howar y el Vip que le había prometido. Lo apuesto y educado que era. Acordó él encuentro a las 12 y se metió en la cama tapada hasta la nariz.

El teléfono y su campana estridente la sacaron del profundo sueño en el que había caído aquella noche. Era Victoria:
- ¡Lucy! ¿Donde estas? ¿Estas en tu casa todavía? Boluda apúrate que no vamos a llegar...

Lucy miró la hora y tuvo el impulso de salir volando de su cama hasta la ducha.
- No se...tengo un sueño tremendo Vicky...
- Veni un ratito aunquesea. ¿Cuando vamos a tener otra oportunidad como esta? ¡El Cocoon esta buenísimo! Quiero ir a un baile que no sea una juntada en el granero de los Stapleton.

La joven se levantó.- Bueno, ya voy.

Todavía meditativa en el lecho mullido de su cama Lucy se prometió:
- Cinco minutos más y voy...

Su madre la despertó en la mañana del sábado. El sol ya estaba en lo alto del cielo y eran alrededor de las doce del medio día. - Lucy, hija, te traje el mate...¿Te sentís bien?

Abrió los ojos y se incorporó de un salto. - ¿Que...? ¡Ay! ¡Las chicas me van a matar! me quede dormida...

La Sr Eckert  se hecho a reír y se sentó en la cama.
- Re dormida...te vinieron a buscar a eso de las 12. Pero no hubo forma de que te despertara...y ademas, me daba un poco de pena. Parecías uno de esos perezosos de "Mundo Animal"
- Me tendrías que haber despertado mamá...tenía una fiesta y me había invitado un chico.
- Habrá muchos chicos y muchas más fiestas hija.

Tras desayunar, la madre de Lucy entró el diario del sábado. Lucy estaba jugando con Elmer en la mesa de la cocina recién bañada y cambiada.  - Ay nena...- Dijo la madre. - ¿Vas a salir esta noche con las chicas?
- No se ma. ¿Por?
- Mira...-

En la portada de Witters Now estaba la foto de una chica rubia. Tardó en reconocerla, pero cuando lo hizo ahogo un grito de asombro. 

Macabro Hallazgo


Miriam Leed de 17 años de edad, playera de la Wako Oil en el acceso sur fue hallada muerta al costado de la ruta 4 en el kilómetro 148 camino a Fixa Town. Su cuerpo presenta varios signos de golpiza y violación. Fue vista por última vez con vida en el boliche Bailable Coocon-Club. La policía sospecha de vagabundo local visto en los alrededores horas antes de su desaparición. 

Lucy Drissen antepuso su horror a un pensamiento tan extraño como consolador.

Dios, podría haber sido yo...

Elmer, como es costumbre en los gatos al ver al dueño leer apoyó su gordo cuerpo sobre la nota que Lucy leía ávida de información. - ¡Elmer! Los gatos no son transparentes ¿Que no lo sabías tonto? -

Corrió al animal y volvió a la foto pensando.
o...
Capaz que no. 
Tendría que tener mucha mala suerte supongo...pobre piba, parecía simpática. 


Click aquí para ir al Prox Cap



No hay comentarios: