viernes, 24 de abril de 2015

Memorias de la Nevada XVII

Epílogo

El Final del Comienzo 

Algunos Meses después....

En la habitación de Hospital, Verónica Vousheim tenía en brazos a su beba. En el televisor amurado a la pared del Tronador Hills un hombre con una cresta de mohicano, bata blanca de hospital  y cierto parecido a Robert de Niro se encontraba sentado en una mesa rodeado por periodistas. Sostenía un cigarrillo en su mano derecha y miraba con un dejo de sorna a los reporteros de todo el país. Pasada la conmoción por la inexplicable situación en Lapan y también para cubrir lo de Witters, la prensa se había focalizado en el "Loco de la Chevy". Aparentemente un desquiciado mental que estaba acusado de haber asesinado, al menos cuatro oficiales de Policía y a su abuela de  79 años. Verónica, meciendo a su niña miraba con atención mientras esperaba que su esposo viniera a buscarla para llevarla a casa.

El hombre en la tv enciende un cigarro con un Zippo. Un periodista de la HMB le acerca un micrófono y pregunta con pretendida indignación:
- ¿Es verdad que no se arrepiente de haber matado a su propia abuela?
El hombre responde con un gesto de pesadumbre:
- Mire...como le dije al juez soy una persona que sufre, lamentablemente, de un serio trastorno mental. Luego de arrestarme todos los peritos me diagnosticaron esquizofrenia paranoide. Y por eso, en vez de mandarme a la cárcel, el Juez (con muy buen tino) me envió aquí. A la institución Mental "Golden River" de Triton Parade. 

Luego, sobre el audio de la entrevista, el presentador de noticias acotó:
Este es el hombre que es noticia en todo el país. Jhoony Woodward un granjero de la localidad de Witters Alley que fue encontrado culpable del asesinato de varios oficiales de policía en una carrera frenética para asesinar nada más y nada menos que a su propia abuela.  Woodward se ha convertido en una sensación mediática desde que diera su primera entrevista al diario Lapan Times.
Pero detrás de esa apariencia afable y descontracurada hay un asesino frió y calculador. 

Verónica negaba con la cabeza ante lo que veía y escuchaba...el mundo estaba patas para arriba. ¿Había matado  a su abuela? ¡Jesús!

Otro reportero, sonriendo complaciente ante la actitud predispuesta de Jhoony preguntó:
- El Dictador de la E.C.C, Ronald Gomez, le ha enviado una carta y hasta mencionado en un discurso. Dice que usted es un Himburgues anti imperialista que combate la opresión del hombre blanco y llamó a todos los ciudadanos Himburgueses a hacer lo mismo que usted. 

Jhoony Woodward se sonríe y hace una V con dos dedos a la cámara:
- ¡Viva la Revolución Latina!, ¡Viva Ronald Gomez!- Dice en un español accidentado. - Sí, pero aunque le agradecí su carta y el pago de mis abogados, no puedo estar de acuerdo con eso. Matar esta muy mal. 
- ¿Entonces se arrepiente?- Dijo otro periodista.
- ¡Claro que sí! Debería haber matado a mi esposa y no a mi Abuela.

Toda la sala de prensa estalla en risas.
- Su Juicio fue televisado en vivo. Toda la sociedad quedo sorprendida tras el veredicto. Muchos creen que usted debería pudrirse en la cárcel. ¿Se siente aliviado de haber sido confinado a una institución mental?
- Bueno..- Dice Jhoony con claras señales de agotamiento. Se pasa, cansado una mano por la frente y luego retoma su actitud de estrella Pop. - Me siento agradecido. Los loqueros son conocidos por mí familia, así que es como estar en casa...

Otra vez todos ríen al son de Jhoony, que tiene la irreverencia de Jhon Lennon en cada declaración.
- Última pregunta...ya estoy muy cansado señores.
- ¿Sabe que hará en los 18 años que le quedan de confinamiento?
- Sí. Voy a escribir un Libro...Después de todo, no puedo decir que me falte el tiempo para escribir.
- ¿Cual sera su título?
- No lo se aun. Pero al menos el que tenía pensado era"La Princesa de Plata en el Castillo de Cristal"
- ¡Suena muy bien!

Jhonny agradece el cumplido con la cabeza y afirma tras guiñar un ojo a la cámara:
- Mataría a quien me dijera lo contrario. 


***

El hedor a alcohol barato de su esposo inundo la habitación esa mañana. Con mala cara, ayudó a Verónica a que saliera del hospital junto a la beba. Era una niña no deseada y, según las fervientes creencias del matrimonio, originada en pecado de lujuria. Mientras su esposo la conducía en la silla de ruedas por los pasillos del Tronador Hills Verónica miraba a la pequeña y tierna cosita dormida entre sus brazos. La idea de que su nueva hija fuera producto del sexo más salvaje y pecaminoso la había atormentado durante el embarazo y falto muy poco para que la abortaran. Sino fuera porque el Padre Merry, de la Iglesia de San Jorge, les rogó que no lo hicieran.

Más una fibra de madre y de amor que crecería con el tiempo nació en ella al llegar a las puertas de salida del hospital. Daniela, nombre que le habían dado por el profeta Daniel, "El Juicio de Dios" tenía la belleza de toda recién nacida con una particularidad que a su padre no le gustaba en lo absoluto, pero que Verónica había aprendido a querer.

- Quédate acá.- Dijo su esposo. - Voy a buscar la camioneta y te subo.

Su esposo, de paso cansado, se alejó. Verónica miró la tarde resplandeciente de azul y dorado. Jugueteó un poco en la barriga de Daniela con sus manos con una sonrisa franca que hace años no se dibujaba en su rostro. Una madre orgullosa, aunque todavía, secretamente orgullosa. Mientras en esto andaba y Daniela se movía divertida entre sus brazos, la sombra de un hombre alto con sombrero se posó sobre las dos.

- Vaya que es una hermosa Niña la que tiene entre brazos, si me permite decirlo, señora. - Dijo el anciano, correcto quitándose el sombrero al hacer el cumplido.
- Muchas gracias señor. - Dijo Verónica sorprendida ante el galante caballero de caro vestir. - Se llama Daniela. Mira al señor Dani....

La pequeña, abrió los ojos y estos eran de un profundo color amatista. Hizo algunas muecas y extendió sus brazos como alegrándose ante el extraño anciano. - A mi esposo no le gustan sabe. Aunque cambiaran, es apenas un bebe. Los médicos dicen que es una rareza que tenga ese color. Pero para mi es el color más hermoso del mundo. - Verónica beso la cabeza de Dani.

- Tiene usted toda la razón, jovencita. - Replicó Thomas.

Daniela señaló hacia la derecha, dibujando algo parecido a una sonrisa y pataleó de alegría. Intentando tomar algo que a ojos de los demás era invisible. Parada junto a Thomas, invisible, su guardiana desnuda la vigilaba. El Ensamblador, hizo una leve reverencia, se calzó el sombrero y se marchó hacía la plaza frente al hospital. Una vez allí, solo visible de momento para él y la pequeña Daniela, dijo a la Mujer Desnuda con su usual frialdad.

- El nuevo prototipo tiene parte de ti. Aunque es más avanzado. Le sera muy sencillo desarrollarse en la sociedad humana. Tu tarea es cuidar de ella hasta que sea la hora. No olvides que esa niña esta unida a ti por un vinculo único. Como el de madre e hija. Pronto ella lo sabrá. Exactamente en... - Tomó el reloj de cadena de su bolsillo y puntualizo: Exactamente en...18 años desde ahora.

La Mujer Desnuda asintió. Thomas hizo unos pasos más y se volvió hacía la Mujer Desnuda, sonriente.
- Ah...tal vez te interese saberlo. Su nombre es Daniela Vounsheim. Al crecer, lucirá exactamente como la Señora Caroline en el 46, aunque...ya tiene sus ojos.

FIN

Esta Historia Continua en "El Ritual de los Condenados" Click Aquí para ir al Primer Capítulo.







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