lunes, 13 de abril de 2015

Memorias de la Nevada XXV

Un Tigre que pide Piedad


Deep in the jungle where the mighty tiger lies
Bill and his elephants were taken by surprise
So Captain Marvel zapped in right between the eyes, zap!
All the children sing

Hey, Bungalow Bill
What did you kill, Bungalow Bill?
Hey, Bungalow Bill
What did you kill, Bungalow Bill?

The Continuing Story Of Bungalow Bill
The Beatles



Lo esencial de lo aprendido para Mísinas era que la vida ya no valía una mierda, ni en Himburgo ni en ningún otro lugar de ese planeta. Esto le daba muchas ventajas. Por un lado podía, básicamente, desatar una oleada de muertes y asesinatos y al mismo tiempo asegurarse que los que se quedaban afuera, se quedaran siempre afuera sin intención de detener la masacre. Tal era el destino de sus victimas en Witters Alley, el mismo que Lucy Drissen. Simplemente, a nadie le importaba quien o como se moría, si la sangre no los salpicaba, entonces no era importante en lo absoluto para el individuó que presenciaba la crueldad. 

Mientras en el norte se iniciaba la revuelta, La Mujer Desnuda había llegado al departamento de policía de Witters, que fiel a su estilo, permanecía con las puertas cerradas por dentro con sus oficiales esperando aburridos que la cuestión de los militares acabase. No iban a apoyar al ejército matando a sus propios vecinos, pero tampoco iban a ayudar a sus vecinos contra el ejército. Por lo cual, para ellos era una noche de lo más tranquila. Apenas habían comenzado los primeros encuentros entre civiles y militares en el norte a unos diez kilómetros de su central.

El policía que se encontraba frente a la puerta de entrada vio caminar, entre las palmeras, una mujer por completo desnuda venir hacía él. La parada de esta, no era casual. Uno de los implicados en el crimen de Lucy estaba allí como nexo entre los hombres del Cocoon y La policía local, lo sabía por Rob. La Mujer Desnuda iba en busca de él para que le diera toda la información referente a "Los Sultanes del Swing"

Lo que hacía al prototipo especialmente bueno para misiones de "Buscar y destruir" era el hecho de que no solo mataba a sus victimas, sino que las devoraba para su señora. Mientras más almas sufrieran la inclemencia de su fuerza, más información absorbía. El Ensamble no iba a preguntar a los vecinos de Witters Alley si habían visto a tal o cual. Con lo obtenido de Rob (el segundo absorbido) ya sabía quienes componían el grupo, sus nombres y en algunos casos sus roles. Pero, a veces la victima moría antes de poder extraer de su mente todo lo necesario para terminar la búsqueda. Dado que La Mujer Desnuda estaba muy hambrienta, se precipitó en el hospital. 

Se detuvo ante el vidrio blindado de la puerta y de un solo golpe lo hizo pedazos. Ingresó en toda su arrogancia y pasó por debajo de las luces de tubo blanco. El oficial se levantó con sus ojos completamente sorprendidos por lo que acababa de ver. Ni una granada podría romper esos vidrios. La Mujer Desnuda pasó sobre el cristal roto sin una mueca de dolor y llegó ante el escritorio.

Miro al humano delante suyo y dijo con aquella voz que intentaba emular una voz humana. Gutural y sin vida:
- Tigre.
- ¿Como dijo?- Preguntó el policía buscando la alarma debajo del escritorio. La Mujer Desnuda adivinó sus intenciones en un segundo. Tomó al hombre por la nuca y estrelló su cabeza contra el monitor de la computadora. - Tigre. Repitió. Sacó su cabeza de adentro de la PC, el hombre se había desmayado.
Oyó una voz venir desde el pasillo detrás:
- Connor...¿Tenes un ciga....- El sujetó se quedo sin palabras al ver la sangrienta escena. Llevó una mano a su pistola. La Mujer Desnuda tomó el CPU y lo arrojó al pecho de su enemigo. Cuando este se tambaleó, junto sus dedos formando aquella lanza y lo decapitó de un solo golpe. Tomó de su cinturón la pistola automática e ingresó en la parte administrativa de la comisaria. Detras de unos paneles plásticos. 

Las puertas de vidrió ciego fueron abiertas por una ráfaga de disparos enloquecidos. La Mujer Desnuda entró como un minotauro y halló allí a unos viente o veinticinco oficiales. Llevó su vista a las luces de tubo de la amplia sala y como a una orden de su mente, estas estallaron sobre los atónitos humanos. Luego aferró sus manos a uno de los escritorios, lo levantó y lo lanzó sobre quienes tenía delante. 

Creyéndose victimas de un ataque terrorista (por una loca desnuda) los oficiales empezaron a dar la alerta grandes voces. Y todos en el edificio se dispusieron a luchar. Pero era inútil. La Mujer Desnuda avanzaba hacía sus balas sin el menor rasguñó y cuando se encontraban a su alcance los atravesaba con sus propias manos de formas tan horrorosas como imaginativas. Cuando se le acabaron las balas de la 45, cogió de una victima una Escopeta y disparó sobre las oficinas donde se cubrían los policías. Los vidrios de las distintas dependencias estallaban, manchándose de sangre. Las balas volaban por todos lados, haciendo saltar el yeso de las paredes y el mármol de las columnas, cubriendo de polvo a la Mujer Desnuda, quien impiadosa, atravesaba pechos, estómagos y rostros con ese mandoble infernal que eran sus brazos. Si salían de cobertura, la Mujer Desnuda descargaba el plomó de su escopeta sobre ellos con la presicion de una tiradora experta.


Finalmente dio con un pasillo que llevaba a la armería. Entró a la fuerza acogotando a su custodio y destrozó las rejas protectoras del arsenal. Cogió de allí un Rifle FAL, lo eligió tras reconocerlo luego de su encuentro con Phill. Las Armas Humanas, para su asombro, eran muy efectivas a la hora de matar Humanos. Salió del pequeño cuarto escupiendo ráfaga tras ráfaga de metralla ensordecedora y mortal. Aniquiló a siete de un solo intentó. No importaba si corrían en busca de salvar su vida, espantados o no, los fulminaba. Lucy Drissen lo pedía, su sangre aun ardía dentro de La Mujer Desnuda y, algo lo último que había quedado en ese cuerpo de Lucy era el Odio hacía esas personas. 

Deseaba ver, sentir y oír sus gritos, sus esperanzas, sus sueños, sus anhelos, ser aniquilados de manera tan sorpresiva como horrorosa. Ojo por ojo, Diente por diente, nada había cambiado en los últimos siglos. Ella lo sabía, Mísinas lo sabía, Bala por bala. 

La Mujer Desnuda con su gesto inescrutable se abrió paso hacía el segundo piso, donde se encontraban las oficinas de los rangos importantes. Llegó al recodó, un valiente aunque idiota hombre le salió al encuentro con un M16. La Mujer Desnuda lo ametralló casi a quema ropa. Subió por los escalones con sus pies enchastrados de sangre, dejando su rastro por todos lados. Al llegar a la segunda planta tiró el FAL sin balas al suelo y se abalanzó sobre los restantes oficiales en el pequeño break room. Tomó una mesa, mientras las balas mordían su madera, arrancó una pata y la clavó en el cuello de uno de ellos. La retiró y estacó a un segundo en el estomago, atravezandolo. Lo soltó, aferró en sus manos al tercero y antes de que pudiera huir lo lanzó por la ventana para que aterrizara en el estacionamiento.


***

Tigre creyó que estaba a salvo cuando, saltando desde una ventana, llegó a su auto estacionado en la parte trasera de la comisaria. Le alcanzó con ver a la Mujer Desnuda destrozando la planta baja por las cámaras de seguridad para darse cuenta que no tenía oportunidad. Los Disparos y gritos de horror se escuchaban aun en el segundo piso, cuando Tigre llegó hasta la puerta de su Ford Negro. Mientras intentaba abrirla un policía aterrizó justo sobre el parabrisas del carro.

Al alzar la vista la vio. Lucy Drissen inclinada sobre la ventana destrozada como una gárgola silenciosa. Sus ojos Amatistas se clavaron en él. Creyó ver en su rostro una ligera, mínima tal vez, expresión, de asombro o apremió. El apremió era, efectivamente,  por matarlo. Tigre corrió en busca de otro auto, rompió la ventana del conductor e ingresó en el mismo. Detrás suyo, La Mujer Desnuda saltó desde el segundo piso y fracturó la calzada producto de su peso como un personaje de Dragón Ball Z.

El comando militar se parecía más a un carterista apurado por huir de la policía. Hizo el contacto con los cables detrás del volante y arrancó a toda velocidad en dirección al Cocoon. Tomó la radio del Ford y gimió:
- Howie, soy Tigre. Stan tenía razón...esta...lo que sea se acaba de cojer a toda la comisaría de Witters. Tenes que mandarme apoyo. Veni con una Bazooka, no se como, pero le tiraron con todo y la mina ni siquiera sangra...

Decía mientras conducía alocadamente por la avenida principal de Witters. Howie respondió por el radio:
- Lo Siento Tigre...repite...no te...- La Radió fue bruscamente interrumpida. En vez de las palabras de su superior, brotó del esteró una vieja canción de los Beatles. Y luego la voz de un Locutor clamó:
Y aquí tenemos el Nuevo Adelanto de Regresados de la Tumba. En este emocionante capítulo, la chica Violada que a todos les importaba una mierda vuelve a su pueblo natal a recuperar el Ojo que le sacaron con un Cuchillo Congoles. Este es un mensaje desde El Otro lado del Círculo para "Tigre". "Todo lo que sube, tiene que bajar, pero cuando baja ¡Cuidado! ¡Se puede desplomar!

En efecto, se desplomó, mientras Tigre maniobraba a velocidades suicidas por el centro de Witters Alley, apenas creyendo lo que escuchaba, un coche de Policía aterrizó justo delante de él como si King Kong, furioso, se lo hubiera lanzado para aplastarlo. El crujido de sus hierros y llantas fue tal, y tan próximo, que Tigre se vio obligado a girar a la derecha, haciendo que su Ford volcara, dando giros sobre sí mismo hasta estrellarse contra la pared de un deposito. El gran Boina Verde, abrió la puerta de una patada y tan pronto como alzo la vista vio a La Mujer Desnuda a solo cincuenta metros de distancia.

¿Como era posible? ¿Como le había alcanzado a pie?. Tigre, sangrando por la frente empezó a mirar a su alrededor, pero estaba perdido en la oscuridad de su propia mente. Atinó a correr hacía atrás. Pero la Mujer Desnuda obró una orden con su mente hacía una camioneta estacionada en la acera y esta salió  rodando, impulsada por su poder, bloqueandole la salida de la calle.

Acorralado, el miembro de los Sultantes del Swing abrió fuego sobre ella. Las balas solo provocaban que La Mujer Desnuda sonriera, de forma idéntica a Lucy. Como si regodeara en la mirada impotente y asustada de su victima. Aunque no lo comprendía con totalidad, sabía que esta era especial para su señora.

Tigre soltó la pistola y hecho mano a su cuchillo.
- Bueno, Putita, vamos a hacer como la última vez....Vas a ver como...

La Mujer Desnuda se adelantó de un salto e introdujo su mano en la boca del militar. Arrancó de cuajo su lengua y dentadura inferior de un solo movimiento. Tigre cayó al suelo, manando más sangre de la que hubiera visto en los campos de batalla que conocía. La Mujer Desnuda, al estilo Lucy, llevó un dedo a sus bellos labios como una enfermera pidiendo silencio. Negó con la cabeza, sonriendo radiante.

Hola....Tigre. Escuchó en su mente. Ho-la. ¿Me harías el favor de devolverme el Ojo que me falta?
La Mujer Desnuda hundió un dedo en su ojo derecho hasta el nudillo, la uña de La Mujer se clavó en su cerebro.  ¿Duele? Preguntó en su mente. Tigre tomó el brazo de Lucy, desesperado, deshaciéndose en gritos de dolor. ¿Así? Su enemiga enterró aun más  su dedo indice y comenzó a retorcerlo dentro de su cráneo, pinzando, desde dentro, su ojo izquierdo. De esta imaginativa manera, absorbió la información que necesitaba.

El boina no sabía que le dolía más si la boca o el ojo. Atacó con su cuchillo una pierna de Lucy. La Mujer Desnuda dejó que el aceró se le clavara en su muslo. Como ácido sulfúrico, la extraña materia negra dentro de ella se vertió sobre los dedos fuertes de Tigre, deshaciendolos, separandolos de su palma como si estuviesen hechos de manteca. Uno a uno, como medallas, se soltaron a los pies de Lucy.
Música
- Piedad...- Empezó a susurrar mentalmente Tigre, pero las palabras  se le confundían. Ahora parecía estar no en Witters, sino en una carretera oscura, donde las luces del alumbrado se elevaban sobre él como ominosos y terribles dioses luminosos. Sentía que llevaba caminando un siglo...le dolía cada musculo de su cuerpo. La entrepierna sangraba. Llovía a cantaros y tenía mucho frío. Luces. ¡Un auto! ¡un auto acaba de detenerse! ¡Auxilio!. No podía gritar, ya no tenía fuerzas para gritar.

¿Que sabe tu especie de la piedad, humano?

Había que llegar hasta ese vehículo aunque fuera lo último que haga en su vida. Sus piernas apenas podían tenerla de pie. Su único ojo estaba tan hinchado que era una tortura intentar abrirlo y los cabellos apelmazados por su propia sangre no ayudaban a mejorar la visión. Con su mano, de dedos lupsados se corrió el cabello y se vio en un reflejó en el agua de un charco sobre la ruta tras dar un mal paso.

¿Que sabe tu especie del Dolor? Dímelo...no lo puedo comprender. No aun en mi Inveterada existencia, lo he podido comprender. ¿A donde han ido los pastores amistosos y los amantes gentiles? 

Su rostro...¿Que había pasado con su rostro? ¡Su ojo! ¡Por dios le habían arrancado de cuajo un Ojo! ¿Por que? ¿Que había hecho para merecer eso? ¿Ir a bailar?. No, no era momento de eso. El auto, ¡el auto! Un hombre venía hacía ella. ¡Peter! ¡Peter! estoy salvada, gracias Dios, oh gracias Dios....Él... él me va a ayudar, solo tengo que llegar hasta él. Vamos nena, vamos, podes, solo siete, ocho pasos más y a casa...a casa con mamá.

Con Tigre arrodillado delante suyo y su mano aun clavada en su ojo. La Mujer Desnuda tomó el cuchillo que este había soltado y lo llevó hasta su ojo izquierdo, preparando el último golpe.

Ni siquiera tu lo sabes. ¿verdad?

Gracias a Dios...¿Que pasa? ¿Por que me mira así? No..no...no... ¿Que le pasa? ¿Que no me ve? ¿Que no me ve acá parada? ¡Auxilio! ¿Por que se aleja? ¿A donde va? ¡A donde mierda se va! ¿Que si tengo frió? ¡Ojala fuera lo único de que preocuparme ahora! ¿Que camine Cuatro KM? No puedo ni pararme....Peter...no te vayas Peter....¡PETER! ¡PETER!

Son como viejos fantasmas. Ya ni si quiera se reconocen entre sí. Por eso le quitaste su ojo derecho...¿Verdad? Lo que los ojos no ven, corazón no siente. ¡Que detalle tan altruista de tu parte! 

Apenas despierta, algo soñolienta, la Gran y vieja Estrella que seguía a Jhoony sintió que algo en su interior se revolvía. Un llamado, una voz, en ese enorme universo. Un sentimiento que se le hizo reconocible. Nada lejos de Jhoony...en efecto en el mismo pueblo donde este vivía. ¿Quien era esa chica? ¿Por que sufría tanto? ¿Por que se sentía tan sola rodeada de tantos otros de su especie? ¿Era posible? ¿Era posible que un ser tan insignificante y finito como esa chica sintiera tanto dolor como ella? ¿Era acaso posible que un ser humano, aun quesea por un segundo pudiera emular su pesar?...Rápido Thomas...había que enviar a Thomas. Era el espécimen perfecto. Era lo que había buscado en los últimos 5000 años.

Yo me conmoví, pero aun siendo un humano, jamas me comprenderás. Ojo por Ojo Tigre y Diente por Diente.

La Mujer Desnuda hundió la hoja del puñal hasta el mango. Tigre pasó sus últimos años en un viejo y casi abandonado hospital militar para veteranos en un coma que se extendió hasta el año 99. Cada día de esos años soñaba que estaba en la curva de una carretera, una noche lluviosa de Julio, pidiendo auxilio a un conductor llamado Peter. Pero en el reflejó del charco solo era capaz de verse a sí mismo y el conductor siempre se transformaba en Una Mujer Desnuda llamada Lucy Drissen. Y la salvaje casería comenzaba, otra vez...

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