domingo, 24 de mayo de 2015

Los Emperadores de Auksamaar II


Rorvan Busca a su Amada 


Como se ha dicho Rorvan vivió en su juventud entre los Vlaind y fue uno de los primeros Dracidas en interesarse de buena fe en la prole de Namidian. Mucho de lo que sabían los Jethis sobre esta especie proviene aun hoy en día de uno de sus libros titulado "La Gente del Ramkkara". Fueron sus avances en la materia y su buena relación con los Vlaind en Allion lo que le hicieron un importante Dracida a muy corta edad.

Durante su estadía, Rorvan tuvo una amante de esta especie llamada Iaena, una bella dama Vlaind que fue puesta a su servició en Allion como guía y acompañante mientras este realizaba sus estudios. Mas cuando llegó la hora de partir de regreso al Santuario de Hosmusilias, la familia de Iaena objetó que, si deseaba casarse con la joven, debía vivir con ella en Allion. Por otra parte los Dracidas no tenían permitido el acceso a los Vlaind al Santuario, por lo que a pesar de que su amor era muy grande ambos decidieron, simplemente dejar las cosas como estaban y encontrarse en secreto en El Valle de los Reyes, punto neutral acordado por ambas razas. Estian, a menudo, arriesgaba su pellejo acompañando a Rorvan en estos secretos encuentros fingiendo que el propósito del viaje a tal lugar era parte de sus análisis de los Secretos Auresianos. Desde entonces Rorvan había intentado idear una forma de estar junto a su amada sea en el Santuario o en cualquier lugar donde pudiera gozar de una vida digna junto a ella. 

Pero ahora Rorvan ya no era el prometedor estudiante y amable Dracida que todos conocían. Imbuido por el oscuro poder de Auksamaar Rorvan creía que finalmente, gracias a sus nuevas habilidades, sería capaz de sortear cualquier obstáculo que tuviera delante. Y lo primero que hizo tras la batalla en el templo fue ir en busca de Iaena. Aunque sus intenciones no eran solamente afectuosas. Iaena era la clave para su más ambicioso proyecto: Manipular la materia negra.

Verán, algo que fascinaba a Rorvan desde hace tiempo era el metal con el que los Vlaind forjaban sus armaduras y armas. El llamado "Arudar" un tipo de mineral inexistente en el mundo mortal que a los Vlainds les fue legado de parte de Sitiva, la Diosa de la Forja y Ungil, el Adría de la guerra. Este material es tan precioso como el oro y brilla más aun que este. Sin embargo está compuesto por minerales solamente existentes en los jardines de los Dioses. El Arudar es un material de propiedades asombrosas capaz de resistir temperaturas y golpes que solo los Dioses podrían  alcanzar. Por eso mismo los Vlaind más destacados en batalla suelen cargar armaduras que parecen forjadas en oro puro. 

Según la leyenda solo una pequeña onza de este material fue necesario, pues los Vlaind tienen como Don la manipulación de la materia y con solo una muestra pudieron crear tantas copias como necesitaran. Ninguna otra raza en Balbania tenía esa capacidad y por ende tampoco ese material, que esta maldito para todos los que no pertenezcan a la prole del Ramkkara. 

La Obsesión de Rorvan en sus años en Allion había sido la de crear, de alguna manera un material con capacidades similares para los Dracidas y de esta forma igualar sus capacidades en combate. A través de su aventura con Iaena supo que los Vlaind de la Orden de Hatanst tienen la capacidad de abrir un portal a la Gran sombra, el mundo del cual  se cree se originó la vida aun la de los mismos Dioses. Los Vlaind de Hatanst pasan muchos años investigando tal nefasto y desierto lugar para profundizar sus conocimientos en la necromancia. Su pareja tenía esa capacidad única, pues ella provenía de una familia de esta orden Vlaind. El objetivo de Rorvan ahora era que Iaena abriera un portal a la gran sombra, aunque sea por solo unos pocos minutos para que él pudiera ingresar allí y tomar una muestra de su suelo rocoso. Pues tanto en Auksamaar como en El Valle de los Reyes había leído que los Antiguos habían logrado forjar con dicho material armas y escudos que llevaban los reyes de antaño a la batalla. Tal cosa era mencionada por Crodlock como "Materia Negra" en "Las Artes Secretas Auresianas"

Durante miles de Años se ha tratado de investigar
que es la "Gran Sombra" y cual es su poder sobre los seres vivos


Rorvan se infiltró en Allion durante la noche y endulzo el oído de su amada diciéndole que ahora él era el gobernante de una pequeña isla y que allí todos sus sueños de libertad se harían realidad finalmente. La joven Vlaind, quien llevaba sin verlo ya muchos años aceptó marcharse con él en secretó pues desde su separación Iaena no había conocido felicidad alguna en Allion. Como en un sueño hecho realidad ambos escaparon en la noche y se dirigieron a Auksamaar. 

La Locura de Rorvan


Ya instalados en la isla de Auksamaar, de momento acompañados por unos pocos esclavos, Rorvan se puso a trabajar y todas las noches le pedía a su esposa que abriera para él un portal hacía la gran sombra para obtener muestras de su suelo. Iaena no tardó en adivinar los cambios en Rorvan, pero al menos durante los primeros años este se mantuvo gentil y amable con ella. Tambien se mostraba daditativo y justo con las gentes de Auksamaar y sus territorios conquistados. Por lo que ella accedía de buen gusto a sus pedidos. 

Dado el caos en el que vivían muchos pueblos aledaños o el resentimiento que sentían por el Imperio Salefiano, Auksamaar ganó aliados rápidamente y su sol ardiente ya se extendía en territorios continentales gracias a estados clientes que preferían la ocupación antes que la anarquía reinante tan común en esos tiempos.

Sin embargo los buenos días, de paz, justicia y progreso fueron oscureciendose poco a poco tal y como la mente de Rorvan. Una vez este había obtenido una amable cantidad de distintas rocas y cristales de la Gran Sombra  este se dedicó a examinarlas cuidadosamente. Mas tanto él como su esposa ignoraban lo que los Auresianos sabían: El aire de la Gran Sombra y casi todo lo que se encuentra en ella es profundamente venenoso. Las nubes vaporosas que cubren su cielo, siempre tormentoso y emulsionado pueden, a la larga, llevar a la locura y a diversos trastornos. Como se sabe que le ocurrió a los Auresianos que intentaron dominar sus secretos en el pasado y a algunos Vlaind de Hatanst demasiado ambiciosos. 

Rorvan empezó a pedirle a su esposa que usara su don de modificar la materia para crear todo tipo de aleaciones nuevas de metal y aunque los resultados eran cada vez más satisfactorios ella empezó a enfermar gravemente por el contacto prolongado con estas sustancias. A su vez, su esposo se tornaba cada día más ansioso, delirante y paranoide. Decía que los Antiguos le hablaban en sueños y le confiaban movimientos enemigos, complots en su contra y le pedían sacrificios para que él siguiera contando con su favor.


Al cabo de siete años cientos de jóvenes mancebos eran sacrificados en la plaza del templo de Aukmaar junto a bestias excéntricas traídas de todos los rincones de su gran imperio y la sangre anegaba las canaletas de las calles. Se elevó una torre sobre el templo central, la más alta en su tiempo cuyo pináculo era una puntiaguda corona de acero de tres puntas compuesta en plata que centelleaba  a la luz de la luna como un faro siniestro.

Lo que terminó para siempre con lo poco que quedaba del viejo Rorvan fue la muerte de su esposa, producto del envenenamiento al que él la había sometido por tantos años. Su fallecimiento desconectó para siempre de la realidad al Emperador Aukmari y desde su muerte se encerró en la torre y por mucho tiempo no se le volvió a ver en Auksamaar. 
Se cree que la Torre de Auksamaar era muy similar a la torre de Mancurssen
Isla donde habitaba Kalmbresh en tiempos antiguos y que es considerada
la primer Gran Nigromante de la historia de Balbania.  Se dice que mucho de los poderes
Aukmari encuentran su origen en las artes oscuras que Kalmbresh  y Crodlock desarrollaron
en Notiel. Ver Tindar.

Aun no es sabido que fue lo que ocurrió durante el tiempo que estuvo encerrado allí, pero cuando salió de la misma su corazón ya estaba totalmente consumido por la oscuridad. Según dijo los espíritus le rebelaron en una visión que la Guerra Santa era Inminente  y que los Vlaind se preparaban para conquistar Balbania y someter todas las razas que la habitaban. Aquella vieja profecía, según él, estaba a punto de convertirse en realidad. 

Ahogado en una paranoia rampante creó una armada sin precedentes para este tiempo con más de quince mil naves de combate. Todos los recursos del imperio fueron puestos a trabajar desde las costas de Crusania hasta Preta y al cabo de dos años de trabajo incansable Auksamaar contaba con un Ejercito compuesto por tribus barbaras de todos los rincones del oriente. Una vez estuvo listo se abatió sobre Balbania como una marea sombría.

Sus fuerzas desembarcaron en Salef del Norte, la puerta de entrada a las tierras fértiles donde los Vlaind y los Dracidas habitaban. En un amanecer rojo  los sables de los Aukmari centellearon ante el disco rojizo del sol en la mañana y arrasaron con todo a su paso, superando en número a las fuerzas de Salef del Norte y luchando con una fiereza inigualable. Las ricas y enormes ciudades que los Salefianos habían levantado en el desierto cayeron bajo el estandarte del sol Ardiente, Amarillo su sol y negro su pabellón. Sus rayos ardientes se extendieron hasta el río Claubio en solo tres meses de campaña. Río sobre cuyas aguas podría llevar su flota al corazón de Himburgo entre el reino Vlaind de  Allion y El Santuario Dracida en Hosmusilias. Para esta tarea escogió con sumo cuidado a su único y secretó aprendiz. Menok de Gargano, quien se dice podía convertir a los hombres en Piedra.

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