miércoles, 30 de septiembre de 2015

Solo se trata de Escribir




Hace ya un tiempo que leo en diferentes redes sociales que algunos autores se sienten desalentados o bien perdidos ante el comportamiento de algunos usuarios (lectores o a veces incluso otros escritores en la misma red) que francamente me han dejado un tanto sorprendido. No por quienes lo sufren, sino por quienes provocan ese daño en una persona que solamente esta intentando contarles una historia. Y que en ese proceso da (al menos en la mayoría de los casos) lo mejor de sí en cada entrega. 

Durante toda la semana me he preguntado, con toda sinceridad. ¿Que le debe uno a un lector? Se que, lo políticamente correcto es decir que uno le debe todo, que sin ellos no seriamos nadie y otras frases un tanto usadas que, desde mi punto de vista son al menos discutibles. En el caso de las redes sociales esta pregunta tiene aun más sentido. Pues, allí no media dinero ni pago alguno entre los escritores y los lectores. Aunque se podría decir que su habito de leernos nos otorga cierta difusión y obviamente la siempre anhelada satisfacción personal. Pero, esa es una discusión que es mucho más compleja de lo que pretendo exponer aquí. Por lo que voy a re formular la pregunta:

¿Que le debemos  a un lector sobre nuestra obra? 

Una de las cosas que he visto últimamente son autores preocupados por que sus lectores le critican cosas como que no actualiza a tiempo sus escritos en la red. O, que se atrevió a dar un giro que a él no le gusto. Y aun se arrogan el derecho de intentar explicar por que debió haber tomado una u otra dirección en la obra que él (lector) consume. Otra critica general llega cuando el autor decide descontinuar algún trabajo por tiempo indeterminado.

Yo me pregunto si esta misma gente, al leer un libro publicado por alguno de sus escritores favoritos manda una carta al autor por cada cosa que no le gusto. Si alguien le envía, con las altivas palabras que suelen utilizarse en la red, cartas a J.K Rowling o Sthephen King diciéndole que cambie el final de alguno de sus libros, que los reescriba o simplemente les consulte a ellos en todo momento sobre el desarrollo de alguna de sus obras. Aunque siempre hay casos extremos, estoy seguro que el 90% no lo hace y, eventualmente comentara a sus amigos y seres cercanos que tal cosa no fue de su agrado y ya.

Sin embargo en el mundo donde la boludez gira a la velocidad de una turbina de un 747, es decir las redes sociales, los usuarios descargan sobre los autores una barrera de artillería de puteadas o comentarios maliciosos cuando sienten que han sido "Defraudados". Y si al escritor se le ocurre contestarle en los mismos y desagradables términos (con derecho) desata una turba enardecida que clama a todas voces su crucifixión, saca una captura de pantalla para mostrar lo mal tratado que ha sido e indica que "El autor debe estar agradecido" por el mero hecho de haber sido leído.

La realidad, para mí, es que el autor es el único que tiene derecho sobre su obra y nadie sabe mejor que se ajusta a la misma. El escritor pasa mucho tiempo ordenando en su cabeza las piezas de su trabajo y, aunque no lo parezca, escribir una novela es un trabajo francamente agotador tanto física como mentalmente. Nadie más que él conoce aquello que narra, pues tiene en su cabeza constantemente no solo lo expuesto a leer sino todo lo que le da sustancia, su trasfondo y sentido final. Si el lector cree que metió la pata en el argumento,trama o tema del libro es o debería ser irrelevante para el autor.

Esta postura parece arrogante expuesta de esta forma. Nadie dice que el lector no tiene derecho a exponer su punto de vista sobre la obra. Y desde ya que los comentarios que esta suscite han de ser atendidos y aprehendidos para mejorar o tener en cuenta a futuro. Pero hay una linea roja que el escritor no debería permitir que se cruce y esa es la frontera entre su proceso creativo y los gustos de un tercero.

¿Por que uno debería escribir basándose solo en aquello que espera un lector? Ahí se entra en un campo minado donde se confunde el intento de narrar por agradar . Y de la misma forma que esto no es importante en la vida diaria, no debería serlo para los libros. Pues el proceso creativo es por su naturaleza incontrolable y las ideas llegan a nuestra cabeza sin pedir permiso. Como un Gigante compuesto de libido claman ser atendidas y escritas, le pese a quien le pese. Ese monstruo finalmente es pulido hasta convertirse en la brillante estrella de algo único e irrepetible: Una obra que ha salido de lo más profundo y seminal de nuestra mente, inimitable e irrepetible. 

Pero que se requiera maquillarlo, pintarrajearlo y castrarlo con el solo fin de que el mismo "agrade" a un lector o un grupo de lectores en particular es un crimen y un error. Es, por consiguiente, traicionar la matriz de nuestro proceso creativo en pos de un tercero que no debe ni debería venir a cuento nunca en el desarrollo central de una obra. No me refiero a cuestiones técnicas, errores de ortografía, formas de narración o estructura. Sino al tema, la trama, sus personajes y su desarrollo. Es decir el Génesis de un libro.  

Todos los que escribimos comenzamos aquel viaje por la oscuridad en la soledad. En un cuaderno de papel, en el Word o en una servilleta. Y en esos primeros pasos no pendía sobre nosotros la espada (cada vez más afilada en nuestro tiempo) de "La Mirada del Otro". Esa especie de Leviatan siempre dispuesto a alzar su dedo acusador hacia nuestro corazón sangrante amenazando con despedazarlo a los cuatro vientos al primer disgusto. Si la historia satisface al autor ya podemos decir que la misión ha sido cumplida. Si le gusta más o menos a otros es secundario. 

A mi manera de ver es muy injusto que un autor tenga que estar explicando a cada persona porque decidió ese final, o mato a ese personaje, si esto era conveniente o no, si hubiese sido mejor o peor. Ni hablar de sentirse triste, señalado o presionado porque su trabajo no cuadra en la mente de Juan y Pinchame. Es su obra, nadie sabe mejor que él de que se trata y que quiere decir con la misma. Y si con un "Siento que no te halla gustado, espero que la próxima sea de tu agrado" no alcanza para satisfacer el hambre del Leviatan, entonces lo mejor es explicarle (si se quiere tomar el tiempo) que al fin y al cabo no te importaba su opinión al idear esa historia y por lo tanto ahora tampoco te importa.

La visión final que tiene un autor sobre su obra, todo aquello que él considera digno de ser publicado en el formato que elija puede, desde ya, suscitar todo tipo de reacciones tanto positivas "Me gusto" como negativas "es una basura". Sin embargo hay una gran diferencia entre el gusto particular de cada lector y directamente adjudicarse derecho sobre la misma solamente por leerla o, en seguirla en la Web. Eso tiene tanto sentido como que yo mande cartas a Yerba Mate Rosamonte pidiéndoles que cambien el producto a mi gusto porque "La compro siempre" (?) o a Rockstar la segunda parte del Alan Wake porque "Lo juego todos los años"...

¿Va a pagar usted a todos los desarrolladores, libretistas y encargados de la tarea? ¿Va a venir a Finlandia a supervisar el proyecto? ¿Se va a reunir con los inversores? ¿Creara un plan de Marketing para que se venda el juego? Las mismas preguntas valen para este clase de comentarios o "Exigencias" de algunos lectores y usuarios de las redes sociales.

Por lo que el autor debería estar principalmente preocupado por llevar ese borrador a la versión más acabada de lo que en su momento imagino. Y si (como suele pasar) se ve en la necesidad de cambiarlo por algo que le parece mejor, tiene la libertad de hacerlo sin pedirle permiso a nadie. No hay que dejarse llevar por lo que otro pueda juzgar sobre su trabajo ni poner al servició de un tercero el navegar siempre turbulento de nuestras ideas.

Tal y como siempre ha sido desde que nos vimos en la necesidad de plasmar esa idea en un papel, amigos míos, se trata de escribirla y nada más. Tal es y sera siempre el motor de nuestra cabeza y la mayor satisfacción que podamos encontrar. Atrapar en palabras la difusa y esquiva idea de una historia por contar. 

1 comentario:

Elliott Nimoy dijo...

Totalmente de acuerdo.
No pienso ahondar demasiado en detalles porque lo has expresado todo bastante sólidamente.


¡Te sigo leyendo y éxitos con Tindar!