miércoles, 8 de junio de 2016

El Hechicero de Gadrass-Nun: Prólogo I

Ipsis Recibe un Paquete



Los tres integrantes de su nueva compañía eran novatos. Parados en línea en el campamento fuera del Santuario esperaban a que Ipsis tomara el mando. A su lado, Billson, un Dracida de Bilingord que era lo más parecido a una pareja que podría tener pasaba revista para ella. 

Completamente ajena a las expediciones y los viajes Ipsis llevaba ya muchos años trabajando como Bibliotecaria del Santuario. Y aunque tenía rango de maestra Dracida de la Orden de Dalstein siempre había encontrado la forma de escaparle a este tipo de misiones. Billson, capitán de la Guardia, a menudo movía sus contactos dentro de la Orden del Dragón para evitarle este tipo de cosas. Pero la última guerra contra los Vlaind había dejado muy pocos maestros disponibles. 

Como cualquiera de su especie Ipsis sabía pelear. Pero excepto por una vez nunca se había visto envuelta en otro problema que no fuera ordenar, clasificar e investigar los papiros y libros en la biblioteca del Santuario. Esa mañana, mientras trabajaba traduciendo un extraño papiro sobre el País de Agargul Billson llegó con la orden de reclutamiento. Sus días de erudita habían terminado.

Los tres Dracidas que comandaría esperaban en fila. Billson, de cabellos castaños y piel pálida los fue nombrando uno por uno. Obviando el hecho de que Ipsis ya sabía identificar muy bien que especialidades tenían, como buen militar, decidió hacer los honores de todas formas como si le hablara a un capitán novato. Le gustara o no a su novia eso no dejaba de ser cierto.

-      -Ella es Lily.- Dijo señalando a la muchacha pelirroja, ataviada como todos en su capuchón verde oscuro. – De la Orden Dracida de Bilingord. Buena arquera, también bastante hábil con la espada. Su especialidad es la exploración e infiltración. Como todos los de su orden puede que no tenga los poderes más mortales pero es excelente en las tácticas de guerra de guerrillas, camuflaje y persecución de un objetivo. Sus sentidos son los más afinados, puede escuchar, ver, y sentir cosas que normalmente uno de los nuestros pasaría por alto. Úsala como guía en el camino y confía siempre en su juicio a la hora de elegir la dirección correcta. 

-         - Hola Jefa…- Dijo Lily  guiñándole un ojo. 

-          -También es la más joven, pendenciera y boca sucia de los tres- Siguió Billson. 

-          - Buenas tardes. Saludo Ipsis

-         -Este grandote es Nehuen. Como veras por su tamaño es de la Orden de Frigord. Puede tirar abajo una pared de un solo puño, darle una paliza a casi cualquier cosa que te encuentres. Humano, Dracida o Vlaind. Es también Juez de la Ley Dracida. Por lo que también podes asesorarte con él si hay algún problema de disciplina en la compañía. Si la misión lo requiere tiene el poder de juzgar y dar sentencia a otros de nuestra especie, fuera o dentro de los límites del Santuario. 

Nehuen es un guerrero que viene recomendado de las barracas del mismo Frigord, por lo que ponelo delante de cualquier tipo que quiera problemas. Sus poderes y su rettem están al servició del combate principalmente. Aunque también puede interrogar algún sospechoso. Conocí a su padre, como él, está hecho de buena madera.

-         -Buenas tardes Capitana. – Dijo Nehuen, de barba y cabellos oscuros de manera educada.
-         -Y por ultimo este joven es Loitar. De Sigmund…
-     -Billson…ya se me esto de memoria.- Dijo Ipsis fastidiada -  Orden de Sigmund: Maneja los elementos, tiene gran conexión con el mundo natural. Puede usar el fuego, el agua, la tierra y el aire. También electrocutar a un enemigo o atravesarlo con un rayo en forma de relámpago. 

-       -Lo que no sabías…- Continuo Billson burlón. – Es que Loitar es médico Dracida. Es uno de esos Sigmund que se pasa más tiempo haciendo pociones curativas y fumando hierbas que en el campo de batalla. Es bastante inteligente, a su modo de ser claro…

Loitar alto y algo flaco de cabellos oscuros largos pero rostro lampiño inclinó la cabeza para saludar a la nueva capitana. – Buenas tardes Señora Ipsis. Un placer. 

La Dracida de Dalstein devolvió el saludo. 

-         -¿Qué paso con su capitán? Preguntó a los tres. Lily se adelantó a contestar
-         - Lo violaron unos Blondies mientras dormía en nuestra última misión.

Ipsis quedó perpleja. Lily le golpeó el brazo amistosamente.

-     -Naaa, es broma Jefa. Nunca salimos del santuario antes. Nuestro capitán asignado era uno de Sigmund que se quemó a sí mismo en un entrenamiento. Tiene para rato en las casas de curación. 

Ipsis se despidió de Billson. Habiendo terminadas las formalidades debió referirse a su compañía por primera vez. Por suerte para ella, más allá de su aspecto, parecían gente amable y dispuesta a trabajar. Si bien todos eran novatos más verdes que una manzana ella tampoco era precisamente una experta. Eso la hizo sentir algo menos presionada ante sus ojos. 

-         -Bien compañía, escuchen: Nos han llegado reportes de actividad paranormal en el pueblo de Khadar. Es un caserío humano al oeste del País, sobre las colinas de Darbis. Al parecer una serie de personas ha desaparecido en el último tiempo. Los aldeanos han encontrado restos humanos seccionados repartidos entre el bosque de Pent y el valle al norte. El Santuario quiere que investiguemos si se trata de algún caso de Blonkhars de las montañas o algo peor. 

Nuestra fuente, un tal Illion, Alguacil del pueblo nos dará más detalles de lo que está pasando una vez lleguemos allí. Viajaremos en barco por el río Fuster para hacer más rápido. El Santuario nos proveerá de este medio de transporte mañana al mediodía en el puerto de Ikersville.

Como ya saben es la primera vez que me toca liderar una compañía. Por lo que es bueno que sepan algo sobre mí antes de empezar. Soy Ipsis, de la Orden de Dalstein. Como ya imagino que saben mi orden se destaca por la investigación, captura y eliminación de cualquier cosa referente al mundo espectral. Para hacerlo sencillo me han entrenado para identificar, catalogar y, llegado el caso, exterminar cualquier no muerto. Dado los reportes El Santuario cree que mis habilidades serán requeridas en este trabajo.

Los humanos no son mi raza favorita, pero por las dudas les recordare que se supone que somos los buenos y que estamos acá para ayudarlos. No voy a tolerar ningún abuso de poder para con ellos. Nehuen será, en todo caso, mi consejero en esta clase de asuntos. – Miró al Dracida de Frigord – Todos parecen gente decente, pero trabajamos mejor vigilados. Así que lo voy a tener pegado a ustedes lo que dure esta misión. Y si intentan engañarme les recuerdo que los Dracidas de Dalstein podemos leer la mente de quienes nos rodean sin demasiado esfuerzo. ¿Entendido?

-             - Sí capitana. – Afirmaron los tres al unisonó.
-            -Si hacemos las cosas bien, como estoy segura que será, prometo ser generosa en la recompensa.       Ahora vamos a tomar algo antes del anochecer. 
-         - Técnicamente…- Dijo Nehuen con cierta timidez. – Estamos de servicio, Señora.
-         -Eso a partir de mañana, que es la fecha en que comienza a regir mi mando sobre ustedes. Vamos, tengo la garganta muy seca y las bolas muy llenas...

 

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