La Orden Dracida: Informacion y Relatos


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Esta pagina contiene información sobre los Dracidas, Una de las razas de Balbania. Para Más información click aqui

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Los Dracidas y el Rettem

La Raza Dracida es una de las últimas extirpes que cuenta con capacidades otorgadas por los Dioses del Kelleth. Sus excepcionales poderes provienen del Rettem, nombre dado en Sixvandez antiguo al fuego que genera la vida robado al Dragón Unlukaff por el Dios Heills. La historia de este elemento inveterado es aun anterior a la propia concepción de los Dioses Este elemento que los Jethis llevan en su sangre provoca que tengan capacidades extraordinarias al ojo humano, tales como la regeneración natural de miembros amputados, una gran resistencia a las enfermedades, (mortales o no), fuerza  y agilidad sobrehumana  como también una especial y única conexión con el mundo natural. A lo largo de los años los Dracidas han investigado los alcances del Rettem que aun después de más de 1000 años de existencia parecen inacabables. Sus poderes tales como el manejo a su antojo de los elementos, la telepatía, telequinesia, visión privilegiada o la purificación del mal son solo algunos ejemplos de la increíble gama de usos que tiene esta sustancia.

 He aquí la historia de como este prodigo fuego llegó a sus cuerpos.

Rettem
El Fuego de la Vida

En los inicios de Balbania ya existía en las cavernosas profundidades de la tierra un Dragón llamado Unlukaff. Esta gran criatura no era producto de la creación de los Dioses, sino más bien una consecuencia de los trabajos de los mismos. En aquella época Balbania no era más que una tierra infertil y desabrida que se había formado debido al natural devenir de los acontecimientos del universo creado por Mara, Diosa de la luz y Harmir, señor de la noche y el Caos.

Muy bien, Balbania paso desapercibida por los Dioses mientras estos se afanaban en el extenso trabajo de ordenar el universo hasta que, culminado este trabajo, decidieron escoger un punto donde sus futuros hijos pudieran reinar. Por lo que decidieron embellecer y poblar de beatitud esas tierras para hacerla un lugar digno de la morada de sus retoños.
La Historía comienza cuando Balbania aun estaba despoblada
y estaba siendo embellecida por los Dioses para sus hijos

Mara ya tenía en ese entonces tres hijos, que fueron los Dioses Heills, Namidian y Killme. Pero de los tres solo Killme se había comprometido de verdad a la ardua tarea de reparar los valles desiertos, apagar los volcanes peligrosos o expulsar a las criaturas que podrían ser dañinas para los hombres y otras razas en la mente de Mara. Obviamente, por muy Dios que uno fuera las criaturas que habitaban estas tierras apenas si habían visto la luz y en su mayoría eran bestias salvajes emergidas de las profundidades que no eran nada fáciles  de encontrar o derrotar. Pero, a pesar de ser el más débil en fuerzas, Killme era el más sabio de los tres y sabía que si se esforzaba podría hacer de Balbania un jardín lleno de delicias y belleza que deleitaría a todo ser que la habitara. Por lo que paso muchos, muchos, muchos...muchos años plantando bosques por aquí, levantando colinas verdes por allá, abriendo ríos y llenando mares. 

Mientras el buen Killme andaba en esta tarea su madre Mara decidió ir a visitarlo para ver como andaban los trabajos y no tardo en notar que su hijo más pequeño estaba fusilado de agotamiento. Se enorgulleció por las maravillas que este había generado en el espacio de trabajo que le correspondía y aun más allá. Pero cuando vio los campos que les tocaba trabajar a sus hermanos no encontró ningún progreso. Entonces decidió llamar a Namidian y a Heills para que rindieran cuentas de esta injusticia para con su hermano más débil.

Una vez estos llegaron ella les dijo:
- De los tres solo Killme ha trabajado y se ha puesto la tarea que le corresponde al hombro como se espera de alguien con el poder que les he infundado al nacer. Pero ha llevado sus fuerzas al limite de su capacidad, pues no solo ha cuidado y cultivado su parte sino que ademas se puso en sus espaldas los trabajos que les corresponden a ustedes dos, que por ser más fuertes deberían haber hecho el doble que él. 

Heills, el mayor de los tres respondió:
- Killme ha hecho lo que ves porque así lo quiso. Nosotros dos no entendemos porque hemos de trabajar estas tierras para legarlas a terceros. ¿Por que razón tendríamos que levantar mansiones para que otros, de menor poder e importancia, las ocupen mientras nosotros no contamos con reino alguno? Les pides a tus hijos que le den a otro lo que tu nunca nos has dado y eso nos parece injusto.

- Todos trabajaran en esta tierra y lo que hoy parece injusto mañana te resultara apropiado. Pues veras que en un futuro tu progenie como la de Namidian también tendrán lugar en Balbania. Mas ahora, no hables de cosas que no has llegado a comprender y cumple con tu parte al igual que Killme. 

Dicho esto Mara se fue y los dos Dioses quedaron abrumados. Pues en ese entonces no tenían la menor intención de generar progenie alguna en Balbania, de hecho ni siquiera tenían con quien casarse. Por lo que como adolescentes rebeldes decidieron que buscarían la forma de contar con sus propios reinos fuera de Balbania donde su madre no pudiera decirles como y cuando hacer las cosas. 

Llegaron una tarde con Killme, el más sabio, y Namidian le pregunto:
- Dime hermano, tu que conoces Balbania como ninguno de nosotros. ¿Donde se encuentra la criatura más poderosa de esta tierra que no sea producto de los Dioses?
Y Killme contesto:
- Tal cosa ha de ser Unlukaff, el Dragón de Fuego que vive en las profundidades. Es una criatura antigua que se come cuando puede toda cosa que contenga vida en ella para aumentar así el poder de sus llamas. Ha frustrado muchos de mis planes pero nunca he llegado a atraparlo ya que vive en túneles olvidados en el tiempo creados aun antes que nosotros mismos, los Dioses. 

Ante esta respuesta, Heills y Namidian pensaron que si de alguna manera encontraban al dragón y lograban robarle aquel fuego creado a partir de la vida entonces contarían con la herramienta perfecta para crear su propio reinado lejos de su madre y hermano donde vivir de la forma que más les placiera. Heills decidió que buscaría al dragón por ser el más fuerte y Namidian, siempre dado a los metales y la artesanía le confeccionaría un arma capaz de succionar todo el fuego de la serpiente.

Así Heills se armo de Siterón, una hermosa espada capaz de atravesar cualquier elemento existente y que ademas robaba la energía y fuerzas de sus desgraciados oponentes. También Namidian le entregó un casco alado que le permitía volar y de esa forma evitar caer en los profundos pozos que eran comunes en los túneles debajo de la tierra. Y por último le vistió con una armadura plateada cuyo brillo funcionaría a modo de guía en la opresiva oscuridad del mundo subterráneo.

El valiente Heills, ya ataviado con los ropajes y armado con Siterón descendió a Balbania  y por la boca de un volcán se adentró en las cavidades oscuras de esta tierra buscando alguna abertura que llevara a la guarida del Dragón. Ayudado por el brillo rutilante de su armadura las tinieblas del mundo sin luz se dispersaban en su camino mostrando ante sus ojos cientos de aberturas que desembocaban en quien sabe que horrendos lugares. 
Heills se interna en el mundo Subterraneo en busca
del Dragón Unlukaff

Pero el Dios era el más perspicaz de los tres,  por lo que acercaba el oído en cada hueco esperando escuchar la pesada respiración de un ser como el que buscaba. Gracias a su casco alado Heills pudo explorar una infinidad de cuevas sin correr el riesgo de caer en la magma ardiente, producto de una materia aun más poderosa que sí mismo, seguramente vestigios del propio fuego que buscaba.

Nadie sabe con exactitud cuanto tiempo paso Heills así y se dice que mucho antes de hallar el camino correcto debió enfrentarse a otras criaturas horrendas que nunca alcanzaron a ser vistas por hombre alguno.

En los túneles vivían desde hace milenios especies peligrosas y sobre todo hambrientas que le acosaban día y noche en su búsqueda. Pero Heills era obstinado y cada tarea que emprendía la llevaba hasta el final sin importar las consecuencias. 

Finalmente, cuando se encontraba en los más inveterados subsuelos del mundo desemboco en una gran abertura que daba pie a una cámara oscura. Dado el tamaño y el aullar de lo que creyó viento Heills supo que se encontraba a las puertas de su escondite. Ya que lo que rugía con fuerza no era otra cosa que el sopor de esta criatura. 

Rápidamente el Dios tomó su acero entre sus manos y sin confiarse comenzó a transitar el extraño camino. Se sorprendió al ver que esta cueva estaba recubierta por un sin fin de piedras preciosas, eran tantas y tan brillantes que centelleaban como las estrellas haciendo parecer a la cueva un cielo nocturno vestido por hermosos diamantes de un sin fin de colores. Llevado por la curiosidad arrancó una de estas y se percató de inmediato que esta lo hacía invisible aun a sus ojos. Emocionado por el descubrimiento tomo todas las que pudo y mantuvo una en su mano izquierda, pensando que de esta forma sería también invisible a los ojos del Dragón.

Pero su orgullo y ambición le jugaron en contra, pues tan pronto como se hubo acercado al añejo lecho de Unlukaff este sonrió maliciosamente y dijo:
- Es inútil que intentes ocultarte de mis ojos Hijo-de-los-dioses-débiles-del-cielo. Porque yo soy Unlukaff y todo lo que vive puedo ver, intente estar oculto o no. Balbania es mi morada aun antes de que tu nacieras y no hay nada que no conozca de este universo que tus progenitores crearon. La Magia que vive en mí y la que devoro día a día en la superficie no puede compararse con las artimañas pedestres de tu madre Mara. Ella conduce la Luz, pero no la ha creado, de la misma forma que mis llamas ostentan el fuego de la vida pero no la han iniciado. Has llegado con ánimos de riqueza sin limite como vil ladrón. Y aunque salgas victorioso te advierto que el fuego que llevo dentro no ha de ser atesorado por un solo ser pues de lo contrario, como toda llama ardiente,  lo consumirá hasta su muerte. 

Enojado por las palabras de su enemigo Heills contesto:
- ¿Hablas tu de atesorar vil serpiente ladina? Mi hermano esta cansado de que te comas todo lo que el hace. 
- Sin duda no eres tan Sabio como Kullme (Otro nombre dado a Killme por la gente del desierto). Si es verdad que como muchas de las cosas que él hace, más todos los días lanzo mis llamas por estas aberturas a la superficie para que la vida se abra paso más lejos de donde llega su mano y así nazcan más jardines, más valles y más ríos de lo que él se propuso en un momento. Ni siquiera yo, Dragón de los inicios, podría tomarme el lujo de atesorar la esencia de la vida de esta tierra. Por el contrario la degusto y distribuyo para que las cosas sigan su cauce natural a pesar de los Dioses-Debiles-Del-Cielo. Sí me matas más trabajo tendrán tu y los tuyos. Más tardaran las heridas de la tierra en sanarse hasta que el mundo sea otro.

Bueno hubiera sido que Heills se hubiera detenido a escuchar lo que el Dragón decía, pues en verdad fue el atesoramiento del fuego lo que condeno al Dios algunos años más tarde. Pero siendo joven y arrogante Heills pensó que el Dragón solo mentía para salvaguardar su pellejo. Por lo que sin miramientos le enfrento armado con su espada.

Más rápidamente se dio cuenta que subestimaba a su enemigo y a la magia que vivía en él. Parte de un mundo y un orden mucho más antiguo que su madre Mara. Unlukaff se le lanzó encima disparando tarascones con sus terribles colmillos, Heills logró reaccionar rápidamente pero cuando se preparaba para clavar su fino acero en el Dragón la cola de Unlukaff lo golpeó en el vientre haciéndolo estrellarse contra las rocas de la cueva. Cuando intento levantarse volvió a ser embestido por la espalda y Heills nunca sintió un azote tan fuerte como este.

La milenaria serpiente se lanzó sobre su cuerpo abatido listo para devorarlo, pero Heills alcanzo a dañar el rostro de su contrincante. Siterón cruzo su hocico como plata de lado a lado y Unlukaff chillo y lloro por el ardiente dolor de aquella hoja bendita. El monstruo reculo hacia atrás confundido y el Dios se preparó para la estocada final. Más Unlukaff dijo:
- Nada bueno se obtiene sin antes pagar un precio, ni el poder se ostenta sin dejar perpetuas cicatrices, sea en el alma o en el cuerpo.

Cuando el Dios fue en tremebunda arremetida una de las garras de la bestia le araño la cara al propio Heills. Así perdió el ojo derecho y su barbilla quedaría por siempre marcada por las zarpas de Unlukaff. Atontado el futuro señor de los Dracidas quedo a merced del fuego por primera y última vez. El Dragón abrió sus fauces y escupió terribles llamas sobre él. Sintió todo el poder de estas atravesando su cuerpo, envolviéndolo en un abrasante disparo de tal poder que la Armadura que vestía solo pudo doblegarse y derretirse sobre su propio cuerpo generándole horrendas quemaduras y cicatrices que nunca se irían de su figura o de su mente.

Pero mientras las llamas lo cruzaban como cientos de filosas y encendidas saetas Heills hizo un último esfuerzo levantando lo más posible su espada y la empujo con todas su potencia en la boca de la criatura quien comenzó a revolverse de dolor debido a que Siterón estaba succionando su fuego rápidamente, quitandole toda su añeja vitalidad.  Heills vio como los ojos serpentinos de Unlukaff se estremecían debido al asombro. Acababa de comprender que el plan de su enemigo había sido siempre este aun a cuestas de su propio dolor o cuerpo. Vio al Dios y temió por todos en Balbania: Los Dioses eran ambiciosos y llevaban sus planes a limites insospechados con tal de lograr sus cometidos. Antes de morir, cuando el humeante pero triunfante Heills retiró la espada tambaleante dijo sus últimas palabras:
- Auguro desgracia producto de este vil robo. Desgracia para tu casa, tu progenie y tus planes. Caro pagaras intentar apropiarte de lo que no tiene dueño. - Finalmente se desplomo ya sin vida.

Heills no había salido precisamente ileso de la batalla, aunque estaba de pie. Desde entonces el Señor de los Dracidas llevo siempre una larga túnica blanca que cubría todo el daño hecho por el dragón en su abdomen y piernas, como ademas un parche en su ojo derecho. Su barba enrulada y castaña nunca volvería ser afeitada, pues debía ocultar los gruesos surcos creados por las garras del Dragón Unlukaff.

Los Dioses Heills y Namidian obtuvieron lo que deseaban. Con la mayor parte del fuego del Dragón crearon sus propios reinados fuera de Balbania o el mundo donde habitaban hasta entonces. Así nació el plano del Keleth, las estancias de los Hijos de Mara. Namidian construyó una enorme isla rodeada por el más verde mar y sobre ella alzó una fortaleza conocida como "Ramkkara". Heills por otra parte fue bastante más mezquino con su parte del fuego y creo solo una pequeño aunque bello islote conocido como Altonav y sobre una colina su palacio llamado "Agrenar"

Cada uno tomo una piedra de las encontradas en las cuevas y la utilizaron para que sus respectivos reinados fueran invisibles a sus enemigos. De esta forma solo pueden ingresar al Keleth quienes hayan muerto o sean bienvenidos en las verdes estancias divinas. En este lugar moraron por siempre observando los eventos de la tierra desde sus ricos sitiales.

Sin embargo ya en ese entonces el augurio del Dragón estaba presente en todas las acciones de Heills. Pues atesoro la mayor parte del fuego  en una vasija bajo la custodia de cien Dragones, creados a partir del propio fuego. Más tarde,  comenzó a desconfiar de sus hermanos pensando que ellos tarde o temprano se lo intentarían robar, se alejó de los demás Dioses volviéndose huraño y parco en palabras.

Obviamente desde este momento hasta la concepción de los Dracidas pasaron muchos cientos o miles de años que aquí no tenemos lugar para contar. Pero alcanza con decir que la convivencia pacifica entre los Tres Hijos de Mara no duro demasiado y lentamente comenzaron a frustrar los planes de los otros con mayor desfachatez en cada acción hasta que se llegó a un estado de guerra total. Quienes deseen saber lo ocurrido en estos tiempos con mayor profundidad pueden consultar "El Folkzum", libro que trata estos temas en profundidad. (Clik en el nombre para acceder al libro)


¿Como llegó el fuego del Dragón a los Dracidas entonces? Bueno, cuando las cosas entre Heills, Namidian y Killme estaban muy calientes los dos primeros decidieron encerrar a Killme en el centro de la tierra por considerarlo "Sedicioso" con respecto al  nuevo orden Divino cuando Heills y Namidian llegaron al poder total (es decir, heredaron finalmente Balbania de Mara).

Pirtv-Mv (Se pronuncia Pirty Miv) El Hijo de Killme se cobró venganza por la reclusión injusta de su padre y lo atravesó con su espada mientras Heills dormía en su palacio. Fue entonces que Heills ya muy cerca del lecho de muerte llamó a su hijo Shannon. A modo de última voluntad le dijo:
- Quiero que tomes la vasija donde he atesorado tanto tiempo el Rettem. Durante toda mi vida lo he mezquinado a todos los demás y ahora me doy cuenta que de poco me ha servido esto. Pues de haber hecho un mejor uso del mismo cien espadas hubieran venido en mi defensa. Quiero que conviertas todo ese fuego en una gran lluvia que caiga sobre toda la tierra durante siete días y siete noches. Entonces el Rettem se evaporara una vez salido el sol y se convertirá en una sustancia más de dicha tierra. Siempre renovándose hasta el fin de los tiempos.

- ¿Pero porque padre quieres gastarlo de esa forma tan inapropiada? ¡Mejor usemoslo para curar tu mortal herida!
- No. Sentencio Heills. - Eso sería no aprender nada Shannon. He escogido en la tierra a cuatro hombres, todos de distinto temple y proceder. Ellos serán los primeros en tener la capacidad de almacenar el Rettem en su cuerpo desde el momento de su nacimiento, otros les seguirán con las misma capacidad. Harán buen uso de él y tu veras que así sea. Porque el fuego del Dragón les dará todo lo necesario tanto en cuerpo como espíritu para derrotar a la progenie de Namidian que pronto llegara también al mundo mortal con ansias de conquista sobre los hombres. Yo ya no podre hacerle frente desde el Essea, el lugar a donde mi alma se marcha ahora. Pero lego a los hombres el Fuego del Dragón para que puedan luchar contra los hijos de mi malvado hermano. Pues ahora que Killme esta prisionero y yo he sido vencido se lanzara con todo su poder sobre Balbania sin que sus hijos encuentren digna resistencia. Ellos tendrán el don de los Dioses como arma y nada, excepto el Rettem puede equiparar fuerzas con semejante portento. Veras mañana que he obrado bien.
El Rettem se esparció por Balbania y se expandió y reprodujo
a través de los seres vivos.

Muy entristecido Shannon cumplió la última voluntad de su padre y convirtió el fuego en lluvia. Esa providencial precipitación hizo los bosques aun más bellos y fuertes, como las montañas más altas enalteciendo sus tupidas laderas. El Rettem se convirtió en vapor y fue tomado por todos los seres vivos, multiplicándose en cada planta, hombre, animal o río de entonces en adelante.

Los Dracidas (Nombre que Significa "Hijos del Dragón" en Sixvandez) son aquellos que albergan la suficiente cantidad de Rettem en sus cuerpos como para que este elemento pueda darles las propiedades que Heills quiso que tuvieran. De esta forma están preparados para la guerra, no contra los hombres, sino contra cualquier criatura o raza que provenga del mundo de los Dioses o este por encima de las capacidades de un humano corriente. Con esto Heills intento redimir sus innobles actos en el pasado y convirtió el fuego del Dragón en un escudo contra todos los males que asolarían Balbania en el futuro, principalmente los Vlaind. Que al ser hijos de Namidian cuentan con habilidades y poderes dignos de una progenie divina que solo el Rettem podría igualar.

2 comentarios:

Nikto dijo...

Wow, Max, tremendo el mundo que creaste. Me encantan los relatos donde se explican los origenes de los mundos de fantasía, y le hiciste muy bien. De a poco voy a ir leyendo más fragmentos, pero, por lo pronto, ya sos merecedor de un Liebster de mi parte :D

Aca va el link: http://relatosdefantasy.blogspot.com.ar/2014/01/liebster-award-y-por-tres-para-el-blog.html#more

Bilingord dijo...

Niko, Max desde Villa gesell!
Muchas gracias por el premio y por el interes,Me alegro que te haya gustado ese pequñio resumen, escribir Mitologia es lo que más me gusta, creo que más que novelas :D
Saludos!! nos vemos en la prox reunion de la cofra!