Self Pity Sirenas
La tensión entre la autocompasión y el cansino discurso del éxito a toda hora en cada lugar ataca en todas las direcciones posibles. Invade el teléfono, la PC, las conversaciones diarias y la televisión si alguien todavía la mira. La casa, el trabajo, la provincia, el país, el MUNDO esta terrible y al mismo tiempo repleto de oportunidades para triunfar. Es cosa de voluntad, bebe. Todos los que cumplieron sus sueños solo lo desearon más que vos, que sos pobre (en algún grado al menos) y estas deprimido (en algún grado al menos)
Somos cuerpos con pequeñas mentes frente a dos Sirenas Griegas que vomitan basura digital que oscila entre la más exculpante autocompasión y la Jerusalén Dorada sobre la colina de los exitosos. Si no le diste cada gota de sudor y rajuñon carmesí al anhelado propósito del triunfo final de la raza humana no ténes lo que se necesita. Si no te das un momento para recogerte en tu tristeza azul de Video ASMR de You Tube te estas alejando de las cosas que importan. No hay hombre, Mujer ni deidad dorada de la Antigua Babilonia que pueda transitar entre los dos cantos de sirena sin hacerse pedazos contra las rocas de la costa.
No hubo otro momento de la humanidad en el que uno se encontrara expuesto a semejante bombardeo psicótico de información. Las cosas están tan Globales que uno puede enterarse que hay un Marciano sin agua en el planeta rojo que igual se levanta todos los días para ir a laburar mientras vos te quejas que el Subte tarda y que el olor a culo del colectivo te desmoraliza para ir a trabajar.
Una vez de chico vi en un documental que Julio Cesar lloró frente una estatua de Alejandro Magno por que con la mitad de su edad el macedonio había conquistado el mundo conocido cuando Julio apenas un par de Galias. Nuestro Romano Favorito tuvo el tino de dejar ser su vulnerabilidad y seguir adelante. No se si se daba duchas frías a las 4 de la mañana, ni si manifestaba éxito en cada templo de Roma. Si desconectaba de todo para irse a pasear a la aldea de Asterix o si iba temprano a la playa de vacaciones para aprovechar el día. Sí se que era de Cáncer y que no conozco a nadie que se anime a decirle depresivo llorón porque no supero a su ídolo. El Espíritu que uno tenga, cagado a piñas como este, tiene en sus cicatrices el único manual para la vida que se necesita. Con un poco de silencio y paciencia, saldrá a hablar. Siempre lo hace. Para bien o para mal de las sirenas es el mástil al que siempre nos podemos aferrar.
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