El Ritual de los Condenados XXVI
Capítulo XVI Las Cosas que uno Hace por Amor Parte II El Vlaind vio desde la ventana al Padre Merry atravesar el muro del patio como si fuera un fantasma. Apareció del otro lado del mismo como si de pronto ya no fuera un ser sobrenatural. Sino más bien uno de esos androides creados por algún científico loco. En la noche sus ojos amatistas brillaban como dos poderosas estrellas o teas encendidas en medio de la profunda oscuridad. Iba a paso de procesión, sosteniendo su maleta con la cruz de plata y el estuche de guitarra donde guardaba las armas. Lauro apoyó el silenciador en la cabeza de la mujer y esta despertó producto del frío acero. El Vlaind no hizo nada, solo siguió apuntando. Los ojos de Verónica se cruzaron con los de su asesino, celestes y tristes. Música - Te he visto en mis sueños ángel negro. Dijo ella con su voz aun tomada por el sueño. -Tus alas negras te delatan. El Vlaind no iba a hablar, pero noto que l...