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El Ritual de los Condenados XXVI

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Capítulo XVI Las Cosas que uno Hace por Amor Parte II El Vlaind vio desde la ventana  al Padre Merry atravesar el muro del patio como si fuera un fantasma. Apareció del otro lado  del mismo como si de pronto ya no fuera un ser sobrenatural. Sino más bien uno de esos androides creados  por algún científico loco. En la noche sus ojos amatistas brillaban como dos poderosas estrellas o teas encendidas en medio de la profunda oscuridad. Iba a paso de procesión, sosteniendo su maleta con la cruz de plata y el estuche de guitarra donde guardaba las armas. Lauro apoyó el silenciador en la cabeza de la mujer y esta despertó producto del frío acero. El Vlaind no hizo nada, solo siguió apuntando. Los ojos de Verónica se cruzaron con los de su asesino, celestes y tristes. Música - Te he visto en mis sueños ángel negro. Dijo ella con su voz aun tomada por el sueño. -Tus alas negras te delatan. El Vlaind no iba a hablar, pero noto que l...

El Ritual de los Condenados XXV

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Capítulo XVI Las Cosas que Uno hace por Amor Parte I Nota de Autor: Debido a que estuvimos escribiendo en la costa Atlántica sin conexión a Internet  se decidió escribir todo lo posible sin dividirlo en capítulos cortos o medianos como se acostumbra aquí por razones de comodidad del lector. Por ello este capitulo ha sido divido en dos partes al igual que el siguiente. La Segunda parte esta todavía siendo corregida. ¡Saludos a todos y gracias por volver! Música La nieve se posaba sobre el capo azul del auto robado. Hacia mucho frío en Triton como para andar sin el parabrisas y lo último que quería hacer Lauro era llamar la atención a los policías. Ahora tenía un pequeño FIAT landesiano, nada a lo que un Vlaind estuviera acostumbrado, sin cambios automáticos ni dirección hidráulica. De todas formas, el FIAT uno sirvió bien a su propósito, lo llevó en frente del Golden River. El edificio ...

El Ritual de los Condenados XXIV

Capítulo XV Liavenna También sabe Rockear Esa era la última entrada del diario de Verónica. El resto de las paginas estaban en un blanco que sonaba a jugarreta o a interrupción.  Poco después del nacimiento de la muchacha los comentarios de Verónica eran cada vez más felices y esperanzados. Dios, la Iglesia, el Cura y su marido no formaban ya parte de esos escritos. Al parecer luego de nacer la muchacha se tomó unos cuantos años para reflexionar seriamente sobre su rol en la casa. Aunque nunca dejó de ser Cristiana el tono mesiánico de sus declaraciones había descendido a los niveles normales de cualquier evangelista.  Lauro acomodó sus manos en su barbilla tratando de pensar que podría haber sido de ella luego de eso.  Al ver a Selena ya quitarse el delantal para irse a su casa, amagando con apagar las luces del local, Lauro se acercó a ella.  - Aquí le dejo todo lo que le debo ...