martes, 9 de julio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXIV

Capítulo XXVII

La Conocida Hospitalidad Balbanesa
¡Eso NO es Todo Amigos!


No muy a menudo se puede ver la cara del mal y aunque iba a comenzar este capítulo con una frase del tipo "Antes era más fácil reconocer donde estaba el mal bla bla bla" lo cierto es que no es así. Porque solo en momentos muy, muy particulares de la historia uno puede asegurarse de donde se encuentra la línea que divide  la luz y la oscuridad. 

Ahora mismo Rise podía estar seguro de que tenía asientos de primera fila para presenciar un momento así. En toda su guerrera gloria milenaria la Mujer Desnuda brillaba como recubierta por diamantes ante el fuego que rodeaba el ring improvisado, su alas llenas de hermosas tonalidades entre blancas y grises se elevaban detrás de su espalda como la capa de una Diosa y encumbrando aquella tremolante figura sus ojos Amatistas consagraban todo su porte destructor. 

Rise solo se afirmó aun más al suelo con sus piernas, cansadas y débiles. Aferró el mango de su espada hasta que le dolieran las palmas y apretó los dientes intentando que su cuerpo despertara para la lucha, como un caballero de armadura galante que  acaba el recorrido para llegar a la Guardia del Dragón. Y ya no hacia falta que alguien empujara las ideas en su cabeza para que se percatara de que este era su verdadero propósito.

El caballero, la doncella a salvar de la aldea pobre en el reino de cuentos, su terrible confinamiento y la bestia insomne que guardaba las llaves estaban todavía aquí, en Himburgo miles de años después como un cuento de hadas que puede cambiar sus vestiduras pero nunca su esencia. Una esencia que se repetiría ad infinitum mientras tipos como Rise anden por el planeta.
Como un rayo de acero la espada de San Jorge bajó hacia Rise formando una ligera curva en el aire, golpeó pesada y llena de Odio sobre Aistriena, el arma de Rise. Por poco y el Jethi no cae al piso sintiendo que un colectivo de la linea 60 acababa de atropellarlo. El filo de su espada retumbó y vibró como diapazon, llevando su sonido a los bosques y casas de los alrededores. 

¿Acaso crees que he venido Sola, Dracida? Preguntó la Mujer Desnuda en la cabeza del Jethi. Inmediatamente después volvió a lanzar otro ataque, deseando intimidar a su enemigo. Pensaba que con hacer algunos trucos el Dracida se iría corriendo de allí. Nuevamente Rise bloqueó el ataque y por segunda vez la cabeza le dio vueltas. El choque entre ambos aceros producía un sonido similar al del cortocircuito. Aistriena estaba cohibida, humilde, callada ante la arrogancia de La Espada de San Jorge 

Realmente crees que Daniela es la única capaz de llevar a cabo la tarea que se le ha Ordenado. Ustedes los Hombres, siempre tan predecibles. Sueñan y temen a los salvadores, a los elegidos, a los mesías. 

La mano derecha de la Mujer desnuda se separó del mango de su espada y esta llevó la misma hacia atrás, como quien se prepara para lanzar una bola de cañón en las olimpiadas. Rise pudo ver como su delicada y femenina extremidad se convertía en una garra de tres puntas gruesas, metálicas y ardientes. Para el Jethi aquello significaba que La Mujer Desnuda no iba a "calentar" antes de entrar a la lucha, sino que se iba a lanzar sobre él con absolutamente todo su poder. El sonido de madera crujiendo llegó por detrás lentamente, Rise utilizó su Rettem para "ver", como dijo a Daniela que era capaz de hacer. Mientras ella le hablaba un objeto grande y contundente se levantaba lentamente del suelo. 

Nadie puede decir  que en su historia una guerra halla sido ganada por un solo hombre. La voz de la Mujer desnuda sonaba distinta ahora, como muchas voces, de hombres y de mujeres, gruesas y marciales. El Dracida tuvo la sobrecogedora sensación de que no estaba charlando solo con ella.

Sin embargo  las guerras pueden ser perdidas por un solo líder. No es la clase de error que estoy dispuesta a cometer. ¿A cuantos Avistos hemos despertado desde que ustedes protegen a esta muchacha? ¿A cuantos he llegado desde que los Vlaind han centrado todos sus esfuerzos en una sola persona? ¿Cuantos de estos Avistos ya están listos para el combate mientras tu intentas siquiera adivinar que cosa es Daniela? Dime...Jethi...¿Cuantas personas están allá afuera en las capillas de las iglesias, en sus trabajos de oficina, en su corriente vida añorando la salvación.  Con sus mentes urgiendo, gritando, muy dentro suyo, ser parte de algo. De algo que les de sentido a su mera existencia. No se trata de Heills, ni de Namidian. Son los hombres los que les ponen figuras y formas a sus ensueños. Los que ponen a Jesús en una cruz o a la estrella de Rock en el santuario después de muerto. Todos los hombres están tan solos, tan aislados el uno del otro, que solo pueden sino soñar, soñar con el poder de un niño que son parte de algo maravilloso y especial. 
La Garra de la Mujer Desnuda abrió sus candentes extremidades como un picahielo. Rise volvió a escuchar aquel sonido de madera y preparó sus piernas. 
Yo, Dracida, les cumpliré su sueño. 

La Garra atacó con toda su furia sobre el Jerhi, al mismo tiempo uno de los troncos que había quedado del cartel de bienvenida de Witters Alley salió disparado en dirección a Rise. El Dracida se agachó y rodó fuera del alcance del ataque, el tronco chocó contra la garra de la Mujer Desnuda y se hizo cenizas en menos de un segundo. Antes de que el Dracida pudiera posicionarse para el ataque una patada de aquellas hermosas piernas le impactó de lleno en el pecho, dejándolo de inmediato sin aire, escupiendo sangre y atontado. Rise cayó sobre la parte delantera de un auto estacionado en el otro lado de la carretera. 

¿Que arma puede matar el anhelo  más primario de su raza? 

Cuando Rise se recompuso vio a su enemiga corriendo hacia él a una velocidad impensada, imposible según las leyes de la física. La garra ardiente se elevaba sobre su hombro con determinación homicida, Rise volvió a esquivarla y el capo del auto se fundió como manteca en la Sarten, burbujeando al instante de ser alcanzado. El Jethi todavía no tenía intenciones de pasar a la ofensiva. Según sus propios cálculos solo necesitaba que la misma Mujer Desnuda calentara los músculos de su cuerpo, que provocara que el Rettem en su sangre hirviera como nunca ante la inevitable destrucción que enfrentaría de lo contrario. 

Rise sabía que llevaba mucho tiempo "Frio" y en esto se encontraba la piedra angular de su plan. Mientras ella más exigiera sus capacidades estas más rápido llegarían al punto deseado por el Jethi de Bilingord. Dios sabe que sus poderes como Dracida, a comparación de otros, eran entre mediocres y malos. Excepto por uno y ese uno solo tendría efecto si el se encontraba en el albor de sus fuerzas. 

Eres Rápido para moverte...Aunque el más pedestre de los Avistos es un lince comparado contigo. No tienen posibilidad de subsistencia. No Son Más que  viejos como soldaditos de plomo Dracida...

La Mujer Desnuda fue a su encuentro, acero contra acero. La espada de San Jorge subía y bajaba, buscando su cabeza, el Jethi trataba de seguirle los movimientos, sintiendo como poco a poco el Rettem en su sangre empezaba a despertarse, a mover de nuevo los viejos músculos, como un boxeador que se prepara para entrar a la arena. Pero no era nada fácil, su enemiga lo presionaba cada vez más. Sus espadas chocaban con cada vez más fuerza y de a momentos la garra bajaba para intentar un golpe de suerte, Rise era capaz de percibir el calor de aquella cosa, como hierro en su punto de fundición, rozándole la cara, el pecho o las piernas. Cada cosa que tocaba esa extremidad era inmediatamente fulminada, derretida. Hizo varios huecos en el asfalto que burbujeaba con su solo contacto. Rise empezó a sudar de verdad. En un descuido la Mujer Desnuda le dio otra patada, esta vez en la cara y el Jethi salio volando hasta la canaleta de la ruta. 

Que duermas bien.

A pesar de estar acumulando mucha agua de lluvia y nieve Rise pudo ver como el agua empezaba a burbujear tan pronto como cayo en esta, de uno de los extremos de la canaleta brotó un fuego arrollador, como llevado por una locomotora infernal a la velocidad de un Ferrari. Las llamas conformaron una suerte de serpiente, haciendo vapor y escándalo en la noche. Rise dio el mejor salto de su vida y alcanzó a aferrarse  a las ramas de un árbol. 

La Mujer Desnuda lo miraba, a menos de 5 metros de allí, sonriendo. A una orden de su mano izquierda el árbol se levantó del suelo como llevado por un huracán y lo lanzó hasta la Gasolinera. Vamos, muéstrame tus trucos monito...

Dios sabe que el Jethi se asusto mucho al ver como el árbol sobre el que estaba iba directo a los surtidores de nafta de la Wako Oil. Se soltó unos segundos antes de que este chocara con ellos y pudo ver como, a un disparo amatista de aquella garra, el árbol se encendía como por obra de combustión espontanea tomando los surtidores rápidamente. Rise solo pudo atinar a volver a saltar lo más lejos posible, con su cuerpo rodando por el asfalto, raspándole sus rodillas, escuchó y sintió el albor del estallido de la Wako. El simpático castor en el cartel de neón cayó cerca de él rebotando como una pelota de goma, pesado y estruendoso. 

He destruido Imperios Señor Kenneth. Como ve nada en su naturaleza esta preparado o diseñado para vencerme.

De nuevo volvió el acero de San Jorge sobre Rise y Aistriena tímida y atontada empezó a bloquear los ataques con cierta hidalguía. A unos metros de allí los vecinos de Witters no podían verlos luchar debido a las llamas que rodeaban su contienda, pero en el paredón de una casa lindera sus sombras estaban proyectadas como en un teatro chino. Las espadas iban y venían como también los golpes de puño. Rise empezaba a sentirse cerca de su punto de despegue. Su confianza en la victoria residía en esto, la razón por la cual Lauro murió ante Merry era la misma por la cual Rise tenía una mínima chance de vencer.
Cuando un Vlaind da todo lo que tiene y aun así falla, debe prepararse para la muerte. Por en cambio los Dracidas no se cansan del combate, sino que los ceba todavía más. Mientras el enemigo se empeña en destruirlos mayor quema el Rettem dentro de ellos. Por lo que todo Vlaind sabe que, si se va a matar a un Dracida lo mejor es hacerlo lo más rápido posible. Si el combate se extiende innecesariamente solo se le esta regalando energía.

La Garra de la Mujer desnuda se elevó hacia arriba y  aquella luz amatista volvió a aparecer. Concentrándose en las tres extremidades disparando pequeños relámpagos al estilo de una bobina tesla, mientras su otra mano no daba cuartel al Jehi. En un movimiento inteligente Rise pudo herir su brazo derecho y salir de allí antes de que su cuerpo fuera pulverizado por el disparo de la garra. 

Rise jugueteo un poco con la espada a modo de película ya mucho más concentrado que antes. Con los ojos despidiendo aquel brillo verde que Crisald le vio en el apartamento de Troncor Street. Ahora sentía su cuerpo, sus músculos bien firmes en la tierra, la herida provocada por Karl parecía haber dejado de doler y lo invadió por un instante la arrogancia digna de un maestro de su Orden. 

- Bueno señora, creo que es hora de acabar con lo nuestro. Así que, si usted no deja de jugar, yo tendré que poner las cosas en serio por acá. 

Otra de las cosas que produce el calentamiento del Rettem en Dracidas como Rise que no han estado en servicio por muchos años es que empiezan a recordar los trucos que utilizaban antes. Ahora toda su mente, su proyección del lugar y sus neuronas estaban puestas en vencer. No importaba si era Lilith o un pandillero del bajo. El Rettem susurraba consejos a su cerebro sobre como ganar.

Recordando que él también era capaz de utilizar la Telequinesia.  Cuando la Mujer desnuda, ya enojada se elevo en los aires con sus alas para  aplastarlo como un martillo con la espada de San Jorge, Rise levantó el auto sobre el cual había caído antes y ante la mirada algo absorta de su enemiga, el Chevrolett se estrelló en el cuerpo de su contrincante cuando esta tenía su filo muy cerca de su cuello. Llevada por la sorpresa y el peso del automóvil la mujer desnuda se dio de lleno con la pared de la casa contigua a la Gasolinera en llamas. 

- Yo también tengo muchos lindos trucos, señora. - Dijo Rise con voz brava y cortante. - Pero no me confió tanto como usted. 

El metal del auto se fundió como si estuviera hecho de plastilina ante la garra de la mujer Desnuda que aprecio entre los fierros como un dragón hambriento. Ella levantó el pesado vehículo y lo envió lejos, claramente enojada, en sus labios hermosos una gotita de sangre heria su orgullo. Se toco los mismos y le hecho una mirada aterradora. 
Estas más muerto que Kriling Pendejo. 
Las estrellas podían ser vistas desde el claro del Bosque. Miranda intentaba no alejarse demasiado del camino sabiendo que era muy probable que de lo contrario se perdiera. A menudo cuando salia de Hosmusilias lo hacia con Rise a su lado, y el oficiaba por lo general de Guía.

Miranda no recordaba la última vez que había tenido que huir así, de manera tan imprevista como desesperada con un incendio voraz detrás de ella y un compañero abandonado en la linea de fuego. Cuando vio el rostro compungido (aunque dormido) de Daniela, comprendió que esto también era bastante nuevo para ella.

Ya hechos unos cuantos metros por el interior del viejo y frondoso bosque, Miranda acostó a Daniela sobre una roca e hizo un recuento de todas sus balas: Tenía 50 balas en total, dos de las granadas de mano que siempre llevaba en su bolsillos, sus cuchillos y espada. Daniela contaba con dos cartuchos de Beretta y nada más. Una vez terminado el inventario se sentó para recuperar un poco el aliento y poner en orden sus pensamientos.

A pesar del buen clima allá arriba, en el cielo, abajo la noche era muy fría. Miranda tuvo que recurrir a uno de sus poderes de Sigmund para calentar su cuerpo. Una técnica muy conocida por su Orden que es usada para este tipo de casos, aunque se debe tener en control completo la técnica para no caer en una fiebre. Acercó sus manos a Daniela y calentó sus músculos también, aunque dudaba que una cosa como ella pudiera en verdad enfermar, lo último que deseaba si iba a ser el trayecto al bosque sola, era cargar con una gripe a cuestas.

Mientras las manos de Miranda daban calor al cuerpo de la Avista esta abrió los ojos, lentamente. Miro a la Jethi con un dejo de tristeza o de pena por Miranda. Le dolía que fuera una mujer con pensamientos tan duros como atravesados y en su mente era incapaz de comprender sus actitudes.
- ¿Por que lo dejaste Miranda?- Susurro Daniela inclinando su cuerpo hacia adelante.
- Porque me dio una Orden. - Muy fiel a sus costumbres, intentando disimular que era un cumulo de Nervios se encendió uno de sus últimos cigarrillos. - Y en ciertas situaciones, como esta, las ordenes se cumplen al pie de la letra. No hay otra forma de luchar una guerra que esa. Si conoces otra contamela...
- No me gusta la idea de que estemos separados. Creo que es lo que a ella más le conviene, intento separarme de Rise desde que lo conocí.

En el bosque las palabras de ambas mujeres se perdían entre la oscuridad y las sombras de los altos troncos de Pent. Algunos susurros nocturnos invadían la noche lentamente, y ambas tuvieron la sensación de que el bosque era parte de otro mundo, inalcanzable a las fuerzas que las perseguían.
- A pesar de todo, Rise sabe bien lo que hace. No había otra forma, es mejor que caiga uno y no tres ¿No te parece?
- No.
- Bueno...vas a tener que entenderlo si vas a vivir con tus poderes E.T. Hablando de eso..¿Alguna idea de donde estamos?
Daniela cerro sus ojos un instante y luego dijo:
- A un Kilometro de acá hay un sembradío de Maiz. También una granja pequeña de gente humilde, si necesitamos camas ellas nos las proveerán.
Miranda se volteo sorprendida.
- Sos mejor que un mapa, ¿Como podes saber esas cosas?
- Algo parecido a lo que hace Rise, pero sin imágenes. Puedo percibir el viento moviendo el trigo, el molino de agua al costado de la casa. Pero sobre todas las cosas el amor de esa pareja por aquel lugar. Es como tener una sopa de impresiones y sentimientos. Luego solo se separan los elementos y se los ordena hasta que tengan un sentido lógico. Mi lado Avisto hace la sopa, mi lado humano ordena los elementos y saca una conclusión.
- Me das miedo E.T. Bien, en marcha a esa granja entonces, vos seras el guía ahora.
- También se que no queres ir hasta allá.
- Lo que yo quiera no tiene importancia ahora Froid. Vamos...
- Rise estará bien...
- ¿y como...?
- Se aferra al amor, algo que su contrincante no conoce en lo absoluto.

***
MÚSICA♫
La Mujer desnuda acababa de vomitar llamas desde su propia boca en dirección a Rise. Como una lengua de algún gigante nórdico, la fueguina serpiente Golpeo a Rise en el pecho haciendo que su cuerpo cayera dentro de una vidriera de una zapateria. Cientos de cristales cayeron sobre el Dracida al igual que muchas cajas de zapatos y estantes de plástico. Milagrosamente el Piloto verde no parecía haber sufrido ningún daño, aunque el podía sentir toda su piel ardiente, como si acabara de recibir un baño de pimienta roja. Por unos horrendos segundos todas sus vías respiratorias fueron tapadas, el aire reemplazado por un ardor y picazón insoportables. El Jethi estaba en posición fetal, parcialmente chamuscado, lleno de polvo y hollín, tosiendo.

Eso que sientes en tu cuerpo es polvo de donde provengo. Te puedo asegurar que el Infierno es un bonito lugar a comparación de El Otro lado del Círculo. Claro que es un lugar que nunca conocerás y que tu mente jamás podrá comprender. Es todo un honor que puedas respirar esa bonita fragancia a la que estoy condenada. 

El Jethi vomitó todo lo poco que había comido con una generosa porción de sangre. Apoyo sus manos en el suelo, extrañamente candente o tibio. La Mujer desnuda llegó por la vidriera rota y le descargó 3 disparos Amatistas desde su mano para asegurarse de que el Dracida se quedara así. Lo tomó de sus cabellos y lo vio a la cara como quien observa un tubo de ensayo.

Aun bastante golpeado debo reconocer que eres un espécimen Humano muy apuesto. Es una lastima que hallamos tenido que conocernos en estas circunstancias  de lo contrario hubiera gozado de su primitivo método de reproducción cuando aun estaba en el cuerpo de Daniela. Los Dioses saben que has tenido unos sueños muy particulares con ella no es así ¿Jethi?

La cabeza del Jethi fue estrellada contra la pared de la zapateria . Por suerte el dueño era muy agarrado como para usar ladrillos en su construcción. Por lo que Rise evito una fractura de cráneo cuando cruzo la pared del local hacia el deposito del establecimiento.
- Esta mina es como...- volvió a toser sangre. - Robocop...- Dijo a si mismo algo delirante por la cantidad de golpes recibidos.
Extrañamente una voz, que no era la de la mujer desnuda pareció responderle.
Levantate Dracida...Era una voz masculina y amable.

Su enemiga descendió con toda su fuerza sobre su nuca cuando Rise hacia un amago por levantarse. Una de esas patadas asesinas provocó que su rostro se diera de lleno contra el suelo de cerámica, rompiéndose la misma y enterrando la cara del Dracida unos  20 centímetros en el suelo.

Con tus ideas románticas sobre la caballerosidad no has llegado a ningún lado Dracida. ¿Que acaso es parte de su entrenamiento alejarse del placer y los deseos propios de su especie? No puedes acostarte con Miranda, no puedes acostarte con Daniela. ¿De eso se trata entonces ser un Jethi? ¿Pararse en las murallas mientras los idiotas dentro se divierten a cuestas de ti? 

De nuevo la otra voz:
No la escuches...Parate y cagala a piñas.

Otra patada bajó sobre  la espalda del Dracida cuando, por segunda vez, intentaba levantarse sin ningún éxito.

Vamos, antes de que te mande al Vacío quiero que me cuentes de que se trata Dracida. ¿Cual es el sentido de tu penosa existencia? ¿Cual es la llama que alimenta su tozuda resistencia al cambio? Estoy intrigada por descubrir el secreto que pone a personas como ustedes de pie. 

Luego de esto comenzó a pisotearlo con mayor violencia y velocidad. El Dracida se sentía como un montón de uvas siendo exprimidas por alguna gorda mujer dentro de un barril. ¡Dímelo! ¿Es el poder? ¿Es el amor? ¿El Orgullo? ¡¿QUE?!

Cuando ella dejo de patearlo Rise parecía muerto. La Mujer Desnuda se lamento por no haber obtenido la respuesta que buscaba. Sin embargo el Dracida movió sus dedos y empezó a levantarse con sus últimos alientos de vida. Muchas cosas en su cuerpo hicieron Crack cuando finalmente, tambaleando y sangrando por su boca, se puso de pie. Tomó su espada del suelo y como un borracho que esta por venirse en banda tras una pelea en un bar la señalo.

La Mujer Desnuda apenas podía creer que estuviera de pie. Sus ojos, mucho más viejos y profundos que cualquier otro por allí no solo veían al Dracida de pie, sino una suerte de luz dorada y cálida detrás de su silueta. Nada de los Dioses que ella ya conocía o de las criaturas que antes había visto en su larga vida.
- Te dire de que se trata...
El resplandor detrás se hizo más fuerte, fulguró para perder intensidad y volvió a brillar. Rise se irguió de una manera un poco menos penosa, sonriendo sin siquiera saber que lo estaba haciendo.

Esa Luz...esa luz ¿Es acaso la misma que vio Elogios en el Hospital? ¡No es posible! 

Rise hizo un sonido extraño y gutural, la Mujer desnuda vio como su garganta y su boca se movían de una manera repugnante y esforzada. Tras unos segundos el Jethi hizo un sonido nasal aun más asqueroso y cuando menos lo esperaba una mole biscoza de moco llena de sangre Dracida  fue expedida de su boca hacia el rostro de la Mujer.

Era toda la sangre que Rise había podido juntar en su boca estando en el suelo. Sabía que el Rettem era como ácido para estas criaturas, o agua bendita para vampiros. Su enemiga lanzó un grito de dolor corto pero poderoso tomándose el rostro y parte del pecho, ambos humeaban emitiendo un tufo horrendo.

- Se trata de matar a bichos como vos. Para eso nos hicieron y para eso nos entrenan, para ese momento único en la  historia que solo ocurre una vez cada siglos, para estar listos cuando una parva de delirantes espectros-dioses- o lo que mierda sea que venga del otro Lado del Circulo quiera venir a jodernos. Somos como esos muebles o herramientas que no parecen tener utilidad alguna. Ocultos, apartados, juntando polvo en algún ático para no ser usados y para ser siempre la última opción, como también la última esperanza. No estamos en decadencia, solo estábamos esperándolos.

Rise paso entonces a la ofensiva con Aistriena en ambas manos y mientras la Mujer desnuda intentaba ver a su enemigo Rise le corto la garra espantosa en su lado izquierdo de manera limpia y eficiente. Luego le hinco su espada en el vientre lo más hondo que pudo y finalmente, sabiendo que aun no estaría acabada  utilizo su pierna para darle una patada y al mismo tiempo retirar la espada de su cuerpo. Su enemiga, como bestia mortalmente herida salio eyectada a través de la pared del deposito y atravesó toda la zapateria para volver a la calle, rodando y gimiendo.

El Jethi la siguió con su rostro ensangrentado, cojeando y adolorido. Debajo de su mirada fría y despiadada la Mujer Desnuda se cubrió los ojos con su antebrazo en una actitud tan humana intuitiva. Algo en el Dracida o en esa luz que podía ver tras de si la había retrotraído al tiempo en que otros hombres y otras espadas la habían vencido.

- ¡Bienvenida a Balbania!- Grito Rise orgulloso de su propio éxito momentáneo.
Hubo un silencio tan corto como extraño.
Bien hecho Rise, ahora escúchame atentamente, porque solo tenes una oportunidad para vencerla. 
¿Quien eres? Pregunto el Dracida a sus adentros. Sin quitar los ojos de su contrincante.
¿Acaso no reconoces mi voz? 
¿Karl? Inquirió asombrado el Dracida.  Quien podría asegurar que las voces eran producto de tantos golpes en su cabeza. Y sin embargo esto se sentía distinto.
El mismo...Vengo a tender una mano a un compañero Dracida en necesidad. Aun estoy dentro de ella, como muchos otros. Y por eso mismo puede decirte exactamente como vencerla.¿Magnifico plan no lo crees? 

Rise pudo ver como la Mujer Desnuda, evidentemente, presentía la presencia de un tercero y de manera instintiva, por un terror muy antiguo, se arrastró hacia atrás muy asustada por aquello que era capaz de percibir. No a Karl hablando desde quien sabe donde, sino a aquella presencia afable y amistosa. Esa energía provenía de un lugar muy, muy lejano.
Del Otro Lado del Círculo...
De su mismo universo....

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