lunes, 16 de noviembre de 2015

De Pin-Aclen al Otro lado del Círculo

Unas Breves Palabras sobre la Historia y lo que hay detrás de ella


Tindar es una novela que comienza con la simple tragedia de un niño de diez años que pierde a sus padres para luego dirigirse (a pasos siniestros) a cuestiones de índole más y más oscuras que involucran hechos del remoto pasado de Balbania y su Mitología. Detrás de la historia de Elian y sus maestros se mueven constantemente fuerzas en oposición que llegaran a su colisión final y desesperada en las decisiones de su protagonista. 

Elian y su misteriosa espada Huthlath son el resultado de eventos acaecidos mucho tiempo atrás, del cual formaron parte algunos de los personajes que se introducen en esta novela. Lo más aterrador, a mí manera de verlo, es que su protagonista nació y creció ajeno a cualquiera de las grandes cuestiones que sus antepasados Auresianos protagonizaron. No nació en un palacio, ni es hijo de rey alguno. Y como todo hombre común, solo esperaba de su vida ser un hombre corriente. Si su destino es una maldición u obra de la providencia esta en él descubrirlo durante el viaje. 

Como si mañana usted o yo descubramos que con nuestra simpleza y limitaciones debemos dar final a la obra maestra de un compositor. Y que detrás nuestro todos esperan que lo hagamos con la gentileza y genio de los hombres que se paran en piedra en las plazas de nuestros pueblos o ciudades. La primera tentación que vendrá a nuestra mente sera negar dicho fardo y alejarnos de él. Pero, en el caso de Elian, esa carga lo persigue, físicamente en forma de su enemigo y mentalmente en su pasado. En pocas palabras le toca hacerse cargo de los errores y ambiciones de personas que ni siquiera ha conocido sino tal vez por las historias y leyendas que tanto le gustaba escuchar de pequeño. 

Por consiguiente, lo que arranca en la ridícula aldea humana de Pin-Aclen con cuentos, mate y torta frita acaba en La Gran Sombra, el último de los círculos del Et-Zuloth (aquello que contiene todos los mundos) donde se dice que aun el ser de los Dioses tuvo origen alguna vez. Y aunque alguna vez considere esto algo inmenso para una primera novela, la historia inevitablemente iba a tomar esa dirección desde el primer capítulo dada la ascendencia de Elian. 

Lo más difícil no fue imaginarlo, sino como contarlo de una forma que, en lo posible, se alejara del clásico relato Heroico donde el protagonista es un ser impoluto falto de errores y sus enemigos, además de obvios son repetidos. En efecto la primer premisa de la novela fue crear, primeramente, un protagonista humano que sintiera en carne propia el peso, no solo de la muerte, sino de la madures inevitable que llega con ella. La constante tentación de huir de toda situación apremiante y el anhelo casi obsesivo de regresar a un lugar que ya no existe: El Hogar que Elian debió abandonar.

Como hombre, se vera constantemente entre hacer aquello que quiere y lo que su sentido del deber le indica. Intentando en el camino dilucidar, exactamente, cual es su "deber como hombre". Claro que nadie quiere tener que enfrentarse a situaciones que lo superan a todas luces. Y la constante tentación del muchacho sera la de, simplemente, desatenderlas. 

El asunto de la culpa y el posterior anhelo de redención es una linea que atraviesa no solo a su protagonista, sino a sus camaradas. Sus dos maestros, Mitril y Cola Larga representan a una generación vencida que ha visto a los más grandes ejércitos de Balbania sucumbir ante el inenarrable poder del Enemigo y que, sin quererlo ponen sobre espaldas del muchacho todas sus frustraciones, temores y prejuicios que han adquirido en amargas derrotas de héroes ya olvidados. La mayor prueba de este muchacho sera saber discernir entre su propio juicio y los prejuicios, odios y rencillas del pasado de su especie para cerrar de buena vez las heridas del pasado e iniciar un esperado recomienzo para él y para Balbania.

Para ordenar tu Ejemplar entra a este enlace:
http://www.hesiodo.com/site/libro_tienda/tindar-tomo-i

2 comentarios:

Aylén Fuente dijo...

¡Hola! Me fascinó la descripción de la historia. De hecho, voy a ir a chusmear a ver qué tal es... no soy de leer libros de este tipo de género pero la pintaste muy bien :)
Te acabo de encontrar por el grupo bua y ya te seguí.

Te mando un beso,
Aylu.

Bilingord dijo...

Gracias Aylén Fuente!!! El Gusto es mio!