Los Secretos Auresianos
Este pequeño relato es un breve repaso acerca de algo que se encuentra casi en todos los Libros sobre Balbania aquí publicados. Los llamados "Secretos Auresianos" o "Las artes Secretas Auresianas". Vale decir los grandes y graves conocimientos que los Dioses le legaron a los Hombres en los inicios del tiempo. Tales cosas se mencionan bastante en "El Ritual de los Condenados" (Crisald saca la idea del ritual de uno de estos libros) y en Tindar; donde Elian debe aprender a usarlos y como usarlos sin perder la cabeza o ser corrompido por su misterioso poder.
Esta arma de doble filo ha suscitado (como cualquier poder) maravillas y desgracias a lo largo de la historia de Balbania afectando tanto a los primeros hombres que habitaron en el Valle Sagrado, Notiel, hasta los Dracidas y Vlainds. Atraviesan ambos bloques mitológicos siempre generando todo tipo de situaciones. Y teniendo en cuenta que yo mismo necesitaba un repaso (10 años de trabajo no vienen solos) lo comparto con ustedes.
N/A: De paso les comunico que Tindar (Primer Novela Larga sobre Balbania que trata bastante esta temática) esta por ver la luz del Día. Ya haremos el aviso oficial cuando corresponda. :D
Esta arma de doble filo ha suscitado (como cualquier poder) maravillas y desgracias a lo largo de la historia de Balbania afectando tanto a los primeros hombres que habitaron en el Valle Sagrado, Notiel, hasta los Dracidas y Vlainds. Atraviesan ambos bloques mitológicos siempre generando todo tipo de situaciones. Y teniendo en cuenta que yo mismo necesitaba un repaso (10 años de trabajo no vienen solos) lo comparto con ustedes.
N/A: De paso les comunico que Tindar (Primer Novela Larga sobre Balbania que trata bastante esta temática) esta por ver la luz del Día. Ya haremos el aviso oficial cuando corresponda. :D
El Tesoro de los Antiguos
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En el principió los secretos Auresianos fueron legados
a los hombres por Mara, la Diosa de la Luz y el Balance. Y estos se les otorgaron a cambio de que juraran serle fiel y luchar a su lado en la gran
guerra que se avecinaba contra Tremor, el Dios de la Noche y el Caos. Con estos
conocimientos los hombres fundaron el reino de Notiel y detuvieron por
incontables años las bestias y los ejércitos del Enemigo con un muro de
brillantes espadas en manos nobles y valerosas.
Por mucho tiempo fue así y todos los ardides de Tremor
se deshacían como un manojo de cenizas al viento ante la defensa de los caballeros Auresianos,
nombre dado a quienes conocían estos secretos en profundo entrenados en una provincia llamada "Auresia". Y Notiel solo medró
en poder, sabiduría y gloria cuando el mundo era joven y todo estaba aun por
sucederse. Gracias a los secretos que los Dioses les legaron los hombres de
Notiel lograron alcanzar la plenitud de su desarrollo aun antes de la llegada
del Sol.
Más, a pesar del enconado sacrificio de sus gentes, de
las incontables victorias y el poder del aquel primer reino humano, Notiel,
como toda obra humana estaba destinado a perecer. Ya por la mano del enemigo o
por la propia naturaleza de sus habitantes. Tras un largo proceso de
decadencia, con la luz de Mara debilitada ante el poder de Tremor, acosado por
enemigos internos y externos, el reino Magnifico sucumbió.
Los exiliados del valle sagrado se
desperdigaron por el mundo en busca de nuevas tierras donde habitar lejos del
brazo ardiente del Enemigo. Y los secretos Auresianos que tanto habían
desarrollado mientras perduraron las murallas de Notiel se fueron con ellos.
Pues estos habían sido prolijamente estudiados y guardados en libros de
sabiduría a los que solo los Caballeros de alta nobleza y reyes tenían acceso.
De los que partieron al oeste, desilusionados de los Dioses
y sus consejos, solo se sabe que sufrieron largas penurias y vagabundearon de
un lado al otro esperando que las criaturas no humanas les dieran cobijo en sus
poderosos Reinos a ambos lados del rió Tiviol. Estos olvidaron rápidamente
mayor parte de su conocimiento y se convirtieron en una sombra de su viejo
esplendor. Aunque en sus ojos y valentía
aun se puede adivinar la majestad y sabiduría de los reyes de antaño.
Quienes siguieron el consejo de Kullme, Dios creador
de los hombres y siempre amigo de los hijos de la luz, cruzaron el mar del
hielo en peligrosa travesía hacia tierras vírgenes. Estos hombres nunca
olvidaron el peso del dolor en la derrota y frente a las costas de Notiel
fundaron el reino de Tarcun, "El Señalado" Estos hicieron cuanto fue posible
para salvaguardar todo el conocimiento adquirido en el Valle sagrado y Tarcun
fue un reflejo poderoso del primer reino
de los hombres.
Al igual que Notiel en el pasado, Tarcun contaba aun
con los secretos conocimientos Auresianos de su lado y sus ejércitos y fortalezas
no podían se franqueadas por enemigo alguno. Gracias a ellos el poder de sus
Reyes perduró aun más que el primer reino y
logró sortear los últimos años de la devastadora guerra entre los hijos del día y de la noche
con valerosos hechos de armas que aun se recuerdan en Himburgo. Y guardaron en el valle de las tumbas de sus soberanos todo su conocimiento sobre estas cuestiones junto a los tesoros y reliquias que les acompañarían en su otra vida.
Sin embargo la guerra entre Mara y Tremor había sido
muy larga y la última batalla conocida como "El Gran Tumulto" fue de
tal fragor que la tierra apenas pudo soportarla. Pues los dos Poderes que este
mundo habían creado ahora se desgarraban en lucha sin cuartel y todas sus obras,
malas o buenas se malograron o quedaron heridas para siempre. Y aunque la luz
triunfo, muy escueta fue la victoria, por lo que Balbania se sumió en una era
de caos y oscuridad sin precedentes.
Los reinos no humanos se desplomaron, los bellos
jardines y bosques que poblaban otrora el oeste se secaron hasta la médula. Las
montañas se quebraron y de sus entrañas el fuego consumió voraz todo a su
alrededor. El cielo se cubrió de las penumbras que la tierra emanaba por la
mortal herida infectada cubriendo el sol y dejándolo todo en penumbras.
Los hombres acuciados por el hambre y la desesperación
se volvieron bárbaros, tan brutales y sanguinarios como las criaturas de Tremor,
olvidaron toda amistad o juramento y se
mataron entre sí por dominar las pocas tierras aun a salvo de la destrucción o
alejadas de las mutaciones y abominaciones que nacieron de las entrañas del mundo en esta hora de perdición.
Por muy fuertes que fueran los muros de Tarcun, su
nación no estuvo ajena a estos terribles acontecimientos y los reyes miraban desde
sus torres con cejuda preocupación como las llamas de este incendió estaban día
a día más cerca de sus fronteras. La luz brillante de sus torres y la riqueza
conocida pronto despertaron la ambición
de pueblos desesperados y de criaturas malvadas.
Y tal como había ocurrido en Notiel antes de su
decadencia, los Reyes decidieron recurrir a los Secretos Auresianos que antes
habían salvaguardado su esplendor en días aciagos. Abrieron las tumbas del
valle de los reyes, donde sus antepasados dormían en largo sueño de la muerte
cubiertos en mármol y entre sus túmulos, sarcófagos y tesoros buscaron aquello
que estaba prohibido.
Pues los Secretos Auresianos, así como revelaban el
origen de la luz también se adentraban en la Oscuridad primera, los mundos subalternos, la Gran Sombra
y el Origen de la Vida. Conocimientos demasiado peligrosos para que un hombre sea capaz de dominar. Saberes que en
el pasado habían llevado a la locura y ambición a grandes señores de su tiempo
cuyas mentes quedaron perdidas en las tinieblas por el peso aplastante del Saber absoluto.
Los últimos Reyes de Tarcun, solo caricaturas de los
que en piedra aun se paran en el valle, intentaron desesperadamente mantener el
poder con estos secretos y mientras más enconado era su esfuerzo más retorcida
se volvía la oscuridad en sus mentes. Renegados a aceptar el cambio de los
tiempos, ciegos a la evolución de un mundo distinto al que sus antepasados
habían conocido los Reyes de Tarcun perdieron todo reparo.
Sus tenebrosos experimentos solo lograron extender por
pocos años la fuerza de sus ejércitos. No ya luchando contra criaturas malignas
o espíritus de mal, sino contra las invasiones Barbarás que se lanzaron sobre
el reinado desde el oriente y el norte devorando sus territorios como una horda
acuciada por un hambre voraz. Finalmente, como una cruel broma del destino,
Tarcun solo reino en el Valle de los Reyes, donde los antiguos reposaban. En
una vieja fortaleza al oeste del valle conocida como Anagj-Khudrum el último
rey de Tarcun, Thalvirion encerró a todos los que consideraba su pueblo entre los gruesos muros y resistió el asedio de los hombres
del desierto por algunos años. Aun depositando su confianza en el saber antiguo
iba y venía por los túneles debajo de la fortaleza tratando de encontrar un
sortilegio, una reliquia, un milagro venido del pasado que aniquilara a todos
los invasores. Pero los Dioses, ya de la luz o de la Oscuridad no escuchaban sus ruegos.
Más los Salefianos, llegados del lado norte de las
montañas ocupaban ya casi todo el valle. Y adueñándose de estos túneles secretos producto de la traición conocieron de primera mano el verdadero tesoro
de los reyes y por estos mismos medios abrieron las puertas de Anagj-Khudrum. Pero
no estaba en los planes de Thalvirion rendir el estandarte de la estrella de
Killme. Y por completo ido de la razón jugó su última carta quemando la
Fortaleza con todos los hombres dentro. Los invasores le vieron saltar en
llamas desde el pináculo de la torre hacía las aguas del Palaras.
Así terminaron los Días de los Hombres de Notiel y su
estirpe en el norte. Sin embargo las tumbas y los tesoros debajo del valle
perduraron durante el reinado de los Salefianos y el posterior levantamiento de
los que dominaban allí. Mientras las guerras civiles, los crímenes, la anarquía
y la peste cubrían Himburgo como torbellinos de agonía, los libros y pergaminos
se mantuvieron intactos al lado de sus silenciosos señores. Esperando ser
descubiertos por las dos últimas especies que llegaron a Balbania por obra de
los Dioses. Los Dracidas y los Vlaind.
Estas razas habían sido concebidas por los últimos dos
Dioses para librar la guerra santa definitiva entre uno y otro. Más para
detrimento de los ambiciosos poderes, ni una ni la otra quisieron enfrentarse
de primer momento, pues su bondad era mayor a la ambición de sus progenitores. Se encontraron más bien muy parecidos a pesar
de todo y desoyeron el llamado a la guerra, cansados como estaban todos en
Balbania del barbarismo y la destrucción.
Ambas especies , con sus diferencias y cualidades
ayudaron a reconstruir la belleza que existiese en Balbania en su hora de
esplendor. Pues los Vlaind eran la viva imagen de los Dioses en la tierra y
estaban dotados de una sabiduría y poder mayor que cualquier otra especie. Por
donde andaban su numen divino se esparcía como el polen de una flor a otra ,
fertilizando el suelo y vigorizando bosques y ríos.
Los Dracidas llevaban en ellos el fuego de la vida, el
Rettem y aunque eran una raza
guerrera su conexión con la naturaleza, cuyo origen era tal fuego, era
insuperable. Con tal prodigo elemento los Dracidas curaban y embellecían todos
los lugares donde se asentaban y algunos creían que eran los Elfos o los
Bultures retornados de leyendas antiguas dado que entonces vivían solo en los
bosques del este y el esplendor de sus trabajos era magnifico. Por vías
distintas y con propósitos diferenciados
tanto Vlainds como Dracidas trajeron de regreso la brillante luz de los inicios
al mundo moribundo y con ellos llegó la esperanza de un futuro promisorio para todas las especies.
Más por obra del destino los caminos de estas dos
últimas razas se cruzaron en Himburgo llegando a dominar una porción del Valle de los Reyes
cada una en el albor de sus días. Y al cabo de unos años, en su afán de
conocimiento hallaron las tumbas y los túneles sombríos debajo de sus ciudades.
Y la oscuridad encontró suelo fértil donde germinar por última vez.
N/A: Lo que sigue, por orden cronológico es "La guerra de las ciudades" cuando Los Vlaind Ocupan y reconstruyen Anagj-Khudrum con el deseo de hacerse de estos conocimientos únicos y los Dracidas levantan frente a ellos Drac-Luin, otra gran ciudad al este del valle. Estos eventos desembocarían en la primera guerra entre Dracidas y Vlaind por el control del Valle de los Reyes. Una cruenta lucha de largos años que sembraría para siempre la enemistad entre ambas especies como se cuenta en "El Ritual de los Condenados" Tal vez la compartamos por aquí en los próximos días.





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