sábado, 29 de junio de 2013

El Ritual de los Condenados XXXIII

Capítulo XXVI

El Canto de los Dracidas


Oldbridge Town 5981 casa de los Kenneth
MÚSICA♫
Cierta vez, cuando Rise alcanzaba los  12 años de edad consiguió una guitarra acústica que sus padres accedieron a regalarle por su cumpleaños. El adolescente tomó clases con el padre de un amigo suyo que había tenido una banda en su momento. Durante ese tiempo se podría encontrar a Rise durante la noche practicando canciones de Rock o música punk con aquel instrumento.

Una noche su padre se sentó al lado de él en la cocina a escucharlo mientras bebía su cerveza. Era un viernes y ambos podían permanecer despiertos hasta tarde. Los ojos claros de Ben Kenneth se fijaron por un momento en su único hijo y estaba contento de que se dedicara a cosas como la música, nada que el hubiera podido hacer durante su infancia en Real Himburgo, la provincia más norteña del país.

En la cocina retumbaban las histrionicas notas de "Foxy Lady". O al menos lo más cercano a ella en un aprendiz como Rise con una guitarra acústica. En el rostro afable y grande de Ben Kenneth se dibujo una sonrisa socarrona cuando su hijo acabó la practica. El muchacho lo miró desconcertado, pensando que estaba burlándose de él.
- ¿Que pasa papá?- Dijo su hijo.
- ¿A eso llaman los tuyos "Rebeldia"?
- ¿Como?- Preguntó Rise
- Si a eso llaman "Música de rebeldía  tus amigos y tus maestros...
- Bueno...creo que sí...es por el sonido...algunos maestros dicen que el Rock And Roll se compone de notas y ritmos que incitan a las drogas y al desafió de la autoridad.

Ben estalló en carcajadas. - Dame eso Rise...
- ¿Te molesta que practique rock?- Preguntó el chico algo asustado.
- Na...esa es música para señoritas. Pero no me molesta, dame la guitarra.
Rise se la extendió sin saber que iba a hacer su padre con ella. Ben era un hombre bastante afable con su familia y las veces que castigo a Rise fue más por presión de su madre que por convicciones propias. A pesar de que el pibe armaba muchos quilombos en la escuela desde chico por su odio natural a la autoridad, le gustaba que así fuera. Al menos su muchacho no sería un conformista como otros de su edad.

Ben encendió un Chasterfield  y empezó a probar algunas notas, tratando de recordar la canción que iba a tocar. Esto provoco que Rise se sonriera con un dejo de orgullo por ser su hijo. Nunca antes había visto a Ben jugar con un instrumento. A Menudo la música que el ponía en el tocadiscos le gustaba aunque también le resultaba ñoña y de vejestorio como Chubby Cheker.
- No sabía que tocabas la guitarra pa...¿Donde aprendiste?
- Tocaba en la guerra, cuando nos mandaban de permiso a las ciudades liberadas o cuando encontrábamos el tiempo. No podíamos hacerlo en el frente porque cualquier francotirador helleniano podría escucharnos y rebelar nuestra posición. Pero cuando me llevaban a la enfermería por alguna herida menor o estaba de permiso, tocaba con mis amigos en una banda que habíamos improvisado con parte del pelotón. Eramos todos de Real Himburgo y tocábamos canciones tradicionales de la provincia. Esta me la enseño un Sargento, creo que se llamaba Jhon Still. Habla sobre un grupo de hombres que lucharon contra el rey Dreifus, un tirano de la edad oscura, no muy lejos de acá...¿Recuerdas la historia?
- Sí los Jethis ¿Y como se llamaba el héroe...?
- Bilingord, despues estaban Dalstein, Sigmund y Frigord. Esta canción habla sobre ellos, se llama "Heroes from our past..."- Ben empezó a tocar


And so the story's told of a hearty group of men it's a tale of their triumphs and their woes.
Be it raids and melees ancient or the modern worker's struggle
that inspires men to stand up for their rights.
And should we fall down by the wayside in this ever-changing world
we can look back to these heroes of our past.
With their staunch determination and ferocious iron will,
no tyranny would quell them in their task.
(...)
***
Witters Alley 5999
MÚSICA♫

Los Nazis no habían inventado el tanque Tiger en vano. Rise estaba seguro que debieron haberlo diseñado para luchar contra cosas como esta. Aunque apostaría su nula fortuna a que ni siquiera un cañón de 88 milímetros podría abrir un agujero en la mujer desnuda. A juzgar por el estado de la valerosa compañía mixta de dos Dracidas y media Avista (porque Daniela recién aprendía a controlar algunos de sus poderes) como mucho podrían pedirle disculpas por los problemas causados antes de morir.

Miranda tenía su mejor brazo en la espada echándose una siesta. El tenía un hueco del tamaño de una bandeja de CDs en el lado derecho y Daniela llevaba una Beretta. Un arma que a veces ni siquiera basta para matar a un hombre común. Delante de ellos (y al parecer en buena forma) estaba una suerte de espectro milenario o criatura mitológica que, entre otras cosas, cargaba una espada seguramente también muy legendaria, llena de propiedades misteriosas e invencibles.
Y tenía alas...
Y con toda seguridad no eran el tipo de alas de adorno que tienen las Avestruces. Seguro que ademas contaba con visión de calor como Superman y su cuerpo estaba hecho de acero. Si hace algunas horas el Jethi de Bilingord pensaba que Karl era un gran problema, esperaba vivir a esta noche para ingresar una nueva definición de la palabra problema en el diccionario.

***
El mango de Aistriena estaba mojado y frío, su acero manchado con la sangre de Karl le servia a Rise de bastón. El Hombro izquierdo estaba siendo sostenido por Miranda quien lo miraba como pidiéndole que hiciera algo porque a ella se le habían acabado definitivamente las ideas. Un poco detrás de él Daniela permaneció seria y en silencio.

Aquel asunto de la Avista había empezado en Troncor Street y en esto acababa de derivar. Nada que uno pudiera imaginarse después de tomarse todo el alcohol que pudo encontrar en un barsucho al volver a casa durante la medianoche. Y ante la imperiosa necesidad de nuevas y brillantes ideas para sacar a sus amigos de ahí Rise estaba desahuciado. Lo que en la guerra es casi como decir Vencido...

Miranda miró hacia atrás y vio a Daniela con aquel gesto de resignación en su rostro. Como aguardando a que la mujer desnuda dijera "abra kadabra" y los desapareciera a los tres de la faz del universo en un parpadeo. Tal vez en una muy sigilosa aunque inteligente maniobra de la señora con alas Miranda llegó a preguntarse porque estaba ahí y sobre todas las cosas Por que Rise y ella debían dar la vida por esta muchacha de la que apenas aprendía a pronunciar su apellido.

Decir que Miranda no sintió la palpable tentación de abandonar a la Avista  para asegurar su propia existencia algunos años más sería mentir y mentir muy mal. Decir que Rise pensó de la misma manera sería engañarlos. Y esa sea probablemente la razón por la cual la historia ha llegado a este punto.

Por primera vez en toda esta situación Rise tuvo un pensamiento claro, sin dobles verdades ni puntos de vista capaces de alterar el producto final. Aquello que tenían los tres delante no era una mujer Desnuda, ni un ser monumentalmente superior a todo lo que él o Miranda conocían. Lo que se estaba preparando para atacar era una Guerra. La primer Guerra de verdad en miles de años, la oportunidad de él y de otros como Rise para mostrarse a sí mismos que hasta los eventos más desgraciados en su existencia tenían por fin una justificación superior que hacia que el dolor se transformara, de manera mágica y surrealista en Heroísmo.

Y si cambiamos el guion actual por este, entonces la cosa es mucho más sencilla. Se trata de luchar y de morir, de vencer y ser vencido, de atacar y defender. Nada más y  nada menos de aquello por lo cual Rise había sido entrenado. Porque era de Bilingord y era un capitán, y los capitanes hacen eso: Van a la guerra.

El Plan de Rise era llevar a Daniela al bosque y esta cosa alada se interponía en su camino. Con un solo cambio de perspectiva en relación al problema que enfrentaba las respuestas llegaron en el último expreso de medianoche. Y finalmente comprendió muy bien que era lo que tenía que hacer. En cierta forma, aunque ella ni nadie allí lo supiera el tenía ventaja con respecto a la mujer desnuda.

Ser el Capitán de una compañía no solamente implica liderar un grupo, sino también cumplir con su deber con la menor cantidad de bajas posibles, cuidar de todos sus hombres aun si esto significaba su propia muerte. Rise estaba lejos de desear morir como un mártir y estaba, de una forma muy extraña, seguro de que eso no ocurriría esa noche.

Sí llevaba a cabo su pequeño y desesperado plan, la única forma de que Miranda entendiera lo que debía hacer dadas las circunstancias era plantear ante sus verdes ojos aquello que el mismo acababa de entender. Esto es una guerra, ya no son escaramuzas en barrios pobres de Balbania, ni entrenamientos en el bosque de Mitril. Es una conflagración donde todas las opciones deben ser puestas sobre la mesa para asegurar el éxito del bando que para el que se lucha. Si Rise le dijera a Miranda que el iba a enfrentarse solo a la mujer desnuda porque...la amaba, eso no surtiría ningún efecto. Habría discusión y la señora de la intriga que caminaba con una espada tan alta como Daniela habría ganado. Las dos intentarían salvarlo para morir solo unos segundos después que él.

Pero si daba una Orden, una orden de Dracida a otro Dracida...ella sabría entender y aunque las comparaciones son odiosas, Miranda se iría de allí como el perro de Pavlov ante el estimulo adecuado. Se lamento no saber si efectivamente viviría para regodearse de su "brillante" plan.

El Jethi de Bilingord escupió la sangre que se había acumulado en sus labios al suelo e intento liberarse de las amables manos de Miranda, sintiendo que la mitad de su cuerpo estaba a punto de separarse debido al hachazo magistral de Karl en su costado.- Escuchen...- Dijo Rise con la voz agotada por los golpes recibidos. - Si luchamos entre los tres no vamos a poder vencerla y si lo hacemos por separado tampoco.

Muy profundo en el interior de Miranda algo se quebró, haciendo el sonido de un espejo que se raja sin aparente causa. Daniela pudo ver los ojos verdes de esa bella mujer dirigirse instintivamente hacía ella y luego, a la mujer desnuda. La Avista, rápida en adivinar los gestos de quienes la rodeaban pudo observar un pequeño movimiento de sus labios, incómodos o incontinentes. El Dracida de Bilingord le gano de mano.

- Miranda quiero que la lleves al bosque, yo se que es lo que tengo que hacer... y vos también.
Daniela seguía sin entender.
-  Va estar más segura con voz que conmigo. - Dijo Rise. Miranda solo inclino la cabeza afirmando, intentando por todos los medios posibles no lanzar una sola lagrima y lo logró bastante bien.
- Yo preferiría...- Comenzó a decir Miranda
- No, es una orden.-  La Jethi de Sigmund instintivamente pareció pararse más erguida que de costumbre.
-Se lo que preferirías y no nos conviene, los dos somos Jethis, conocemos el código bien. Es hora de que aceptemos que esto es una guerra. La primera de verdad en siglos y con sensibilidades no se gana ninguna batalla. La vas a llevar hasta Hosmusilias y la vas a proteger con tu vida Miranda. En caso de que todo salga bien las voy a alcanzar al rato.

Miranda, que había sido entrenada al igual que Rise para no discutir las ordenes de un Capitán de la guardia de Hosmusilias (cosa que ella no era, pues era maestra y le aburrían las rondas) volvió a intentar hablar, pero a pesar de todo lo que deseaba dio un paso atrás.
- Haz lo que debes Rise y Cuídate mucho- Dijo Miranda con sus ojos clavados en el suelo.
- Seguro. - Le contesto Rise dándole la espalda a ambas. - Daniela, vos hacele las cosas fáciles.
MÚSICA♫

Miranda quería decirle muchas cosas a Rise mientras este, tras tomar la escopeta del suelo caminaba en dirección a la mujer Desnuda, con las llamas detrás de su infernal figura. Entre otras cuestiones quería contarle a su amigo que ella se sentía como una niña de 8 años viéndolo partir. Miranda deseaba gritarle que su corazón se estaba partiendo en cientos de pedazos al verlo marcharse pero que era incapaz de llorar, de darle un beso o de sonreirle. Por que, como decían sus padres, ella era un fenómeno, un demonio, un ser primordialmente abominable que no puede recibir ni dar amor.

Daniela intento ir corriendo hacia Rise tan pronto como esta adivino sus intenciones. Fue la primera vez que Miranda sintió envidia hacia la Avista, porque ella deseaba hacer exactamente lo mismo y mucho más. Pero se limitó a sostener a la piba con todas sus fuerzas y a alejarla del campo de batalla. Ahí se marchaba la única persona en este universo que había hecho que Miranda dejara de sentirse un alienigena o un monstruo entre los monstruos. Se alejaba de ella mas que seguro para siempre y ella debería cargar con la culpa de jamás haberse atrevido a abrir un poco su corazón de hielo hacia él.

Pero era así, ordenes son ordenes, Rise acababa de darle la mejor excusa para dejarlo allí.  Cuando la primer explosión del poder de la mujer desnuda hizo que la tierra se conmoviera y el color amatista arrasara arboles y escombros Miranda solo dio la espalda a Rise, con sus ojos hinchados de lagrimas que no estaba dispuesta a soltar ni pasado el puto apocalipsis. Aun luchando con Daniela que intentaba soltarse de su fuerte amarre, Miranda no dejaba de repetir una frase como una niñita traumada:
- Shhh, tranquila el sabe lo que hace nena.
- DEJAME HIJA DE PUTA ¿COMO TE ATREVES A DEJARLO? SOLTAME
- Shhh no hables...

No hables Daniela, no me recuerdes que estoy más cerca de una muerta en vida que de una Dracida, No me recuerdes que las personas se tienen afecto por lo general y que demostrarlo no es un símbolo de debilidad. No me recuerdes que mi vida y mi forma de ser esta parada sobre las columnas de la idiotez del deber. Mejor dormí  como yo duermo despierta desde los ocho años y así te vas a mantener con vida, porque no hay otra forma de hacerlo nena. No hay mejor forma de mantenerse con vida que estar muerto para los demás y visceberza.

Miranda no quiso ni mirar atrás, alcanzaba con escuchar el sonido del acero encontrándose, de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda...para que en el momento más impensado se detuviera dejando el silencio riguroso de la muerte. Corriendo con Daniela a cuestas llegaron hasta el linde de los bosques y Miranda no se detuvo ni aminoro la marcha, ni dudo un segundo en salir huyendo de allí.

- Sos una hija de puta- Seguía repitiendo alocadamente Daniela, con sus manos rasgando la ropa de Miranda tratando de liberarse de su amarre. - Soltame, basura, soltame!- Gritaba la avista golpeándole la espalda con sus puños, dejando sus lagrimas sobre el hombro de la Jethi de Sigmund, quien tomaba velocidad saltando la canaleta de la carretera. Los ojos amatistas de la muchacha perdieron el rastro de Rise en poco tiempo y se deshizo en gritos hasta que Miranda la golpeo en el punto exacto para que se quedara dormida...

Como ella...

***

Una vez sus dos compañeras cruzaron el circulo de Fuego, Rise volvió la mirada a la Mujer Desnuda. Dejó la escopeta en el suelo, estando seguro que no sería de utilidad esta vez y desenvaino Aistriena, tomando la misma con ambas manos.
- Bueno señora, usted y yo tenemos mucho de que hablar.
Nuestra lucha comenzó hace tiempo Señor Kenneth. Y en el plano de las ideas ha vencido en la mente de Daniela...por el momento. Dijo la Mujer Desnuda en la cabeza del Jethi. - Ahora veremos si es capaz de hacerlo en la lid. ¿Acaso cree que no voy a poder alcanzarlas a ambas tan pronto como acabe con usted?
- Estoy bastante seguro de eso Señora. Pero olvida algo...
La Mujer Desnuda levantó una ceja, luego de prepararse para el combate.
- Yo la conozco mejor que nadie. Soy el único, aparte de Daniela, que ha sido tocado por su gracia.
¿A que te refieres Dracida?
- No hace mucho...- Rise empezó a buscar algún lugar por donde atacar. - Usted, con su manera tan...educada me metió siete balazos en el pecho. ¿No lo recuerda?
La Mujer Desnuda levantó sus alas como si se tratara de un animal que intenta asustar al predador, a ojos de Rise se hizo más alta y terrible de lo que ya era.

El Jethi, sintiendo el calor del fuego a su alrededor, el mango de su espada entre las manos adoloridas y el piloto imitando el sonido de una capa por el viento en la ruta, casi podía escuchar las flautas, los violines y las palmas que solían preceder a las grandes batallas de los Dracidas en tiempos antiguos. Porque, en definitiva era la primera vez para él que iba a oficiar como según lo enseñado y, aunque el resultado fuera incierto, no podía decir que no se lo había buscado.

Sin embargo Rise se aferraba a una esperanza tonta. La primera vez que creyó que iba a morir fue durante el levantamiento en Oldbridge Town, mientras luchaba con la policía montada. La segunda vez, cuando el ejercito entro a su casa en la noche de los perros. Y en esta circunstancia no podía dejar de creer de que aun podría contar con algo de aquella maravillosa suerte. Por lo que se acomodo el cuello y su cerebro hizo la conexión por si solo.

Él era un rebelde. Como lo fueron los Dracidas en la antigüedad y como fue su padre muchos años más tarde ..y los rebeldes le traen problemas a la autoridad, pero sin perder el humor o la postura despeinada que enloquece a las chicas.

- Mire señora, soy un Jethi de Bilingord, y jure ante la tumba de nuestros ancestros que iba a alzar las armas contra las amenazas que yacen más allá del mundo mortal. Lease, que todos los bichos como usted que quieran venir a decirnos a nosotros y a los hombres como vivir pueden besarme el culo en el nombre del Altísimo  Heills.  Así que no tengo mucho más que explicarle que vamos a cagarlos a palos a vos y a todos tus emplumados amigos si se les ocurre jugar a la guerrita con nosotros. Ya lo hicimos con los nenes mimados de Namidian, y aunque no tengo la menor idea de donde viene o a quien responde, ustedes se metieron en el vecindario equivocado. Por lo que  en el nombre de los Dracidas, tiene dos opciones:
O saca su precioso culo de mi pedazo de tierra
O saca su precioso culo de mi pedazo de tierra. ¿Entendió?

Furiosa por el orgullo de su contrincante la mujer desnuda se lanzó al ataque y al menos su primer golpe fue bloqueado por la espada de Rise. La primer linea de defensa de esa raza en levantar las espadas en nombre de un juramento tan viejo como la escarapela, el primer soldado de una raza de alegres esclavos, borrachos, Fracasados , brutos  y malhablados hombres. Tal y como comenzó la Orden del dragón 2000 años atrás.
MÚSICA♫

Rise hizo un movimiento de "facha" con la espada, como esos que hacen los héroes en las películas y se preparo para atacar. Luego dijo a si mismo algo sonriendo que la Mujer desnuda no entendió:
-clear the way, me boys!!-
Estaba seguro de que el viejo Ben Kenneth no tendría nada que reprocharle en el cielo si llegaban a encontrarse allí en pocos minutos.
Letra de "Heroes from our Past"


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