NOSTALGIA 64
Es una ironía que haya escrito este artículo
en mi Blog porque extrañaba escribir en él.
Voy a hacerles una pequeña confesión para empezar. Hace algunos años
sufrí nostalgia de verdad y les puedo asegurar que no tenía nada que ver con
volver a jugar en el Nintendo 64 o comprarme figuras de STAR WARS. Quiero ser
muy claro al respecto porque fue este descubrimiento lo que me hizo pensar en
esta entrada en particular: La Nostalgia real es lo más parecido a una muerte
en cámara lenta. Es un dolor muy sutil, muy subterráneo que va drenando la
psiquis hasta dejar un cascaron vacío. Es, probablemente la ultima parada antes del camino sin retorno
a una grave enfermedad producto de la depresión o el suicidio. No soy psicólogo
ni doctor pero sé lo que viví. Y sobre todo lo que sentí.
No pasa un día sin que lo recuerde.
Hoy la palabra Nostalgia se usa como el queso Cheddar, se le pone a todo
con tal de vender. Sin embargo aunque es un término utilizado para que más o
menos cualquier idiota pueda entender que le están refritando alguna película,
serie, video juego o libro, a veces me hace enojar el abuso del término.
Una vez escuche al Doctor Brian May decir que existían dos clases de
Nostalgia. La que es síntoma de algún tipo de desorden mental y aquella que es
"Solo el atesorado recuerdo de un tiempo en el que fuimos felices"
Siempre me gusto mucho esa definición. Sobre todo porque en mi casa cualquier
evocación de un gusto de la infancia, como mi pasión por el Musical de Drácula,
despertaba la censura paterna al grito jocoso de DEPRESIVO o MELANCOLICO. Mi
vieja sin embargo estaba siempre de acuerdo con la definición de Brian May y
cualquier cosa que me permitiera seguir escuchando a todo volumen
Drácula, El Musical.
Un día dejamos de ser niños, pasamos por la adolescencia y somos
adultos. El mundo prometido es más o menos el mundo de THE WALL de Pink Floyd.
Vivimos bajo la tiranía del tiempo y la productividad, aun los artistas, que
nos gusta creernos por encima de todo eso, vemos con horror los relojes
derretidos que pintó Salvador Dalí. Gran parte de nuestro día se va en hacer
cosas que preferiríamos no estar haciendo. Todo esto ustedes ya lo
saben...Muchas veces en esos momento me encuentro pensando que desearía jugar
Goldeneye 007, poner la Trilogía de El Señor de los Anillos con un balde de
pochoclo casero y una cerveza, escribir algún cuento de fantasía de gente con
poderes o sencillamente estar en la cama a las 6 de la mañana imaginándome que
mi esposa es una supermodelo con la cual vivo aventuras dignas del Call Of Duty
Modern Warfare.Yo me pregunto que se supone que debería anhelar en un mundo que
nunca tiene suficiente carne para picar.
Todos sentimos algo de nostalgia o melancolía a medida que pasa el
tiempo. Pero no hay que confundir el significado de estas palabras en lo
referido a la salud mental con lo que es, sencillamente, el deseo de nutrirse
de cosas que a uno le hacen bien. A veces hay que atreverse a sacar el niño
interior y ver que está pidiendo; no para rendirse en
un enamoramiento pelotudo del pasado, sino más bien para relacionarse desde la
adultez con aquel tesoro celosamente guardado.
Mientras los engranajes de esta tierra despiadada se esfuerzan por
ensordecer cualquier canto de ternura uno puede contener el desgaste
revisitando aquellas cosas que le hicieron desear un mundo mejor en un primer
lugar. Cuando te tropezas con tu primer libro un dia nublado, cuando te encontras con un robusto y buen remaster de tu
juego favorito, cuando volves a escuchar ese tema que te enloquecía a los
14 o cuando te tiras un poquito del sueldo en una consola para volver
cagar a piñas un joystick hay más de resistencia que
nostalgia. Es Resistencia a este cementerio de grises que nos obligan a saludar
todas las mañanas llamándolo progreso. Es la resistencia de un espíritu que sabe lo indispensable que es soñar para seguir con vida.
Escuche al señor escritor Leo Batic Decir una vez "Yo escribo
porque nunca quise dejar de jugar"
Desearía que todos nos acordemos de lo importante de jugar más a menudo.
Probablemente habría más gente tranquila y menos hijos de puta.
La Canción a la que se refería Brian May al hablar de la Nostalgia:


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