viernes, 20 de julio de 2012

El Ritual de los Condenados VII


Segunda Parte

Capítulo I
Parte I
El Despertar de los Dragones


Música

Poco después de haber dejado a Daniela en su apartamento, Rise regresó al suyo sin olvidar sus ojos Amatista, que volvieron a ser verdes unos minutos antes de despedirse. Sin embargo para Rise aquello no podía ser otra cosa que una cuestión de "pigmentos" o algunas de esas boludeces que solo las mujeres se interesan en saber realmente. Por el momento solo tenía dos cosas claras en la cabeza o tres: 1) Había que averiguar que mierda significaba "Idu Era Sivalion". 2 No fue una mala idea salir con una mujer después de todo 3) Aunque le revolviera el estomago reconocerlo, el culo de Daniela en calzas era algo bello para admirar en una noche de invierno.

Desgraciadamente para el Dracida el primer pensamiento era mucho más fuerte que los otros tres. Como hemos dicho los Jethis de Bilingord conocen casi todas las lenguas existentes de forma innata, incluso el dialecto más común de los Vlaind, pero "Idu era Sivalion" no era algo que estuviera en sus posibilidades traducir. Aquello lo ponía nervioso al punto de quitarle la modorra producida por la noche fría y el alcohol. Que un Vlaind matara gente era normal, que un Vlaind de Rolando (como parecía ser este pibe por su porte) matara diciendo cosas de chiflado era también normal. Pero que un Vlaind de Rolando matara diciendo cosas de Chiflado en una lengua más antigua que los Dracidas era muy, muy inusual. Si tenía que sumarle a esto el hecho de que siete años atrás vio aquello escrito en una pared de una mansión...las cosas sonaban turbias.

Fue hasta la cocina y se preparó allí un café instantáneo. Todo en rededor estaba en un silencio sepulcral, incluso en el Chikis y los pisos superiores del edificio, donde siempre podía escucharse discusiones entre vecinos y cosas por el estilo. La luz de la cocina le daba a todo un tono amarillento y el color beige de sus azulejos había mutado a un amarillo intenso. Rise solo se apoyó en la mesada, mirando por la estrecha ventana hacia la calle y bebió el café. Le dio dos o tres sorbos mientras el viento aullaba afuera, luego hizo una mueca de negativa con la cabeza y fue hasta la despensa. De allí saco un viejo "Licor de Café Río Negro" depositó el brebaje dentro de su taza de cerámica color amarillo oscuro. Ahora su bebida era mucho mejor...

En la soledad de su apartamento viejo y lleno de machas de Humedad Rise se sentía algo incomodo, ansioso. Bien podía ser solo una coincidencia...pero Mitril le había enseñado a confiar tanto en su juicio como en su percepción. Tal vez si pudiera saber el significado de "Idu era Sivalion" descubriría que aquel viejo recuerdo y esta situación no tenían nada en común y podría dormir tranquilo por el resto de la noche. Pero para eso tendría que hacer una llamada desde el viejo teléfono en la planta baja.

Hacer un llamado a Miranda era una idea con la que Rise jugaba desde hace un tiempo en su cabeza, pero simplemente no encontraba un buena excusa. La Jethi de Sigmund no era la clase de mujer a la que uno pude llamar "para charlar". Pero si hay un tipo de Dracidas que se interesan mucho por los secretos antiguos (así se llama a la historia de Balbania anterior a la conocida por los Dracidas y Vlainds) eran ellos. En épocas más felices, que ni Rise ni Miranda vivieron, los Sigmund tenían una gran biblioteca en el bosque de Hosmusilias donde se recopilaba todo el conocimiento que se pudiera salvar tanto de Himburgo como de los muchos países a donde iban los Dracidas de Sigmund, siempre en busca de descubrir más secretos sobre la tierra, sus elementos y sus fuerzas.

Ya eran las 4 de la mañana para ese entonces y el pasillo estaba tan desierto como siempre, su suciedad y paredes grafitadas eran una bella postal del bajo. Cuando hizo unos pasos hacia las escaleras el Dracida comenzó a sentirse incomodo, extraño...Se detuvo en el segundo piso a mitad de las escalinatas como asaltado por la impresión de que algo complicado iba a suceder. Quitó sus manos de los bolsillos y las observó, tenía el pelo de sus brazos erizado, un escalofrió le recorrió el cuerpo por entero.


- Debe ser el Capitán que no cerro el ventanal...- Pensó Rise, quien luego confirmó sus sospechas al ver la ventana al costado de las escaleras abierta de par en par. - Loco de mierda, con el frió que hace...- Dijo en voz alta mientras intentaba cerrar el oxidado mecanismo.

Iba a seguir su camino normalmente cuando nuevamente la cosa apareció. - No es la primera vez que me pasa esto...- Se dijo Rise a si mismo ya sintiendo la adrenalina nacerle desde la nuca hasta los pies. - "Un Jethi de Bilingord tiene, entre muchas ventajas, la capacidad de detectar el peligro antes que sus compañeros, si sabe leer las señales nunca lo van a atrapar desprevenido" solía decir Nehuen cuando entrenaba a los alumnos del bosque.

Rise llegó entonces hasta el primer piso donde el silencio era sepulcral, solo los papeles y la basura en el mismo generaban algún tipo de movimiento debido a la brisa que iba y venía. "Bueno Rise, creo que es hora de que escuches que tiene tu Rettem para decirte. No hay nada que temer, ¡puede ser algo bueno!...No mentira, el fuego del Dragon nunca anuncia nada "bueno"
Y fuera de la nada y del absoluto ridículo se escucho una canción llegar de uno de los apartamentos. Era algo que sus vecinos de Sur américa llamaban "Cumbia" 



Sus oídos se aturdieron por un segundo y Rise casi salta hasta el techo debido al miedo.


-¡La puta madre!- grito el dueño del electrodoméstico que sonaba en el numero 6 del edificio. - Que mierda es esto? ¿Que hiciste con la radio pelotuda?

- ¿yo? Fuiste vos el que se compro esa mierda de Yanso...-

El Dracida volvió entrar en calma. Era el nuevo matrimonio que se había mudado allí unos meses atrás, siempre estaban cagándose a gritos y amenazándose con matarse el uno al otro. Rise tenía la ligera impresión de que eran de Sargentina...sobre todo porque uno de ellos siempre gritaba los goles de un tal "Boca Juniors" despertando a todo el edificio con cantos o lamentos de "Te amo Roman"

- ¿Los puedo ayudar en algo? - Pregunto Rise gritándole al hombre que estaba intentando apagar el equipo de música.


- ¿Sabes manejar esto vos?- Contestó el hombre de la misma forma.

Rise ingresó al apartamento, aun a oscuras, intentando que sus oídos no se partieran al medio debido a la potencia de los alto parlantes. - Es un Yanso, es obvio que no va a andar como esperas....- Le dijo Rise con una sonrisa socarrona.- A ver, dejame ver...

El Dracida se inclinó sobre el aparato y puso sus ojos en el led que indicaba el volumen. Primero pensó 
"Y claro, si este idiota lo deja 1200 es obvio que nos va...." y mientras su comentario iba terminando de formarse en su cabeza a pesar de la música comenzó a comprender otra cosita..."1200..."...."1200 de volumen..." "Ningún equipo de música puede tener..."

Rise tomó al dueño del equipo por los brazos, el hombre se sorprendió por la cara de terror que llevaba el hasta ahora amable Himburgues. - ¡Escuchame bien lo que te voy a decir! Deja la radio puesta a este volumen, si la apagas te juro que te cago a tiros cuando vuelva. ¿Escuchaste?-
- ¿Que mierda te pasa pelotudo? Grito el hombre enfadado por la reacción violenta sacada de la nada de Rise.

El Jethi, entonces, por obra de quien sabe si la virgen, Heills, Mahoma, Madonna o quien, por fin entendió su Rettem, casi se diría que se reconcilio con él. Las señales indicaban que el, Rise Thomas Kenneth tenía que poner pies en polvorosa porque algo o alguien había entrado al edificio y su Rettem era lo suficientemente grande y bien entrenado como para poder enloquecer el electrodoméstico.

- Apagame esto o lo tiro flaco, mañana tengo que laburar.
- ¡No tengo tiempo para esto!...- Se dijo Rise a si mismo en voz alta agarrándose la cabeza, exasperado o sobrepasado.
Haciendo uso de uno de sus poderes de Bilingord tomó al hombre de la cabeza y lo miro fijo a los ojos. El dueño del apartamento se quedo como congelado en el tiempo, hipnotizado le pareció a la mujer que estaba ya buscando el palo de amasar para sacar al loco de Rise de la casa.

Se sintió como si el aire se doblara o se quebrara en el departamento. La mirada desafiante del sujeto al que Rise sujetaba paso a una de sumisión: - Como digas...- El ataque mental para intimidar a sus enemigos todavía funcionaba después de todo...

"Soy un pelotudo, como mierda me pude haber olvidado de eso" Dijo Rise mientras corría a toda velocidad escaleras abajo.

El debía saberlo, por alguna razón que aun mucha gente no se explica, cuando uno o dos Dracidas de un Rettem considerable se encuentran los aparatos electrónicos como las videocaseteras, los equipos de música y los televisores tienden a presentar fallas extrañas. Algunos creen que es como si la energía de ambos seres chocara o produciera algún tipo de interferencia o pulso eléctrico.

Por lo que ahora Rise debía actuar como un Jethi de Bilingord en serio, porque algo malo, algo peor que Crisald había entrado en ese edificio. Cuando llegó a las escaleras de la planta baja agudizo sus sentidos y pudo percibir a tres personas caminando derecho por el palier hacia su posición. Cerro sus ojos un instante y se concentro...eran tres Dracidas, pero podía sentir que aun había más, probablemente cuidando la puerta de salida.


Antes de que estos intrusos llegaran donde estaba, Rise se acomodó el pelo y fingió que todo iba en orden y que nada tenía que ocultar. Hace mucho, mucho tiempo que el Jethi de Bilingord no debía esconderse de otros Dracidas, especialmente debido a que en el bosque todos tiraban para el mismo lado y no había peligro de ser atacado por una facción enemiga. Pero todo en su ser le indicaba que estos tipos venían con malas intenciones. El era y siempre fue el único de ellos que vivía en ese edificio cochambroso. Decidió bajar a la planta baja, observar y decidir en consecuencia. Tal y como en los viejos tiempos....




Rise suspiró y salió a la planta baja con un puño bien cerrado en sus bolsillos. Tres monos del tamaño de King kong venían subiendo. Estaban vestidos con camperas infladas o largos sobretodos, uno de ellos vestía ese tipo del que los Neo Nazis tanto gustan. Rise supo, debido a su privilegiado oído de Bilingord que dentro de esas camperas había muchas balas y seguramente muchas armas. Con un rápido vistazo de sus ojos verdes encontró al menos cuatro o cinco datos que le dejaron bien claro quienes eran y cuales eran sus intenciones.

Ninguno de los tres parecía llevar o esconder armas largas, por lo que probablemente venían a hacer un trabajo de corta distancia. Su percepción de Bilingord también le decía que ninguno de los tres por separado sería un problema para él, seguramente eran los idiotas del Chikis. Uno de ellos tenía un peculiar olor a vino barato y a humo de puro, de esos que se fuman cuando se juegan a las cartas. Pero el dato más importante que pudo recabar solo pasando junto a ellos fue que el más alto de los tres tenía en su mano derecha un anillo con la forma de una serpiente. Ese era, normalmente el símbolo de los Dragones negros, una serpiente con rostro draconiano en acero negro. Al menos uno de ellos era un Jethi y eso era un problema a tener en cuenta.

"Soy un idiota, tendría que haber imaginado que iban a preguntarse en algún momento por el estúpido de Rick. Si ven a Daniela sola y su apartamento en esas condiciones lo más probable es que se la..."

- Hola Rise...- Dijo de pronto una voz grabe y simulando alegría.


El Dracida ya se encontraba a veinte metros de la salida del edificio cuando se topó en la puerta con Karl, Karl el homicida favorito de los Dragones Negros en el barrio. Karl el Jethi de Frigord que siempre vestía como un hombre distinguido, con su largo abrigo de cuero y camisa blanca con el cuello reluciente. Un hombre que era dos veces Rise en tamaño y probablemente tres veces más en victimas y combates. Karl, el mismo que Crisald se prepararía para matar en unas horas cuando supiera su nombre.

- Hola...Karl.- Dijo Rise sin esconder su cara de asco. Odiaba bastante a los Dragones Negros, pero especialmente a los que se creían parte de los "Chicos buenos" como este.


- ¿Vas a pasear?- Dijo el Jethi de cabello negro oscurisimo, peinado con gomina hacia atrás, correctamente cortado un poco por arriba de la nuca. Sus ojos negros, detrás de unos lentes transparentes lanzaron un desafió secreto. Su sonrisa de tiburón mostraba que estaba profundamente excitado.


Rise intentó escrutar su mirada para tratar de entender sus sentimientos. Si Karl iba por Daniela era porque el jefe Regional tenía un verdadero interés en que la camarera del Chikis la pasara muy mal. ¿Que había hecho la piba? Rise no lo sabía, pero nada podía ser tan malo como para merecer morir en manos de este sádico.

Karl era ya toda una leyenda en los bajos y a menudo a Rise le recordaba (durante sus breves encuentros en la calle) a uno de esos curas que terminan siendo investigados por corrupción de menores. Se decía que era un tipo metódico a la hora de hacer sufrir a sus victimas y mezclaba una especie de pseudoreligion auto inventada con su trabajo.

- ¿Te Importa?. Dijo Rise dando un paso adelante.


La mirada de Karl pareció fulgurar en azul por un instante.


- Para nada...adelante....

El Dracida le pasó por al lado sin dejar de sentir que se le helaba el alma al percibir la fuerza descomunal de ese sujeto. Era un tipo violento, que gustaba de serlo, que disfrutaba su propia "arte" de "castigar". Con solo hacer una pequeña incisión mental dentro de su ser (permitida por la voluntad de su enemigo) Rise supo que era lo que tenía deparado para Daniela. "Un castigo ejemplar"

Haciéndose olímpicamente el pelotudo, Rise salió a la calle pero no dejo de tener activados sus sentidos. Pudo escucharlo decir antes de cerrar la puerta del edificio "Cagon... como todos los de Bilingord"





***

Aquello de "Cagon" convenció a Rise de que era hora de hacer algo en serio. El tiempo de huir de estos sujetos o de agachar la cabeza ante sus bravuconadas se había acabado. Sus pensamientos algo confusos no lograban aun resolver en definitiva que le esperaba mañana o cual era su misión. Pero tenía en claro que esta era una oportunidad en un millón para demostrarse de que ser un Dracida aun podía servir de algo, aunque eso significara matar a otro de su especie. El enemigo había mudado de piel mucho tiempo atrás...al MI5 no le interesaban estas minucias de mafiosos de poca monta, a los Vlaind obviamente tampoco. Le correspondía a él y a otros en su condición hacer la diferencia. 

El Dracida se movió rápido y silenciosamente hacia la escalera de emergencias al costado del edificio. Una vez la luz mortecina del Farol callejero dejó de alumbrar sus pasos uno solo hubiera visto una sombra en las sombras. Afirmó sus espaldas contra la pared de ladrillos y caminó sigilosamente hasta el contenedor de basura donde poco tiempo atrás había caído de lleno. Solo esperaba que este asunto terminara algo mejor que aquel.

Rise estaba basando todo su plan en otro concepto mal fundado de los Dracidas. Así como los Jethis de Frigord solían acusar de débiles y cobardes a los de Bilingord por no ser unas bestias de músculos y usar demasiado la cabeza, los de Bilingord solían tratar a los de Frigord como brutos sin cerebro. Karl era lo suficientemente inteligente para imaginar que Rise se iba a resistir a un ataque. El Jethi de Bilingord esto lo sabía y por eso mismo no se mostró ni desafiante ni valiente delante del mismo. Pero Rise había luchado con algunos Vlaind en su vida y con otros Jethis. Karl podría imaginar muchas cosas, menos que Rise intentara salvar a una pibita de 18 años de la raza Humana. Simplemente porque sujetos como él o los del Chikis no arriesgarían nunca el pellejo de semejante manera.

A veces Rise pensaba que no tenía los huevos para cagar a las personas. Mientras subía las escaleras de emergencia con la destreza de un felino y sin hacer chirrear uno solo de los caños herrumbrados, pensaba en ello. Su vida sería más fácil, común y feliz si simplemente pudiera dejar de pensar en aquello del deber. Algo que todo Dracida de Bilingord arrastra en si mismo y por lo general esa obligación pesa más que cualquier otra cosa en sus acciones. Se supone que esa Orden fue la que lideró a los Dracidas durante la guerra, la mayoría de los grandes generales de las huestes del Dragón provenían de esa orden. Una que distaba de tener poderes arrolladores en el combate como Frigord. No podían manejar a su antojo el fuego o el aire como Sigmund, tampoco entrar en la mente de las personas en profundidad como Dalstein. Pero tenían muchos huevos y mucha entrega por su causa.

Cuando llegó al lado de la ventana del apartamento de Daniela escuchó una discusión fuerte.

- ¿Vas decirnos donde esta la guita, pendeja?

Cuidadosamente, alguien había tapado la misma con una cortina. Pero no había ninguna luz, seguramente la habían agarrado dormida. Prestó atención a todos los sonidos que podía, incluyendo la música del piso de abajo que seguía muy fuerte.

- ¿No se de que me hablan, si alguien se la afano fue Rick...- Se defendía Daniela con cierto timbre de temor en su voz.

La potencia de esos alto parlantes descompuestos le aseguraba a Rise no ser escuchado llegar al menos hasta que lo hiciera. Si podía tomar por sorpresa a esos hijos de puta podría salir de allí con Daniela, tal vez no entero...pero saldría.

Las voces que provenían de la pequeña ventana comenzaban a aumentar el caudal de palabras como "matar" "escupir" "cojer" "arrepentir", pero ninguna de ellas era la de Karl. Seguramente iba a dejar que sus hombres se divirtieran un poco con ella antes de su llegada. El muy idiota extendería su "castigo" lo más posible muy confiado en que Rise se había ido cagado en las patas como siempre. No pudo evitar sentir cierta satisfacción al pensar en su cara de sorpresa.


- Mas le vale que se demoren un poco...- Se dijo a si mismo el Jethi y continuo subiendo por las escaleras hasta su apartamento.

Tan pronto como llegó allí se dio los viente segundos que necesitaba para poder hacer que su Rettem se elevara al máximo posible en el poco tiempo que tenía. El dolor de cabeza intenso que le produjo esto lo obligó a sentarse con una mano en su cien. Suspiró, sintió sus músculos hacerse algo más grandes, tal vez solo milímetros, pero por cada una de las cientas de ramificaciones de sus arterias pasaba el fuego...un fuego que hasta entonces parecía casi extinto.

Música



Las llamas nacieron en lo profundo de su vientre, la luz de techo sobre su cama comenzó a titilar, sus cables pelados comenzaron a hacer chispas debido al cortocircuito...el televisor se encendió y apareció la pantalla en lluvia. Rise cerró un puño, en ese puño bien podría estar la fuerza de un dragón...un dragón dormido que venía a reclamar el orgullo que le habían quitado.

Tomó el colchón de su cama y lo lanzó por los aires, de allí llenó sus bolsillos con todas los cartuchos rojos de escopeta que encontró. Cogió la escopeta por su caño largo decididamente y abrió  rápidamente el armario donde escondía su pistola Beretta. La martillo en un segundo y la depositó en su costado de manera precisa y casi cinematográfica. Por último saco la espada de abajo de la cama, la desenvaino, la beso con fuerza y rogó a la buena ventura que lo acompañara. La argenta hoja con una serpiente dragonil lanzando llamas por su boca pareció desempolvarse por obra de la magia. Ya no era una reliquia ni un recuerdo, era una espada, la espada larga de un Jethi.

Rise salió  nuevamente a las escaleras de emergencia y allí observó el cielo estrellado, faltaba aun para que la tormenta del norte se devorara la ciudad, pero los relámpagos ya se hacían presentes. El viento sopló entre los sombríos callejones del Bajo mientras Rise descendía con cuidado y decisión al apartamento de Daniela, el piloto verde movió sus pliegues hacia la nocturnidad donde un hombre bueno se dipodia a hacer algo bueno por otra persona que apenas conocía. Algo que en Blondres o en cualquier otro lado no ocurre a menudo, algo sacado de alguna alocada leyenda del pasado.


***

Un destello encegueció a Daniela en su apartamento seguido del sonido atronador de un escopetazo que le reventó la verga a uno de sus captores en el justo momento en que lograba una erección. La sangre le saltó sobre la cara y el pecho, pero a poco precio, la dignidad de Daniela permanecería intacta gracias a Rise.


La escopeta humeante apareció en la ventana y volvió a recargarse por obra de las manos del Jethi. La segunda descarga le dio al mismo sujeto en el costado del abdomen, lanzandolo a una larga distancia de Daniela y haciendo que chocara su cabeza contra la pared del cuarto.
 - A ver hijos de puta, ¿No quieren cojer con esta?- Escuhó Daniela, quien no vio a Rise, sino a la silueta del mismo en la oscuridad con los ojos totalmente inyectados de sangre y refulgiendo en verde oscuro. Quien llevaba la campera de Neo Nazi aun intentaba caer en la cuenta de lo sucedido mientras buscaba torpemente la pequeña subametralladora que guardaba dentro.

Una sombra llamada Rise Thomas Kenneth llegó hasta él desde la ventana en un salto, le dio un culatazo en el estomago y le descargo dos corchazos de plomo en su pecho mientras yacía inmóvil en el suelo, sujetado por las piernas del Dracida. El último, que hacía de campana en la puerta, ingresó ya preparado con una pistola automática disparando sin ton ni zon  aunque mucho Baam Baam dentro de la habitación. Rise, quien sabía bien donde estaba pues lo había observado ponerse en esa posición cuando paso por la ventana, tomó la mano que sostenía su arma e intento quitársela con algún esfuerzo. Ambos se fueron al piso. -¡Jefe! el de Bilingord esta acá...JEFE!!!

Mientras daban vueltas en el suelo Daniela intentaba liberarse de sus ataduras, de pronto un aire pesado llenó el cuarto y los tristes cuadritos de decoración se cayeron al suelo. Cuando la mujer puso sus ojos en los dos hombres en el suelo sintió que el aire se concentraba donde Rise, debajo del matón, quien desesperadamente trataba de encontrar un cuchillo entre las ropas. - ¡Valux Than Rettem, Valux than Got!- Escucho decir a Rise con algo de esfuerzo como quien intenta obrar un hechizo. 

Aquel viejo poder de Bilingord, el único hechizo (si quieren llamarlo así) de ataque que tenía funciono. Un relámpago blanco, casi de nieve, con su forma irregular, como quebrada, le traspasó las espaldas al criminal. El mismo pudo sentir que el fuego del Dragon le estaba consumiendo las entrañas y la lampara sobre ellos le cayo derecho sobre la cabeza. Un hueco del tamaño de un melón apareció donde antes estaba su estomago. Rise se lo sacó de encima con furia y lo pateó en el suelo con  odio. - Por Violin, pelotudo- Dijo Rise luego de escupirle en la cara.

Daniela intentaba aun asimilar aquello que había visto cuando Rise la desató y le dio la Beretta.
 - Escuchame muy bien lo que te voy a decir Daniela.

- Que...mierda..- Dijo Daniela mientras observaba como el cuerpo perforado del último muerto comenzaba a largar llamas blancas de aspecto fantasmal y se hacia cenizas. El Dracida la agarró de la cara y la obligó a centrar su mirada en la de él.
- Dije escuchame, no "pienses" ¿Sabes tirar?
- No...
- Bueno, vamos a salir de acá y abajo nos espera una balacera a lo Western. Vos pégate a mi, agárrate de mi piloto si es necesario y no dejes de correr aunque todo en vos indique lo contrario ¿si?-
- Pero...
El murmullo enfadado de hombres armados llegó desde las escaleras del pasillo y el callejón. Los Sentidos de Rise, ya a aumentados al punto en que estaban cuando era un Jethi muy bueno en su especialidad le indicaban que Karl seguramente seguía abajo y que vociferaba ordenes a los custodios del Chikis en la puerta delantera.

- Vamos a salir por adelante. Seguro esperan que escapemos por donde vine. Toma - Le dijo fijando la pistola en sus manos.- Y tírale a todo lo que no sea yo ¿si? Sí grita le tiras, si se come las S tírale de nuevo. ¿Ok?
- Pero...
- ¡Vas a hacer lo que te digo o queres que te cojan uno a uno los diez tipos que van a estar acá en cinco minutos!
- Pero...- Rise noto que había algo mucho más grande que el miedo en los ojos de Daniela, ahora nuevamente Amatista.

-¡Vamos!- Recargó la escopeta y arrastró a Daniela del Brazo hacia fuera del departamento. 

Subiendo como perros enardecidos, perros estimulados por el látigo de Karl (quien Fumaba debajo en la planta baja) venían otros dos hombres ya con sus armas en mano y sin ningún tipo de sigilo. Rise inclinó la cabeza por sobre la puerta de salida del apartamento cuando los vio casi tropezarse. Corrió hacia ellos en ese preciso instante en que ambos trataban de mantener el equilibrio.


- ¡Para vos!- Dijo Rise haciendo que la escopeta volviera a vomitar plomo para que este diera de lleno en la cabeza de uno. -¡Y para vos, la concha de tu madre!- El segundo vio su rodilla y su brazo derecho seccionarse ante el golpe limpio y rápido de una espada larga.

Aun muchos años después Daniela nunca supo como hicieron para bajar las escalinatas sin tropezarse, Rise no avanzaba a una velocidad normal, en su recuerdo parecía que estuviera surfeando en el mar, se movía como un atleta de circo.


- ¡¡¡Hay voy jefe!!- Eso fue lo último que gritó uno de los secuaces de Karl antes de que la espada de Rise lo sorprendiera al dar la vuelta hacia el próximo piso, debido a su descuido su estomago chocó con el acero frío y bien forjado de Aistriena. Luego, Rise tomó su cuerpo ya débil y shokeado por el golpe y lo lanzó a través de la ventana en la escalera que daba a un patio interior. Una lluvia de cristales acompaño su cuerpo hasta el suelo.

Ya estaban cerca, a pocos metros de la salida, a segundos de la graciosa huida cuando sus pies tocaron la plata baja. Daniela pudo ver para su agrado que nadie esperaba allí. - ¡Vamos Rise!. Pero en el momento en que volteo para ver donde estaba su compañero, su súbito salvador, se percató de que ya no estaba delante de ella. Sino mas bien detrás y de espaldas a ella observando el fondo del palier, donde Karl esperaba pacientemente con un pistolon a tambor y la expresión de un fantasma.




***

Parte II
Una Tormenta de Plomo

Un balazo bien pensado, bien apuntado y ejecutado le llegó a Rise al pecho. Una sola de esas balas podría haber parado a un elefante. Daniela lo vio caer con su abdomen ensangrentado. Las puertas de entrada de Troncor Street se cerraron detrás de sí como por obra del viento. Pero Daniela pudo percibir cierto fuego en el aire, un dejo de odio o de maldad que comenzaba a tomar toda la extensión del palier del edificio. Las manos de un hombre de color la tomaron por detrás y la cubrieron en el escritorio de la recepción. Daniela intento resistirse, pero el Capitán no quería soltarla.

Sus ojos ya amatista pudieron ver a Rise caer de rodillas y desde un primer momento supo que no se debía al disparo, sino más bien a algún tipo de fuerza telepática o presión en el aire que emanaba el Jethi de Frigord, quien sacó debajo de su abrigo de cuero una espada que se armó como por voluntad propia en el aire. Otro agradable detalle con respecto a los Jethis de Frigord es que sus armas suelen guardar las almas y espíritus de sus enemigos, dándoles a estas una personalidad y voluntad, que aunque siempre estará sujeta al portador, las hace especialmente siniestras.

Su mango, ancho y pesado y dos secciones de su hoja se unieron en el aire sellando sus intersecciones con la voluntad de Heills y listas para cerrar el destino del "pecador"
- Esta es la espada de la Justicia Rise...- Comenzó a decir Karl. La hoja tomó un color negro y comenzó a crecer hasta tener casi el tamaño de un mandoble surrealista. - Si eres un Dracida que aun respeta las viejas tradiciones.- Dijo el Jethi de Frigord mientras se encendía un cigarro largo con un fósforo y caminaba lentamente hacia su victima. - te entregaras a la voluntad del señor del Altonav-

Daniela sintió el impulso de salvar a Rise de alguna forma, el acero de su Beretta ajustada a la cintura le carcomía la piel, estaba fría, fría y dispuesta a descargar todo su poder de muerte sobre ese abrigo de cuero que llevaba Karl. Quien iba y venía  de la oscuridad producto de la mala iluminación de las luces del cuarto.


- Has matado a varios de tus hermanos- Karl Tomó el mango de la espada en su mano derecha. - Y has confabulado con una humana para robar lo que no te pertenece.- Prosiguió a ya pocos centímetros de estar en posición para cortar la cabeza de Rise. En ese preciso instante, El capitán , que sostenía a Daniela para evitar que ella también muriera sintió que las manos se le estaban calentando más de lo usual.

Rise pudo sentir en carne propia un cambio en la atmósfera, una energía nueva, renovadora, se apareció entre los presentes. - ¿Has de decir algo en tu favor Jethi?- Dijo Karl levantando su mandoble sobre Rise.

- Si...como bruto que sos, Karl. Ganaste en fuerza bruta contra un Dracida cansado. Pero se nota que tu cabeza es lo suficientemente pequeña como para no darse cuenta que acabas de firmar tu sentencia de muerte. Cortame la cabeza si podes antes de que Daniela te deje hecho una porquería en el suelo.-

- ¿De que hablas?.- Dijo Karl algo extrañado aun que ya asustado.

- Mirala nada mas....mira esos lindos ojitos..

El verdugo de los Dragones negros observó a la mujer. Estaba con las venas de su pequeño cuerpo totalmente hinchadas, los ojos llenos de lagrimas exaltados y observándolo de manera bestial, el Capitán ya podía sostenerla a duras penas y el escritorio donde estaba apoyada humeaba por obra de un calor insoportable.

- ¿Una nueva compañera se une a las filas de Heills? ¡Ja! ya es tarde para eso...Sabía que era una de nosotros...Voy a aplastarla cuando termine con vos...

- Ella no es aun una Jethi despierta mi queridisimo amigo. Dijo Rise riéndose en la cara de Karl.
- Estas a punto de convertirla en una y sabes lo jodido que se pone la cosa cuando despertamos por primera vez ¿No es así gran señor de las almas?

Las luces de tubo comenzaron a titilar, producto de la energía que despedía ahora el cuerpo de Daniela. El Capitán tuvo que soltarla producto de la temperatura que estaba levantando la muchacha, el escritorio delante de ella se partió como si no pudiera sostener el peso de su cuerpo, la madera se chamuscó en un segundo. Pero esta vez ocurrió algo que hasta Rise no pudo prever, el fuego era del color de sus ojos, amatista, Deliciosamente misterioso y poderoso.

Las ventanas del palier estallaron de pronto a una palabra de la muchacha, que como poseída hablóen una lengua extraña: ¡Ar Prigerna Siggena!- La voz tierna de Daniela era ahora ronca como la de una bestia despertando de un largo letargo.- ¡Sirrrika nella tibrega nuenea- Las manos de Karl dudaron por un instante y dio un paso atrás. Daniela levantó sus brazos hacia arriba y la basura del pasillo se pegó al techo como imantada por algún poder más allá de la compresión de los presentes. La alfombra vieja y el sillón ardieron como por combustión espontanea. Mientras Karl trataba de dar crédito a lo que veía, Rise tomó la escopeta sigilosamente y la recargó lo más silenciosamente posible.

- ¡Pruga arr frinnak galen!- Grito Daniela y su timbre de voz hizo recular a Karl unos cuantos metros hacia atrás. De su boca no salían solo palabras, sino algo similar a corrientes de viento frescas y de un dulce perfume.

- No se que mierda seras, pero voy a matarte ahora mismo, pendeja de mierda. Dijo, brabuconamente el Jethi de Frigord apuntándole con su revolver. - Disparó cuatro veces contra la muchacha, las argentas cabezas de sus proyectiles solo se pulverizaron delante de una barrera de llamas amatista que nacía de la propia mujer. El Jethi de Frigord solo pudo dejar su boca abierta producto de la sorpresa, los lentes  de Daniela se quebraron y cayeron al suelo.

Karl estaba exactamente donde Rise lo quería, haciendo una idiotez producto de su orgullo. Cuando un Dracida despierta sus poderes por primera vez alcanza un máximo de fuerzas y poder al que luego intentara controlar y llegar por medio de entrenamiento. La primer bocanada de fuego es casi imposible de lograr en estado consciente de la mente. El adiestramiento trata de llegar siempre a ese punto en que un Dracida alcanza la perfección...es extremadamente difícil por no decir imposible que un enemigo pueda derrotarlo en ese momento, pues en ese instante de luz cegadora la mismísima fuerza creadora del universo se concentra en el cuerpo del novel, un poder más antiguo que el de los Dioses o cualquier otra criatura en Balbania.

Karl pensó que ya había accionado el gatillo nuevamente cuando notó que su brazo estaba totalmente inmóvil. Daniela a siete metros de él tenía los cabellos hacia arriba, su ropa se estaba quemando pero no le dañaba su cuerpo, la fulgurancia amatista hacía de ella una llama viva, una visión del mundo más allá del circulo, una estrella antigua que cuando despierta tiene ansías de devorar. - ¡Brass errionka iflen Misínas!- Gritó la mujer y a su orden el brazo de Karl se tenso al máximo, ya el Dracida no podía controlarlo.

Rise se alejó de allí de un salto tan pronto como pudo moverse. Daniela, con su cuerpo tatuado y desnudo tenía una expresión fueguina y centelleante, casi no podía verla producto del brillo de su cerco de llamas.

El Brazo del Jethi de Frigord hizo un sonido de huesos rotos al comienzo y luego sintió como si un gigante le hubiese tomado el antebrazo. Desde el hombro hasta los dedos, los músculos comenzaron a retorcer a cada vez a mayor velocidad, los huesos se fisurarón para luego quebrase en más de veinte parte distintas cuando su extremidad quedo por completo boca abajo, es decir, con el dedo pulgar mirando al suelo con el brazo extendido. Tal y como un trapo al que se estruja para sacar la mugre, así quedo el fuerte brazo de Karl, quien se lo tomó con el otro y no dejó de gritar desesperado producto de un dolor insoportable.

Tan rápido como vino, el fuego del Dragon se fue y Daniela quedo desnuda y tendida sobre el suelo inconsciente producto del esfuerzo. Rise no se demoró ni un segundo más, ahora que su táctica había funcionado. Fue un plan arriesgado pero efectivo...




Alejó de Karl todas sus armas, recargó la escopeta y le disparó en el vientre tres veces. El único numero que podría dejar a un tipo así en el suelo por al menos unos minutos. Corrió hacia Daniela y la tomo en brazos. Ahora tenía que salir de ahí con piba y todo. Tomo la Beretta que le había dado anteriormente y la puso en su cinturón.
- Daniela...Daniela...- Le decía lo más calmado que podía ante la situación. Ella apenas podía reaccionar.

- Necesito que te levantes nena...vamos....- La chica apenas si tenía fuerzas para estar en pie y Rise sabía bien que afuera esperaban ya unos cuantos amigos de Karl para darle una bienvenida de plomo. Miró por el rabillo del ojo y pudo notar como Karl, con mucho esfuerzo, intentaba recomponerse, su bota derecha se movía con ánimos de ponerse en pie.

- Vamos nena...yo se que vos podes...levantante..no puedo salir con vos a cuestas.
- ¿Que....que...paso?
- Después te cuento ahora escúchame bien. De acá al próximo auto hay unos cincuenta metros y vas a tener que correr, agárrate de mi brazo y no dejes que te flaqueen las piernas ¿si?...
- ¿he?
Rise miró al cielo implorando ayuda. Karl ya se ladeaba sobre el suelo para usar su brazo bueno en orden de matarlos a ambos sin ningún tipo de condescendencia ni demora.

Vaya a saber si fue por mirar mucho "Amores en Peligro", la melosa canción que ahora continuaba en el segundo piso, o por estar convencido de que iban a morir acribillados tan pronto como salieran de allí, Rise, en medio del apuro le encajó un beso fuerte y decidido.

Daniela, que apenas si podía pensar, quedo más sorprendida de lo que ya estaba y hasta llegó a creer que era un sueño como el que había tenido poco tiempo atrás en su cuarto, antes de que ingresara la gente del Chikis, algo sobre una mujer desnuda que resultaba ser ella - Eso fue por salvarme la vida, ahora necesito que me ayudes a salvar la tuya, corre como si fueras Cheetara ¿sí? ¡Vamos!- Dijo Rise abriendo de un empujón la puerta de entrada.

Del otro lado de la calle los maleantes que anidaban en el Chikis se preparaban para darles la bienvenida. Entre 10 y 15 Dragones negros tomaron posiciones en las ventanas del hotel que daban a la calle o encaramados detrás de los depósitos de basura. Uno de ellos grito:

- Atención los idiotas, van a salir. Que les llueva mierda - A respuesta de este llamado se oyó en Troncor Street el sonido inconfundible de armas cargándose y seguros quitándose. Luego siguió el silencio atronador de la calle desierta con los copos revueltos por el viento.

Cientos de balas desde las ventanas del Chikis, de otros hombres cubiertos en autos estacionados en la acera y de algún que otro vago que se sumaba a la contienda, llovieron sobre ellos. Escopetas cortas y largas, pistolas, revólveres, subametralladoras y quien sabe que más regurgitaron todo su poder de fuego sobre ambos. No era necesario apuntar demasiado...el enjambre de balas que ponían sobre sus victimas era una carta segura.

Los ladrillos del frente del edificio del Troncor Street se hicieron polvo ante la impiadosa embestida de sus balas. Rise, con Daniela agarrada a sus espaldas tiró y tiró a todo lo que vio con el objetivo de llegar vivo hasta el auto amarillo que siempre robaba (aunque devolvía) de un cura de las cercanías.

El sonido apabullante de las armas de fuego, el zumbido de los proyectiles en sus oídos, y las esquirlas estallarón en el bajo, era un concierto de violencia, de ánimos de asesinar. Los destellos de las armas parecían cientos de luciérnagas iluminando el callejón. Dos ya habían encontrado el brazo derecho del Jethi de Bilingord, otros cuatro le pasaron lo suficientemente cerca de la cabeza como para preocuparle.

Cuando la escopeta no pudo más, Rise sacó la Beretta y corrió disparando hasta el auto, donde unos Dragones Negros pretendían adelantarse para bloquearlos. Ambos quedaron en el piso, con sus ojos vacíos y sus cuerpos inmóviles fulminados por los disparos,chocando contra los obstáculos del camino. Daniela recibió un disparo en la espalda de una sub ametralladora. El pelotón de fusilamiento no cejaba en su intento de matarlos, pero había algo más allá en esa calle, en ese barrio de mierda donde todo parece desesperanza y tristeza había algo que impedía que las balas encontraran su destino.

Rise alcanzo el auto, tiró la Beretta dentro tras romper el vidrio del auto con su codo y lo abrió de la forma que lo hacia siempre. La chapa del viejo Reno 12 comenzó a ser perforada por los proyectiles, Rise solo esperaba que no lograran dar con las llantas. Haciendo un esfuerzo sobre humano metió a Daniela por la ventana y saltó sobre el coche como en los duques de Hazzard. Esquirlas de balasos casi le alcanzan las manos, el capo quedo como un queso suizo. Pero Rise logró entrar y accionar el auto con sus poderes de Bilingord tan "inútiles" para Karl. Quien desde la puerta trataba de sacarse la bronca tirando a troche y moche sobre ellos.

Contra toda probabilidad, el auto arrancó y salió a una velocidad similar a la que Crisald le imprimió a su Audi unas noches atrás. Entre disparos, puteadas y reproches Rise y Daniela huyeron en dirección a la carretera, bañados en sangre, en mugre y polvo...pero más que sumergidos en un hermoso sentimiento de Victoria que hizo a Rise reír a carcajadas y a Daniela dormir desnuda en el asiento descascarado del acompañante. Detrás quedaban las luces de la ciudad y las sirenas de los autos de policía yendo a ver que guerra se había desatado en el bajo. Jamás darían con la respuesta, un Dracida de Bilingord simplemente había cumplido con su labor.

***
Bienvenidos a la Segunda parte de El Ritual de los Condenados 

2 comentarios:

Sinestesia dijo...

"Corre como si fueras Cheetara"...me trajo recuerdos de la infancia! :P

Bilingord dijo...

Thunder, Thunder Thunder cats!
gracias por el comentario.