jueves, 16 de agosto de 2012

El Ritual de los Condenados X

Daniela y Su Dragón

Capítulo IV

- Tenemos que hablar. Dijo Daniela, que llevaba un largo silencio desde su despertar. - ¿Tenes que salir de nuevo?- Preguntó la muchacha al ver que Rise estaba cargando siete cartuchos en su escopeta mientras fumaba al lado del fuego de la sala. 

El Dracida miró el reloj en la cocina, el gato indicaba que serian las ocho de la noche en unos veinte minutos. 
- Bueno, podemos charlar mientras me acompañas a la biblioteca.- Le contestó con una mirada algo condescendiente, casi podía sentir en carne propia el calvario que la chica estaba viviendo. Sus ojos verdes llenos de temor estaban pidiendo ayuda a gritos, aunque su boca no se animaba a expresarlo. 

Rise tomó de la mesa otro manojo de municiones y lo depositó en el bolsillo derecho de su piloto verde. Un Shik-Shik retumbo entre las paredes cuando accionó el cargador. - Listo para salir. Le dijó sonriendole, tratando de hacer reír a la pobre muchacha. Ella no hizo gesto alguno...casi que le dio más miedo. 
- ¿Tenes que llevar eso a todos lados?- Preguntó algo molesta.
- Sí, Daniela...el mundo en el que vas a empezar a vivir es así . Vamos...

Ambos salieron a las calles de Oldbridge. Daniela cargaba una mochila azul de tipo escolar repleta de municiones y explosivos plasticos que Rise habia armado en la cocina mientras ella dormia. La noche estaba aun calma a pesar de la lluvia, parecia que lo peor de la tormenta habia pasado. Para ese momento Crisald se encontraba entrando en su apartamento de Blondres, donde parecía seguirlo el mal clima. 

El dracida se subió a la camionera y la encendió. Lenta y pausadamente la sacó del pequeño garaje de su casa y comenzó a andar por las calles neblinosas de Oldbridge, donde todo estaba oscuro u oculto tras un velo de misterio. - Vamos a cenar afuera Daniela...hay un lugar muy bueno llamado Los Cinco Gatos que te va a gustar...

Mientras la Ford avanzaba con cautela entre las calles del centro Daniela comenzo a hablar:
- Bien Rise...se que no soy la más normal de las mujeres que has visto y también se que vos no sos, precisamente el hombre más ordinario que conocí. 
- Ajam...
- Se bien que tengo algunas cosas extrañas y por muchos años pense que...no, no pense, las olvide por completo. Supongo que volvieron a mi con los años...mi pregunta es...bueno ¿Que o quien soy?-
La lluvia regresó, Daniela lo supo por el splat que producia al caer sobre el parabrisas de la camioneta. Rise dobló en una de las esquina del poblado y le extendió su paquete de Lucky Blend "Especial Edition"(Una derivación del mismo que servia para calmar los nervios inventado en un laboratorio de Ciberdrone sistems que Rise robó de un agente de la inteligencia).

Detuvo la camioneta al ver una patrulla policial acercase a ellos en dirección contraria al carril. El auto blanco y negro avanzaba con sus luces encendidas buscando algo. Los sentidos de Rise le indicaban que tenian la radio encendida y que estaban de servicio. Tal vez solo fuera una ronda de rutina, pero no queria que lo encontraran con un monton de armas con su numero de serie limados. Daniela tomo el cigarrillo y el saco uno también, lo encendió con el encendedor que esta en el tablero de los automóviles. Bajó la voz para que solo Daniela pudiera escucharlo. Ella pudo notar, a medida que hablaba, una mirada apenada. Como los ojos de un adolescente cuyo corazón ha sido roto por una novia o algo así.

- Es una buena pregunta Dani...- Le alcanzó el ecendedor y abrió la ventanilla un poco. - Voy a ser lo más directo y poco amable que pueda en esto. Al menos así debieron haberlo hecho conmigo hace unos años. 
- Adelante.
- Sos un...Sos un ser que tiene...bueno, tiene la habilidad innata para luchar en una guerra. El más perfecto asesino que la mente de un Dios halla podido concebir. Durante un tiempo nuestra..prole fue muy necesaria para luchar con ciertas personas como la que te atacó en tu departamento, me refiero al rubio. Dentro de tu cuerpo llevas una cosa llamada Rettem...No podria decirte como luce pero nosotros lo llamamos fuego. Es como una llama que hay en vos y que te da esas habilidades tan extrañas que utilizaste en casa hace unas horas. Esa llamarada se enciende una vez en la vida, tarde o temprano...por lo general cuando se esta en peligro de muerte y entonces naces cambiado.

El sonido de un radio policíaco llegó a sus oídos. Ambos agacharon la cabeza cuando el patrullero  paso cerca de ellos. Rise seguia hablando, Daniela escuchaba con mucha atencion, sintiéndose segura y cómoda con él. Como cuando su abuelo le hablaba sobre la Biblia mientras la arropaba en su hogar, ahora un recuerdo lejano y melancólico. 
- Mientras creces tu cuerpo va preparándose para ese momento único, ese destello de poder, como el que tuviste frente a Karl. El cansancio que sentís es porque el fuego explotó demasiado alto, no lo suficiente como para matarte o dejarte estúpida de por vida. Ahora, esta bajando, por eso la fiebre. Esta descendiendo a un nivel compatible con tu cuerpo para que puedas moldearlo lentamente para sacarle ventaja. 

Si queres llamarte por un nombre te dire uno que te va a resultar conocido. Sos una Dracida es decir "Hija del Dragon", una Jethi...una guerrera escogida por Heills para proteger este mundo de...bueno, de otras criaturas con habilidades diferentes aunque no menos poderosas. 
- ¿Heills?
- Si...el Dios que robo el fuego del Dragon Unlukaff y se lo legó a ciertos hombres y mujeres para que pudieran detener la avanzada de otros Dioses sobre sus destinos. En otra época, mucho más remota que esta hubo muchos como nosotros, en su mayoría buenas personas con nobles intenciones que combatieron a los Vlainds, hijos de Namidian. ¿Recuerdas los cuentos infantiles?
- Si...- Dijo Daniela algo abrumada.
- Bien, aquello fue real.. sucedió aquí en Himburgo hace unos cuantos miles de años. Esa fue la ultima batalla, la ultima de las guerras divinas. Cuando aquello termino tanto Vlainds como Jethis siguieron su camino en esta tierra, los Dracidas continuaron naciendo entre o lejos de sus pares hasta el día de hoy. La única diferencia es que ya no hay nadie a quien matar...por eso gente como yo anda el mundo en busca de algo que nos haga sentir útiles, luchando en guerras mucho mas pequeñas. Trabajando para el Estado o vagando en las ciudades intentando llevar una vida común y corriente. Como ves, no he sido muy bueno en esto ultimo.

-Es el Rettem el que te dara ciertos poderes. Veras que con el tiempo y algo de ejercisio que te volves más agil que cualquier otra persona. Mucho más resistente a los golpes y tus heridas (como sucedio ya) sanaran rapidamente, incluso amputaciones que no te provoquen la muerte. Descubrirás que sos capaz de manejar ciertas habilidades mentales como la telepatía o la telequinesia, todo dependiendo de que Orden te halla tocado. 

Algunos son buenos en el sigilo y el combate rápido, como yo. Esos son los de Bilingord. Otros como Karl son una mole de fuerza tanto física como de voluntad...esos son los de Frigord. También están los de Dalstein que son quienes más pueden manejar las habilidades de la mente, el espíritu y comunicarse con los espectros. Por último los de Sigmund, que tienen como característica la manipulación de los elementos. Cada uno de ellos responde a una Orden, como un club, donde todos albergan los mismos poderes y cumplen un proposito determinado. Despues esta la otra parte, que es la que en los libros nadie cuenta...

Cuando te transformas en aquello que debes ser, como en tu caso, los amigos de antes se apartan de uno, no son capaces de comprender que ha pasado con aquella persona que conocían. Algunos sienten temor por eso que ven en ti pero que son incapaces de nombrar, de poner en palabras. A lo largo de los años los hombres comienzan a temerte casi instintivamente debido al fuego que nace de tu pecho cada vez que te entristeces, te enojas o te reís. Ya no sos parte de la raza humana...y nunca más volverás a serlo. 

Pero hay esperanza, pequeña y difícil de hallar pero la hay. Siempre vas a encontrarte a otro como vos, el Rettem te guía consciente o inconscientemente en busca de otra persona que tenga aquello que albergas. Es entonces cuando comprendes que aun hay una salida. Existen ciertos lugares y organizaciones secretas donde las personas como nosotros se reúnen con algún propósito, más o menos Divino, eso no importa. Alguien bondadoso o no te entrenara para sacar lo mejor de tu Rettem, para que lo uses de allí en adelante es una desicion propia, al menos debería ser así. Algunos lo utilizan para el mal, otros para el bien y otros simplemente lo ponen a dormir y se engañan creyendo que nada ha cambiado. Yo soy de esos.- Rise levanto la cabeza para observar los alrededores. No había moros en la costa.- Nos llaman "Errantes" o"Krebels" en lengua Dracida, no tenemos destino ni misión como tampoco gran interés en las cuestiones religiosas. Si sigues mi camino lo peor con lo que lucharas de aquí hasta quien sabe cuando sera  la soledad.

- ¿Y que se supone que tengo que hacer con todo esto? Dijo Daniela mientras Rise volvía a poner en marcha el vehículo. 
- Lo que quieras..nadie tiene esa respuesta hoy. Si quieres puedo enseñarte a protegerte de las cosas que te encontraras desde hoy en adelante. Pero no puedo saber a que Orden perteneces, solo un Dracida de Sigmund sería capaz de decírtelo. 
- ¿Y vos cuanto llevas así?
- Desde los quince años...pero sería mejor que hablemos de vos Dani...Eso que haces retorciendo cosas, como hiciste con Karl ¿Es la primera vez que..-
- No. Dijo Daniela con los ojos observando las calles. - ¿Que vamos a hacer a la biblioteca?
- Recorde algo sobre esa frase que dijo el tipo en tu casa.
- ¿El Vlaind?- Dijo Daniela tapandose la boca al escucharse a si misma.
Rise hecho una carcajada:
- Aprendes rapido...Sí. Ya te cuento ahora espera que estaciono.

El Dracida le puso una mano en su hombro y le volvio la cara con la otra para verla a los ojos:
- Se que todo esto suena...odioso Dani. Pero....(¡Hay cosas buenas en ser un Jethi! penso) pero no te preocupes...ya vas a acostumbrarte.

Daniela no parecia muy conforme con eso. Rise hizo un mejor intento, recordo que le hablaba a una adolecente en definitiba. Ella lo observaba en silencio, esperando a que la consolara de alguna manera magica, si tal cosa era posible. A juzgar por la pinta de Rise, el nunca habia conseguido tal sosiego.
- ¿Te gustaban los Thundercats?
- ¿He?- Pregunto Daniela sorprendida. - ¿Que tiene que ver...-
- En Troncor Street te dije que corrieras como Cheetara y lo entendiste...¿Te gustaban o no?
- Sí, lo mire hasta que mi viejo me dijo que eso de Gatos con superpoderes y forma humana seguramente era Satánico...Eso me dio mas ganas de verlo...- Finalmente Rise consiguio que ella se sonriera.
- Bueno pensa que, si te entrenas un poco podrías ser como Cheetara..
- Rise..- Dijo ella algo resignada a cambiar de humor.
-Shetaraaaa.- Dijo Rise de manera Ridicula gesticulando con sus manos
-¡No es chistoso!- Le Reprendió....
Shetaraaaa-
- ¡BASTA!- Dijo ella entre risas.
Por fin Daniela saco a relucir su buen humor y pudo reír como no lo hacia en mucho tiempo. 
 Ya viene Leono...digo...Ya vengo...- 
Rise bajo la camioneta cuando llegaron frente a la Biblioteca para observar que todo estuviera en orden.
Daniela se quedo unos minutos alli bajo la lluvia aguardando a que este le diera la señal de que todo iba bien. Por un lado estaba tremendamente preocupada, asustada, tanto o más que cuando charlo con el padre Merry en su iglesia y volvió a su casa tratando de que su cabeza pequeña pudiera comprender lo que ese hombre había dicho. 

En segundo lugar Rise tenía (como buen jethi de Bilingord) una capacidad de contención que era capaz de enternecer hasta a Miranda. No eran las palabras que decía ni la forma a veces bruta que lo hacia. Sino aquella seguridad que daba a las personas, de que al menos mientras el estuviera cerca nadie iba a dañarlas. Daniela no estaba enamorada de él...no al menos de manera tradicional. Pero desde que la salvó de Crisald esa noche si pensaba que Rise era quizás la única persona en este mundo en la que realmente podría confiar.

No era una idea vaga, sino una certeza Dracida de que su dragón siempre la acogería debajo de sus alas y que escupiría todo el fuego posible antes de abandonarla. Y quizas lo mejor de ello era que en ningún momento Rise mostró una sola intención de acostarse con ella o algo parecido...era un sentimiento que solo las personas como ella podían llegar a comprender..Daniela pensaba que de todo lo dicho por el Jethi una sola cosa no era cierta, el bien de verdad existía: estaba allí  frente a la biblioteca asegurándose de que nadie los seguía...

1 comentario:

Melu Zam dijo...

Los Thundercats?? Jajajajja Sólo vos Max podés hacer una alusión así!!!!!!! No niego que alguna vez lo haya visto, pero si alguien sale diciéndome que corra como Chetara te aseguro que lo primero que se me va a pasar por la mente son LoS Cheetos, pero nunca Thundercats XD Tenés un amor por los gatos no?
Ahora me pica la curiosidad de saber de qué orden es Daniel...
Saludoss!!!